Disney aseguró que su nuevo live-action de Blancanieves costó 270 millones de dólares. Pero ahora, según The New York Times, la cifra real podría superar los 350 millones. ¿Espejito, espejito, quién dice la verdad aquí?
El baile de números en torno a Blancanieves ha sido casi tan caótico como su producción. Forbes ya hablaba de 270 millones en diciembre de 2023, y eso antes de los costosos reshoots (nuevas tomas) y el interminable trabajo de postproducción que se extendió durante meses. Ahora, si hacemos caso al Times, la factura final podría haber subido 80 millones más. Para Disney, que ya tiene problemas financieros, esto es una manzana envenenada.
La película necesitaría alcanzar los 800 millones en taquilla solo para no perder dinero. Pero con un estreno mundial de apenas 87 millones, la situación pinta más negra que el cabello de la protagonista. Si la tendencia sigue así, Blancanieves podría ni siquiera llegar a los 250 millones al final de su recorrido en cines. Y eso, en el libro de cuentas de Hollywood, se llama "fracaso legendario".
El príncipe del desastre
Uno de los mayores factores que dispararon el presupuesto fue la polémica en torno a los siete enanitos. Peter Dinklage criticó la representación clásica de los personajes, lo que llevó a Disney a replantear todo el concepto y sustituirlos por criaturas CGI. Entre cambios de guion y efectos digitales, el gasto se disparó. ¿Cuánto se habría ahorrado si hubieran seguido el plan original? Esa es la pregunta del millón (o de los cien millones, en este caso).
Desde el principio, Blancanieves estuvo rodeada de controversia. ¿Fueron los enanitos digitales, la elección de Rachel Zegler, los incontables retrasos o el cansancio del público con los remakes de Disney? Quizá nunca sepamos cuál fue la manzana envenenada definitiva.
