La Academia de Cine de Hollywood anunció la semana pasada la expulsión de Bill Cosby, recientemente condenado por abusar de una mujer hace más de una década, y de Roman Polanski, que tras ser acusado de mantener una relación sexual con una menor (de 13 años) en 1977, se declaró culpable, fue encarcelado durante 42 días y cuando fue puesto en libertad condicional huyó de Estados Unidos, país que no ha podido pisar desde entonces.
Sin embargo, el abogado del segundo, Harland Braun, amenaza en su nombre con demandar a la institución, argumentando que no ha tenido “un juicio imparcial” y que se le ha negado “apelar la decisión de la Academia”. Así lo ha explicado el letrado al presidente de la Academia, John Bailey, en una carta. “El señor Roman Polanski tiene derecho a acudir a los tribunales y a exigir que su organización siga sus propios procedimientos, así como las leyes de California”.
Alude a las Normas de Conducta aprobadas por la Academia. “La única solución adecuada sería que su organización rescinda su expulsión ilegal del Sr. Polanski y siga sus propias reglas, dándole una notificación razonable de los cargos en su contra y una audiencia justa para defender su posición”.
Sin embargo, fuentes de la Academia señalan que Braun no tiene derecho a seguir con el asunto, argumentando que no todas las expulsiones por violaciones a las normas de conducta están sujetas a apelación. Señalan el Artículo 10, Sección 3 de los estatutos de la organización, que establece: "Cualquier miembro de la Academia puede ser suspendido o expulsado por la Junta de Gobernadores. La expulsión o suspensión según lo dispuesto en este documento. requerirá el voto afirmativo de no menos de dos tercios de todos los gobernadores. "No existe el derecho de apelar una expulsión estipulada en esta disposición”, afirman.
En 2002, la Academia concedió a Roman Polanski el Oscar al mejor director por El pianista. Como no pudo ir a recogerlo, le encomendó acudir a la ceremonia a Harrison Ford, que recibió una fuerte ovación. La semana pasada, Samantha Geimer, víctima de Polanski, declaró que no debía perder su membresía, y calificó a los Gobernadores como “un grupo de idiotas” por anunciar su expulsión al mismo tiempo que la de Bill Cosby.
