Martin Scorsese se pone místico.
El cineasta neoyorquino, leyenda viva del séptimo arte, ha confirmado que sigue trabajando en La vida de Jesús, un proyecto muy personal que rodará en blanco y negro y con un enfoque poco convencional. La cinta, basada en el libro de Shūsaku Endō de 1973, se ambientará mayoritariamente en la actualidad y tendrá una duración cercana a los 80 minutos.
Durante su paso por el Festival de Cine de Taormina, en Sicilia —tierra de sus antepasados—, Martin Scorsese habló del proyecto, que describe como un híbrido entre película, ensayo y meditación visual. Nada de narrativa clásica ni sermones disfrazados de cine. Según sus propias palabras, quiere centrarse en los principios esenciales de Jesús sin caer en la catequesis. Lo sagrado, pero sin solemnidad impostada.
Martin Scorsese, que ha pasado las últimas décadas al frente de grandes producciones de Hollywood, se aleja ahora del oropel y apuesta por la austeridad. La película será financiada de forma independiente y marcará un regreso a formas más íntimas, más cercanas a sus raíces cinéfilas y espirituales. La decisión de rodarla en blanco y negro no es un simple capricho estético: es una declaración de intenciones. Como si el celuloide, al despojarse del color, pudiera acercarse más a la verdad.
Pasolini como faro
Además, Martin Scorsese ha mencionado que ha tomado como inspiración el Evangelio según San Mateo de Pier Paolo Pasolini. En los años 70, tras ver aquella obra maestra neorrealista, renunció a su idea de hacer una película sobre Cristo. Medio siglo después, parece que ha vuelto al punto de partida, dispuesto a dialogar con ese legado, pero desde su propia mirada. Si Pasolini encontró a Jesús entre campesinos italianos, Scorsese lo busca entre las ruinas de la fe contemporánea.
Sin prisas, sin dogmas y sin estudio detrás, La vida de Jesús apunta a ser el proyecto más libre —y quizá más revelador— de Martin Scorsese en años. Un milagro en preparación.
