Valeria Bruni Tedeschi y Micaela Ramazotti estarán tan “Locas de alegría” como indica el título español de su film (“La pazza gioia” en el original), de Paolo Virzi, que ha obtenido la Espiga de Oro en la Semana Internacional de Cine de Valladolid (SEMINCI).
Ambas han obtenido también ex aequo el galardón a la mejor interpretación femenina, por su composición de una condesa megalómana y una joven introvertida, que se conocen durante su estancia en una extravagante clínica psiquiátrica.
La Espiga de Plata ha ido a parar a los argentinos Gastón Duprat y Mariano Cohn, por El ciudadano ilustre, donde un Premio Nobel de Literatura que no es Bob Dylan viaja a su pueblo natal en el país suramericano, tras muchos años instalado en Europa. El film también ha obtenido la distinción al mejor guión.
El correspondiente al mejor actor lo ha recibido Daniel Botelho, por Madre sólo hay una, de la brasileña Anna Muylaert, realizadora que ha conseguido también el premio a la mejor dirección, por un film sobre el drama de los niños robados.
El premio Pilar Miró a nuevos directores ha recaído en Mohamed Diab, realizador de Eshtebak, una historia que se desarrolla en El Cairo (Egipto) en verano tras la revolución egipcia. Fipresci ha premiado a Las inocentes, de la francesa Anne Fontaine, que reconstruye la tragedia real ocurrida al finalizar la Segunda Guerra Mundial, cuando un grupo de monjas polacas fueron violadas durante varios días por soldados del ejército ruso.
