Reportajes
La cita donostiarra intentará volver a contar con la complicidad de un público fiel
Comienza la cuenta atrás del 67 Festival de Cine de San Sebastián
¿Siguen teniendo sentido los festivales en tiempos de streaming y pantallas de móvil? José Luis Rebordinos y su equipo piensan que sí, a tenor de la nutrida programación de esta nueva edición del Festival de Cine de San Sebastián, donde faltará una vez más tiempo para ver lo más interesante.
De encierros y cerrazones de diverso fuste, en el contexto de la guerra civil española, hablan Mientras dure la guerra y La trinchera infinita. La primera, de Alejandro Amenábar, aborda la postura ante el conflicto bélico de un intelectual de la talla de Miguel de Unamuno. Mientras que la otra, con trío de realizadores detrás –Aitor Arregi, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga–, recurre al caso de emparedamiento de un fugitivo durante tres décadas para hablar de la tragedia personal de un matrimonio por el conflicto fraticida. La tercera película española a concurso, La hija de un ladrón, supone el debut de su directora, Belén Funés, además de haber reunido a dos actores padre e hija, Eduard Fernández y Greta Fernández.
El problema del descuido en la educación lo aborda también otra directora, Alice Winocour, en Proxima, que sigue los pasos de una astronauta que sufre un conflicto cuando le asignan una misión que supondrá la separación durante un año de su hijita. El tema del distanciamiento de padres e hijos es una constante que se repite en la película británica Rocks, de Sarah Gavron –una adolescente oculta la marcha de su madre con una nota, para evitar caer en manos de los servicios sociales–, y en la brasileña Pacificado, de Paxton Winters, donde un padre y su hija se reúnen tras salir el primero de la cárcel, en la época de los juegos olímpicos.
Y no falta la mirada crítica a las sectas en The Other Lamb, de la polaca Malgorzata Szumowska, donde una adolescente aleccionada por el Pastor, sufre una auténtica crisis de identidad. También se insiste en que las creencias pueden ser motivo de conflicto en la película china con telón de fondo operístico Lhamo y Skalbe, en que una pareja tiene dificultades para casarse porque él estuvo casado con otra mujer.
La otra cara de la moneda de la juventud es la ancianidad, y el interrogante que suscita la proximidad de la muerte. Son temas abordados en Y llovieron pájaros, de la canadiense Louise Archambault, y en Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, del chileno José Luis Torres Leiva. Más política es Mano de obra, del mexicano David Zonana, sobre la precariedad e inseguridad de las condiciones laborales.
El ganador hace dos años de la Concha de Oro James Franco, retorna al festival donostiarra con otra historia de cine dentro del cine, Zeroville, habrá que ver si el huracán del movimiento #MeToo le pasa o no factura, de momento el cineasta sigue haciendo a buen ritmo. Y también vuelven a dar vueltas a temas de antaño el dúo Guillaume Nicloux-Michel Houellebecq en Thalasso, que se diría una suerte de secuela de El secuestro de Michel Houellebecq.
Y además
Las Perlas de otros festivales cuentan en su programación con títulos de calidad probada, como Parásitos, La verdad o Los miserables. En Horizontes Latinos competirá una granada selección de títulos iberoamericanos, como Monos, que podría ser considerada una curiosa revisión de El señor de las moscas. Un puñado de New Directors intentará descollar con sus primeros trabajos, el caso de la española Lucía Alemany con La inocencia. Y no faltan todo tipo de secciones, como la de cine culinario, cine infantil, o la selección de cine español Made in Spain. Lo más vanguardista debería estar en Zabaltegi, y el que quiere cine clásico, deberá apuntarse a la retrospectiva dedicada este año al director mexicano Roberto Gavaldón.
Mariel Hemingway, prostituta con corazón
Mariel Hemingway y Sophia Adler encabezarán el reparto de "Holy Whore", la nueva película independiente de la directora Deborah Kampmeier.
Rupert Everett se arrepiente de haber buscado tener el cuerpo perfecto
El actor británico Rupert Everett ha asegurado que las exigencias físicas de la industria cinematográfica le han pasado factura hasta el punto de sentirse hoy “casi inválido”. El intérprete, conocido por títulos como “La boda de mi mejor amigo”, reveló que los años dedicados a esculpir su físico para determinados papeles acabaron provocándole problemas musculoesqueléticos.