James Gunn ha hablado alto y claro: no hubo traición, no hubo culpa, solo hubo una oportunidad y la tomó.
Cuando se estrena en cines Superman, el primer gran pilar de su renovado Universo DC, el cineasta ha aclarado los motivos detrás de su sonado cambio de camiseta, dejando atrás la saga de Guardianes de la Galaxia en Marvel para tomar el timón creativo de DC Studios junto a Peter Safran.
“Me despidieron. No sentí culpa en absoluto”, explicó James Gunn sin rodeos durante su intervención en el pódcast Armchair Expert. “Tenía que trabajar. Y me ofrecieron hacerlo con gente que también me gustaba mucho. Así de simple”.
Gunn recordó cómo, tras su controvertida salida de Disney en 2018, creyó que su carrera estaba acabada. Fue entonces cuando Warner Bros. le abrió la puerta. Primero con El Escuadrón Suicida en 2021, y después con la oferta que cambiaría su rumbo: liderar todo el futuro de DC en cine y televisión. Aunque volvió brevemente a Marvel para cerrar su trilogía galáctica en 2023, su corazón ya estaba volando rumbo a Metrópolis.
Un salto de fe... y de franquicia
Además, James Gunn relató una anécdota jugosa. El propio Kevin Feige —cabeza de Marvel Studios— lo invitó a su casa y, entre figuras de Star Wars, le preguntó directamente: “¿Vas a hacer Superman, verdad?”. La respuesta no se hizo esperar, aunque el proyecto por entonces era El Escuadrón Suicida.
Ahora, con Superman (en cines desde hoy, 11 de julio), James Gunn presenta un reinicio cargado de color, emoción y nuevos rostros. David Corenswet encarna al nuevo Hombre de Acero, acompañado por Rachel Brosnahan como Lois Lane, Nicholas Hoult como Lex Luthor y una galería de personajes conocidos del universo DC.
Superman es sólo el principio de la fase “Dioses y monstruos”, y Gunn parece tenerlo claro: si alguna vez sintió dudas, ya no las tiene. “No fue una traición. Fue evolución”.
