La espera ha terminado, y el espejo mágico ha hablado. O mejor dicho, los críticos, que no parecen estar muy convencidos de que Blancanieves sea “la más bella del reino”.
La nueva adaptación en acción real de Disney, protagonizada por Rachel Zegler y Gal Gadot, llega rodeada de polémica, y los primeros análisis confirman que el cuento de hadas se ha convertido en un cuento de nunca acabar.
Desde su anuncio, Blancanieves ha estado en el ojo del huracán. Entre debates sobre la elección del reparto, declaraciones poco diplomáticas de lasprotagonistas y un sinfín de cambios que han hecho fruncir el ceño a los fans, la expectación venía más por el drama fuera de pantalla que por la propia historia.
Una manzana envenenada para la crítica
Con un 48% en Rotten Tomatoes y un 47% en Metacritic, la acogida ha sido más fría que el sótano de la madrastra. The Guardian la califica de "innecesaria" y la compara con una máquina de hacer dinero sin alma. Mientras, el New York Post no se anda con rodeos y sentencia: "Es el remake más perezoso de Disney. Heigh-ho-hum".
No todo es oscuro en este bosque encantado. Algunos críticos, como los de USA Today o Collider, destacan que la película intenta modernizar el clásico sin perder su esencia. "No es la mejor versión de Blancanieves, pero al menos lo intenta", resumen.
Aun así, el veredicto general parece claro: Disney ha querido contentar a todos y ha acabado haciendo una película que no satisface a casi nadie. La historia de la princesa que no necesita un príncipe llega con canciones nuevas, enanos generados por CGI y una protagonista dispuesta a forjar su propio destino. Pero, al final del día, la pregunta sigue en el aire: ¿necesitábamos realmente este remake?
