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Biografía

Terry Gilliam

Terry Gilliam

79 años

Terry Gilliam

Nació el 22 de Noviembre de 1940 en Medicine Lake, Minnesota, EE.UU.

Premios: 1 Festival de Venecia

American Python

25 Abril 2012

Guionista, autor cinematográfico de culto y dibujante, no se sabe muy bien si es un genio o una especie de loco. El único estadounidense del grupo de humoristas británico Monty Python evolucionó hasta crear su propio estilo. El cine de Terry Gilliam se caracteriza por la riqueza visual de sus barrocas imágenes.

Nacido el 22 de noviembre de 1940 en Medicine Lake (Minnesota), Terence Vance Gilliam es el mayor de los tres hijos de un militar reconvertido en carpintero. Como una de las hermanas de Terry padecía asma, el padre decidió que la familia se trasladara a la soleada California, cuyo clima era más beneficioso para la salud de la pequeña.

Desde su infancia, Terry empieza a elaborar dibujos muy personales, sobre todo de extrañas figuras alienígenas. Estudia ciencias políticas en UCLA, donde edita "Fang", una publicación estudiantil. Por aquella época colabora como dibujante en la famosa revista "Mad".

Tras pasar un verano trabajando en el estudio de un arquitecto, obtiene un puesto en una agencia de publicidad neoyorquina, y colabora con la revista satírica Help!, donde elabora un reportaje cómico estilo fotonovela sobre un tipo que se enamora de una muñeca Barbie. Ejerce como modelo para las instantáneas un joven británico, John Cleese, entonces aspirante a actor, que se hace amigo de Gilliam.

Aburrido de la escena neoyorquina, donde se siente ignorado por su estética hippie, Gilliam sigue a Cleese a Londres, donde consigue trabajo como animador para la serie Do Not Adjust Your Set, protagonizada por Eric Idle, Michael Palin y Terry Jones. Los tres se unen a Graham Chapman y al citado Cleese, que preparaban un show cómico para BBC. Uno de los cinco sugiere incorporar al grupo a Terry Gilliam. Nadie recuerda quién tuvo la idea, pero sí que las locas animaciones, a base de collages y dibujos de Gilliam fueron fundamentales a la hora de definir el tono alocado y surrealista del programa, que acabó titulándose Monty Python's Flying Circus. Emitido desde 1969 hasta 1974, obtuvo una enorme aceptación, y se convirtió en el programa cómico de culto por excelencia.

"Conocí a Gilliam en un bar", declaró Eric Idle. "Recuerdo que pensé que dónde íbamos a encajar los dibujos de un americano. Allí estaba, con sus pintas de personaje del mundo del espectáculo, con un abrigo de piel que llegaba hasta el suelo y una glamourosa rubia a su lado. 'Demonios, sólo nos faltaba esto. No va a funcionar', pensé. Pero lo hizo: funcionó de maravilla".

En un principio, Gilliam se limitaba a desarrollar animaciones tan atemporales como surrealistas, que combinaban figuras imposibles con recortes de fotografías antiguas sobre fondos paisajísticos. Poco a poco se fue animando a aparecer en algún sketch, pero estaba más interesado en escribir, dirigir y seguir con sus animaciones, así que fue el miembro del grupo que menos aparecía en pantalla. Estuvo en algún sketch memorable, pues por ejemplo interpretó a Mao Tse-Tung que junto al Che Guevara y Karl Marx eran interrogados sobre sus conocimientos futbolísticos.

El grupo intentó triunfar en Estados Unidos con Se armó la gorda, donde repitieron varios de sus sketches más conocidos en formato de cine, pero obtuvieron un fracaso estrepitoso. Tras los cortos animados Storytime y The Miracle of Flight, Gilliam codirigió con Terry Jones el segundo largometraje de los Python, la hilarante Los caballeros de la mesa cuadrada, donde el americano interpretaba al escudero que imitaba el ruido de los caballos con dos mitades de coco.

Aunque el grupo cómico acabó separándose, por diversos motivos (Graham Chapman tenía problemas con la bebida, John Cleese dejó el show televisivo pronto para protagonizar su propia serie, etc.), sus miembros volverían a juntarse para rodar la irreverente y polémica La vida de Brian, en 1979. Antes, en 1977, Gilliam había iniciado su andadura como director en solitario con La bestia del reino, donde un campesino persigue a un monstruo medieval que devasta los pueblos por los que pasa. Mantenía a Michael Palin, como protagonista, y a Terry Jones, por lo que el film se convirtió en un híbrido curioso. Ya estaba presente el inconfundible estilo visual recargado de Gilliam, pero intentaba mantener el humor surrealista del sello Python.

Mucho más personal y redonda le quedó la inclasificable Los héroes del tiempo, donde un chico de imaginación desbordante descubre que de su armario salen unos enanos que viajan por el tiempo para robar grandes tesoros. Contó con sus compañeros John Cleese y Michael Palin, dentro de un amplio reparto en el que también estaban presentes Sean Connery y Shelley Duvall.

Para quien firma estas líneas lo mejor que ha rodado Gilliam es sin duda el corto The Crimson Permanent Assurance, donde unos oficinistas hartos de su vida tranquila, reconvertían su edificio en una especie de navío pirata. Se incluyó como apertura del último largometraje de los Python: El sentido de la vida.

Definido ya su propio estilo, Gilliam rueda la orwelliana Brazil, visualmente rica y fascinante, cuestionada por muchos por sus excesos, y considerada un film de culto por otros. En un futuro distópico, detienen a un burócrata tranquilo (Jonathan Pryce) tras ser confundido con un guerrillero (Robert De Niro). Los productores trataron de que Gilliam realizara un montaje más comercial, con un final menos oscuro, pero éste se negó y fracasó en las taquillas. Al menos, el cineasta obtuvo una nominación al Oscar (la única de su extensa carrera) al mejor guión, junto a Tom Stoppard y Charles McKeown.

Tampoco obtuvo muy buena respuesta Las aventuras del barón Munchausen, espectacular versión cinematográfica de las hazañas supuestamente vividas por un aristócrata alemán real, entre ellas viajar a la Luna, y que fueron reconvertidas en libros por Bürger y Raspe.

Gilliam obtuvo su mayor éxito como director con El rey pescador, con Jeff Bridges como locutor de radio hastiado, que se convierte en un vagabundo, y que junto a un enajenado profesor de historia (Robin Williams), emprende la búsqueda del Santo Grial. El realizador no renunció a las constantes de su obra (elogio de la imaginación como vía de escape, desvaríos visuales, etc.) pero las presentó de una forma más convencional, pues todos los elementos surrealistas quedan como posibles desvaríos de los protagonistas. Obtuvo el León de Plata en Venecia y la única nominación de su carrera al Globo de Oro, como director.

Tampoco le fue mal con Doce monos, con Bruce Willis y Brad Pitt, donde repite elementos de su propia obra (los viajes temporales de Los héroes del tiempo, el futuro distópico de Brasil) a la vez que toma prestado el argumento del mediometraje de culto La Jetée, de Chris Marker. La acción tiene lugar en 2035, cuando un tipo se ofrece voluntario para viajar al pasado y conseguir una muestra del virus que ha matado a millones de personas.

Gilliam llevó a la pantalla Miedo y asco en las Vegas, novela autobiográfica y psicodélica de Hunter S. Thompson, plagada de imágenes y personajes surrealistas, en torno a un periodista y su abogado que mientras consumen inhumanas cantidades de drogas viajan a Las Vegas para informar sobre una carrera de motos.

En su vida personal, a Gilliam no le va mal. Casado con la maquilladora Maggie Weston, que ha colaborado en algunas de sus películas, el matrimonio tiene tres hijos. Pero en lo cinematográfico, el realizador es un auténtico gafe, como queda demostrado en el documental Perdidos en La Mancha, en torno a su valdío intento de rodar El hombre que mató a Don Quijote, en 2000. Estruendosos F16 del ejército español, una serie de tormentas apocalípticas y la enfermedad del actor principal, Jean Rochefort, dieron al traste con el proyecto. Por todo lo ocurrido, Phil Patterson, su asistente de dirección, bautizó a Gilliam con el apodo de "Capitán Caos".

Aunque fracasó con la inclasificable Tideland, el cineasta obtuvo cierto éxito con El secreto de los hermanos Grimm, un relato fantástico protagonizado por los célebres recopiladores de cuentos populares, con Matt Damon y Heath Ledger. Pero volvió a perseguirle la mala suerte cuando éste último falleció repentinamente por sobredosis accidental de medicamentos recetados, mientras protagonizaba a sus órdenes El imaginario del doctor Parnassus. Le sustituyeron en las diferentes secuencias Johnny Depp, Jude Law y Colin Farrell, por lo que su personaje se transforma a medida que viaja por un mundo irreal.

En los últimos tiempos, Gilliam ha tratado de resucitar el proyecto sobre Don Quijote. También ha rodado los cortos The Legend of Hallowdega y The Wholly Family.

Ganador de 1 premio

Filmografía
El hombre que mató a don Quijote

2018 | The Man Who Killed Don Quixote

Más de 25 años ha tardado Terry Gilliam en ver hecho realidad su sueño de hacer una película inspirada por el Quijote de Miguel de Cervantes. Las múltiples dificultades previas, que parecían gigantes invencibles más que molinos de viento, quedaron recogidas en el documental Perdidos en La Mancha de Keith Fulton y Louis Pepe. Ahora por fin culmina su personal visión del caballero de la triste figura, que deja atrás a los actores elegidos antes para encarnar a Alonso Quijano, Jean Rochefort y John Hurt, es un ajustado y meritorio Jonathan Pryce el que ha ocupado su lugar. El tiempo transcurrido ha hecho que las expectativas en torno a la película, elegida para clausurar el Festival de Cannes, fueran altas, y en tal sentido la cinta de Gilliam, aunque sea coherente con su filmografía –aquí sobre todo con Las aventuras del barón Munchausen y El rey pescador, de 1988 y 1991 respectivamente–, sabe un tanto a decepción. El arranque tiene fuerza, la escena de los molinos de viento, que resulta formar parte de un rodaje. Luego nos enteramos de los esfuerzos de un director de cine, Toby, por llevar la obra de Cervantes a la pantalla antaño, y que ahora rueda anuncios respaldado por un productor que a su vez trata de satisfacer a un oligarca ruso con mucho dinero. Y ello se entremezcla con los flash-backs acerca del rodaje estudiantil en blanco y negro llevado a cabo por el mismo Toby años atrás, una etapa idealista en que conoció a una quinceañera que hizo las veces de Dulcinea, mientras un zapatero local encarnaba a don Quijote. De este modo, y con reminiscencias autobiográficas sobre sus esfuerzos creativos, Gilliam habla de un periplo que sería relativamente paralelo al suyo, y de alguien que perdió el juicio al igual que don Quijote, la actualidad estaría mostrando en las vivencias de Toby la vigencia del personaje que ocupa su película. La idea como base argumental es válida, pero no está bien ejecutada, algo chirría por culpa de estereotipos y personajes grotescos. Le pierde al cineasta su gusto por los excesos delirantes, hay momentos bastante pasados de rosca, sobre todo los relativos a los amoríos y lances sexuales de Toby –un Adam Driver que no acaba de hacerse con su personaje, que sería una especie de Sancho Panza sin serlo del todo, que antaño fue Quijote–, con la amante de su productor y con aquella adolescente ya crecida que ahora está con el ruso.

5/10
The Zero Theorem

2013 | The Zero Theorem

Un Londres futurista. Qohen -que no Quinn- es un genio de la informática, que vive en una iglesia abandonada, haciendo programas para una gran corporación que trata de tranquilizar a sus clientes, para que la existencia les sea más llevadera. Y anda muy angustiado por las presiones que padece para demostrar el llamado “teorema cero”, que permitiría descubrir el sentido de la existencia con un cien por cien de seguridad, o lo que es lo mismo, con un cero por ciento de posibilidades de equivocarse. Y aunque logra resultados por el 99 y pico por ciento, aquello no es suficientes. Terapias telefónicas, la tentación de los placeres carnales o paraísos virtuales no acaban de lograr calmar el agobio de Qohen. Otro delirio fílmico de Terry Gilliam, quien ya hiciera integrado en Monty Python treinta años atrás El sentido de la vida, en aquel caso en clave disparatadamente cómica. Aquí recrea con barroquismo exuberante la imaginería de la capital de Inglaterra dentro de unos años, con un Christoph Waltz pasado de rosca, al que rodean personajes a cada cual más estrambótico, desde el fantasmal jefe encarnado por Matt Damon, al supervisor David Thewlis, la psicóloga telefónica Tilda Swinton y la “experta en placeres” Mélanie Thierry. Con un guión del totalmente desconocido Pat Rushin, seguramente Gilliam quiere hacernos en The Zero Theorem, dentro del contexto psocial ostmoderno, un sesudo planteamiento existencial sobre Dios -véase el crucificado descabezado de la iglesia-, y las cosas que nos permiten hacer la vida más llevadera. Pero lo que entrega es un pastel bastante indigesto, con pasajes francamente aburridos, y algún que otro personaje rozando el histrionismo. Doce monos y Brazil eran filmes en la misma línea, pero el cineasta lograba un equilibrio que aquí se le escapa.

4/10
El imaginario del Doctor Parnassus

2009 | The Imaginarium of Doctor Parnassus

El doctor Parnassus presenta en Londres su espectáculo de feria, que consiste en un espejo mágico que traslada a quien lo desee a otra dimensión, en la que se hacen realidad sus deseos. Parnassus viaja con su hija Valentina, que según asegura él va a cumplir 12 años, aunque en realidad se aproxima a los 16. El padre sabe que está a punto de pasar a ser propiedad de Mr. Nick –en realidad el mismísimo demonio–, con el que hizo un pacto años atrás. A cambio de la juventud y la inmortalidad, Parnassus le dará sus hijos a Mr. Nick en cuanto éstos lleguen a los 16. Cuando Mr. Nick se presenta a por la chica, Parnassus hace una apuesta con él. Para poder ganar y quedarse con su hija contará con la ayuda de Tony, un tipo que se esconde de unos rusos que le persiguen. Al visionario director Terry Gilliam no le acompaña la suerte. Tras los problemas que dieron al traste con el rodaje de The Man Who Killed Don Quijote, en este film tuvo que afrontar la inesperada muerte del protagonista, Heath Ledger, que acababa de interpretar al Joker en El caballero oscuro. Finalmente optó por mantener las secuencias que llegó a rodar Ledger y sustituirle cada vez que su personaje, Tony, se adentra en el espejo y se transporta a otro mundo. Se prestaron a ello los actores Johnny Depp, Colin Farrell y Jude Law, que donaron el salario a la hija de Ledger. Parece que llegó a rodar con Ledger las suficientes imágenes como para que los cambios de actor no sean demasiado bruscos, por lo que la jugada no le ha salido del todo mal. Destaca el carismático Johnny Depp, aunque su breve intervención sabe a poco. Como es habitual en su filmografía, Gilliam ofrece imágenes deslumbrantes y sugerentes. Visualmente apabullante, y rica en referencias a clásicos del género fantástico como “Alicia a través del espejo” o “Fausto”, es cierto que esta fábula fantástica se excede en surrealismo, y le falta describir mejor a los personajes y lograr hacerlos atractivos. Esto aleja al film del gran público, y reduce su alcance a los apasionados de Gilliam y a quienes busquen un tipo de cine diferente. Pero es muy superior a la fallida Tideland, el anterior trabajo de Gilliam, y  por momentos recuerda a la potencia visual de Brazil y los mejores trabajos del ex Monty Python. Sugiere una reflexión sobre el escapismo, la fantasía y también la responsabilidad personal, pues los personajes acaban recogiendo lo que ellos mismos han cosechado. También tienen su interés sus críticas al cinismo en el mundo de las organizaciones benéficas, pues el personaje de Ledger aspira a ser reconocido como un abnegado filántropo únicamente por la gloria que esto le proporciona, no porque tenga ningún interés en ayudar a los demás.

6/10
Tideland

2005 | Tideland

Alicia en el país de las maravillas en versión yonqui y desquiciada, de la mano de Terry Gilliam. Una cría vive con unos padres enganchados a la droga. Tras la muerte de la madre de una sobredosis, padre e hija viajan a casa de la abuela, en medio del campo. Ahí el padre también muere, aunque su presencia continúa primero en forma de cadáver putrefacto, y luego de ‘muñeco’ momificado. La presencia de unos vecinos estrafalarios –Dickens, como el conejo de Alicia, una especie de reina bruja– son un par de elementos más para justificar la conexión con Lewis Carroll, pero el conjunto es un film estrafalario y desmedido, juguete de una mente pelín enfermiza que, cuando pierde el norte (recuérdese Miedo y asco en Las Vegas), no levanta cabeza. El poderío visual del cineasta no basta para sostener una película interminable y delirante, cuya proximidad a la necrofilia y la pedofilia deberían hacer reflexionar acerca de la responsabilidad social del cine, ignorada con demasiada frecuencia. Eso sí, los incondicionales ya le han puesto la etiqueta de título de culto. Ellos sabrán por qué.

2/10
El secreto de los Hermanos Grimm

2005 | The Brothers Grimm

Uno de los directores más originales del cine actual nos entrega esta alucinante y barroca aventura, entre cómica y siniestra, que tiene como protagonistas a dos famosos personajes del mundo de la literatura, nada más y nada menos que a William y Jacob Grimm, creadores de “Caperucita Roja”, “Hansel y Gretel” o “Blancanieves y los siete enanitos”, entre otros cuentos clásicos. Pero la mente traviesa de Terry Gilliam ha transformado a los dos hermanos alemanes en unos caraduras que, en el siglo XIX, se dedican a ir de pueblo en pueblo ofreciendo su sabiduría y sus artes para acabar con fantasmas, brujas y espíritus que aterrorizan a los lugareños. En realidad, es todo una estafa, ya que Jacob escribe cuentos con las historias que les relatan y posteriormente ambos recrean en otro pueblo esos terroríficos sucesos… Así hasta que les llaman para erradicar a los fantasmas y cobrar un dinero por sus servicios. Pero, ¿qué ocurriría si un día los acontecimientos no hubieran sido preparados por ellos? Así ocurre en un pequeño pueblo del bosque: los niños están desapareciendo y las autoridades –los franceses de Napoleón ocupan ahora el territorio– han decidido culpar a los “inocentes” hermanos Grimm. Si algo hay en este film es imaginación. Desde las primeras imágenes nos sumergimos en un mundo de fantasía, tétrico por momentos, que recoge y mezcla personajes e historias de los más variados cuentos clásicos. La atmósfera de misterio y los efectos especiales están plenamente logrados, así como varios golpes de humor. Destaca la dualidad entre los dos hermanos –Will, práctico y escéptico; Jacob, idealista y apasionado–, bien interpretados por Matt Damon y Heath Ledger. Y Jonathan Pryce, actor fetiche del director, tiene también un estimable papel.

6/10
Miedo y asco en Las Vegas

1998 | Fear and Loathing in Las Vegas

Años 70. Por una carretera cercana a las Vegas viajan dos individuos en un coche rojo lleno de todo tipo de drogas. Su labor es hacer un reportaje de la carrera de motos que tiene lugar en el desierto, pero ni siquiera acuden al encuentro. El reportero Raoul Duke y su abogado, el Dr. Gonzo, que así se llaman, dedican el tiempo a consumir pastillas, hierbas alucinógenas y marihuana, y a meterse en todo tipo de embrollos, mientras se cruzan con otros variopintos personajes. Terry Gilliam, el niño travieso de Hollywood, y autor de Los caballeros de la mesa cuadrada o El sentido de la vida, dirige este inclasificable film. Su estilo es inconfundible y la mezcla de personajes estrambóticos dentro de situaciones inverosímiles es su sello de identidad. Los protagonistas son dos tipos, drogados hasta las patillas, convencidos de vivir su auténtico sueño americano, y que ven su realidad según la percepción que les causa las drogas. Las escenas ilógicas y las alucinaciones encadenan las secuencias del film, y tan solo se interrumpen con la intervención de los demás personajes. Los frenéticos Johnny Depp y Benicio del Toro encabezan el reparto, pero también Tobey Maguire, Gary Busey o Christina Ricci se van encontrando con ellos a lo largo de la cinta. La película es una historia transgresora y delirante, y una crítica, al fin y al cabo, de ese mundo tramposo que engancha y mata a la vez.

5/10
12 Monos

1995 | 12 Monkeys

Año 2035. Una catátrofe enigmática ha eliminado casi a la raza humana del planeta. Los pocos supervivientes malviven en condiciones deplorables bajo tierra. La única posibilidad de salvación es hacer un viaje al pasado para erradicar el mal. Para ello, un voluntario, Cole (Bruce Willis), viajará a 1996. Allí conocerá a un joven desequilibrado (Brad Pitt) que le habla del "ejército de los 12 monos". Además una extraña visión atormenta continuamente a Cole. Conocerá también a la doctora Kathryn (Madeleine Stowe), experta en el estudio de la locura. Ella piensa que Cole es un paranoico, pero poco a poco comienza a creerle cuando se cumple todo lo que va profetizando. Espectacular inmersión en el futuro de la mano del singularísimo Terry Gilliam (El rey pescador, Brazil). La película tiene una imaginería poco común y un guión sobresaliente, todo ello con unas interpretaciones magníficas.

6/10
El rey pescador

1991 | The Fisher King

Parry (Robin Williams) es un antiguo profesor de historia medieval al que le apasionaba su profesión. Se sumergió hasta tal punto en sus conocimientos, que ahora vive en una especie de chifladura. Jack (Jeff Bridges) es una antigua estrella de la radio que sólo pensaba en sí mismo, en su dinero y en su fama. Su exagerada soberbia y arrogancia le hizo ser partícipe de un terrible incidente, que ahora le atormenta. Jack vive en la calle, desesperado y aficionado al alcohol con el fin de olvidar su pasado. Cuando conoce a Parry, le toma por un loco. Parry le cuenta que Nueva York es un mundo medieval donde campan a sus anchas los dragones, los caballeros y las doncellas. Cree que tiene una misión, de la que depende su honor, y hará todo lo que sea por cumplirla. Jack se ve cada vez más cautivado por la imaginación de Parry, y juntos emprenderán la búsqueda del Santo Grial por la ciudad de Nueva York. Una película fantástica, realizada con una imaginación desbordante por el siempre sugerente aunque algo confuso Terry Gilliam. Cuenta con una excelente pareja protagonista, que se complementan a la perfección. La historia cautiva desde el principio. El argumento es muy original y propone una acción que engancha al espectador desde el principio hasta el final. Es muy entretenida y supone una propuesta diferente.

7/10
Las aventuras del Barón Munchausen

1988 | The Adventures of Baron Munchausen

En plena invasión turca, un teatro representa 'Las aventuras del barón Münchausen'. En mitad de la obra aparece un caballero asegurando ser el mismísimo barón y anuncia que salvará al pueblo de los turcos, pero antes tendrá que recuperar a su antiguo ejército. La gente le toma por loco, a excepción de la pequeña Sally, la joven hija del director del teatro, que le ayudará en sus aventuras. En el camino se encontrará con personajes y mundos fantásticos. Cómica y fantasiosa cinta dirigida por Terry Gilliam (El rey pescador), llena de colorido visual y escenas increíbles. La película cuenta con los rostros de John Neville (El quinto elemento), Oliver Reed (Gladiator) y dos jovencitas Uma Thurman y Sarah Polley (Mi vida sin mí). Mérito tienen los distintos escenarios y la recreación de los viajes del protagonista, como cuando va a la luna o monta en un globo hecho con ropa interior.

5/10
Brazil

1985 | Brazil

Cuando Orwell encontró a Kafka. Delirante film futurista del imaginativo Terry Gilliam, cuenta las tribulaciones de un pobre funcionario que trata de corregir un error, lo que le conduce a una espiral de despropósitos.

6/10
El sentido de la vida

1983 | The Meaning of Life

Irreverente film de Monty Python, elaborado con sketches sobre la vida, el sexo, la religión... Hay momentos divertidos, y otros pasados de rosca. El corto inicial de la rebelión de los oficinistas es sin duda lo mejor.

5/10
Los héroes del tiempo

1981 | Time Bandits

Ingeniosa fábula de Terry Gilliam, visualmente memorable, aunque demasiado desordenada para poder ser tomada en serio. A pesar de estar destinada a un público infantil, cuenta con momentos tenebrosos y un cierto toque macabro en lo que será una constante en toda su obra posterior (Brazil, El rey pescador), siempre tan personal como discutible. En esta ocasión se rodea de varios de sus amigos del grupo de humor británico Monty Python, tales como John Cleese y Michael Palin, además de estrellas invitadas de la talla de Sean Connery e Ian Holm. Todo comienza cuando un muchacho se une a un grupo de estrafalarios enanos en un viaje en el tiempo donde se encontrarán a personajes históricos como Napoleón y Robin Hood (memorable John Cleese).

5/10
Los caballeros de la mesa cuadrada

1975 | Monty Python and the Holy Grail

El rey Arturo va con sus caballeros en busca del Santo Grial. Por el camino se encontrarán con numerosos obstáculos y enemigos, como magos, brujos y otros seres medievales que les pondrán trabas para conseguir su meta. Parodia absolutamente loca de las películas de la Edad Media, con el inconfundible sello de los Monty Python en su primer largometraje (con Terry Gilliam a la cabeza). Los gags y los chistes tontos, absurdos y surrealistas se suceden uno tras otro sin tregua alguna, al igual que en otros filmes como La vida de Brian o El sentido de la vida. Humor ácido e irreverente, desternillante para sus seguidores, aunque también a veces puede resultar cargante de lo ridículo que es. Especialmente divertidas son las escenas de la lucha con el caballero negro y la de los acertijos del guardián del puente.

5/10
El hombre que mató a don Quijote

2018 | The Man Who Killed Don Quixote

Más de 25 años ha tardado Terry Gilliam en ver hecho realidad su sueño de hacer una película inspirada por el Quijote de Miguel de Cervantes. Las múltiples dificultades previas, que parecían gigantes invencibles más que molinos de viento, quedaron recogidas en el documental Perdidos en La Mancha de Keith Fulton y Louis Pepe. Ahora por fin culmina su personal visión del caballero de la triste figura, que deja atrás a los actores elegidos antes para encarnar a Alonso Quijano, Jean Rochefort y John Hurt, es un ajustado y meritorio Jonathan Pryce el que ha ocupado su lugar. El tiempo transcurrido ha hecho que las expectativas en torno a la película, elegida para clausurar el Festival de Cannes, fueran altas, y en tal sentido la cinta de Gilliam, aunque sea coherente con su filmografía –aquí sobre todo con Las aventuras del barón Munchausen y El rey pescador, de 1988 y 1991 respectivamente–, sabe un tanto a decepción. El arranque tiene fuerza, la escena de los molinos de viento, que resulta formar parte de un rodaje. Luego nos enteramos de los esfuerzos de un director de cine, Toby, por llevar la obra de Cervantes a la pantalla antaño, y que ahora rueda anuncios respaldado por un productor que a su vez trata de satisfacer a un oligarca ruso con mucho dinero. Y ello se entremezcla con los flash-backs acerca del rodaje estudiantil en blanco y negro llevado a cabo por el mismo Toby años atrás, una etapa idealista en que conoció a una quinceañera que hizo las veces de Dulcinea, mientras un zapatero local encarnaba a don Quijote. De este modo, y con reminiscencias autobiográficas sobre sus esfuerzos creativos, Gilliam habla de un periplo que sería relativamente paralelo al suyo, y de alguien que perdió el juicio al igual que don Quijote, la actualidad estaría mostrando en las vivencias de Toby la vigencia del personaje que ocupa su película. La idea como base argumental es válida, pero no está bien ejecutada, algo chirría por culpa de estereotipos y personajes grotescos. Le pierde al cineasta su gusto por los excesos delirantes, hay momentos bastante pasados de rosca, sobre todo los relativos a los amoríos y lances sexuales de Toby –un Adam Driver que no acaba de hacerse con su personaje, que sería una especie de Sancho Panza sin serlo del todo, que antaño fue Quijote–, con la amante de su productor y con aquella adolescente ya crecida que ahora está con el ruso.

5/10
El imaginario del Doctor Parnassus

2009 | The Imaginarium of Doctor Parnassus

El doctor Parnassus presenta en Londres su espectáculo de feria, que consiste en un espejo mágico que traslada a quien lo desee a otra dimensión, en la que se hacen realidad sus deseos. Parnassus viaja con su hija Valentina, que según asegura él va a cumplir 12 años, aunque en realidad se aproxima a los 16. El padre sabe que está a punto de pasar a ser propiedad de Mr. Nick –en realidad el mismísimo demonio–, con el que hizo un pacto años atrás. A cambio de la juventud y la inmortalidad, Parnassus le dará sus hijos a Mr. Nick en cuanto éstos lleguen a los 16. Cuando Mr. Nick se presenta a por la chica, Parnassus hace una apuesta con él. Para poder ganar y quedarse con su hija contará con la ayuda de Tony, un tipo que se esconde de unos rusos que le persiguen. Al visionario director Terry Gilliam no le acompaña la suerte. Tras los problemas que dieron al traste con el rodaje de The Man Who Killed Don Quijote, en este film tuvo que afrontar la inesperada muerte del protagonista, Heath Ledger, que acababa de interpretar al Joker en El caballero oscuro. Finalmente optó por mantener las secuencias que llegó a rodar Ledger y sustituirle cada vez que su personaje, Tony, se adentra en el espejo y se transporta a otro mundo. Se prestaron a ello los actores Johnny Depp, Colin Farrell y Jude Law, que donaron el salario a la hija de Ledger. Parece que llegó a rodar con Ledger las suficientes imágenes como para que los cambios de actor no sean demasiado bruscos, por lo que la jugada no le ha salido del todo mal. Destaca el carismático Johnny Depp, aunque su breve intervención sabe a poco. Como es habitual en su filmografía, Gilliam ofrece imágenes deslumbrantes y sugerentes. Visualmente apabullante, y rica en referencias a clásicos del género fantástico como “Alicia a través del espejo” o “Fausto”, es cierto que esta fábula fantástica se excede en surrealismo, y le falta describir mejor a los personajes y lograr hacerlos atractivos. Esto aleja al film del gran público, y reduce su alcance a los apasionados de Gilliam y a quienes busquen un tipo de cine diferente. Pero es muy superior a la fallida Tideland, el anterior trabajo de Gilliam, y  por momentos recuerda a la potencia visual de Brazil y los mejores trabajos del ex Monty Python. Sugiere una reflexión sobre el escapismo, la fantasía y también la responsabilidad personal, pues los personajes acaban recogiendo lo que ellos mismos han cosechado. También tienen su interés sus críticas al cinismo en el mundo de las organizaciones benéficas, pues el personaje de Ledger aspira a ser reconocido como un abnegado filántropo únicamente por la gloria que esto le proporciona, no porque tenga ningún interés en ayudar a los demás.

6/10
Tideland

2005 | Tideland

Alicia en el país de las maravillas en versión yonqui y desquiciada, de la mano de Terry Gilliam. Una cría vive con unos padres enganchados a la droga. Tras la muerte de la madre de una sobredosis, padre e hija viajan a casa de la abuela, en medio del campo. Ahí el padre también muere, aunque su presencia continúa primero en forma de cadáver putrefacto, y luego de ‘muñeco’ momificado. La presencia de unos vecinos estrafalarios –Dickens, como el conejo de Alicia, una especie de reina bruja– son un par de elementos más para justificar la conexión con Lewis Carroll, pero el conjunto es un film estrafalario y desmedido, juguete de una mente pelín enfermiza que, cuando pierde el norte (recuérdese Miedo y asco en Las Vegas), no levanta cabeza. El poderío visual del cineasta no basta para sostener una película interminable y delirante, cuya proximidad a la necrofilia y la pedofilia deberían hacer reflexionar acerca de la responsabilidad social del cine, ignorada con demasiada frecuencia. Eso sí, los incondicionales ya le han puesto la etiqueta de título de culto. Ellos sabrán por qué.

2/10
Miedo y asco en Las Vegas

1998 | Fear and Loathing in Las Vegas

Años 70. Por una carretera cercana a las Vegas viajan dos individuos en un coche rojo lleno de todo tipo de drogas. Su labor es hacer un reportaje de la carrera de motos que tiene lugar en el desierto, pero ni siquiera acuden al encuentro. El reportero Raoul Duke y su abogado, el Dr. Gonzo, que así se llaman, dedican el tiempo a consumir pastillas, hierbas alucinógenas y marihuana, y a meterse en todo tipo de embrollos, mientras se cruzan con otros variopintos personajes. Terry Gilliam, el niño travieso de Hollywood, y autor de Los caballeros de la mesa cuadrada o El sentido de la vida, dirige este inclasificable film. Su estilo es inconfundible y la mezcla de personajes estrambóticos dentro de situaciones inverosímiles es su sello de identidad. Los protagonistas son dos tipos, drogados hasta las patillas, convencidos de vivir su auténtico sueño americano, y que ven su realidad según la percepción que les causa las drogas. Las escenas ilógicas y las alucinaciones encadenan las secuencias del film, y tan solo se interrumpen con la intervención de los demás personajes. Los frenéticos Johnny Depp y Benicio del Toro encabezan el reparto, pero también Tobey Maguire, Gary Busey o Christina Ricci se van encontrando con ellos a lo largo de la cinta. La película es una historia transgresora y delirante, y una crítica, al fin y al cabo, de ese mundo tramposo que engancha y mata a la vez.

5/10
Las aventuras del Barón Munchausen

1988 | The Adventures of Baron Munchausen

En plena invasión turca, un teatro representa 'Las aventuras del barón Münchausen'. En mitad de la obra aparece un caballero asegurando ser el mismísimo barón y anuncia que salvará al pueblo de los turcos, pero antes tendrá que recuperar a su antiguo ejército. La gente le toma por loco, a excepción de la pequeña Sally, la joven hija del director del teatro, que le ayudará en sus aventuras. En el camino se encontrará con personajes y mundos fantásticos. Cómica y fantasiosa cinta dirigida por Terry Gilliam (El rey pescador), llena de colorido visual y escenas increíbles. La película cuenta con los rostros de John Neville (El quinto elemento), Oliver Reed (Gladiator) y dos jovencitas Uma Thurman y Sarah Polley (Mi vida sin mí). Mérito tienen los distintos escenarios y la recreación de los viajes del protagonista, como cuando va a la luna o monta en un globo hecho con ropa interior.

5/10
Brazil

1985 | Brazil

Cuando Orwell encontró a Kafka. Delirante film futurista del imaginativo Terry Gilliam, cuenta las tribulaciones de un pobre funcionario que trata de corregir un error, lo que le conduce a una espiral de despropósitos.

6/10
El sentido de la vida

1983 | The Meaning of Life

Irreverente film de Monty Python, elaborado con sketches sobre la vida, el sexo, la religión... Hay momentos divertidos, y otros pasados de rosca. El corto inicial de la rebelión de los oficinistas es sin duda lo mejor.

5/10
Los héroes del tiempo

1981 | Time Bandits

Ingeniosa fábula de Terry Gilliam, visualmente memorable, aunque demasiado desordenada para poder ser tomada en serio. A pesar de estar destinada a un público infantil, cuenta con momentos tenebrosos y un cierto toque macabro en lo que será una constante en toda su obra posterior (Brazil, El rey pescador), siempre tan personal como discutible. En esta ocasión se rodea de varios de sus amigos del grupo de humor británico Monty Python, tales como John Cleese y Michael Palin, además de estrellas invitadas de la talla de Sean Connery e Ian Holm. Todo comienza cuando un muchacho se une a un grupo de estrafalarios enanos en un viaje en el tiempo donde se encontrarán a personajes históricos como Napoleón y Robin Hood (memorable John Cleese).

5/10
La vida de Brian

1979 | Life of Brian

Brian, un pobre diablo, nace a la vez que Jesús de Nazaret, lo que hace que los Reyes Magos le confundan con el Mesías al acudir a Belén a adorarle. Con este disparate da comienzo esta farsa de los Monty Phyton, cuyo sello inconfundible está presente desde la primera escena. La cinta es una sucesión de gags y parodias –algunos de dudoso gusto– de la Galilea de Jesús, con algunos puntos de humor, como el marcado acento de Poncio Pilato. Las bromas a cuenta de los romanos y sus nombres latinos, y las conspiraciones judías frenadas por la burocracia asamblearia, se inspiran con claridad en los cómics de Astérix, anteriores, y muestran cierto ingenio. También se busca provocar la risa con anacronismos disparatados, como la aparición de una nave galáctica, hay que pensar que el film se hizo poco después de La guerra de las galaxias. Y en la crucifixión, el guiño es a Espartaco. El film, uno de los de mayor éxito del grupo cómico inglés, produjo el escándalo correspondiente, por su tono irreverente y poco respetuoso con el cristianismo. Aunque se procura cierta contención –Jesús sólo aparece una vez en la lejanía, predicando el sermón de la montaña–, y las bromas son de "paralelismo", que se tomen a cuchufleta la fe, los milagros y demás, puede resultar desagradable. Curiosamente, se ridiculiza a un tipo que quiere ser mujer y parir como las mujeres, lo que quizá si se hubiera hecho en tiempos de ideología de género, se consideraría sin duda intolerable. Está protagonizado por Graham Chapman, John Cleese y Terry Gilliam, actores de las también peculiares Los caballeros de la mesa cuadrada y El sentido de la vida, dos cintas igual de satíricas y políticamente incorrectas.

3/10
Los caballeros de la mesa cuadrada

1975 | Monty Python and the Holy Grail

El rey Arturo va con sus caballeros en busca del Santo Grial. Por el camino se encontrarán con numerosos obstáculos y enemigos, como magos, brujos y otros seres medievales que les pondrán trabas para conseguir su meta. Parodia absolutamente loca de las películas de la Edad Media, con el inconfundible sello de los Monty Python en su primer largometraje (con Terry Gilliam a la cabeza). Los gags y los chistes tontos, absurdos y surrealistas se suceden uno tras otro sin tregua alguna, al igual que en otros filmes como La vida de Brian o El sentido de la vida. Humor ácido e irreverente, desternillante para sus seguidores, aunque también a veces puede resultar cargante de lo ridículo que es. Especialmente divertidas son las escenas de la lucha con el caballero negro y la de los acertijos del guardián del puente.

5/10
Monty Python's Flying Circus

1969 | Monty Python's Flying Circus

El gran clásico del humor televisivo británico, basado en el surrealismo. El programa consistía en una sucesión de sketchs totalmente delirantes, casi sin conexión entre ellos. También incluía pequeños gags animados, con dibujos de Terry Gilliam, el único estadounidense de los Monty Python, grupo compuesto también por Graham Chapman, John Cleese, Terry Jones, Eric Idle y Michael Palin. Emitida entre 1969 y 1974, la serie se distinguía por su humor ácido y corrosivo, casi siempre irreverente. Entre los mejores y más populares gags destacan 'El loro muerto', 'El chiste más gracioso del mundo', etc. El programa tuvo una gran influencia en los cómicos posteriores, y también ha dejado huella en la cultura popular. La expresión Spam (originalmente jamón enlatado de baja calidad), con la que se designa al correo basura, proviene de un sketch, en el que unos ancianos piden la carta en una posada y descubren que todo está hecho con Spam.

6/10
Absolutamente todo

2015 | Absolutely Anything

Una nave alienígena intercepta una sonda enviada por la NASA con información sobre el planeta Tierra y los seres humanos. Antes de destruir la Tierra y acabar con la raza humana, los alienígenas –un consejo de extraños y parlanchines seres– deciden hacer una prueba: otorgarán poderes de Dios a un hombre elegido al azar. Si hace el bien con sus poderes perdonarán al planeta, si hace el mal, lo destruirán. Los poderes recaerán sobre Neil, un profesor de primaria que sueña con ser novelista y que está enamorado de su vecina del piso de abajo. El miembro de los Monty Python y director de películas emblemáticas como Los caballeros de la mesa cuadrada o La vida de Brian, el británico Terry Jones, entrega una comedia de ciencia ficción de planteamientos muy simplones y con tono de fábula gamberra y plagada de escenas humorísticas, con gags fáciles y un pelín en el límite del buen gusto propio del chalado grupo británico. La verdad es que tiene su punto que los cinco miembros de los Monty Python –John Cleese, Terry Gilliam, Eric Idle, Michael Palin y el propio Terry Jones– pongan voces precisamente a los aliens, deseosos de hacer añicos a la raza humana, a quienes ven como seres tontos e inferiores. Y en el film hay escenas especialmente divertidas, como esas que recogen los deseos caprichosos de Neil cumplidos “ipso facto” o la persecución “adorable” que sufre el amigo indio del protagonista. Ni que decir tiene que el tópico argumento de Absolutamente todo resulta bastante previsible, dentro del aire de cuento moral sobre el uso que debe hacerse de los propios talentos, algo similar de lo que ocurría en la estadounidense Como Dios. La elección como protagonista del simpático payasete Simon Pegg es bastante acertada, mientras que en el lado femenino la dulce Kate Beckinsale se limita a ser mera comparsa, aunque cumple. Por último, en su último papel en el cine Robin Williams pone voz a uno de los personajes principales, el de un perro caradura que adquiere racionalidad y que ofrece algunos de los momentos más desvergonzados y alocados.

4/10
El destino de Júpiter

2014 | Jupiter Ascending

Jupiter Jones perdió a su padre, un hombre que miraba a las estrellas con su telescopio, antes de nacer, por culpa de unos asaltantes. Años después, su modesta familia, con ascendientes rusos, se gana la vida limpiando casas, ella se emplea a fondo con su escobilla de limpiar inodoros. Pero resulta que en realidad tiene sangre principesca, y es pieza clave "su majestad" de las luchas de poder que ocurren precisamente en el planeta Júpiter, donde una dinastía de tiranos capitaneados por Balem Abrasax aguardan su cosecha de humanos, cuyo material genético les procura el bien más precioso del universo, el tiempo, con lo que se acercan bastante a su deseo de vivir eternamente. Con la ayuda de Kaine Wise, una especie de hombre lobo que perdió sus alas o algo así, Jupiter se implica en una lucha inesperada por salvar no sólo a su familia, sino a la Tierra entera. Quedan lejanos, muy lejanos, los tiempos en que Andy y Lana (antes Larry) Wachowski hicieron historia con un, ya, clásico de la ciencia ficción Matrix. Las secuelas firmadas por los ahora autodenominados "The Wachowskis" aún se dejaban ver, pero el declive fue evidente con lo que vino después, Speed Racer y El atlas de las nubes, y se confirma con esta apabullante pero hueca y tediosa muestra de ciencia ficción. Con trama y emociones de nulo interés, e interpretaciones acartonadas de Mila Kunis, Channing Tatum y el resto del reparto, lo único a destacar es la imaginería visual, los diseños muy detallados de las naves, de exuberante barroquismo. Porque la acción pura y dura resulta bastante convencional, a veces uno tiene la sensación de estar inmerso en Los 4 fantásticos, Kaine deslizándose por el aire con unas botas brillantes muy "cool", y de que la música de Michael Giacchino, con sus coros, y el sonido a todo trapo, tratan de cumplir la misión imposible de que no se note demasiado el fiasco en que consiste esta película. El destino de El destino de Júpiter es muy probablemente el olvido, un golpe de amnesia de ésos con los que en algún momento nos obsequia la película, cortesía tomada prestada, tal vez, de otro film de ciencia ficción de corte muy distinto, Men in Black.

3/10
No es el Mesías (Es un Sinvergüenza)

2010 | Not the Messiah (He's a Very Naughty Boy)

Curiosa película inspirada tanto en la popular La vida de Brian de los Monty Phyton como en "El Mesías" de Haendel. El divertido Eric Idle de los Monty dirige una peculiar orquesta, un singular coro y unos escogidos solitas que contarán la vida y amores de un tal Brian. A lo largo de todo el concierto irán apareciendo en escena el resto de los componentes de los Monty como Terry Gilliam. Arriesgada película que invita a ver un concierto de música clásica con toda la parafernalia pero con el característico toque humorístico de este grupo inglés.

4/10
El sentido de la vida

1983 | The Meaning of Life

Irreverente film de Monty Python, elaborado con sketches sobre la vida, el sexo, la religión... Hay momentos divertidos, y otros pasados de rosca. El corto inicial de la rebelión de los oficinistas es sin duda lo mejor.

5/10
La vida de Brian

1979 | Life of Brian

Brian, un pobre diablo, nace a la vez que Jesús de Nazaret, lo que hace que los Reyes Magos le confundan con el Mesías al acudir a Belén a adorarle. Con este disparate da comienzo esta farsa de los Monty Phyton, cuyo sello inconfundible está presente desde la primera escena. La cinta es una sucesión de gags y parodias –algunos de dudoso gusto– de la Galilea de Jesús, con algunos puntos de humor, como el marcado acento de Poncio Pilato. Las bromas a cuenta de los romanos y sus nombres latinos, y las conspiraciones judías frenadas por la burocracia asamblearia, se inspiran con claridad en los cómics de Astérix, anteriores, y muestran cierto ingenio. También se busca provocar la risa con anacronismos disparatados, como la aparición de una nave galáctica, hay que pensar que el film se hizo poco después de La guerra de las galaxias. Y en la crucifixión, el guiño es a Espartaco. El film, uno de los de mayor éxito del grupo cómico inglés, produjo el escándalo correspondiente, por su tono irreverente y poco respetuoso con el cristianismo. Aunque se procura cierta contención –Jesús sólo aparece una vez en la lejanía, predicando el sermón de la montaña–, y las bromas son de "paralelismo", que se tomen a cuchufleta la fe, los milagros y demás, puede resultar desagradable. Curiosamente, se ridiculiza a un tipo que quiere ser mujer y parir como las mujeres, lo que quizá si se hubiera hecho en tiempos de ideología de género, se consideraría sin duda intolerable. Está protagonizado por Graham Chapman, John Cleese y Terry Gilliam, actores de las también peculiares Los caballeros de la mesa cuadrada y El sentido de la vida, dos cintas igual de satíricas y políticamente incorrectas.

3/10
Los caballeros de la mesa cuadrada

1975 | Monty Python and the Holy Grail

El rey Arturo va con sus caballeros en busca del Santo Grial. Por el camino se encontrarán con numerosos obstáculos y enemigos, como magos, brujos y otros seres medievales que les pondrán trabas para conseguir su meta. Parodia absolutamente loca de las películas de la Edad Media, con el inconfundible sello de los Monty Python en su primer largometraje (con Terry Gilliam a la cabeza). Los gags y los chistes tontos, absurdos y surrealistas se suceden uno tras otro sin tregua alguna, al igual que en otros filmes como La vida de Brian o El sentido de la vida. Humor ácido e irreverente, desternillante para sus seguidores, aunque también a veces puede resultar cargante de lo ridículo que es. Especialmente divertidas son las escenas de la lucha con el caballero negro y la de los acertijos del guardián del puente.

5/10
Monty Python's Flying Circus

1969 | Monty Python's Flying Circus

El gran clásico del humor televisivo británico, basado en el surrealismo. El programa consistía en una sucesión de sketchs totalmente delirantes, casi sin conexión entre ellos. También incluía pequeños gags animados, con dibujos de Terry Gilliam, el único estadounidense de los Monty Python, grupo compuesto también por Graham Chapman, John Cleese, Terry Jones, Eric Idle y Michael Palin. Emitida entre 1969 y 1974, la serie se distinguía por su humor ácido y corrosivo, casi siempre irreverente. Entre los mejores y más populares gags destacan 'El loro muerto', 'El chiste más gracioso del mundo', etc. El programa tuvo una gran influencia en los cómicos posteriores, y también ha dejado huella en la cultura popular. La expresión Spam (originalmente jamón enlatado de baja calidad), con la que se designa al correo basura, proviene de un sketch, en el que unos ancianos piden la carta en una posada y descubren que todo está hecho con Spam.

6/10
Monty Python's Flying Circus

1969 | Monty Python's Flying Circus

El gran clásico del humor televisivo británico, basado en el surrealismo. El programa consistía en una sucesión de sketchs totalmente delirantes, casi sin conexión entre ellos. También incluía pequeños gags animados, con dibujos de Terry Gilliam, el único estadounidense de los Monty Python, grupo compuesto también por Graham Chapman, John Cleese, Terry Jones, Eric Idle y Michael Palin. Emitida entre 1969 y 1974, la serie se distinguía por su humor ácido y corrosivo, casi siempre irreverente. Entre los mejores y más populares gags destacan 'El loro muerto', 'El chiste más gracioso del mundo', etc. El programa tuvo una gran influencia en los cómicos posteriores, y también ha dejado huella en la cultura popular. La expresión Spam (originalmente jamón enlatado de baja calidad), con la que se designa al correo basura, proviene de un sketch, en el que unos ancianos piden la carta en una posada y descubren que todo está hecho con Spam.

6/10

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