Este fin de semana, los Reyes de España, Felipe y Letizia, salieron de la Zarzuela y dejaron las coronas en el perchero para adentrarse en el mundo de los gladiadores. Porque, ¿quién necesita tronos cuando puedes tener una silla de cine con portavasos?
Después de unas semanas intensas, marcadas por la tragedia en Valencia y un maratón de compromisos que incluiría hasta un vuelo transatlántico, el Rey decidió enfrentarse al jetlag como un auténtico héroe: con palomitas en mano. Según informa ¡Hola! —que, como siempre, tiene ojos y oídos en todas partes—, los monarcas asistieron al estreno de Gladiator II en los multicines Manoteras, de Madrid. Sí, esos situados estratégicamente cerca de Zarzuela, por si acaso hay que salir corriendo al toque de queda real.
Según testigos presenciales, ambos compraron sus entradas online, como buenos millenials adaptados a las tecnologías. Hicieron cola (sí, ¡cola!) y disfrutaron de la versión original subtitulada, demostrando que los subtítulos son, efectivamente, para todo el mundo, no solo para los cinéfilos intensos. El Rey lució una cazadora de cuero y tejanos, mientras que Letizia deslumbró con un abrigo verde. Porque incluso en el cine, hay que ir como para recibir a un embajador en cualquier momento.
No es ningún secreto que las últimas semanas han sido duras para los monarcas. Han estado al pie del cañón, visitando Paiporta tras las riadas y mostrando su apoyo a los afectados. Pero, como bien podría decir Máximo Décimo Meridio: “Lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad… y también necesitamos un poco de distracción”.
Gladiator II ha llegado dos décadas después de la épica original, con Paul Mescal, Denzel Washington y Pedro Pascal liderando el elenco. Aunque las críticas no han sido precisamente un rugido de Coliseo lleno, el filme ha logrado arrasar en taquilla, y los cines se llenaron de espectadores buscando acción y venganza, al estilo romano.
Por si se lo preguntaban, en Reino Unido Carlos III también se apuntó al club de fans de los gladiadores. Asistió al estreno en Londres justo antes de su 76º cumpleaños, porque no hay mejor manera de celebrar otro año que charlando con Denzel Washington.
En fin, los gladiadores conquistan los cines, y los Reyes demuestran que, entre crisis y compromisos, siempre hay tiempo para una buena dosis de cine épico.
