Los efectos de la pandemia del coronavirus en el negocio de la exhibición cinematográfica han sido devastadores en todo el mundo.
También en España. Han sido dos meses de inactividad, más una reapertura paulatina según comunidades autónomas –esto es algo único en toda Europa, donde las directrices han sido las mismas para todo el territorio nacional– y sin títulos con tirón, hasta el milagro puntual de Santiago Segura y su Padre no hay más que uno 2, y la “gran esperanza blanca” de Tenet.
En un informe de 65 folios de UNIC, Unión Internacional de Cines, actualizado a 24 de agosto, se recoge que la caída en ingresos por taquilla en España, con respecto al período anterior, ha sido del 70%. Cifras terribles, y semejantes a la otros países como Francia (66%), Reino Unido (69%), Alemania (61%), Italia (60%) y Portugal (72%). El país que mejor ha aguantado ha sido Holanda, con una caída del 53%.
En esas páginas se recoge que 11.500 de los 20.000 empleados en la exhibición en España, se han acogido a los expedientes reguladores de empleo. Además el gobierno aprobó la prohibición de despidos durante los que se aplicaron los ERTE.
Cada uno de los 38 países de UNIC ha tomado medidas diversas para paliar los efectos económicos de la crisis. Algunos llaman la atención por dirigirse al espectador final, caso de Alemania y República Checa, que han bajado el IVA aplicable a las entradas de cine.
