Bong Joon-Ho, el genio detrás de Parásitos, ha vuelto a hacer valer su autoridad creativa en Hollywood, aunque esta vez el resultado está lejos de ser un éxito. Mickey 17, su ambicioso proyecto de ciencia ficción, se ha estrellado en taquilla con una recaudación inicial de solo 19 millones de dólares en EE.UU., lo que podría suponer pérdidas superiores a los 100 millones para Warner Bros.
El estudio tenía sus dudas desde el principio. En los pases previos, la película recibió reacciones tibias, pero Bong Joon-Ho desestimó las alarmas, recordando que Parásitos tampoco había tenido grandes calificaciones en los test screenings antes de convertirse en un fenómeno global. Claro, la diferencia es que aquella cinta costó 10 millones y Mickey 17 ha rozado los 140 millones.
Lo más curioso es que Warner llegó a montar su propia versión de la película, un “corte mejorado” que, según sus mediciones, funcionaba 10 puntos por encima del de Bong. Sin embargo, el contrato del director le otorgaba el montaje final y el surcoreano no cedió.
Un rompecabezas en el espacio
Basada en la novela Mickey7 de Edward Ashton, la película prometía una visión única del futuro, con Bong fusionando drama existencial, sátira y espectáculo visual. Pero las críticas confirman que el resultado es un híbrido extraño, con una narrativa irregular y decisiones creativas que no han terminado de convencer ni a la crítica ni al público.
El film fue aprobado bajo la dirección del antiguo jefe de Warner, Toby Emmerich, pero sus sucesores, Michael De Luca y Pam Abdy, tuvieron que gestionar el rodaje y las costosas filmaciones de nuevas secuencias. Ahora, con los números en rojo, no es descabellado pensar que en los despachos del estudio se estén preguntando qué habría pasado si Bong hubiera cedido un poco.
Con la taquilla dándole la espalda, Mickey 17 se perfila como una de las grandes debacles del año. Y lo peor para Warner es que podría no ser la única.
