Jared Harris, conocido por "Mad Men", protagoniza "Brave the Dark", largometraje que Angel Studios va a lanzar el 24 de enero de 2025 en mínimo 1.000 pantallas de Estados Unidos.
La película, basada en una historia real, nos lleva a los años 80 y nos presenta a Stan Deen, un profesor de teatro de un pueblito que bien podría llamarse "Dóndequeda". Interpretado por Jared Harris, ganador de un BAFTA y nominado a todo lo demás (Globos de Oro, Emmys... ), Stan se ve arrastrado al pasado misterioso de Nathan, un estudiante arrestado justo frente a su aula. Y no, no es por plagiar en el examen de historia.
Stan, que lleva años con la firme creencia de que ningún estudiante es un caso perdido (aunque algunos lo pongan a prueba), decide estrechar lazos con Nathan, que vive en un coche. Como si la adolescencia no fuera ya lo suficientemente dura, debe hacer los deberes en el asiento de atrás de un Toyota. Lo que empieza como un intento de ayudar al chico acaba convirtiéndose en un viaje que cambiará la vida de ambos, y probablemente haga que el espectador derrame alguna lagrimita, así que habrá que llevar pañuelos.
El verdadero Nathaniel Deen (que terminó adoptando el apellido de Stan en la vida real) ha dicho: "Esta película no es sólo mi historia, es un homenaje a mi héroe, Stan Deen". Así que parece que el profe no solo daba lecciones de teatro, también de humanidad. Entre los que completan el reparto están Jamie Harris, Sasha Bhasin, Will Edward Price y Kimberly Fairbanks. El guion es obra de un equipo de escritores que, sinceramente, podría formar un equipo de fútbol: Dale G. Bradley, Lynn Robertson-Hay, Nathaniel Deen, John P. Spencer y Damian Harris.
Angel Studios, para los que no lo sepan, se describe como una distribuidora "basada en valores" y se dedica a contar historias que "amplifican la luz", como una linterna gigante en medio del desierto de Hollywood. Y después de arrasar con Sound of Freedom (que hizo 250 millones en taquilla), parece que la empresa encuentra a su público.
Y, por si fuera poco, Angel Studios tiene un modelo de negocio que parece sacado de una película de ciencia ficción: invierten sus propios espectadores. Más de 100.000 simpatizantes en 155 países han puesto unos 80 millones de dólares en los proyectos que distribuyen. Eso sí que es tener fans comprometidos.
