La cineasta Carla Simón no va de paseo, va de Romería... y directamente hacia la competición oficial del Festival de Cannes.
Por primera vez, la directora de Verano 1993 y Alcarràs desembarca en la Croisette con una nueva película que vuelve a mirar al retrovisor familiar, esta vez centrada en la historia de sus padres. Según Thierry Frémaux, delegado general del certamen, la obra promete emociones fuertes con acento gallego: ha sido rodada principalmente en Vigo y sus alrededores.
Tras conquistar la Berlinale —donde ganó el premio a mejor ópera prima y un Oso de Oro como quien hace doblete en las fiestas del pueblo—, Carla Simón se estrena en la liga de los grandes en Cannes. Y no lo hace sola: Oliver Laxe, el otro mosquetero gallego del cine contemplativo, también compite por la Palma de Oro con Sirat, una road movie de alta intensidad emocional.
Galicia, tierra de cine... y de competición
Laxe no necesita presentación en Cannes: ya pasó por la Semana de la Crítica con Todos vos sodes capitáns, se llevó premio con Mimosas en 2016 y deslumbró con O que arde en 2019. Ahora regresa con una historia de padre e hijo en busca de una hija desaparecida en Marruecos, protagonizada por Sergi López. Un drama con pinta de arrastrarte por el desierto... y por dentro.
Con estos dos nombres, el cine español vuelve a la competición oficial del festival más prestigioso del planeta, un territorio que no pisaba desde Dolor y gloria, de Pedro Almodóvar, en 2019. Desde entonces, algún premio suelto, alguna presencia periférica, pero ninguna apuesta clara al oro de Cannes.
Ahora, Simón y Laxe se juegan el todo por la Palma. Y como en toda buena romería, la emoción está asegurada, los pasos son firmes... y la esperanza, muy viva.
