Aunque la legislación no dice nada al respecto, en España los exhibidores suelen exigir un período de explotación exclusiva en cines de tres meses y tres semanas, prácticamente el mismo que en otros países.
En caso contrario, no les interesa programar el producto, porque entienden que el público no pagará una entrada por lo que tendrán en casa en poco tiempo. Sin embargo, Netflix ha revolucionado el sector, sobre todo con Roma, que ganó tres Oscar, y que se programó sólo en cinco salas de tres ciudades españolas sin respetar la ventana de exhibición. En esta coyuntura, no resulta extraño que Fernando Évole, vicepresidente de la federación de exhibidores de cine de España (FECE), defienda los intereses de su sector.
“Hay un modelo de negocio que maximiza el valor de la película y de toda la cadena, que está implantado en todo el mundo”, comenta. “Estaríamos encantados de que Netflix entendiera y se acoplara a ese modelo de negocio que está funcionando para otras compañías como Disney y que viera que es una oportunidad”.
El también consejero de Yelmo Cines considera positivo que Walt Disney, Warner y Universal, distribuidoras tradicionales de cine, apuesten por las plataformas de streaming. “La competencia conducirá a una nueva forma de trabajar que maximice el valor de las películas”, explica.
