Son frecuentes en la industria audiovisual las acusaciones por plagio, algunas reales, aunque muchas se desestiman porque está claro que se trata de un burdo intento de sacar tajada de algún éxito reciente. Hace unas semanas el éxito en los Oscar de “La forma del agua” se vio empeñado por una demanda de este tipo en los tribunales.
Ahora, el productor y director Charlie Kessler ha puesto una denuncia, en un juzgado de Los Ángeles, contra los hermanos Matt y Ross Duffer, creadores de Stranger Things, una de las series estrella de Netflix. Argumenta que se basa en Montauk (2012), un cortometraje sobre fenómenos paranormales que debutó en el Festival Internacional de Cine de Hamptons 2012. Según el texto legal, la conversación tuvo lugar “dentro de las prácticas de la industria del entretenimiento”, por las cuales los Duffer no podrían divulgar, usar o aprovechar las ideas que les contó Kessler sin su permiso o sin ofrecerle una indemnización.
Expone también que Stranger Things tenía como título provisional The Montauk Project cuando fue vendida a Netflix. Así consta por ejemplo en la web especializada Deadline. Esto podría explicarse también porque en 1992 se publicó el libro “The Montauk Project: Experiments in Time”, sobre experimentos secretos del gobierno en un lugar llamado Camp Hero, en Montauk, Long Island.
Al parecer existen diversas similitudes con el corto de Kessler, que al igual que la conocida ficción audiovisual giraba en torno a un niño desaparecido, también había una base militar cercana que realizaba experimentos con niños y un monstruo de otra dimensión que parece un juguete.
