Ya está en marcha el rodaje de "Rafaela", ópera prima de la directora Alba Lozano, un drama histórico ambientado en el Bilbao de 1889 y protagonizado por Loreto Mauleón, Nerea Sanz y Miguel Garcés. El reparto principal se completa con Arnatz Puertas y Ekia Izco, entre otros intérpretes.
La película recupera la figura de Rafaela Ybarra, una mujer perteneciente a la alta burguesía industrial bilbaína que decidió poner su posición social y su fortuna al servicio de la protección y formación de niñas y jóvenes en situación de vulnerabilidad.
La historia transcurre en una ciudad marcada por la industrialización, el crecimiento de las grandes fortunas empresariales y una creciente conflictividad entre patronal y trabajadores. Las revueltas mineras forman parte del contexto histórico en el que Rafaela desarrolla una labor social que la convertiría en una de las pioneras del trabajo social en Euskadi.
El guion está firmado por Candela Izquierdo, Leire Albinarrate y Gemma Urraka. La película plantea, desde una perspectiva contemporánea, cuestiones como la desigualdad social, la educación, la autonomía de las mujeres y la responsabilidad asociada a los privilegios.
Rafaela Ybarra nació en Bilbao en 1843, en el seno de una familia de la alta burguesía industrial. Profundamente religiosa, dedicó buena parte de su vida y de sus recursos a la protección y formación de mujeres jóvenes y niños en situación de vulnerabilidad. Fundó la Congregación de los Santos Ángeles Custodios y fue beatificada en 1984 por el papa Juan Pablo II. Con el tiempo llegó a ser conocida popularmente como "la madre de Bilbao".
La película pretende acercarse a ella también desde sus contradicciones: una mujer que no reniega de su fe ni de su posición social, pero que decide utilizar ambas para intervenir en una sociedad profundamente desigual.
"Me interesa hablar de la necesidad de defender nuestros ideales, pero también de poner en duda nuestro propio privilegio", explica Alba Lozano. La directora considera que, pese a estar ambientada a finales del siglo XIX, la historia plantea cuestiones plenamente actuales sobre la responsabilidad ante los privilegios y la necesidad de cuestionar el lugar desde el que cada uno actúa.
En la película, Rafaela acoge en su casa a dos jóvenes que sobreviven en un burdel, convencida de que puede ofrecerles una vida diferente. Sin embargo, Catalina, una de ellas, se resiste a aceptar el futuro que Rafaela ha imaginado para ella. Mientras las huelgas mineras sacuden Bilbao, la relación entre ambas obligará a la protagonista a enfrentarse a sus propias convicciones y a las reglas de la clase social a la que pertenece.
