Walt Disney “no debería haber venido a China”. Así de tajante se ha mostrado el magnate Wang Jianlin, máximo ejecutivo de Wanda, tras la apertura del parque de la compañía americana en Shanghái, que ha provocado largas colas. El complejo de 7,5 kilómetros cuadrados llevaba una década en construcción y ha costado 4.875 millones de euros.
Por ahora, la apertura ha tenido un gran éxito, pues el parque ha recibido alrededor de un millón de visitas. Según algunos analistas, el parque podría generar unos ingresos anuales de 4.008 millones de euros.
Pero el dirigente de Wanda recela de esta buena acogida, por intereses propios, pues a finales de mayo su empresa ha abierto una instalación similar en Nanchang, a 700 kilómetros de Shanghái. Ahora planea abrir entre 15 y 20 similares en todo el territorio nacional. “Tenemos una estrategia: un tigre no puede competir con una manada de lobos”, explica Jianlin. Curiosamente, Wanda distribuye el cine de Walt Disney en China.
