Sigue sin filtros y sin freno. Tras poner a caldo a Sylvester Stallone, Seth Rogen ha cargado contra los críticos de cine en plena promoción de “The Invite”. El actor asegura que las críticas negativas pueden tener un impacto real en la salud mental de los artistas, especialmente cuando vienen de grandes medios.
En sus declaraciones, Seth Rogen no se mordió la lengua al describir cómo vive algunas reseñas profesionales: “Estoy en un punto de mi carrera en el que no mucha gente puede gritarme en mi trabajo, pero el New York Times publica artículos enteros diciendo que soy malo en lo que hago”, afirmó, en referencia a la presión mediática que acompaña a su trayectoria.
El actor explicó que el problema no es la existencia de la crítica, sino su alcance y su tono cuando proviene de instituciones culturales de enorme influencia. “He trabajado mucho para llegar a un lugar donde ya no tengo tanto conflicto cara a cara, pero luego una institución cultural le dice a todo el mundo que no sirvo para esto”, añadió.
Seth Rogen ya había expresado ideas similares en el pasado, insistiendo en que muchos críticos no son conscientes del impacto emocional que pueden tener sus palabras sobre quienes crean las películas. En esta ocasión, volvió a remarcar esa idea con contundencia: “Si supieran cuánto duele a la gente que hace estas obras, se pensarían mejor cómo escribirlas. Es devastador”.
Sus comentarios llegan en un momento en el que el actor atraviesa una etapa especialmente positiva, con buena recepción crítica reciente para proyectos como The Studio y su nuevo trabajo The Invite. Sin embargo, sus palabras reabren un debate clásico en Hollywood: dónde termina la crítica legítima y dónde empieza el daño personal.
La ironía, señalan algunos observadores, es que el propio Seth Rogen también ha participado en ese tipo de juicios públicos al valorar la filmografía de otros actores, como cuando comentó la obra de Sylvester Stallone, lo que ha reavivado la discusión sobre la doble vara de medir en la industria.
