Se esperaba un cálido recibimiento para los nuevos capítulos de “Roseanne”, veintiún años después del final de la telecomedia, con el regreso de todos los actores principales, incluido John Goodman.
Pero la espectacular cifra de espectadores conseguidos, nada menos que 18,2 millones, ha duplicado la cifra que se esperaba. Supone un 10 por ciento más que los que vieron el capítulo final en 1997.
El capítulo ha debido gustar al actual inquilino de la Casa Blanca, ya que en la ficción, la madre de la familia de clase media de Illinois que protagoniza la sitcom, encarnada por Roseanne Barr, comenta a su hermana, a la que da vida Laurie Metcalf, que votó a Donald Trump. “Hablaba de darnos trabajo, Jackie”, explica el personaje. Tras la emisión, Sarah Huckabee, secretaria de prensa de la administración del presidente, ha confirmado que éste, en persona, ha llamado a Barr, abierta defensora suya también en la vida real, para felicitarla.
“A pesar de lo que pueda parecer por su éxito, Roseanne no es una serie conservadora”, comenta el analista Daniel Fienberg en The Hollywood Reporter. “Simplemente es, como ya lo fue hace dos décadas, un reflejo de su tiempo. Estados Unidos está preparado para sitcoms sobre los seguidores de Trump o sobre cómo tender puentes en las familias divididas entre sus fans y sus detractores”. ABC se ha apresurado a anunciar que renueva la sitcom para el año que viene, cuando tendrá la que será su undécima temporada.
