Amazon se defiende después de que en febrero Woody Allen le demandara por 68 millones de dólares en concepto de incumplimiento de contrato, por no estrenar su último film y romper el acuerdo para rodar tres más.
En su estrategia de defensa, la compañía afirma que romper los compromisos con el cineasta tenía su justificación, culpándole del fracaso de su último trabajo que llegó a las carteleras, Wonder Wheel. Sobre todo cree que sus declaraciones, apuntando a que existía una caza de brujas contra él, en vísperas del estreno, dio al traste con los esfuerzos promocionales de la cinta.
En junio, Amazon intentó rescindir sus acuerdos con el neoyorquino y eliminar los pagos mínimos garantizados por un total de entre 68 y 73 millones de dólares para múltiples películas. "Amazon ha intentado justificarse con referencias a la acusación sin fundamentos de una joven de 25 años, pero ésta ya era conocida por la empresa (y por el público) antes de firmar el acuerdo para cuatro películas. No da ninguna base para dar por finalizado el acuerdo”, aseguraba el comunicado hecho público por un portavoz del cineasta.
