El prestigioso actor John Hurt preocupaba a sus seguidores cuando se supo que sufría cáncer de páncreas.
Aunque por lo visto los pronósticos son buenos, y parece que saldrá adelante, el caso ha tenido un efecto inesperado, pues está a punto de echar por tierra –otra vez– el film The Man Who Killed Don Quixote, de Terry Gilliam, que lleva camino de convertirse en el film más aciago de todos los tiempos.
Al parecer, no existe ninguna compañía de seguros que pueda cubrir a un actor de 75 años con cáncer, requisito imprescindible para que se pueda empezar a filmar. Inasequible al desaliento, el director confía en que a pesar de todo pueda comenzar el rodaje en breve.
Como se puede ver en el documental Perdidos en La Mancha, el primer intento de filmación en 2000 se vio afectado por vuelos de aviones del ejército español, tormentas infaustas y la doble hernia discal que sufrió el entonces protagonista, Jean Rochefort.
