Juan Antonio Bayona se suma a la lista de figuras públicas que han tenido problemas con Hacienda por tributar parte de sus ingresos a través de una sociedad, bajo el Impuesto de Sociedades, en lugar del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).
Esta práctica, popular entre personalidades del cine y la televisión hace veinte años, ha sido objeto de escrutinio en los últimos años, llevando a muchos a pagar sanciones considerables.
En el caso de Juan Antonio Bayona, su sociedad Películas La Trini SL (antes conocida como Spongeman SL) fue utilizada para facturar servicios como director y ceder derechos de autor. Esto reducía la carga impositiva en comparación con tributar bajo el IRPF. Sin embargo, la Agencia Tributaria determinó que los servicios eran personalísimos y que la sociedad no contaba con medios humanos ni materiales que justificaran su uso como intermediaria.
Se da la circunstancia de que La Trini, el nombre de la empresa, hace referencia al nombre coloquial de La Trinitat Nova, el humilde barrio de Barcelona donde creció Bayona.
Como resultado, se recalcularon los ingresos atribuidos a Bayona: 366.556,03 euros en 2008 (frente a los 45.000 declarados), 252.217,77 euros en 2009 (en lugar de 60.000) y 109.952,39 euros en 2010 (cuando no había declarado ingreso alguno). Aunque el ejercicio de 2008 fue declarado prescrito, el cineasta deberá abonar 131.968,11 euros tras la desestimación de su recurso por la Audiencia Nacional.
Casos similares han afectado a otras figuras como Jordi Rebellón y Máximo Huerta, que en su momento renunció como ministro de Cultura tras salir a la luz que utilizó una sociedad para gestionar sus ingresos como presentador. También a Carmen Machi, que irónicamente ahora da vida a una inspectora de Hacienda en Celeste.
