El viernes se estrenó en Disney+ por pago bajo demanda "Mulan", adaptación en imagen real del film de animación.
Los activistas a favor de la democracia en varios países asiáticos habían iniciado un boicot, como consecuencia de los comentarios realizados por su protagonista, Liu Yifei, apoyando a la fuerza policial de Hong Kong. Ahora, se ha desatado un aluvión de críticas por filmar escenas en la provincia china de Xinjiang, donde el régimen de Pekín ha perpetrado abusos de derechos humanos contra musulmanes uigures a gran escala.
Después del lanzamiento de Mulan, algunos espectadores se fijaron en que en los créditos finales de la película se nombra en los agradecimientos a ocho entidades gubernamentales en Xinjiang, incluida la oficina de seguridad pública en la ciudad de Turpan, donde se mantiene a ciudadanos uigures detenidos extraoficialmente, sin sentencia judicial.
Durante años, China ha estado bajo escrutinio internacional por su trato a las minorías musulmanas en Xinjiang. Los residentes uigures denuncian haber sido sometidos a adoctrinamiento político, trabajo forzoso y esterilización forzada, como parte de un supuesto programa gubernamental para suprimir las tasas de natalidad en la población musulmana.
