Las estrellas latinas de la música pop han brillado en uno de los momentos más vistos del año en la televisión estadounidense, la Super Bowl.
Demi Lovato fue la encargada de cantar el himno de Estados Unidos, antes del encuentro que enfrentaba a los Kansas City Chiefs –que fueron finalmente los ganadores– y los San Francisco 49ers, en el Hard Rock Stadium de Miami. Vestida de blanco, la estrella de Camp Rock conmovió al auditorio, que guardó un absoluto silencio.
Por su parte, Shakira y Jennifer Lopez, acompañadas de los reguetoneros J Balvin y Bad Bunny, se ocuparon de la actuación del intermedio de la Super Bowl, que ha contado en el pasado con estrellas de primera categoría como Madonna y Michael Jackson. Es la primera vez que dos latinas se ocupan de este honor. Hacia el final de la presentación, cuando la hija de López, Emme, de 11 años, se unió a su madre para cantar su éxito "Let's Get Loud", se proyectó en el campo una cruz gigante amarilla y morada, colores de Los Angeles Lakers, el equipo de baloncesto de Kobe Bryant. En la rueda de prensa anterior al show, López había adelantado que homenajearía al deportista fallecido. "Cuando estaba ensayando este número, mi prometido, Alex Rodriguez, vino a verme con lágrimas en los ojos y me contó la trágica noticia".
Un momento después, López se cubrió con una bandera puertorriqueña emplumada mientras versionaba "Born in the USA", de Bruce Springsteen, recordando sus orígenes, en un gesto a favor de los inmigrantes. "Creo que es un momento muy importante para nuestra comunidad, para la comunidad latina, en este país", delcaró por su parte Shakira, colombiana. "Y creo que la Super Bowl es un evento muy estadounidense, así que es muy agradable convertirlo en un recordatorio de la herencia de este país, que es de diversidad".
