Roman Polanski compareció este jueves ante la fiscalía de Cracovia, durante un viaje a Polonia con motivo de la inauguración del Museo Judío de Varsovia hace unos días. El miércoles, 29 de octubre, Estados Unidos solicitó su detención, nuevamente por la acusación de abusar sexualmente de una menor en 1977.
A petición de las autoridades, el realizador se presentó ante la oficina fiscal. Finalmente, se negó a responder a las preguntas relacionadas con la solicitud estadounidense. El cineasta pasó por la ciudad del sur del país, después de ir a la capital, porque planea rodar una película allí, ya que le trae muchos recuerdos de su infancia. Aunque ya había estado en Cracovia de incógnito en 2011 para buscar localizaciones, su presencia se mantuvo tan en secreto que las autoridades estadounidenses no se enteraron a tiempo.
Sin embargo, esta vez Polanski había aparecido en televisión durante la inaguración. Boguslawa Marcinkowska, portavoz de la fiscalía de Cracovia, ha declarado que el director de cine no será arrestado, pero deberá estar localizable ante posibles "procedimientos posteriores", y porque los fiscales deben analizar la solicitud de detención antes de tomar cualquier decisión. Por un acuerdo de cooperación entre Polonia y Estados Unidos la extradición podría ser posible, pero debe tomar la decisión un tribunal independiente, y si éste la aprueba, tiene la última palabra el ministro de Justicia.
