Luca Guadagnino podría haber firmado una de sus películas más pegadas a la actualidad con “Artificial”, un proyecto aún en fase de montaje que ya está generando reacciones encontradas tras una proyección privada reciente. Con un metraje preliminar de unas dos horas y media, el film se perfila como una crónica del auge de la inteligencia artificial y sus tensiones internas, con ecos directos de “La red social”.
Descrita por algunos asistentes como “la versión de La red social en la era de la IA”, la película se adentra en los orígenes de OpenAI y en los perfiles de sus principales figuras, combinando ambición tecnológica, rivalidades personales y dilemas éticos en torno al desarrollo de sistemas cada vez más poderosos.
El relato se articula en torno a Ilya Sutskever, interpretado por Yura Borisov, presentado como el cerebro idealista del proyecto. En la segunda mitad del metraje, el foco se desplaza hacia Sam Altman, encarnado por Andrew Garfield, cuya interpretación ha generado división: arranca contenida, pero evoluciona hacia un retrato más exagerado y performativo del personaje.
El reparto incluye también a Jason Schwartzman y Cooper Hoffman, que han recibido algunos de los comentarios más positivos del visionado, destacando por su presencia en las escenas de mayor carga dialéctica y política dentro de la trama.
Uno de los elementos más comentados es la aparición de Elon Musk, interpretado por Ike Barinholtz, en un tono abiertamente satírico. En la película, el magnate aparece como inversor temprano de OpenAI, pero distraído por el desarrollo de su tecnología de conducción autónoma, antes de alejarse del proyecto tras un fallido intento de fusión con Tesla.
En lo musical, Luca Guadagnino prescinde de su habitual colaboración con Trent Reznor y Atticus Ross, y apuesta por Damon Albarn, cuyo trabajo aporta un tono electrónico y pulsante que refuerza la dimensión de thriller tecnológico.
El guion introduce un tono más satírico y dialogado de lo habitual en el director italiano, alejándose de la explicación técnica para centrarse en los egos, contradicciones y tensiones humanas detrás del desarrollo de la IA.
Aunque Artificial aún no está terminada, su recepción inicial apunta a una obra dividida entre la fascinación por su tema central y la distancia crítica hacia su enfoque.
