Después de convertirse en foco de máxima atracción en el Festival de Venecia con la proyección de los dos primeros capítulos de la serie televisiva "The Young Pope", ambientada en el Vaticano con un papa estadounidense ficticio, el italiano Paolo Sorrentino vuelve a meterse en aguas políticas en su nuevo proyecto fílmico.
Y es que después de retratar al ex mandatario compatriota suyo Giulio Andreotti en Il Divo, dirige de nuevo su atención sobre otro político aún más controvertido, nada menos que el empresario y ex presidente del gobierno Silvio Berlusconi.
Hay que recordar que muchas de las películas de Paolo Sorrentino han sido producidas por Medusa, compañía que pertenece a Berlusconi. Pero tratándose de un cineasta tan especial y artista, que busca con sutileza La gran belleza, resulta dudoso esperar que haga una película complaciente, aunque tampoco un biopic de una agresividad combativa demasiado obvia.
