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Biografía

Anne Hathaway

Anne Hathaway

37 años

Anne Hathaway

Nació el 12 de Noviembre de 1982 en Brooklyn, Nueva York, EE.UU.

Premios: 1 Oscar

De princesa a escritora

05 Octubre 2007

Como si una buena hada madrina la hubiera tocado con su varita mágica, Anne Hathaway se convirtió en princesa con su primer trabajo. El público infantil la recibió con las brazos abiertos, mientras que ahora es el adulto el que descubre su talento. Con su amplia sonrisa se gana a unos y otros.

Anne Hathaway nació en Nueva York el 12 de noviembre de 1982. Su madre Kate McCauley es actriz de teatro, y su padre, Gerard Hathaway, abogado. Anne comparte su inquietud artística con sus hermanos; el mayor es escritor y el pequeño actor. La joven Hathaway se crió en Nueva Jersey, donde asistió al colegio, aunque adora Nueva York. Tanto es así, que es allí donde tiene su residencia. Según ella misma ha declarado, en Los Ángeles está sólo por trabajo, pues no le gusta esa ciudad. Bromea al respecto diciendo que tiene la piel muy blanca y no puede tomar el sol de California.

Inicialmente la chica se estrenó como cantante. Fue miembro de un coro con el que actuó en dos ocasiones en el Carnegie Hall, aunque pronto dejó esta ocupación para dedicarse a la interpretación. En 1999 debutó en televisión en la serie Asuntos de familia. El salto al cine se produjo tan sólo dos años después cuando fue elegida para protagonizar la película de Disney Princesa por sorpresa. A las órdenes de Garry Marshall (Pretty Woman), y con Julie Andrews (Sonrisas y lágrimas) como compañera de reparto, Hatthaway entró en el mundo del celuloide con buen pie. Debutó con un papel protagonista y la comedia familiar tuvo bastante éxito. Acto seguido protagonizó dos dramas: The Other Side of Heaven (2001) y La leyenda de Nicholas Nickleby (2002). Posteriormente recuperó la imagen de ídolo para el público infantil gracias a su papel en Hechizada (2004), un nuevo título familiar. La historia se desarrollaba en un mundo mágico poblado de hadas madrinas, ogros y príncipes. Siguiendo su estela para todos los públicos, Hathaway repitió en Princesa por sorpresa 2 (2004). En este título, el susto de saberse heredera al trono de un país, daba paso a la necesidad de encontrar un marido adecuado. Su vinculación con el mundo infantil continuó con la cinta de animación La increíble pero cierta historia de Caperucita Roja (2005), donde prestó su voz a la renovada protagonista del cuento. Un doblaje que le sirvió para explotar otra de sus cualidades, pues cantó un tema de la banda sonora.

Discreta con su vida privada, su novio desde 2004 es Raffaello Follieri, un hombre de negocios. Con la mirada puesta en su futuro, y quizás temiendo que el principado la acabara asfixiando, Hathaway cambió radicalmente de registro en su siguiente proyecto, Caos (Havoc) (2005). La joven ideal se convirtió en una chica problemática que acaba involucrada con unos traficantes de droga. El corte con su versión más infantil fue radical. La brecha se había abierto, como se encargó de demostrar su siguiente título, Brokeback Mountain (2005). Ang Lee la eligió para interpretar a la mujer del personaje de Jake Gyllenhaal, en el que fue su primer papel secundario. Aún así, lo recuerda como uno de sus trabajos más gratificantes. Tan sólo un año después, su popularidad se puso de largo en la comedia El diablo viste de Prada. El personaje de la joven periodista que trabaja para una odiosa editora de moda, le dio la oportunidad de trabajar junto a su admirada Meryl Streep, y de darse a conocer entre un público sin límite de edad. Su deseo se había cumplido, pues Anne afirma que lo que más le gusta de su profesión son los nuevos retos, lejos del encasillamiento. Así se planteó La joven Jane Austen (2007), que llega ahora a los cines. En este drama biográfico se mete en la piel de la escritora británica responsable de novelas como ‘Sentido y sensibilidad’ y ‘Orgullo y prejuicio’. La actriz cuenta: “Volví a leerme toda la obra de Jane y unas cuantas biografías. También leí ensayos críticos sobre ella, sus cartas y me documenté sobre el periodo de Regencia. Leía todo lo que llegaba a mis manos. Llegó un momento en el que el director me arrancaba los libros de las manos, porque yo no dejaba de señalar detalles incongruentes con el guión y con la época.”

Esta historia de época dará paso el año que viene a un nuevo abanico de posibilidades genéricas. La actriz tiene pendiente de estreno Passengers, un drama sobre los supervivientes de un accidente aéreo, y Superagente 86 de película, una comedia donde será la popular 99. Visto lo visto, parece que no hay género que la amilane, ni trabajo que le canse. A este ritmo, la princesa de los niños puede acabar convirtiéndose en una de las reinas del celuloide.

Oscar
2013

Ganador de 1 premio

Filmografía
The Witches

2020 | The Witches

Su último deseo

2020 | The Last Thing He Wanted

Descafeinada película que parece que va a ser la típica trama de periodista cubriendo una zona en conflicto –la Centroamérica de los años de Reagan y la Contra–, y se transforma en una descripción plomiza de la relación de una hija y su padre, que está relacionado con el tráfico de armas, y que no ha encajado la muerte de quien fuera su querida esposa. Todo debe confluir en conspiración de altos vuelos. Se basa en una novela de Joan Didion, que han convertido en guion el debutante Marco Villalobos y la también directora Dee Rees. Estamos ante una de esas producciones con las que Netflix puede presumir de “Originales” de calidad, y desde luego tiene un reparto de lujo, con nombres como los de Anne Hathaway, Ben Affleck, Willem Dafoe y Rosie Perez. Esto y el curioso método que tiene la plataforma de medir su audiencia –basta que un espectador vea dos minutos de metraje de un contenido, para que se considere visto–, puede explicar que figure en su recién estrenado top 10 de las películas más vistas en Netflix, pero no debería llevar a engaño a nadie, la película es completamente insípida. Pocas veces hemos visto a la Hathaway más inexpresiva, sin saber qué hacer, imposible creérsela como intrépida reportera. El gancho periodístico no es tal, por una la torpeza narrativa de unos letreros de información imposible de asimilar, y porque nos limitamos a ir viendo encuentros de la protagonista con diversos personajes que al espectador, francamente, le importan un bledo.

3/10
Serenity

2019 | Serenity

Baker Dill es un patrón de barco en Plymouth, pequeña población pesquera en el Caribe. Se dedica a pasear a bordo de su barco, el "Serenity", a turistas que desean presumir de haber atrapado con sus cañas bien cebadas buenos peces. Pero parece obsesionado por capturar un enorme atún al que denomina Justicia. Un día se asoman por ahí Karen Zariakas, la madre al parecer de su hijo adolescente, apasionado de la informática y la programación, siempre encerrado en su cuarto, y su nuevo y tosco marido, Frank, que al parecer maltrata a la mujer y al chico. Y Karen le hace la proposición de asesinar a Frank, haciendo que parezca un accidente. Extraña película escrita y dirigida por Steven Knight, conocido sobre todo por su faceta de guionista, suyos son los libretos de filmes valiosos como Amazing Grace, Promesas del Este, Un viaje de diez metros y El caso Fischer, además de que es el creador de la serie gangsteril Peaky Blinders. Como director había conseguido llamar la atención con Locke. En esta ocasión, pese a los indudables valores de producción del ambicioso film, y de volver a reunir a Matthew McConaughey y Anne Hathaway, que habían trabajado juntos en Interestellar, entrega una película fallida, que desconcierta con su confusa trama, las supuestas sorpresas y giros parecen bizarros caprichos que no vienen demasiado a cuento, descolocan sin que nunca transmitan la sensación de que la trama tenía que discurrir así, rasgo que siempre poseen los buenos guiones, que sugieren y anticipan lo que pasa, por muy sorprendente que sea. En los primeros pasos, parece que tenemos una historia de personaje cortado por patrones marineros que hacen evocar “Moby Dick” de Melville, o “El viejo y el mar” de Hemingway. De pronto asoma una mujer fatal, la Hathaway teñida de rubio para la ocasión de este nuevo planteamiento “noir”. Pero no contento con esto, finalmente Knight nos hace una propuesta metafísica bastante pintoresca, la vida es juego, y con esta pirueta que no es cuestión de detallar apunta a que somos criaturas a las que un creador maneja a su antojo, y surgen dudas sobre nuestra libertad, quiénes somos y adónde vamos; en este último tramo, puede uno pensar, tal vez, en El show de Truman, o en Westworld, con otro enfoque y sin excesiva brillantez.

4/10
Timadoras compulsivas

2019 | The Hustle

En la Costa Azul, la sofisticada estafadora Josephine utiliza ingeniosas tácticas para desplumar a millonarios, en casinos u hoteles de alto standing, pero descubre que ha llegado a su territorio Penny, que usa trucos similares en bares de baja categoría, con vìctimas más humildes. Ambas se unirán para poner en marcha un plan con el que estafan a varios incautos haciéndose pasar por hermanas, pero acabarán enfrentadas en un duelo, a ver quién le saca los billetes a Thomas, un tipo que se ha forrado tras inventar una exitosa aplicación para móviles. Tercera versión de la amena Dos seductores (1964), de Ralph Levy, donde brillaban Marlon Brando y David Niven. Ya tuvo un remake, el inferior pero resultón Un par de seductores (1988), con Michael Caine y Steve Martin, dirigido por Frank Oz. Ésta se apunta a la moda de revisar viejos éxitos con protagonistas femeninas, en la línea de Cazafantasmas, y Ocean's 8, con toques feministas pensados para la era del MeToo, por ejemplo, en un momento del metraje el personaje de Anne Hathaway afirma que las mujeres son mejores timadoras, porque los hombres siempre las subestiman.  La cinta empieza bien, tiene gracia el segmento en el que le birlan un enorme anillo al personaje del siempre eficaz Dean Norris, inolvidable cuñado de Breaking Bad. Pero después el debutante como realizador de largometrajes Chris Addison no logra remontar un guión que hace aguas. Hathaway cumple con cierta profesionalidad, pero no realiza un trabajo memorable, mientras que Rebel Wilson está cómoda, como es habitual, en el terreno de la comedia, pero pese a su gracia natural no consigue que cuelen unos diálogos más bien sosos. Acaba siendo la peor de las tres versiones, lo que da pie a preguntarse de nuevo, ¿no sería mejor crear películas con personajes femeninos completamente nuevas en lugar de revisiones que dan lugar a la comparación?

4/10
Modern Love

2019 | Modern Love | Serie TV

Serie nacida al calor de la columna semana homónima del New York Times, que también había dado lugar a podcasts. Consta de ocho historias independientes –aunque en el episodio final se orquesta su unión, con imágenes de todas–, que procuran ser muestra de las diversas formas que puede cobrar el amor en nuestros días, aunque por supuesto, el amor es universal, “for all seasons”. De todos modos, se juega con la “modernidad” aludiendo a las aplicaciones de internet, o a la omnipresente apuesta por la diversidad, no puede faltar una historia de amor gay, una pareja que quiere adoptar un bebé. Por el tono y el marco neoyorquino en que transcurren, incluida la música de jazz en muchos tramos, cualquiera diría que esto es lo que esperaba Amazon cuando encargó a Woody Allen una serie para su plataforma de streaming, y no Crisis in Six Scenes, que no era otra cosa que una película cortada en seis pedazos; sea como fuere el idilio entre el cineasta neoyorquino y el gigante de Jeff Bezos ha terminado en los tribunales, el #MeToo es demasiado fuerte, y mientras Día de lluvia en Nueva York no se asoma aún a los cines de Estados Unidos, la única lluvia neoyorquina que pueden ver los abonados a Prime Video es la que se puede ver en un momento en esta serie. Como suele ocurrir con las series de episodios independientes, tenemos unas historias mejores que otras, aunque se agradezca la intención de ahondar un poco en las complejidades que subyacen en los sentimientos e inclinaciones amorosas, dentro de una visión donde convive el anhelo de un afecto perdurable con la visión, paradójica, de que las relaciones muchas veces exigen inevitablemente "prueba y error", la fidelidad no puede vivirse a cualquier precio. Las más destacables son tres de las cuatro que ha escrito y dirigido John Carney, el responsable de Once y Begin Again. Tiene su encanto ese portero que cuida de la chica a la que conoce desde niña, para que no se vaya con el hombre equivocado, y apoyándola en su maternidad; esa abogada encantadora y chispeante con la cara de Anne Hathaway, pero que tiene otro lado oculto, cosas del trastorno bipolar; o los amores que laten debajo de la entrevista que una periodista hace al creador de una aplicación informática para concertar citas románticas; es más irregular en cambio la de la pareja gay, que espera que una “sin techo” les pase a su bebé en cuanto dé a luz. Las otras cuatro entregas, son decididamente inferiores, aunque se dejan ver: las dos de Tom Hall, sobre una pareja de ligue de una noche, que estrecha lazos cuando él debe ser trasladado de urgencia al hospital, y la de una anciana que encuentra un amor de última hora; la de Sharon Horgan sobre una pareja que tiene todas las papeletas para romperse; y la de Emmy Rossum, sobre una jovencita que busca una figura paterna, pero él se cree otra cosa.

6/10
Aguas oscuras

2019 | Dark Waters

La historia real de la lucha durante casi veinte años de un abogado de Cincinnati (Ohio) contra el gigante de la industria química DuPont. Todo comienza en 1998, cuando Robert Bilott, recién nombrado socio del prestigioso bufete Taft, recibe la visita de un rudo granjero de West Virginia, que le dice que todas sus vacas se están muriendo. Bilott comienza a investigar el asunto y descubre alarmantes datos que hablan de un envenenamiento masivo de la población. Una de esas películas inspiradoras que invitan a luchar por la justicia, aunque la esperanza de éxito se presuma casi inexistente. Aguas oscuras se inspira en el artículo de Nathaniel Rich “El abogado que se convirtió en la peor pesadilla de DuPont”, publicado en New York Times Magazine en 2016. Con ese material, el guionista Matthew Michael Carnahan (Leones por corderos, Marea negra), en colaboración con Mario Correa, ha pergeñado una historia poderosa, sencilla en sus planteamientos pero que posee un gran poder de implicación en el espectador, que inevitablemente seguirá con interés las andanzas del abogado, hombre de familia cristiana, casado y con niños en camino. Se irán desplegando así sus investigaciones, sus hallazgos, sus estrategias, sus miedos, su horror, su frustración al comprobar el entramado de contaminación ecológica y toxicidad a la que los ciudadanos se ven expuestos y los obstáculos casi insalvables para evitarlo y lograr que la justicia se abra camino. El tema de fondo no es nuevo y hay películas de referencia, las más claras quizá Acción civil y Erin Brockovich, ambas espléndidas a la hora de mostrar la tozudez de los abogados contra empresas contaminantes. No les va a la zaga Aguas oscuras, cuyo resultado es similar, si no superior. Todd Haynes (Carol), un director que sabe crear atmósferas intensas como pocos, sea cual sea el tema del que habla, adopta aquí un tono dramático y aun siniestro para conseguir transmitir fidedignamente la heroica lucha de un simple hombre contra un imperio empresarial sin escrúpulos. Su camino es el habitual: del seguimiento de un simple caso rutinario hasta el más firme compromiso personal, un itinerario para el que el trabajo de Mark Ruffalo resulta formidable, especialmente impactante a la hora de transmitir su vulnerabilidad, incluso físicamente. Mientras que Anne Hathaway, en su papel de esposa abnegada y madre de familia, le secunda magníficamente con algunas de las escenas más conmovedoras de la película.

7/10
Ocean's 8

2018 | Ocean's Eight

Spin-off de la trilogía de Ocean's Eleven sobre ladrones sofisticados que protagonizaron George Clooney y compañía, que a su vez versionaba la película La cuadrilla de los once con Frank Sinatra y equipo. En esta ocasión la novedad estriba en que el grupo de delincuentes está formado únicamente por mujeres, ocho, y que en vez de casinos el objetivo de su golpe está enmarcado en la glamourosa y neoyorquina gala Met. Debbie Ocean, hermana del fallecido ladrón Danny Ocean se ha pasado varios años en prisión, porque su novio la traicionó en una estafa, ya se ve que la “dedicación profesional” viene de familia. Durante ese tiempo ha urdido el golpe perfecto que deberá ejecutarse en la gala Met: no se trata de robar los magníficos collares que forman parte de una exposición, sino de centrar el tiro en el que llevará una “celebrity”, Daphne Kluger, que pertenece a Cartier, y que debido a sus preciosos diamantes está valorado en 150 millones de dólares. Tras reclutar a antiguas compañeras del oficio, se trata de recabar toda la información de la sede del evento, y el modo de acceder ahí sin despertar sospechas. Y si de paso se pueden ajustar cuentas con el traidor de antaño, miel sobre hojuelas. Aunque el nombre de Steven Soderbergh se mantiene entre los productores, toma la batuta de director Gary Ross, cuyos créditos en este rol se limitan a cinco títulos en dos décadas, uno de ellos el exitoso Los juegos del hambre. Además coescribe el guión. La película es entretenida, y funciona como un mecanismo de relojería. Si hay que achacarle algo es precisamente eso, que parece escrita por una computadora inteligente, le falta alma. Es como jugar al ajedrez con un ordenador, nunca hará una jugada genial aunque manejará las opciones utilizadas por grandes jugadores que albergue su extensa base de datos. En tal sentido el film resulta algo frío, cuesta empatizar con los personajes, aunque estén interpretados por una pléyade de estupendas actrices, y haya algún divertido gag. El reparto acude a una primera línea de estrellas indiscutibles –Sandra Bullock, Cate Blanchett, Anne Hathaway–, seguidas de su ilustrísima Helena Bonham Carter, la cantante Rihanna y la televisiva Sarah Paulson, más jóvenes promesas y un montón de cameos, incluido, no podía ser de otra manera, el de Anna Wintour. Sabe apuntarse el tanto del tan traído empoderamiento femenino, aplaudiendo a unas mujeres que forman un equipo conjuntado, pero que luego son capaces de realizarse plenamente por su cuenta en solitario, viva la independencia, quién necesita a los hombres o formar una familia. Por supuesto, quizá esta lectura sociológica parezca excesiva en lo que no es más que un divertimento, pero en tiempos del #MeToo no puedo por menos de apuntarla.

6/10
Alicia a través del espejo

2016 | Alice In Wonderland: Through the Looking Glass

Tras su inolvidable aventura en el País de las Maravillas, Alicia Kingsleigh es ahora una valiente capitana de barco, capaz de afrontar cualquier peligro: “Para hacer lo imposible sólo hay que creer que lo imposible es posible”, dice. Ya en tierra, sin embargo, constatará las dificultades económicas en que se encuentran ella y su madre, por culpa de que no aceptó un matrimonio con Lord Ascot, supuestamente ventajoso. En ese situación será “invitada” a atravesar un espejo de la mansión de Ascot y de repente se encontrará de nuevo en el País de las Maravillas acompañada de sus viejos amigos: la reina blanca, la liebre, los gemelos Tweedledee y Tweedledum, etc. Éstos entonces le pedirán ayuda a Alicia para salvar al sombrerero loco, que sostiene que su familia, muerta hace muchos años, está realmente viva. Para muchos Alicia en el País de las Maravillas pasa por ser una de las peores películas dirigidas por Tim Burton. No convencía la frialdad colorida de sus imágenes, adaptadas del relato de Lewis Carroll. En su favor hay que decir que el original literario es un libro verdaderamente extraño, un juego racional que resta continuamente la emoción que requerirían las aventuras de la protagonista. Seis años después llega Alicia a través del espejo, una impecable y entretenida producción con algunas diferencias importantes respecto de su predecesora. Para empezar Tim Burton da un paso atrás personal y se retira a la labores de producción, cediendo el testigo a James Bobin, hasta ahora conocido por la simpática El tour de los Muppets; y en segundo lugar la guionista Linda Woolverton deja de lado el texto original para idear una historia completamente nueva. Aunque es posible que los más puristas se sientan defraudados, lo cierto es que lo que vemos en pantalla no tiene ni una pizca del libro escrito por Carroll. Felizmente, quizás. Y es que visto que adaptar el cúmulo de situaciones rocambolescas, desconcertantes y surrealistas del texto literario era pinchar en hueso –recordemos que Woolverton escribió también la anterior película–, la guionista británica concibe una historia que, en su fondo, está en las antípodas de Carroll. El clasicismo de la aventura es patente, los conflictos comprensibles, las reacciones de los personajes normales y accesibles a todo tipo de público y, sobre todo, el guión pone en claro el objetivo que ha de perseguir la heroína, su misión es algo que no deja jamás de estar presente en una Mia Wasikowska que cuenta con una presentación modélica como intrépida capitana de barco, con un rol muy alejado de la dulce y curiosa Alicia de nuestra infancia. Esto no significa que el guión no ofrezca ideas muy “carrollianas”, como la inclusión del personaje del Tiempo (Sacha Baron Cohen) o el espectacular desenlace contrarreloj, nunca mejor dicho. Alicia a través del espejo es una trepidante película de aventuras, con el tono exótico del mundo “maravilloso” de Carroll pero esta vez sin confusión posible. La imaginería increíble ideada hace años por Burton se mantiene, al igual que los inolvidables personajes del País de las Maravillas vuelven a pulular alrededor de ella –el sombrero loco, la reina roja, la reina blanca, la liebre de marzo, el gato de Cheshire– pero ahora tan sólo como alentadores en su propósito de ayudar al sombrerero a recuperar a su familia, aunque eso implique peligrosamente retroceder hasta el pasado. Se elude en el film desviaciones de la trama principal así como la intrusión de momentos demasiado inquietantes que puedan dañar la imaginación infantil, al tiempo que se incide con fuerza en las cosas que verdaderamente importan en la vida, en primer lugar la familia –el amor del padre, de la madre–, pero también el sacrificio heroico por los amigos. Y quizá el pasado no pueda cambiarse (lo hecho, hecho está), pero siempre se puede aprender de él, perdonar o pedir perdón, y enderezar así el rumbo del futuro. Ni que decir tiene que el diseño de producción del film es absolutamente asombroso, y aunque en ciertas secuencias se abuse de técnicas digitales –los viajes con la cronosfera pueden resultar un tanto reiterativos–, los paisajes y la coloridísima ambientación están diseñados con un perfecto esmero, realzados en la versión 3D. El trabajo de los actores está ajustado: Mia Wasikowska ofrece una Alicia más cercana esta vez, mientras que el sombrerero loco tiene menos presencia con un Johnny Depp menos sobreactuado. Destaca además una más humana Helena Bonham Carter (la reina roja) y un Sacha Baron Cohen muy competente a la hora de encarnar a su difícil personaje temporal.

7/10
Colossal

2016 | Colossal

La nueva película de Nacho Vigalondo, rodada en inglés, es un homenaje muy personal y diferente a las películas orientales de monstruos tipo Godzilla y demás familia, el hallazgo de guión, firmado también por Vigalondo, consiste en sugerir que entre las andanzas de inmensas criaturas y robots gigantescos y la realidad cotidiana existe una mayor conexión de la que solemos suponer. El film sigue a Gloria, una joven alcohólica y sin trabajo, cuya vida en Nueva York es un desastre, su novio Tim le deja, y ella se va a la desocupada casa de su infancia en una pequeña población. Allí se reencuentra con Oscar, compañero de pupitre tiempo atrás, que le ofrece trabajo en su bar. La llegada al lugar coincide con la asombrosa aparición de un gigantesco monstruo en el centro de Seúl, que de modo descontrolado echa abajo edificios provocando numerosas víctimas. La estupefacta Gloria descubre que ella es de algún modo responsable de ese lejano caos, que desea evitar a toda costa. Aunque la idea tiene su gracia, Vigalondo tiene dificultades en definir a los personajes y sus problemas, los problemas de pareja, el alcoholismo, traumas varios, son cuestiones que debían haberse trabajado mejor. Podríamos decir que Vigalondo tiene un problema antropológico, lo que puede sonar pedante al decirlo de una película sin grandísimas pretensiones, y que asume riesgos como combinar catastrofismo fantástico y drama, pero cualquier película gana mucho cuando se cuida la consistencia de la “fauna” humana que llena sus fotogramas. No basta la imaginación del punto de partida y la agradable presencia de actores como Anne Hathaway y Jason Sudeikis, lo que no quita para que sea una película notable.

6/10
El becario

2015 | The Intern

Ben ha cumplido ya los 70 años. Pero no se conforma con su vida de viudo jubilado, de modo que se presenta a un programa de becarios senior impulsado por una exitosa empresa de venta de ropa on line, que tiene más de 200 empleados, la idea es que aporten su experiencia a los jóvenes trabajadores. Contra lo que podria pensarse, este tipo anticuado con maletín, que lleva chaqueta y corbata y que a duras penas sabe encender el ordenador, se va a convertir en faro luminoso, no sólo para sus compañeros becarios, sino para todo el personal, incluida la jefa y fundadora de la compañía, la hiperactiva Jules, casada y con una niña, buena persona pero que apenas tiene un segundo libre. Nancy Meyers, guionista, directora y productora, tiene un modelo de películas, comedias románticas que te hacen sentir bien, con tendencia acusada al "pastelón", no hay más repasar su filmografía, con títulos como The Holiday (Vacaciones) y No es tan fácil. Nada que objetar, ella da lo que promete, con su pequeña moraleja, ni más ni menos. En este caso Ben, interpretado casi sin esfuerzo por Robert De Niro, es un tipo encantador: humilde, a pesar de su amplio background profesional, no avasalla, él ayuda a todo el que se pone a tiro, a veces sin que lo note el interesado; es discreto, se lo piensa antes de hablar, y los consejos que ofrece son como un regalo. Quizá sea un personaje idealizado, caballero andante sin tacha, y en el que nos faltan algunos elementos que lo definan más, se nos dice que quería mucho a su mujer, y hemos de creerlo, aunque ninguna foto de ella, su hijo o sus nietos vemos en su apartamento. Quizá el principal problema del film es que suma y alarga varios elementos, y además no están apuntados desde el principio. Básicamente, con los primeros pasos de la trama, pensamos que vamos a ver lo que un veterano puede aportar a una empresa innovadora, y concretamente a su brillante jefa. Pero se nos apunta que en la empresa hay una masajista muy simpática, que podría salir con Ben. Y sobre todo, muy avanzada la película, se nos presenta una crisis familiar de Jules para la que no se nos ha preparado previsamente. E incluso puede haber espacio para el slapstick algo disparatado, con la misión comandada por Ben de irrumpir en casa de la madre de Jules para impedir que llegue a sus ojos un correo electrónico nada cariñoso que la hija ha mandado por error en un momento de ira. Sí, Meyers estira demasiado su historia, dos horas nada menos, e igual nos presenta a una niña encantadora, que nos lanza una broma poco elegante a lo Apatow. En fin, que su film es grato en líneas generales, también por Anne Hathaway, siempre encantadora, pero también hay que señalar que resulta irregular y hasta a ratos pesadita.

5/10
Interstellar

2014 | Interstellar

Un futuro de tintes apocalípticos, no muy lejano. Los habitantes de la Tierra han abusado de los recursos naturales, el clima ha cambiado y la mayor parte de la población ha debido reciclarse como granjeros, para producir alimentos que les permitan subsistir, enfrentados a plagas y tormentas de polvo. Es el caso de Cooper, antiguo astronauta, viudo, que vive con su anciano padre y dos jóvenes hijos, el adolescente Tom, que se siente cómodo como futuro granjero, y la niña Murph, soñadora como su padre. Unos extraños mensajes codificados de los "fantasmas", como los llama Murph, conducen a Cooper a unas instalaciones secretas de la NASA. Allí su antiguo mentor, el profesor Banks, trabaja en el proyecto Lazarus, un viaje interestelar a mundos lejanos a través de un agujero de gusano, donde tres planetas con características similares a la Tierra podrían asegurar el futuro de la humanidad. Ambiciosa cinta épica de ciencia ficción, de amplio y espectacular lienzo, dirigida por Christopher Nolan, coescrita con su hemano Jonathan, y coproducida con su esposa Emma Thomas. Plantea una situación en que existe el riesgo serio y real de que desaparezca la humanidad, y con tal premisa apunta a una historia de coraje y sacrificio, donde el protagonista Cooper, en compañía de un equipo de científicos, deja atrás a su familia en la Tierra para embarcarse en una arriesgada misión de final incierto, que puede suponer no volver a ver a los seres queridos. De este modo se juega con la dicotomía del bien común, el futuro del ser humano, frente a las obligaciones más inmediatas, que se refieren, sobre todo, a unos hijos que necesitan tener cerca a un padre que cuide de ellos. De modo que los planteamientos de responsabilidad social y de fidelidad a la vocación científica, podrían ser razones que el corazón no entiende, por lo que no aparece tan claro el lugar donde deberían depositarse las prioridades. Resulta evidente la deuda de los Nolan con 2001: Una odisea del espacio, el film bebe de esta fuente –el viaje interestelar, el robot, las instalaciones espaciales, el uso del sonido y el silencio, algunas especulaciones filosóficas...–, pero con personalidad propia, y con un deseo más consciente de entregar un gran espectáculo capaz de conectar con el gran público y dejarle boquiabierto, sin dejarle necesariamente incómodo y hasta irritado, como podía ocurrir en el caso de Stanley Kubrick. Aquí los dramas humanos son nítidos y es muy importante el concepto de familia, al estilo, salvando todas las distancias, de El árbol de la vida de Terrence Malick, film con el que comparte a una estupenda actriz, Jessica Chastain. En cuanto al "ropaje" científico, se cuida para que ideas como el viaje a grandes distancias en el espacio y el modo en que pasa el tiempo resulten verosímiles. No deberían estas líneas privar al espectador de las sorpresas que depara el film, en torno sobre todo a las ideas de supervivencia y amor, motores potentes para sobreponerse a las situaciones de peligro. Apuntemos sólo la grandeza visual de las imágenes que aporta Nolan, ya sean del espacio exterior, en línea con Gravity, ya sean las de los nuevos mundos por explorar. Aunque la duración del film se acerca a las tres horas, éstas nunca se hacen largas, hay emoción por lo que será de los protagonistas y el deseo de que la humanidad sea capaz de afrontar los desafíos que la vida le pone inevitablemente por delante. Hay un gran acierto en el reparto, donde el peso narrativo recae en un Matthew McConaughey que definitivamente ha venido para quedarse en la primera fila de los grandes actores hollywoodienses. Pero están muy bien el resto, Anne Hathaway, la citada Chastain, y el gran elenco de secundarios, desde los conocidos Michael Caine, John Lithgow, Ellen Burstyn, Wes Bentley, Topher Grace, David Oyelowo, Matt Damon y Casey Affleck, a la niña Mackenzie Foy.

8/10
La vida en una canción

2014 | Song One

Los miserables, el musical

2012 | Les misérables

Año 1815. Jean Valjean cumple condena de trabajos forzados por robar una hogaza de pan, bajo los vigilantes ojos del estricto inspector de policía Javert. Obtenida la libertad condicional, desespera porque nadie le da trabajo cuando se conoce que es un ex convicto. Pero su vida da un vuelco cuando redescubre el amor y la compasión gracias al obispo que le acogió en su casa, a quien robó su cubertería, y que descarta denunciarle asegurando que el botín fue un regalo. Valjean iniciará una nueva existencia bajo otra identidad, pero a lo largo de los años Javert se cruzará en varias ocasiones decisivas de su vida, poniendo en peligro todo lo logrado. Pese a todo siempre optará por intentar hacer lo correcto, lo que supone entre otras cosas ayudar a su ex empleada Fantine, obligada a prostituirse, y que tiene una hijita, Cosette. Mientras, en las calles de París, entre los miserables, cada vez se extiende más el anhelo de la libertad frente a la tiranía y la injusticia social. “Los miserables” de Victor Hugo ha sido repetidamente adaptada al cine, además de convertirse en maravilloso musical de Alain Boublil, Claude-Michel Schönberg y Herbert Kretzmer, el más representado hasta la fecha en los escenarios. Tom Hooper (ganador del Oscar por El discurso del rey) acomete el desafío de versionar para el cine musical, con un guión donde a los autores originales se suma William Nicholson, que dio muestra de sensibilidad con historias tan humanas como la de Tierras de penumbra. Él y Hooper consiguen dar a la película aliento cinematográfico, no tiene el espectador la sensación de que las canciones se encadenen abruptamente saltando de un escenario o año a otros, y los diálogos no cantados se han reducido para este fin al mínimo. Los temas de Los miserables, el musical, son, por supuesto, los bien conocidos para todo aquel familiarizado con la obra de Hugo. Es decir, la confianza en Dios en situaciones extremas, el mantenimiento de la esperanza y la necesidad de dar gratis el amor a los demás. También el realismo de no negar la existencia de la miseria y de aprovechados que sacan partido exprimiendo a los más débiles o simplemente a los incautos, la disposición a dar la vida por ideales que merecen la pena, la lucha por la libertad. O la importancia de tener corazón frente a la tentación de atarse a frías normas y reglamentaciones. El mérito del musical, en los escenarios y en el cine, es no volver simplón este amplio y rico abanico de cuestiones. En la película Los miserables, el musical, Hooper añade un arriesgado tono épico, apostando por un marco abrumador en el que se desarrolla la acción, como subrayando más la universalidad y grandeza de lo narrado, eso no es simplemente una pequeña historia en el devenir de la humanidad. Y deslumbra con escenarios como el lugar de los trabajos forzados de Valjean, un muelle sacudido por la tormenta, el paisaje por el que vaga ya en libertad, o los marcos de la capilla donde hace su plegaria, del París sediento de libertad, o el que marca el destino de Javert. También es muy hábil el montaje, sobre todo en el momento climático que une diversos temas musicales y a casi todos los personajes. Pero por supuesto, lo importante es el drama humano de los personajes, expresado en desgarradoras canciones. El director pone el acento sobre todo en los aspectos trágicos, lo que hace que los personajes cómicos de los mesoneros Thénadier (Helena Bonham Carter y Sacha Baron Cohen), presentados con zafiedad, queden algo desdibujados, no producen gracia sino repulsa, y hasta se acercan a lo grotesco con su aparición en la boda. A cambio, Valjean crece, ayudado por la increíble interpretación de Hugh Jackman, verdaderamente notable en sus solos como “What Have I Done?”, al igual que Anne Hathaway como Fantine -increíble con “I Dreamed a Dream” y, sorpresa, la desconocida Samantha Barks como Éponine que deslumbra con “On My Own”. Es meritorio el trabajo del resto de actores, niños y mayores, con Russell Crowe interpretando a su racionalista Javert de modo contenido, evitando cualquier asomo de histrionismo, una arriesgada opción que acaba dando sus frutos.

8/10
El caballero oscuro: La leyenda renace

2012 | The Dark Knight Rises

Han pasado ocho años desde los acontecimientos narrados en El caballero oscuro. Ahora Batman ha desaparecido de las calles de Gotham. Es un proscrito, culpable de haber llevado la criminalidad de la ciudad hasta el límite. El inspector Gordon, sabedor de la verdad, calla. Bruce Wayne vive recluido en su mansión, prácticamente arruinado, incapaz de superar el pasado. Alfred intenta persuadirle: ha de comenzar de nuevo, olvidarlo todo, vivir como un hombre libre. Pero Bruce no tiene fuerzas para escuchar a su viejo amigo y mayordomo, y más cuando mediante un singular robo llevado a cabo en su casa se han llevado sus huellas dactilares. Es el primer paso para hacerse con el control de un reactor nuclear todavía en propiedad de industrias Wayne. Quizá sea el momento de que Batman regrese. Lo ha vuelto a repetir. Con El caballero oscuro el director Christopher Nolan dejó el listón de las películas de superhéroes a un nivel de calidad casi imposible de alcanzar por el común de los mortales. Ahora, cuatro años después, tras el 'descanso' de Origen, este genio británico ha cerrado su personal trilogía sobre Batman de modo absolutamente brillante. Es inenarrable lo que ha hecho este tipo con el superhéroe de DC Comics creado por Bob Kane. El nivel de la producción asusta; el guión (donde otra vez ha contado con la ayuda de su hermano Jonathan) es de esos que no olvida cabo sueltos, que se esmera en los mínimos detalles, intrincado pero claro, muy realista; la acción es asombrosa; y los villanos tienen la fuerza poderosa que ya mostraban los malvados anteriores: Ra's Al Ghul, Scarecrow o el inolvidable Joker de Heath Ledger (a decir verdad, seguramente el mejor malvado de los últimos tiempos). Y además en El caballero oscuro: La leyenda renace Nolan vuelve a no limitarse a ofrecer simplemente a unos comparsas que rodean la lucha del malo contra el bueno, sino que reparte un puñado de nuevos caracteres rebosantes de atractivo, nada planos, y casi siempre sorprendentes, desde la hiperfamosa Catwoman (se acabó el reinado de la Pfeiffer), hasta el implacable Bane, el poli Blake o la bella Miranda Tate. La intensidad de la trama va de más a… más. Es ésta una de las cualidades de las películas de Christopher Nolan, que nunca decaen –lo viene haciendo desde Memento–, no pierden pie porque cada secuencia, cada escena, cada plano tiene su lugar preciso en la narración, nada es simple capricho para la galería. Todo capta la atención. Y eso que en este caso Nolan se toma su tiempo. Es la película más larga de la saga: más de dos horas y media de pura intensidad. Pero, ojo, la potencia de Nolan va mucho más allá de lo visual, de coches ardiendo, persecuciones de infarto y brutales enfrentamientos cuerpo a cuerpo. Porque lo grande de El caballero oscuro: La leyenda renace es que el espectáculo no lo basa en esos fuegos artificiales, sino en las personas y sus profusos mundos interiores: dudas, sufrimientos, emociones, desesperación, amor, odio, responsabilidad, crueldad, valentía, honor, venganza, sacrificio, etc. Personajes finamente trabajados y maravillosamente transformados en carne y hueso por unos actores de primera fila. La labor metamorfoseante de Christian Bale ya la conocemos de sobra, así como la de Gary Oldman, que vuelve a bordar al poli Jim Gordon, o de Michael Caine en su leve papel de Alfred, pero aquí el director británico reúne además a las grandes actrices Marion Cotillard y Anne Hathaway y a ese enorme actor que siempre está a punto de explotar y no acaba de dar el campanazo, Joseph Gordon-Levitt. Todos están sobresalientes, hasta el irreconocible Tom Hardy, de enorme presencia. Como en las dos películas anteriores, El caballero oscuro: La leyenda renace tiene una atmósfera muy sombría. La maldad tiene trazas brutales, hasta poco peliculeras, y se masca la tensión y la desesperación más que en los otros filmes. El aire tenebroso y casi apocalíptico, como dice Bane, viene agravado por una fotografía oscura, fiel reflejo del siniestro destino que le espera a Gotham y de la lóbrega situación anímica de los personajes, todos sumidos en un mar de dudas, desde Bruce Wayne, hasta Jim Gordon, pasando por Selina Kyle o el agente John Blake. El colofón lo pone la rotunda, grave y resonante banda sonora de Hans Zimmer, capaz de estremecer al respetable cuando empieza a descargar sus decibelios. Estamos, en fin, ante una película donde el elemento fantástico es apabullante, la trama poderosa, los personajes brillantes y el enfoque antropológico muy, muy realista. Sólo queda esperar larga vida a Christopher Nolan. El mundo del cine necesita a hombres como él.

9/10
One Day (Siempre el mismo día)

2011 | One Day

Emma (Anne Hathaway) y Dexter (Jim Sturgess) se conocen en la universidad en 1988. Intiman el día de su graduación, la víspera del día 15 de julio, y surge entre ellos una química extrema, que presagia que serán amigos toda la vida. ¿Amigos o algo más? Porque a lo largo de los años, en medio de mil y una dificultades que viven los dos, cada uno por su lado: amoríos, crisis, errores, matrimonios, hijos, etc., Emma y Dexter mantendrán siempre a flote su íntima amistad... La directora danesa Lone Scherfig (Wilbur se quiere suicidar) debutó rodando en inglés con la inspirada An Education, que fue nominada a 3 Oscar. En su siguiente film, ya de producción totalmente norteamericana, lleva a la pantalla una novela de David Nicholls, adaptada por él mismo. Pero el resultado es decepcionante. Triste. Estamos ante uno de esos filmes que podrían haber funcionado a la perfección, ya que todos los hilos auguraban que el tapiz podía ser deslumbrante: directora, historia, personajes, reparto, música, puesta en escena..., y no obstante las puntadas conforman un verdadero desaguisado. No acierta Scherfig a narrar con garra, y se hace un lío con el desconcertante montaje. Los continuos saltos en el tiempo con motivo del pesadísimo día 15 de julio sólo consiguen que al final todas las escenas, y a la postre la película, resulte episódica, reiterativa, aburrida: una colección de retazos tristones, diálogos inacabables, discusiones anecdóticas, reconciliaciones, risillas y llantos a lo largo de veinte años. No todo es malo en la película, es cierto. Funcionan la ambientación a lo largo del tiempo y el retrato de la juventud de los 90, desquiciada por el mundo del éxito, la fama y el placer (como en el caso de Dexter), o presa de la inseguridad (en el de Emma), y en cualquier caso carente de cualquier horizonte moral. También tiene mucha fuerza la difícil relación paterno y maternofilial del protagonista... Pero sin duda lo mejor es el reparto y el trabajo la pareja principal, especialmente la labor de Jim Sturgess, que está soberbio. La elegante y clásica partitura de Rachel Portman es también elogiable.

4/10
Alicia en el País de las Maravillas

2010 | Alice in Wonderland

Vibrante adaptación de las imaginativas obras de Lewis Carroll sobre el viaje de Alicia al País de las Maravillas. Tim Burton, un artista enamorado de los originales, da, a partir del guión de Linda Woolverton, su personal visión de la historia. Lo que implica el despliegue de una imaginería apabullante, que casa bien con las nuevas tecnologías del 3D, aunque sin alcanzar la altura del listón de Avatar, al fin y al cabo a James Cameron le pirran los ‘inventitos’, mientras que Burton se toma esa parte de la creación con más calma. Aunque se basa en Carroll, claro está, y se encuentran presentes sus temas y personajes, hay una mirada relativamente libre en esta incursión de Alicia, una jovencita de 18 años, al País de las Maravillas, como si fuera uno de otros tantos viajes que ha hecho antes allí, siendo niña, y que siempre ha interpretado como si fueran sueños. En esta ocasión Alicia sigue a un conejo también, pero mientras huye de la encerrona que le ha preparado su madre, para prometerla en matrimonio. Gracias a la bebida y a la comida menguará o aumentará de tamaño, para poder acceder al País de las Maravillas. Allí Alicia sabrá que se espera a una joven con su nombre, que debe enfrentarse a un tremendo monstruo, siervo de la reina de corazones. Mientras esquiva a ésta, Alicia tiene ocasión de conocer a variadas criaturas, entre ellos al excéntrico sombrerero loco. Puede ser éste uno de los títulos más comerciales de Burton, pues presenta un ritmo endiablado, y quizá huyendo del recuerdo de la versión animada de Disney, que aburría un tanto a los niños, aquí se planta hasta un duelo final, espectacular batalla climática, que retrotrae a las sagas de El Señor de los Anillos y Las Crónicas de Narnia, e incluso, por qué no mencionarla, a la reciente Avatar. Las consideraciones sobre sueño y realidad, cuál es la diferencia, o sobre las decisiones que conforman la personalidad, están ahí, pero esquemáticamente. Sobre todo Burton entrega un espectáculo visualmente brillante, donde las criaturas y escenarios digitales presentan un extraordinario fotorrealismo, de modo que los personajes ‘normales’ interaccionan con ellos perfectamente, no hay sensación de ‘engañifla’. Se juega bien al contraste entre el mundo convencional –la fiesta de pedida– y un mundo fantástico que huye de la ñoñería, de atmósfera gótica, bosques frondosos y personajes muy originales, de modo especial la reina de corazones y su ejército. Habrá que estar atentos a la protagonista, Mia Wasikowska, todo un descubrimiento, está muy natural; mientras que Johnny Depp se lo pasa en grande como el sombrerero, con un trabajo contenido lo justo.

6/10
Amor y otras drogas

2010 | Love and Other Drugs

Jamie es un joven egocéntrico y ambicioso, de gran éxito con las mujeres, aunque con el complejo de no saber agradar a sus padres. Dispuesto a ganar dinero como sea, se convierte en visitador del laboratorio farmacéutico Pfizer, una profesión muy lucrativa que le permite seguir centrado en su ocupación favorita: pensar única y exclusivamente en sí mismo. Hasta que conoce a Maggie, una joven con Parkinson en estado 1, en una de las clínicas que frecuenta. Al principio el juego es de un ligoteo más, pero puede que está asomando a la puerta el amor. Para sorpresa de propios y extraños, Edward Zwick abandona el cine épico que justa fama le ha dado –Tiempos de gloria, El último samurái...–, y se sumerge en una confusa mirada a la necesidad del amor que experimenta todo ser humano. Su fuente para el guión, coescrito con Charles Randolph y Marshall Herskovitz, es el libro de Jamie Reidy “Hard Sell:  The Evolution of a Viagra Salesman”, donde el autor cuenta sus experiencias reales como viajante de Pfizer y vendedor de Viagra, el célebre fármaco para disfunciones sexuales. Zwick conduce al espectador a través de un largo “viaje”, donde la meta del amor es algo reduccionista, y las etapas del trayecto poco nítidas en lo moral y escasamente atractivas. Domina en el film la visión hedonista del sexo, como mero juego para entretener la soledad y el hastío vital. Y aunque se reconoce que el sexo sin amor no es nada –o muy poco–, las bromas y la mirada frívola al sentido de la vida, que traspasan todo el metraje, llevan a que la reflexión sobre el sacrificio por el ser amado ante la enfermedad resulte impostada. La película se encuadra dentro de una categoría de películas que hacen bien en señalar a una sociedad “enferma” –quizá uno de los mejores momentos es aquel en que un médico reconoce que entró en la profesión vocacionalmente, y que ahora se ha convertido en un tipo comprado por los laboratorios, y adicto a las orgías–, pero falta de fundamentos éticos, y profundamente incoherente. A este respecto es ilustrativa la decisión de Jamie y Maggie de filmar festivamente en vídeo sus proezas sexuales, para luego escandalizarse el primero de que su hermano se masturbe contemplando esas imágenes. En cuanto al capítulo interpretativo, la pareja Jake Gyllenhaal-Anne Hathaway se ve contagiada de la extraña dicotomía del film, pues a ratos han de ponerse ‘graciosos’, para a continuación plantarnos ante la dureza del deterioro físico.

4/10
Historias de San Valentín

2010 | Valentine's Day

El español Fernando Palacios tuvo la misma idea con su comedia romántica El día de los enamorados, de 1959, que por su éxito tuvo una continuación titulada Vuelve San Valentín. Encadenaban ambos filmes las peripecias de variopintos personajes el 14 de febrero. Como esas películas no tuvieron ninguna repercusión internacional, no resulta probable que hayan sido la inspiración de esta comedia romántica de Garry Marshall, el director de Pretty Woman, que sin embargo sí parece haber tenido muy presente Love Actually, que entrecruzaba historias en torno al día de Navidad de muchos personajes, interpretados por grandes actores británicos. Historias de San Valentín repite la jugada con famosos actores americanos y sustituye Londres por Los Ángeles. Reed Bennett (Ashton Kutcher), dueño de una floristería que va a tener mucho trabajo en San Valentín (el día en que realiza más ventas), le pide a su novia, Morley (Jessica Alba), que se case con él y ésta acepta. Sin embargo, Bennett empieza a darse cuenta de que en realidad la mujer de su vida es su mejor amiga, Julia, que ha encontrado por fin a un hombre serio y responsable, el Dr. Harrison Copeland, después de numerosos desengaños con impresentables. El tal Dr. Bennett entra en la tienda de Reed y le encarga que le envíe discretamente flores a Julia, pero también a su esposa, puesto que está casado. También tienen gran importancia una mujer madura, que le cuenta un secreto del pasado a su marido, un niño que encarga en la floristería un ramo para la persona de la que está enamorado, una mujer que combina su trabajo de recepcionista-secretaria con la atención a una línea erótica, un célebre jugador de fútbol, y una capitana del ejército que vuela en avión a Los Ángeles aprovechando un permiso para encontrarse con “el hombre” de su vida. No llega a la altura de su referente británico, pues la guionista Katherine Fugate (El príncipe y yo) carece del ingenio de Richard Curtis. Así, guarda pocas sorpresas, y parece planificada con tiralíneas en su pretensión de representar a todos los rangos de edad (hay niños y jubilados), diversas minorías étnicas, y hasta una pequeña historia homosexual forzada, para contentar a todo el público. El nivel de las historias es irregular, pues algunas son un poco “facilonas”. Sin embargo, sus pequeñas y evidentes pinceladas en torno a la fidelidad, la sinceridad y el miedo al compromiso funcionan. Logra su objetivo de entretener, sobre todo por el “glamouroso” reparto, que por ejemplo reúne a Julia Roberts (la militar) con su “sobrinísima” Emma, una joven que se plantea perder la virginidad con su novio. Destaca Jennifer Garner, que le pone bastante pasión a su personaje de mujer desengañada, Anne Hathaway (la telefonista erótica) y el siempre sorprendente Jamie Foxx, como periodista deportivo forzado a hacer un reportaje sobre San Valentín. Tienen menos presencia pero demuestran su solvencia Topher Grace, Jessica Biel, Kathy Bates, Jessica Alba, Shirley MacLaine y Queen Latifah. Algunos diálogos derrochan simpatía (“si encuentras a una mujer demasiado buena para ti, cásate con ella”), y un par de referencias metacinematográficas tienen su gracia, cuando el hombre lobo que mostraba pectorales en Luna nueva, Taylor Lautner, declara que no quiere quitarse la camiseta en público porque le da vergüenza, o el momento en que la veterana Shirley MacLaine acude a una proyección de su vieja película Hot Spell.

5/10
Guerra de novias

2009 | Bride Wars

Liv y Emma se conocieron durante la infancia, y desde entonces son amigas inseparables. Uno de los puntos que ha hecho que esa amistad funcione a las mil maravillas es que las dos llevan soñando con el día de su boda desde que apenas tenían uso de razón. Ambas lo tienen claro: tiene que ser en junio y en el Hotel Plaza de Nueva York. Ha pasado el tiempo y tanto Liv como Emma tienen novio. El momento se acerca. Cuando sus chicos les piden en matrimonio, comprenden que su sueño está cada vez más cerca. Las dos emocionadas novias organizan sus bodas para que no coincidan. Pero algo sale mal. Un error irreparable las sitúa en una situación de pesadilla: Liv y Emma comparten fecha y sitio. Si no quieren casarse el mismo día, una tendrá que olvidarse del Plaza. Y..., ¡antes muertas que sin Plaza, por supuesto! Kate Hudson (Liv) debuta en la producción con esta película cuyo argumento suena bastante mejor de lo que luego resulta. El mayor problema es que las dos son unas histéricas, y acaban poniendo de los nervios al espectador. Todas las faenas que se hacen podrían resultar divertidas, si no fuera porque siempre acaban con un chillido tan penetrante que ríete tú de los que daba Kate Capshaw en Indiana Jones y el templo maldito. Esto contribuye a la imagen nada agradable que la cinta da de las mujeres. Claro que la de los hombres no es mucho mejor. Ellas, manipuladoras, superficiales e histéricas. Ellos, unos peleles con patas, sin ningún tipo de iniciativa. En fin, que quien no soporte los clichés genéricos, mejor que se abstenga.

3/10
Passengers

2008 | Passengers

Tras un terrible accidente aéreo, la joven psicóloga Claire Summers ha de afrontar el difícil trabajo de "recuperar" la estabilidad emocional de los diez supervivientes. La idea de su mentor es que la joven se lance al ruedo por primera vez, pues es inexperta y hasta el momento sólo ha estado enfrascada en sus libros y sus teorías médicas. Claire afronta su cometido con empeño, pero el trabajo terapéutico no es nada fácil: los pacientes son esquivos, difíciles de conocer, con comportamientos inquietantes, etc. Para colmo, sus declaraciones son contradictorias y Claire sospecha que la compañía ha sido responsable del accidente e intenta ocultar la verdad. Por si esto fuera poco, se siente atraída por Eric, un paciente que tiene con ella reacciones extrañas y desinhibidas. El cineasta Rodrigo García, autor de las más que interesantes Cosas que diría con sólo mirarla y Nueve vidas, cambia completamente de registro con su tercera película como director. Aquí olvida los dramas corales para afrontar por primera vez una película de género, a medio camino entre el thriller y el film de intriga. Pero la cosa no le acaba de funcionar, quizá porque simplemente no ha sabido manejar con igual interés un guión ajeno. Es cierto que se esfuerza por dar credibilidad a sus personajes, con una buena dirección de actores y una ambientación misteriosa y lúgubre, pero con el paso de los minutos el aspecto artístico y la atmósfera tristona e intrigante acaban por aburrir, pues la historia avanza muy pesadamente y sin dirección clara. Al final, la trama se revela insuficiente para sostener el guión de Ronnie Christensen, insustancial y bastante traposillo, y que a la postre deriva irremediablemente en convencional y previsible. Entre el reparto destaca la presencia de Patrick Wilson (Juegos secretos). Por su parte, la actriz Anne Hathaway (El diablo viste de Prada) se aleja de la comedia y demuestra que es capaz de encabezar con soltura otros proyectos presumiblemente más difíciles.

4/10
La boda de Rachel

2008 | Rachel Getting Married

Magnífica película de Jonathan Demme, muestra perfecta de cómo una trama sencilla bien llevada puede producir resultados altamente estimulantes. La cosa arranca con la joven Kym saliendo del centro de rehabilitación donde está internada para superar su adicción a las drogas. Su hermana Rachel se casa, y por supuesto ella va a asistir al gran acontecimiento. Aunque su padre y su madrastra, al igual que Rachel, la acogen con cariño, hay una distancia, un algo nunca pronunciado, que permiten intuir que la relación es tensa y difícil. El padre adopta una actitud de preocupación constante por Kym, algo que saca de quicio a Rachel, que querría ser “reina por un día”, siquiera sea el día de su boda. Por otro lado la madre, casada en segundas nupcias con otro hombre, tarda en aparecer, y hay algo de calculada frialdad en el trato con Kym. En tal tesitura Kym mantiene una actitud desabrida, de contestaciones punzantes y sarcásticas a cualquier requerimiento. Sí, algo bulle en su alma, que no deja de atormentarla; lo que no impide un esfuerzo sincero por seguir su camino de rehabilitación, acudiendo a reuniones de adictos anónimos. Honesta película acerca del sufrimiento y las dificultades en las relaciones familiares. Jenny Lumet, hija del veterano cineasta Sidney Lumet, se estrena como guionista con un libreto de esquema sencillo pero muy eficaz, que imbrica bien los preparativos de la boda -una serie de pasajes muy naturales y reconocibles por cualquiera que haya acudido a un enlace matrimonial- con el descubrimiento de cómo es Kym, el suceso doloroso que no le abandona ni un solo día de su vida, y la mirada de sus familiares ante el mismo. Demme rueda con un adecuado estilo documental, con mucha cámara en mano, lo que ayuda a dar a la historia el deseado tono realista. Hay verismo en las acciones y reacciones, y de fondo una gran humanidad y amor detrás del dolor y los reproches, donde no falta una mirada trascendente, ayuda inestimable para salir adelante. Algunas escenas son muy poderosas en su intenso dramatismo, véase la del padre acometiendo el desafío de llenar el lavaplatos en tiempo récord con toda la vajilla sucia, o la que comparten madre e hija, en que acaban a bofetón limpio. Película dura y desgarradora, pero también catártica y esperanzada, contiene unas interpretaciones maravillosas, empezando por la de una actriz que va a más, Anne Hathaway.

8/10
Superagente 86 De película

2008 | Get Smart

El productor Charles Roven recupera al personaje de la célebre serie de televisión Superagente 86, creada por el cómico Mel Brooks y emitida con gran éxito durante el lustro de 1965-1970. Por primera vez el agente Maxwell Smart es interpretado por un actor distinto de Don Adams, pues si bien se han hecho otras versiones de sus aventuras en 1989 y 1995, el simpático actor neoyorquino también estuvo presente en ellas. El film sigue el mismo esquema de la serie, con la agencia de espías Control, encargada de salvaguardar la seguridad del gobierno de Estados Unidos, y con la organización criminal oponente, KAOS. Aquí el agente Maxwell Smart es un experto y prestigioso analista de Control, anque él lo que desea es vivir la acción de cerca, luchar cuerpo a cuerpo y sobre el terreno. La oportunidad para cumplir sus sueño le llegará cuando aparezca la atractiva agente 99, cuya aparición coincide con un serio aviso de atentado contra el presidente de los Estados Unidos. Estamos ante un divertido producto, ideal para no pensar y dejar que la sonrisa florezca en el rostro. Gran culpa de que la cosa funcione está en el reparto encabezado por Steve Carell. Este tipo tiene gracia, caramba. Su humor es muy físico, gestual, basado en gags rápidos y muy tontorrones, que recuerdan al slapstick. Lo cierto es que pone unas caras y hace unos movimientos tan ridículos que surten efecto. Le acompañan con soltura una simpática Anne Hathaway, en alza tras El diablo viste de Prada, y unos cuantos secundarios muy apañados, como Alan Arkin o el forzudo The Rock. El director Peter Segal, especialista en comedias de no muy altos vuelos (Ejecutivo agresivo, El clan de los rompehuesos), asciende esta vez un peldaño con una agradable película –aunque no memorable, todo hay que decirlo–, que pese a algunos altibajos se ve con agrado. Destacan los efectos especiales y las frecuentes escenas de acción, rodadas con pericia. Los más nostálgicos reconocerán además los homenajes a la serie (los coches, el vestuario, etc.) y a las películas estilo James Bond. Funcionan con eficacia tambén los divertidos cameos de Bill Murray (absolutamente surrealista) y del veterano James Caan, que encarna al bobo presidente americano.

5/10
La joven Jane Austen

2007 | Becoming Jane

Probablemente la gran referencia de este film sea Shakespeare enamorado. Como en ese título, se trata de recrear la juventud de Jane Austen como si fuera una novela más de la autora, de tal modo que los acontecimientos que marcan esos años tengan un enorme parecido a episodios de sus novelas más célebres, mayormente “Orgullo y prejuicio” y “Sentido y sensibilidad”. Así, la película arranca con Jane viviendo con sus padres y hermanos en su su casa campestre. Jane, como las heroínas de sus obras, es una joven guapa y agradable, de mente despierta y clara inteligencia, que se esfuerza por escribir historias, aunque hasta ese momento no está satisfecha de los resultados. Sus padres bien podían ser un trasunto de los Bennett de “Orgullo y prejuicio”, al igual que la gran confianza que tiene con su hermana; la relación con lady Gresham, y su arisco aunque sensible sobrino, también recuerdan a esa novela. La tesis del film, que se apoya en la biografía de Austen de John Spence, es que la autora no logrará convertirse de verdad en escritora hasta que tenga auténticas experiencias de la vida, como es la del éxtasis de la enamorada. Y en esta asignatura recibirá lecciones de Tom Leffroy, un irlandés que se pasa una Navidad en su casa, cuyo “primo lejano” en “Orgullo y prejuicio” sería el mundano Wickham. Se dará la paradoja de que este personaje auténtico provoca a Austen para que desafíe las convenciones sociales, aunque él mismo se encuentra constreñido por ellas. El reparto del film es espléndido; obligado es citar a Anne Hathaway, en alza, americana que encarna, bien, a una inglesa; mientras que James McAvoy parece estar especializándose en papeles de jóvenes con encanto pero con un punto canalla, como los de El último rey de Escocia y Expiación.

6/10
El diablo viste de Prada

2006 | Devil's Wear Prada

El diablo viste de Prada se basa en una novela de Lauren Weisberger, una de esas obras de corto alcance, pero graciosillas y frescas, al estilo de El diario de Bridget Jones o cualquier libro de Marian Keyes. Todas aquellas personas estresadas que lo leían, coinciden en que su propio trabajo es un juego de niños comparado con las misiones imposibles que debía llevar a cabo la protagonista para complacer a su jefa, la ‘diablo’ a que se alude en el título. Y es que el film narra las peripecias de Andrea Sachs, recién licenciada en periodismo, que llega a Nueva York dispuesta a trabajar en cualquier sitio que le sirva para escalar posiciones. Encuentra el trampolín adecuado en Runway, una revista de moda, como segunda asistenta de Miranda Priestly. Ésta, legendaria editora de la publicación, es capaz de hundir la carrera de cualquier diseñador con sus opiniones. Andrea nunca había oído hablar de ella, pues el mundo de la moda le trae sin cuidado y viste con ropa de saldo. En realidad, su sueño dorado es escribir en revistas de actualidad, lo que podría cumplirse, pues los medios de comunicación se rifan a aquellos que han trabajado con la exigente Miranda durante una temporada. Pero sobrevivir al menos un año no será fácil, pues cada día Miranda somete a Andrea a auténticos desafíos. Se podría acusar al film de David Frankel de que parte de un guión predecible. Además, se estanca hacia la mitad, momento a partir del cual la acción apenas avanza. Pero el director, forjado en series televisivas como Hermanos de sangre y Sexo en Nueva York, demuestra su solvencia. Además, cuenta con un buen reparto, en el que sobresale Meryl Streep, capaz de poner en todo momento el gesto justo. La diva interpreta a un personaje inhumano, que aún así llega a despertar compasión en un momento determinado de la trama.

6/10
Caos (Havoc)

2005 | Havoc

La otrora chica Disney Anne Hathaway (Princesa por sorpresa) cambió por completo de registro como protagonista de esta película sórdida sobre la juventud adinerada de Los Ángeles, chicos y chicas desnortados que sienten que su vida es una falsedad postiza, e intentan rellenarla con sensaciones fuertes: sexo, drogas y búsqueda del riesgo en zonas marginales de la gran urbe angelina. El reparto incluye varias caras conocidas. Hathaway interpreta a Allison, quien empuja a su grupo de amigas a entrar en contacto con una banda hispana de tráfico de drogas. En realidad, Allison busca poder llenar la soledad que le invade, pues sus padres –con los que apenas habla– se han convertido para ella en unos completos desconocidos. Pero esa triste soledad puede conducirla a extremos peligrosos de degradación moral. La historia, concebida y escrita por Stephen Gaghan (Traffic), incide de modo gráfico en la falta de asideros éticos de la juventud californiana y los peligros que acechan.

4/10
Brokeback Mountain

2005 | Brokeback Mountain

Signal, Wyoming. Dos jóvenes, Ennis del Mar y Jack Twist, consiguen trabajo en un rancho: cuidar hacia el final del verano un rebaño de ovejas, acampando en la ladera de Brokeback Mountain. Es un trabajo duro y poco agradecido, que hacen con profesionalidad. Ennis es un tipo parco en palabras, prometido con Alma, su novia de toda la vida, con la que espera casarse. Jack, más dicharachero, está soltero y sin compromiso, y el caso es que Ennis le gusta, y no sólo como amigo. De modo que una noche irrumpe en su tienda, y sin cortarse un pelo se arroja en sus brazos. Ennis querría pensar que aquello ha sido la locura de un momento, pero la pasión crece, y también el afecto. Terminada la temporada, sus vidas se separan. Ennis se casa con Alma, y Jack hace lo propio con Lureen, hija de un potentado. Ambos formas sus respectivas familias. Podría ser el punto y final. Pero no lo es. Pues incapaces de olvidar aquel verano en Brokeback Mountain, reanudan el contacto. De modo que ante una esposa que no quiere ver y otra que no se entera, echan una canita al aire anualmente. Será su secreto, pues no se atreven a ir más allá. Aunque aquello parece no bastar, sobre todo a Jack. Ang Lee (que ya abordó la temática gay en El banquete de boda, en tono de comedia) adapta un relato de Annie Proulx, convertido en guión por Larry McMurtry y Diana Ossana. Probablemente su peor defecto es que se nota la intención de vender una idea, la de la normalidad de las relaciones homosexuales. Pero Lee es un cineasta hábil, y sabe entre medias mostrar los desgarrones interiores de los protagonistas, incapaces de decir adiós a su relación, aunque sólo fuera porque ya se decantaron por otra opción (crear un hogar, cada uno con una mujer). Hay un buen trabajo de Jake Gyllenhaal y Heath Ledger, a costa de los personajes femeninos, muy esquemáticos y con comportamientos poco razonables.

6/10
Princesa por sorpresa 2

2004 | The Princess Diaries 2: Royal Engagement

Secuela de Princesa por sorpresa, recomendable, y con reservas, a los incondicionales. La excusa para retomar a los personajes del primer film es, que si la princesa Mia desea conservar su derecho al trono de Genovia, debe contraer matrimonio en el plazo de un mes. Lo que le obliga a actuar deprisa, mientras se debate entre buscar de veras a su amor verdadero, o elegir esposo movida por un noble sentido del estado. El film, que conserva casi en su integridad al equipo original, exhibe una sucesión de momentos acaramelados, que llega al colmo en ‘la fiesta de los pijamas’. Aunque eso sí, no faltan planteamientos como el de que la nobleza es algo más que un título, o la crítica al acoso de los medios a los famosos. Lo más notable es escuchar a Julie Andrews cantando "Your Crowning Glory", algo que no había hecho desde su operación de garganta en 1991.

3/10
Hechizada

2004 | Ella Enchanted

En un mundo mágico todos los niños reciben al nacer un don de sus respectivas hadas madrinas. Pero algunos dones son mejores que otros. Ella (Anne Hathaway) es una joven cuyo don es la obediencia, cosa que le obliga siempre a hacer todo los que le dicen, lo que para la jovencita dista poco de ser una maldición. Para acabar con el hechizo decide emprender un largo viaje, a lo largo del cual encontrará a ogros, gigantes, príncipes, etc. La protagonista de Princesa por sorpresa sigue sacando brillo a su fantástico encanto adolescente en este agradable cuento de hadas. Y en este caso le acompañan pesos pesados como Minnie Driver (El fantasma de la ópera (2004)) o Cary Elwes (La princesa prometida).

4/10
La leyenda de Nicholas Nickleby

2002 | Nicholas Nickleby

Adaptación de una de las novelas menos conocidas de Charles Dickens, a cargo de Douglas McGrath, quien además de coescribir con Woody Allen Balas sobre Broadway, también había llevado al cine Emma, a partir del libro de Jane Austen. El film describe las penurias del joven Nicholas Nickleby y su familia, tras la muerte del padre. Cuando viajan a Londres para encontrarse con el hermano mayor del difunto (estupendo Christopher Plummer) se encuentran con que el tío Ralph tiene un corazón de piedra. A regañadientes consentirá en colocar a Nicholas como empleado de un orfanato, donde va a descubrir la dura realidad con que viven ahí los chicos internos. Quizá le falta un poco de fuelle a esta pulcra película dickensiana, que nos recuerda que el dinero no da la felicidad, por mucho que ayude a conseguirla; en parte se debe a la escasa garra del actor protagonista, el desconocido Charlie Hunnam. Por suerte el film tiene un batallón de secundarios de relumbrón, donde destacan, además de Plummer, Jamie Bell (el chico bailarín de Billy Elliott), Jim Broadbent, Tom Courtenay, Alan Cumming, Edward Fox, Nathan Lane.

5/10
Princesa por sorpresa

2001 | The Princess Diaries

Típica adolescente yanqui. Espabilada y tal, aunque su máxima aspiración en la vida es “despertarme por la mañana, poner un pie delante del otro, y acostarme por la noche habiendo experimentado el menor dolor físico y emocional posible”. Con tan “amplia” visión no es de extrañar que a Mia le dé casi un soponcio cuando se presenta en casa su abuela, la reina Clarisse, para desvelarle que ella es la legítima heredera del trono de Genovia, un pequeño principado al estilo de Mónaco. La chica no quiere líos, pero como tiene buen corazón, acepta ser educada para sus tareas principescas, aunque sin aclarar si acabará aceptando las obligaciones que conlleva su linaje. Todo en el más riguroso de los incógnitos, hasta que… Comedia para adolescentes, con el inconfundible sello familiar de la casa Disney. Firma el film Garry Marshall, que ya nos habló de cuentos de hadas y “cenicientas patitos feos” en Pretty Woman. La “prota” parece hacer suyo aquello de la canción de Joaquín Sabina, “las niñas ya no quieren ser princesas”, pero poco a poco se hace a la idea, y va aflorando su sentido de responsabilidad. Le ayuda por supuesto en el buen camino su abuela, la encantadora Julie Andrews. Y el fiel mayordomo al que da vida Hector Elizondo.

4/10

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