A los escritores no siempre les gustan las versiones cinematográficas de sus obras. Pero no es el caso de la recientemente fallecida Harper Lee, entusiasta del film "Matar a un ruiseñor" de Robert Mulligan.
La película de 1962 fue un éxito de público, y obtuvo tres Oscar, relativos a mejor dirección artística, guión adaptado y actor principal (Gregory Peck). La autora siempre se mostró satisfecha con los resultados. "Había tenido muchas, muchas ofertas para adaptar la obra a un musical, a la televisión o al teatro, pero siempre las había rechazado", recordaba. Sin embargo, confió en el productor Alan J. Pakula, que medió entre ella y Paramount, pues vio en él "una actitud diferente". No se arrepentiría de la decisión. "Esa película fue una obra de arte", declararía después.
Antes del rodaje, Gregory Peck acudió a su casa para conocer a su padre, aún vivo, pues quería utilizarlo como modelo para su actuación. El abogado que inspiró a Atticus Finch falleció antes del estreno, y aunque aún estaba conmocionada por la pérdida, Harper Lee quiso ver el trabajo del actor. Quedó sumamente satisfecha hasta el punto de que decidió regalarle a la estrella el reloj de bolsillo de su progenitor. "A él le hubiera gustado que Peck lo tuviera", declaró. Este último lo llevaba en el bolsillo cuando recogió el Oscar a la mejor interpretación del año.
Ambos mantuvieron una cercana amistad a lo largo del tiempo, hasta la muerte del actor. Años después, a Gregory Peck le robaron el reloj, que estaba en su maleta en el aeropuerto de Londres-Heathrow. Durante muchísimo tiempo se mostró reacio a contarle la noticia a Harper Lee. Sin embargo, al final se decidió a decirle la verdad, pensando que iba a reaccionar con tristeza. Pero ella sonrió y le dijo "Bien, solo es un reloj". Él mismo lo contó en una entrevista. "Harper tiene sentimientos, pero no es una persona con apego sentimental por los bienes materiales".
El nieto de Gregory Peck (hijo de la actriz y directora Cecilia Peck) se llama Harper, en honor a la autora.
