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Biografía

Eduard Fernández

Eduard Fernández

56 años

Eduard Fernández

Nació el 25 de Agosto de 1964 en Barcelona, España

Premios: 3 Goya (más 1 premios y 3 nominaciones)

Los frutos del buen hacer

20 Octubre 2010

No siempre consigue involucrarse en películas a la altura de su enorme talento, pero Eduard Fernández se esfuerza por encontrarlas, y además, siempre logra hacer interesantes a sus personajes, con su labia y buen hacer. Destaca en el campo de los perdedores optimistas dispuestos a darlo todo por una causa, como una habitación de fumadores.

Nacido en la Ciudad Condal, el 25 de agosto de 1964, Eduardo Fernández Serrano estudió mimo, en el Instituto de Teatro. Tras ejercer de payaso y mimo en las calles de Barcelona, acabó colaborando en espectáculos de diversos locales de su ciudad natal, antes de incorporarse a la prestigiosa compañía teatral Els Joglars, cofundada por Albert Boadella, con la que trabaja en diversos montajes, como la memorable “Yo tengo un tío en América”, crítica a la colonización del nuevo continente que se representó en el año del quinto centenario de su descubrimiento. También triunfó en el Teatre Lliure interpretando clásicos de Shakespeare y Molière y se prodigó en diversas series televisivas.

Aunque se prestó a intervenir brevemente en Souvenir y Déjeme que le cuente, su primer papel importante en el cine fue en la fallida comedia Zapping, de Chumilla Carbajosa, en la que interpreta a dos hermanos gemelos, aunque tuvo más éxito Los lobos de Washington, de Mariano Barroso, donde unos tipos planean el robo de una sustanciosa cantidad de dinero. “Eduard dará la campanada” comentaban Javier Bardem y Barroso en las entrevistas con periodistas que no sabían aún de quién estaban hablando.

A partir de entonces decide dejar un poco de lado su carrera teatral y concentrarse en el cine. La jugada no le sale mal, pues tras intervenir en El portero y La voz de su amo, gana el Goya al mejor actor con Fausto 5.0., donde interpreta a un original Mefistófeles, tan maquiavélico como seductor.

Ha llamado la atención de directores veteranos, como Bigas Luna (Son de mar), Fernando Trueba (El embrujo de Shanghai) y Montxo Armendáriz (Obaba). Pero ha tenido más suerte cuando ha apostado por jóvenes valores, como Roger Gual y J.D. Wallovits, que le reclutaron como protagonista de Smoking Room, memorable cinta de presupuesto ínfimo, en la que su lucha por una habitación de fumadores se convertía en un descarnado retrato de la deshumanización en la sociedad actual, de modo especial en el mundo laboral.

Eduard Fernández ha rodado títulos como El misterio Galíndez, Cosas que hacen que la vida valga la pena, y la interesante El método, donde varios tipos competían para conseguir un trabajo. El público recuerda su papel en Alatriste, donde era un compañero de armas del protagonista.

Uno de los directores que mejor ha aprovechado su talento es Cesc Gay, que le convirtió en uno de los miembros del grupo de amigos protagonistas de En la ciudad, por la que se hizo acreedor de un segundo Goya, esta vez al mejor actor de reparto. El realizador quedó tan contento con él que le fichó para su siguiente trabajo antes de escribirlo. “Eduard, de forma irresponsable, se puso en mis manos, aceptó hacer una película de la que aún no sabía casi nada y se dejó llevar por mis constantes cambios de rumbo. Le recuerdo paciente dándome ánimos, cuando le conté que había abandonado un guión ya casi terminado”, explica el cineasta. Así nació Ficción, donde era un alter ego del propio Cesc Gay, realizador de cine que harto de estar “en la ciudad” pasa unos días “en la montaña”, en la casa rural de un amigo, donde escribirá su siguiente película.

Fernández sigue en racha. Alterna el trabajo con directores españoles, como la joven Mar Coll, que le dirigió en Tres días con la familia, o Beda Docampo Feijóo, con el que rodó Amores locos, con proyectos internacionales, como Biutiful, de Alejandro González Iñárritu o Che, Guerrilla, de Steven Soderbergh. Ha recibido la llamada de Pedro Almodóvar que ha contado con él como secundario para La piel que habito. El actor tiene una hija, Greta Fernández, que hace sus pinitos como actriz en algún film de su padre, pues por ejemplo interpretó a su hija en Ficción.

Goya
2020

Ganador de 1 premio

Goya
2019

Nominado a 1 premio

Goya
2017

Nominado a 1 premio

Goya
2015

Nominado a 1 premio

Goya
2004

Ganador de 1 premio

Goya
2002

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
30 monedas

2020 | 30 monedas | Serie TV

La tragedia del padre Vergara, un exorcista, boxeador y ex convicto exiliado en una parroquia de un pueblo remoto de España. Quiere olvidar y ser olvidado, pero sus enemigos lo encontrarán muy pronto… Cuando Vergara es relacionado con una serie de fenómenos paranormales ocurridos en el pueblo, Paco, el ingenuo alcalde y Elena, una inquieta veterinaria, tratarán de desvelar los secretos de su pasado y el significado de la antigua moneda que Vergara mantiene oculta. Poco a poco, este insólito trío de héroes se encontrará inmerso en una conspiración global: la batalla por el control de las treinta monedas por las que el apóstol Judas Iscariote traicionó a Jesús de Nazaret, unas reliquias malditas pero poseedoras de un poder inimaginable. Una conspiración que llegará hasta el mismo corazón del Vaticano y que amenaza el orden mundial establecido.

Mientras dure la guerra

2019 | Mientras dure la guerra

19 de julio de 1936. El capitán Barros anuncia el comienzo del alzamiento militar frente al Consistorio de Salamanca. Cerca de allí, Miguel de Unamuno trata de mantener su rutina, y pese a que su familia preferiría que se quedara en casa hasta que se tranquilizase el panorama, sale a tomar café con sus allegados, que debaten sobre lo que está ocurriendo, cuando él parece aún estar asimilándolo. Poco después, se entera de que el gobierno republicano le ha destituido de su cargo como rector vitalicio de la Universidad de la ciudad castellana. Mientras tanto, Millán-Astray anima a su viejo amigo, el general Francisco Franco, a imponerse a la Junta Militar para quedarse al mando del bando nacional, pero éste prefiere maniobrar sutilmente para evitar un paso en falso. La mejor de las tres películas basadas en hechos reales rodadas hasta el momento por Alejandro Amenábar, más reflexiva y madura que Mar adentro y Ágora, y superior a la media de los acercamientos del cine patrio a la Guerra Civil, casi siempre lastrados por el maniqueísmo y el afán propagandístico. Él mismo ha compuesto un guión esforzado, lleno de matices y detalles, junto a Alejandro Hernández, ganador del Goya por Todas las mujeres, y nominado por El autor. Se le puede reprochar que falta algo de frescura en algunos pasajes, como las conversaciones de Unamuno con su nieto, o cuando un soldado le pide un autógrafo, y hasta resultan un tanto grotescos los momentos oníricos en los que con el fin de sacar una lágrima al respetable se sube el volumen de la banda sonora (un trabajo aceptable del propio Amenábar, que no firmaba la partitura desde su biografía de Ramón Sampedro). Pero el realizador logra menos frialdad que en otras ocasiones en algunas secuencias, como la de Millán Astray ordenando que se cante el himno nacional para acompañar el alzamiento de la bandera rojigualda, o en el tramo final, que recrea con rigor histórico el célebre episodio del Paraninfo de la Universidad de Salamanca, del 12 de octubre de 1936, cuando el escritor pronunció la célebre frase “venceréis pero no convenceréis”. Se reivindica la independencia intelectual, defendiendo que el posicionamiento de cada uno debe ir marcado por los hechos y los resultados, no por la pasión, la adscripción incondicional a un bando contra viento y marea o el cainismo. Sobre todo, el cineasta de padre chileno y madre española ha captado la postura del emblemático autor bilbaíno –equidistante entre los radicalismos, y similar a la de muchos españoles–. Desencantado por la República, que no había traído el orden y la prosperidad esperadas, apoya un golpe militar que en principio restituiría la paz. Sin embargo, una vez que se inicia el conflicto, se cometen injusticias y actos de barbarie por ambos bandos, lo que afectó a amigos y familiares de todos los ciudadanos; además, inesperadamente Francisco Franco toma el poder absoluto del lado nacional, con planes muy distintos a los esperados. Tienen interés las conversaciones del protagonista con sus dos amigos más cercanos, donde se defienden actitudes discrepantes, pero se pone de manifiesto el valor del diálogo. En uno de ellos, Unamuno achaca a la izquierda –pese a ser éste el bando con el que simpatiza Amenábar, a tenor de sus declaraciones públicas– su supuesta superioridad moral, y su defensa apasionada de la libertad cuando después se muestra una enorme tolerancia con dictaduras terribles como la estalinista. Todo ello remite a la actualidad, cuando las posiciones siguen siendo igual de extremas; de hecho, llega a tratarse con cierta profundidad el nacionalismo, y los intentos de romper España, tema bastante contemporáneo, con una crítica a quienes atacan por este asunto a vascos y catalanes, cuando también son parte de nuestro país. A Amenábar se le dan muy bien las escenas en las que hace gala de un gran despliegue de producción, gracias a su imaginación visual, lo que deja claro desde el asalto a la Plaza Mayor de Salamanca en el arranque. Pero el film está dominado por secuencias intimistas, en las que aprovecha el talento de la totalidad del reparto. Pocas veces se ha sacado tanta tajada a Karra Elejalde, que expresa muy bien la lucha interna de Unamuno. Pero resulta encomiable la labor de los secundarios, tiene sobre todo cancha Eduard Fernández, que pinta un Millán Astray excesivo, lo que parece corresponderse con la realidad, que defiende la acción directa, frente a quienes se permiten el lujo de opinar, pero desde la distancia. Sorprende mucho la labor de Santi Prego (hasta ahora muy secundario en títulos como La sombra de la ley), un Francisco Franco de apariencia apocada, pero inteligente y maquiavélico, a quien se acusa de haber alargado innecesariamente el conflicto y hasta de agarrarse a la fe católica que profesaban su esposa y su hija conforme a sus intereses. Aunque estos tres personajes copan la mayor parte del metraje, están bien descritos algunos otros, que tienen sus propios momentos de gloria, como el general sospechoso de pertenecer a la masonería Luis Valdés Cavanilles, defendido por un magistral Tito Valverde, o Luis Zahera (el pastor protestante Atilano Coco) y hasta los femeninos, que en principio tenían menos parcela en esta historia, como Patricia López Arnaiz (María, hija de Unamuno), Nathalie Poza (esposa del alcalde de Salamanca) e incluso Mireia Rey (una Carmen Polo que ayuda a Unamuno a salir del campus).

6/10
Criminal

2019 | Criminal | Serie TV

Una joven está acusada del asesinato de su hermana autista, un veterano narcotraficante se resiste a confesarse culpable; a una mujer acomodada le interrogan sobre el paradero de su hermano fugado y la de una joven acusada del asesinato de su hermana autista. Original serie policiaca, con doce episodios autoconclusivos que se desarrollan en la misma sala de interrogatorios, donde los policías tratan de hacer confesar a presuntos delincuentes. Ha sido rodada por profesionales de cuatro países diferentes, encargándose Mariano Barroso, presidente de la Academia del Cine de los tres que correspondían a España, mientras que el resto están elaborados por franceses, británicos y alemanes. De cariz bastante teatral, al desarrollarse en un escenario único, a tiempo real, cada capítulo logra captar al espectador, por la tensión del duelo entre los agentes y los interrogados, aunque por otro lado, pocos son los elementos que dan continuidad entre unos y otros, por lo que no crea la necesidad de visionar el conjunto en su totalidad, salvo en el caso de las tres entregas españolas, que sí dejan con ganas de saber más. Resulta llamativo comprobar la diferencia de procedimientos entre los distintos países europeos. Se trata de una serie de planos muy largos, donde se deja mucho espacio para el lucimiento de los actores. Eduard Fernández, David Tennant, Carmen Machi e Inma Cuesta brillan entre los interrogados, y Emma Suárez entre los representantes de la ley. 

6/10
La hija de un ladrón

2019 | La hija de un ladrón

Una película naturalista, de ésas que siguen la estrategia de que el espectador las vea como si las hubiera pillado empezadas, lo que le obliga al ejercicio de hacerse cargo de la situación de los personajes. Seguimos a Sara, de 22 años. Con trabajos precarios como limpiadora, aunque el de ayudante de cocina en un restaurante podría ser prometedor. Tiene un bebé. Y un hermanito pequeño. Está soltera, aunque a veces ve al padre de la criatura, con quien querría compartir la vida (pero él no). Un día se topa con un señor mayor. Resulta que es su padre, y que acaba de salir de la cárcel, parece ser que fue condenado por ladrón. Intenta acercarse a ella, pero la otra guarda la distancias. Incluso, con su abogado, está intentado hacerse con la custodia de su hermano. Prometedor debut en la dirección de Belén Funes, también guionista con Marçal Cebrián, con quien ha rodado algunos cortos. Logra el que parece su principal propósito de “cinema verité”, atrapar las vicisitudes de personas corrientes con mala fortuna, que luchan por salir adelante. Siguiendo las pautas de no dar todo mascado al espectador, se apunta a que el padre de Sara podría haberla maltratado en el pasado, y que por eso lleva un aparato para la sordera, pero como todo en la narración son apuntes sutiles, sugerencias para que el espectador se haga su composición. Hace falta “buen oído”, si se nos permite el símil, para adivinar el porqué de algunos comportamientos y actitudes. Y puede cansar el ritmo lento, algo cansino, de la película. Eso sí, se agradece que no se nos trate de vender moralina, y que se muestren sin complejos cosas tan normales como el repaso que Sara hace con su hermano del padrenuestro, antes de hacer la primera comunión, o la alegría de los compañeros de trabajo cuando a otros les hacen, por fin, un contrato. En el campo interpretativo, lleva bien el peso de la narración la protagonista Greta Fernández, presente en casi todos los planos y que trabaja por primera vez con su padre, el también actor Eduard Fernández, que hace precisamente el rol de su progenitor. La actriz fue justamente premiada en el Festival de San Sebastián.

6/10
Todos lo saben

2018 | Todos lo saben

Con motivo de la boda de su hermana Ana, Laura regresa desde Argentina a su pueblo natal en una zona vinícola española, la acompañan sus dos hijos, el marido Alejandro se quedó allá por trabajo. Se produce el gozoso reencuentro con padres y hermanos, y con Paco, del que anduvo enamorada en su juventud, ahora casado con Bea. Y tras el enlace, al que asisten muchos invitados, sigue la animada fiesta. Pero de pronto... Desaparece Irene, la hija mayor de Laura. Mensajes en el móvil de Laura apuntan a un secuestro por dinero, con la amenaza de hacer daño a la adolescente si denuncian los hechos a la guardia civil. La vida con frecuencia nos somete a duras pruebas. La alegría pronto se troca en dolor y sufrimiento, y puede costar recuperar la confianza en las personas. El iraní Asghar Farhadi, director y guionista, demuestra su enorme talento para contar historias de alcance universal, no importa tanto que sitúe las historias en su país de origen (Nader y Simin, una separación, El viajante) o que estén “coloreadas” por el telón de fondo parcial o total de Occidente (El pasado y Francia, Todos lo saben y España y Argentina), lo decisivo es la hondura con que atrapa las interioridades del ser humano, lo mejor y lo peor: el amor, el sacrificio, los padecimientos, los rencores soterrados, la soberbia, la ambición, asoman en cada uno en mayor o menor medida, mientra se teje un elaborado cuadro de complejas relaciones, donde cuenta lo ocurrido y lo que se piensa que ha ocurrido, la suposición de intenciones en el otro, y los secretos del pasado que acaban saliendo a la luz. Cuenta con un magnífico reparto coral, donde ocupan lugar prominente Javier Bardem, Penélope Cruz y Ricardo Darín, convincentes al exhibir las fragilidades de sus personajes, pero donde también sobresalan Bárbara Lennie, Inma Cuesta, Elvira Mínguez, Eduard Fernández, Ramón Barea, por citar a unos pocos. Farhadi es un cineasta con mayúsculas. Sabe dar el salto mortal del costumbrismo festivo inicial, a la angustia de la tragedia y las dudas sobre qué ha ocurrido, y quién está detrás, un cambio de tono perfectamente ajustado. Y sí, hay un punto de intriga, pero puede permitirse el lujo de satisfacer la curiosidad sobre la identidad de los secuestradores sin jugar a sorprender, poniendo el acento en que lo importante, lo que le interesa, son las personas, sus heridas existenciales, las cicatrices indelebles. Da gusto ver una película donde no hay espacio para la frivolidad, en que se puede abordar temas como la familia, el aborto o la intervención de Dios en la vida de los hombres, sin caer en el cliché. Y en donde las imágenes pueden sustituir con éxito a las palabras, pero sin desdeñar el poder de éstas para expresar los sentimientos.

7/10
La zona

2017 | La zona | Serie TV

"La zona" es una zona de exclusión con altos niveles de radiactividad, situada en el norte de España, el acceso está restringido tras el accidente ocurrido años atrás en una central nuclear. Aunque se trabaja en la reconstrucción, y sería deseable que los antiguos vecinos pudieran regresar a sus casas, la posible vuelta a la normalidad es lenta, muy lenta, y las víctimas se sienten desatendidas... Todo ello propicia que haya saqueadores que trafican con los objetos que quedaron abandonados en las casas, tiendas y almacenes. Para colmo, empiezan a producirse terribles asesinatos, tipos descuartizados cruelmente en algo que convierte a los salvajes torturadores de los cárteles de las drogas en poco menos que hermanitas de la caridad. Héctor, avezado policía que tuvo un comportamiento heroico cuando ocurrió la tragedia, pero que ha estado apartado del servicio, comienza a investigar los terribles crímenes. Ambiciosa serie televisiva de Movistar+, creada por los hermanos Sánchez-Cabezudo, Jorge y Alberto. El primero debutó con gran fuerza en el cine con la lograda La noche de los girasoles, también un thriller policial, pero luego se ha decantado por el mundo de las series, donde destacó su trabajo con Alberto en Crematorio, una mirada al mundo de la corrupción política, pues su intervención en Gran Hotel y Víctor Ros es menos personal. Aunque la valoración tras ver sólo el primer episodio puede ser prematura, se puede señalar que la apuesta es grande, y que la idea de presentar una especie de escenario apocalíptico realista y desencantado a partir de un accidente nuclear es ingeniosa, y conecta con la sensibilidad actual de las personas corrientes tristes que se sienten desatendidas por sus gobernantes, e inmersas en el pozo sin fondo del desconcierto vital. Acorde con este planteamiento, se ha creado una atmósfera desasosegante, con una paleta de colores grises, y una partitura que imita el ruido de los contadores geiser medidores de la radioactividad, bastante efectiva. Donde al menos de momento no está claro si habrá acierto es en la creación de personajes y conflictos. El policía que ha perdido a su familia y ha tocado fondo, los trapicheos y los crímenes tremebundos, el trabajo de los científicos, tienen un aire de "déjà vu", y no permiten a los actores un excesivo lucimiento. Y la pareja de ancianos que vuelve a su casa y el tipo al que acogen, hace pensar en películas de zombis demasiado al uso. De todos modos el diseño de producción, los trajes y máscaras de protección, dan al conjunto un aire sofisticado que sería de desear que se plasmara en los siguientes episodios en un desarrollo mejor y más ocurrente.

5/10
Perfectos desconocidos

2017 | Perfectos desconocidos

  Una noche de verano en que se espera una eclipse de luna. Tres matrimonios más un amigo soltero –su pareja está enferma, no puede venir– han quedado a cenar en la casa de uno de ellos. Se supone que son amigos, pero tal vez entre ellos e incluso en sus respectivas parejas son unos perfectos desconocidos, con secretos inconfesables. Es lo que podría salir a la luz, cuando Blanca propone un “divertido” juego. Dejar todos los móviles sobre la mesa, y compartir cualquier comunicación que se produzca: whatsapps, fotografías, llamadas poniendo el altavoz para que todos puedan escucharlas… Álex de la Iglesia, con la colaboración de su guionista habitual, Jorge Guerricaechevarría, acomete el remake de la cinta italiana triunfadora en los David de Donatello de 2016, Perfetti sconosciuti. Como el original es también para mí un “perfecto desconocido”, no sé hasta que punto se ajusta al mismo o introduce variantes propias. En cualquier caso el director sabe narrar con ritmo dentro de un espacio cerrado, que sólo se permite respirar un poco asomando a la terraza, e ir presentando el vértigo creciente de las revelaciones sobre mentiras, infidelidades y perversiones que forman parte de las vidas de unos y otros. Indudablemente hay en esta película irregular momentos graciosos, que se benefician de un buen reparto, con mención especial para alguien siempre con cara de pasmado hilarante, Ernesto Alterio. Pero la mirada satírica a la hipocresía que suele imponerse en la vida social choca con planteamientos más dóciles y políticamente correctos, como en lo relativo a la moralina acerca de la hija aleccionada en el uso de condones para su “primera vez” o la del respeto a los homosexuales frente a los prejuicios.  

5/10
La noche que mi madre mató a mi padre

2016 | La noche que mi madre mató a mi padre

Desde que cumplió 40 años, Isabel tiene problemas para que le den trabajo como actriz. Ni siquiera la tiene en cuenta su marido, Ángel, guionista que trata de sacar adelante un largometraje con su ex esposa, Susana, dedicada a las tareas de producción. A pesar de que éstos la ignoran como profesional, les acompañará durante una cena en su casa con el actor argentino Diego Peretti, al que tratan de convencer para que ejerza como protagonista. Pero la noche se complica por culpa de… ¡un crimen! Segundo largometraje en solitario de la realizadora Inés Paris, tras la insufrible Miguel y William, rodada diez años atrás. Ella misma ha escrito (con alguna aportación de su padrino, Fernando Colomo), el guión, en el que se evidencia un esfuerzo para apartarse del humor facilón de sus dos trabajos conjuntos con Daniela Féjerman, las fallidas y alocadas Semen, una historia de amor y A mi madre le gustan las mujeres, pues aquí mira a la ‘screwball comedy’, con algunos toques de humor negro, que quisieran llegar a la suela de los zapatos al Frank Capra de Arsénico por compasión, con la que tiene en común que transcurre casi por completo en una noche en una misma localización, con aires teatrales. No ha captado el secreto de los mejores exponentes de este género: el ritmo frenético. Con una mayor agilidad, y unos diálogos más rápidos, no se haría eterna, y las situaciones al borde del surrealismo funcionarían mejor. Además de que acumula altibajos, la música de jazz recuerda todo el tiempo que la realizadora carece del talento de Woody Allen y la puesta en escena resulta demasiado convencional. Pero se agradece el esfuerzo. Consiguen más o menos remontar los problemas de La noche que mi madre mató a mi padre los actores, todos ellos a un gran nivel, por ejemplo, Eduard Fernández, ideal para el género, Belén Rueda, que por una vez ríe, ya que suele prodigarse más en el drama y el terror, y el argentino Peretti, que se interpreta a sí mismo demostrando tomarse con cierto humor. También tiene cierto interés su retrato de las modernas familias, desestructuradas y compuestas por un batiburrillo de ex esposos, hijos de matrimonios anteriores, etc., tan ‘modernas’ pero caóticas. 

5/10
1898: Los últimos de Filipinas

2016 | 1898: Los últimos de Filipinas

Recreación de uno de los hechos históricos que marcaron el final del imperio español, junto a la pérdida de Cuba y Puerto Rico. El final de la colonia española de Filipinas se dilató por la resistencia en condiciones muy penosas de cincuenta hombres, conocidos como “los últimos de Filipinas”, que sufrieron un asedio de casi un año en Baler, refugiados en una iglesia. Al mando se encontraba el capitán Enrique de las Morenas, al que sucedió en el mando el teniente Martín Cerezo cuando el otro murió de enfermedad. Esta página de la historia de España ya había sido llevada al cine en 1945 por Antonio Román, con el título de Los últimos de Filipinas, justo el año en que murió el mentado teniente Martín Cerezo, con un reparto de lujo para la época, y poniendo el acento patriótico en el heroísmo de los protagonistas. En esta versión que llega siete décadas después contamos de nuevo con un conjunto actoral destacadísimo, pero conforme a los nuevos tiempos se quiere arrojar una mirada más crítica y revisionista, algo desencantada; sin negar el coraje de los personajes, pero como subrayando el absurdo de la acción, poco más que una cabezonería quijotesca casi surrealista, que no valdría la pena. Firma el irregular guión Alejandro Hernández, habitual colaborador de Manuel Martín Cuenca, quien no logra insuflar progresión o dramatismo creciente a la trama, el tiempo discurre, las condiciones empeoran, la guerra ha terminado aunque los sitiados no quieran enterarse, y punto, en algún momento deberá llegar, entre delirios febriles, disparos, entierros y treguas, el final. Mientras que el discurso político de los poderosos que usan a los pobres como carne de cañón, o las quejas sobre España, concepto discutido y discutible, resulta bastante pobre. En el ínterim se nos presentan los personajes, algunos reales, otros ficticios, quizá demasiado aislados, se echa en falta entre ellos algo parecido a la camaradería. De los auténticos resulta poco humano el empecinamiento de Martín Cerezo (Luis Tosar) en mantener la plaza, mientras el médico de Carlos Hipólito resulta bastante plano, y el detalle del opio del fraile de Karra Elejalde algo forzado; en cambio la posición del desertor está bien descrita, pues pugnan en él el deseo de salvar el pellejo con la inevitable sensación de traicionar a los suyos, para la que necesita autojustificarse incluso estentóreamente. El joven aspirante a pintor, al que da vida Álvaro Cervantes, y que proporciona de algún modo el punto de vista del espectador, desde la ingenuidad al rechazo ante lo que ocurre, debería haber dado más juego; mientras que el brutal militar de Javier Gutiérrez es puro cliché. Hay un esfuerzo de producción importante de Enrique Cerezo, con Televisión Española, Telemadrid y 13 TV, lo que se nota en la recreación de época, el esfuerzo de documentación, la fotografía de parajes naturales y abundantes escenas de acción bélica, pero Salvador Calvo, bregado en televisión, no las sirve de un modo excesivamente vibrante, el presupuesto da para lo que da. Así pues, se agradece una nueva mirada a este episodio de la Historia de España, pero el resultado no es enteramente satisfactorio.

4/10
El hombre de las mil caras

2016 | El hombre de las mil caras

Todo un tratado fílmico sobre la impostura, a partir del caso real en España en 1995 de la fuga del director de la Guardia Civil, Luis Roldán, que habría hecho un uso delictivo de los fondos reservados para operaciones especiales, con la sustracción de cientos de millones de pesetas. En un momento en que ha dimitido y corre serio peligro de acabar en prisión, Roldán acude a los servicios de un personaje singular y multifacético, Francisco Paesa, experto por así decir en operaciones especiales: al objetivo de que le ayude a huir fuera del país en compañía de su esposa Nieves se suma el del manejo de esos dineros. En manos de un cineasta convencional, El hombre de las mil caras sería una crónica acartonada de unos sucesos que el espectador puede tener más o menos frescos en su memoria, reflejo de la corrupción que acampó en unos determinados años de gobierno socialista. Pero Alberto Rodríguez, con la colaboración de su coguionista habitual Rafael Cobos, logra imprimir a la narración inspirada por la investigación del periodista Manuel Cerdán un aire de misterio difícilmente respirable, de personajes pícaros atrapados en la teleraña de mentiras y engaños que ellos mismos han tejido. Y ahí hay quien puede llegar al límite de lo soportable, mientras que también cabe aguantar, quizá porque falta el asidero elemental de la unión afectiva y efectiva con las personas, una confianza y un amor que permitan un cambio de vida. Los responsables de La isla mínima vertebran la narración con la voz en off de Jesús Camoes, el piloto que trabaja para Paesa, y lo más parecido a un amigo que éste tiene. Y describen con estudiada objetividad, sin ajustes políticos pero tampoco pretendiendo excusar a nadie, las actuaciones de unos y otros, timos, estafas y simulaciones que a veces presentan tintes surrealistas, prueba de lo complicadas que podemos llegar a ser las personas, sobre todo si no conseguimos mostrarnos tal y como somos, nadie es perfecto. Además se mueven con soltura por los múltiples escenarios de un paisaje internacional, cuyos hilos maneja Paesa, y hacen un hábil uso del sonido y la partitura musical. Es conocido sobradamente el buen hacer de actores como Eduard Fernández, José Coronado y Marta Etura, aquí hay que señalar quizá el esfuerzo del no tan conocido Carlos Santos dando vida a Roldán.

6/10
Felices 140

2015 | Felices 140

Reunión de amigos tras mucho tiempo sin verse. Elia cumple 40 años y literalmente ha tirado la casa por la ventana, invitando a la panda de toda la vida a celebrarlo en una lujosa casa rural con magníficas vistas al mar y alejada de la civilización. Lo que se supone debe ser motivo de alegría y servir a la anfitriona para comunicar la gran noticia de cómo acaba de sonreírle inesperadamente la fortuna, va a servir más bien para todo lo contrario: pues comenzarán a asomar resquemores y frustraciones, propiciados no sólo porque el antiguo novio que Elía deseaba recuperar se presenta acompañada por una joven actriz de deslumbrante físico, sino porque todos llevan vidas insatisfactorias, no se conforman con lo que tienen. Y aunque achacan sus penas a cuestiones económicas, por supuesto, hay algo más. Gracia Querejeta –también directora– y Santos Mercero, vuelven a firmar un guión que quiere fijarse en las personas de nuestra sociedad contemporánea y sus problemas muy enraizados en el egocentrismo, temas también muy queridos por el productor del film, Gerardo Herrero. Aunque las intenciones sean loables, y permitan al atinado reparto componer unos personajes reconocibles en sus virtudes y debilidades, bien compuestos por Maribel Verdú y compañía, el film, desgraciadamente, no es redondo ni mucho menos. El quiebro que se produce a mitad de metraje resulta demasiado artificial, y las mezquinas reacciones de unos y otros sobre cómo afrontar la nueva situación no acaban de convencer, se acaba cayendo en un bucle donde cuesta que la trama avance. Aunque aún más dificultoso es tratar de dar con una resolución satisfactoria a los dilemas planteados –que no es cuestion aquí de desvelar–, y lo cierto es que el desenlace no tiene la deseable fuerza catártica.

5/10
Truman

2015 | Truman

Truman podría haberse titulado también Días contados, aunque ese título ya lo utilizó Imanol Uribe. Porque cuatro, ni uno más ni uno menos, son los días que va a pasar en Madrid Tomás, que aunque afincado en Canadá con su familia, emprende viaje para acompañar a su amigo Julián, actor argentino que padece un cáncer terminal. Separado y con un hijo universitario, Julián cuenta con la compañía de su fiel perro Truman, a quien piensa que hay que buscarle dueño para cuando él no esté, pues ya no le queda mucho tiempo. Cesc Gay dirige y coescribe con su guionista habitual, Tomàs Aragay, un drama muy humano sostenido por la columna vertebral de la amistad, el gran tema, y punteado de pasajes con humor que suavizan el duro e inevitable trance de la muerte. Así, gracias a la ayuda inestimable de dos grandísimos actores, Javier Cámara y Ricardo Darín, van asomando con agilidad los miedos, las despedidas, los preparativos, servidos en un ramillete de emotivas escenas muy trabajadas, alguna tan lograda como la del que se presume un incómodo encuentro con quien tendría motivos para insultar o al menos ignorar a Julián, y que toma en cambio otros derroteros. De modo que la cinta llega al corazón, tiene eso tan buscado por las películas que es "capacidad para conectar con el espectador". En una sociedad que ha perdido en gran medida el sentido de la trascendencia, puede no extrañar la falta de hondura en las consideraciones sobre la otra vida, sólo levemente apuntadas al hablar del deseo de reencontrarse con los seres queridos ya fallecidos. Al final lo que se aprecia sobre todo es el apoyo humano e inmediato de los amigos, un estar ahí amablemente y sin quejas, a veces con un silencio bien elocuente. Los personajes no son perfectos, sobrellevar esa muerte les cuesta, e incluso expresar la no-conformidad con alguna decisión, por una mezcla de miedo y respeto, a veces mal entendido, a la libertad del otro. Algo que se nota cuando se sugiere que podría aquella llegar a ser una situación insoportable, indigna de ser vivida, cuando la enfermedad incapacite para valerse por uno mismo. Se pone así en valor supremo el ejercicio de la libertad, sea cual sea su objeto, prestando menos atención al sentido del bien y del mal. El sufrimiento de los seres queridos es sugerido con la obra que Julián está representando en los escenarios, “Las amistades peligrosas”, subtexto nada inocente que recuerda que ser amigo de los amigos implica amar y sufrir.

6/10
Lejos del mar

2015 | Lejos del mar

Film completamente fallido, seguramente sembrado de buenas intenciones en el regreso del cineasta Imanol Uribe a territorio etarra tras Días contados, y cerca del mar tan presente en Bwana y La carta esférica. Pero deja pasmado, si se nos permite usar este adjetivo, contemplar una cinta con una estructura dramática tan inconsistente, que se da vueltas y revueltas sin avanzar hacia ningún sitio, con frases y situaciones sonrojantes, que se intentan justificar bajo el paraguas de una frase que podría ser “han sufrido tanto”. La idea es que Santi ha salido de la cárcel, y parece que ahí ha sido un preso ejemplar, que tomó bajo su protección al yonki Emilio, al que va a visitar a su pueblo en Almería. Pero se cruza casualmente con una doctora, Marina, que se desmaya al reconocerle. Pues se trata de un etarra, el hombre que disparó a bocajarro a su padre cuando ella era una niña. Con tal planteamiento, Uribe y su coguionista Daniel Cebrián intentan explorar en la psicología de estos personajes. Pero la cosa no funciona en absoluto. Y es que a los elementos traumáticos que afloran en este cuadro, se suma la situación familiar de ella, casada y con un niño, con discusiones e incomunicación entre marido y mujer. Y no existe vertebración, en la jaula de personajes, la mayoría planos y bastante grillados, el más sensato parece el etarra; pero nada pueden hacer Eduard Fernández y Elena Anaya para levantar mínimamente la película. Todo es gratuito –no sólo los ridículos desnudos playeros– y carece de explicación, disparar para curar, idas y venidas a Madrid, relaciones disparatadas, escándalos en primera plana de los periódicos. Una pena, vaya.

2/10
El Niño

2014 | El Niño

El mundo del narcotráfico en el estrecho de Gibraltar, con la droga que viene de Marruecos, las pequeñas organizaciones y las mafias que se lucran de ella, más las fuerzas del orden españolas que tratan de desarticularlas, o al menos aprehender grandes alijos. Jesús es un veterano policía nacional, que lleva más de tres años trabajando codo con codo con Eva para dar un gran golpe a los narcos de Gibraltar, motivo por el cual vigilan de cerca a 'El Inglés'. Pero una operación no sale bien, y Jesús pasa a patrullar con 'El Pájaro', o sea, un helicóptero, aunque en su tiempo libre sigue investigando en el Peñón y pasando información valiosa a Eva. Mientras, dos jóvenes andaluces, 'El Niño' y 'El Compi', más un socio marroquí de su edad, Halil, montan su personal negocio de tráfico de drogas, al margen de sus mayores. La asociación de Daniel Monzón con Jorge Guerricaechevarría sigue mostrándose fructífera tras Celda 211. De nuevo entregan un potente  y entretenido thriller con buen ritmo, ambientado en el mundo criminal, con bastantes virtudes. Para empezar, las escenas de acción son muy resultonas, las persecuciones automovilísticas y del helicóptero en su seguimiento de las lanchas rápidas y las motos de agua, con momentos que no tienen nada que envidiar a lo que nos suelen entregar los especialistas de Hollywood. Y el marco geográfico del Estrecho, con el permiso de la serie El Príncipe, no había sido hasta ahora muy explotado, y aquí se revela muy cinematográfico. Por otro lado, hay un esfuerzo realista en pintar de modo adrenalítico a los dos bandos enfrentados en la actividad del tráfico de drogas, y cómo el deseo de dinero fácil de un lado, o el deseo de detener a criminales, del otro, impide llevar una vida normal, formar una familia, etcétera, cosas que claramente se anhelan. La idea de que tus aliados pueden también traicionarte y jugártela, con respuestas brutales, está presente entre los agentes de la policía y entre los narcos, y resulta poderosa. De todos modos, la idea de concebir el enfrentamiento que vertebra el film como un "juego" tiene el problema de obviar la lacra social que supone la droga y su consumo, puede parecer que se minimiza el impacto y la moralidad de lo que hacen tres jovencitos para ganarse unos euros, pobres, sólo tratan de salir adelante, forjarse un futuro mejor y tal... Seguramente el principal problema que arrastra El Niño es su subtrama sentimental, el romance de 'El Niño' con la hermana de Halil, bastante convencional, con escenas muy alargadas y donde se explota en exceso y lánguidamente el "sex appeal" de los debutantes Jesús Castro –que hace un trabajo aceptable– y Mariam Bachir –más limitada de registros–. Son personajes más interesantes que el de ella los juveniles 'El Compi' –Jesús Carroza, que aporta cierto desahogo cómico– y Halil –Saed Chatiby– con un rostro perfecto para encarnar a alguien frágil con vitola de perdedor. De todos modos, en el aspecto actoral son los actores veteranos los que se llevan el gato al agua, Luis Tosar esta brillante como policía tozudo, obsesionado con su presa, y les respaldan muy bien sus compañeros agentes Eduard Fernández, Sergi López y Bárbara Lennie. En cuanto a Ian McShane, su presencia sólo cabe calificarla de anécdotica.

6/10
Marsella

2014 | Marsella

A sus diez años Claire ve cómo su vida da un vuelco al tener que dejar a su madre adoptiva Virginia y ser recogida por su madre real, Sara, tras serle devuelta la custodia. La vida de Claire, antes fácil y regalada, con una buena educación, se verá truncada de pleno, porque Sara no le puede ofrecer demasiado, con un pasado alcohólico y un escaso porvenir profesional. Pero, aunque nadie crea en ella, especialmente Virginia, Sara está decidida a cuidar de su hija y para ello lo primero que harán es marchar en coche rumbo a Marsella, con el fin de que la pequeña conozca a su padre, a quien Sara no ve desde que Claire fuera concebida. El viaje no será nada fácil. Sentido drama de la directora Belén Macías (La princesa de Éboli), quien indaga en el mundo de la maternidad, con la multitud de aspectos que ello conlleva: amor, responsabilidad, aceptación de las propias limitaciones y, sobre todo, el daño y las esperanzas de futuro para el hijo, en este caso la pequeña Claire encarnada con enorme soltura por Noa Fontanals. Más allá de algún tópico amor de carretera y cierta subtrama criminal que no acaba de encajar, hay en el guión –coescrito por Macías, Aitor Gabilondo y Verónica Fernández– sabiduría al enfocar estas temáticas y al ir completando el tapiz argumental poco a poco, tomándose su tiempo, de modo que los personajes van entrando paulatinamente en el espectador, hasta resultar creíbles, reales, de carne y hueso, y también de lágrimas (estupenda la escena de la bofetada). Pero muy lejos del culebrón superficial, Macías narra con una bien trabada estructura de “road movie”, con muy pocos elementos en juego y dedicando los minutos necesarios en cada etapa geográfica o emocional que van atravesando sus personajes. Marsella plantea una situación dura, pero no hay juicios de valor acerca de los modos de ser madre; aunque sí dice algo claro: que lo importante es la hija, al margen de unos sentimientos maternos que a menudo pueden ser ensuciados por el egoísmo adulto. Hay que elogiar en este sentido la dirección de actores. Está claro que la actriz María León tiene algo, una autenticidad casi de documental, que atrapa más allá de atractivos argumentales, y aquí Macías ha sabido sacar de ella un personaje muy verosímil, débil y fuerte a su modo. No es una madre perfecta, pero quiere a su hija. Y lo mismo sucede con Goya Toledo en su encarnación de madre adoptiva, cuyo corazón ha de seguir también su propio itinerario para hacerse cargo de la situación. Los secundarios Eduard Fernández y Manuel Morón está tan bien como siempre.

6/10
Descalzo sobre la tierra roja

2014 | Descalzo sobre la tierra roja

Cuidada miniserie televisiva, estrenada en dos capítulos y producida por Televisión Española y TV Brasil, que narra la vida de Pedro Casaldàliga, claretiano que con 40 años marchó de misionero a Brasil, más exactamente a una remota zona del Mato Grosso. Allí poco a poco fue acercándose a los más pobres y dándose cuenta de las tremendas injusticias a que se les sometía por parte de los dueños de esas inmensas tierras, personas sin escrúpulos que bajo el auspicio del gobierno militar de entonces, trataban a los lugareños como esclavos. La muerte, la enfermedad y las vejaciones estaban a la orden del día. Esta situación llevó Casaldàliga a liderar en aquel lugar lo que luego se llamó Teología de la Liberación, una visión marxista de la religión, que en términos de lucha de clases reivindicaba una Iglesia de los pobres, en contra de los ricos y del capitalismo, visto por Casaldàliga como el gran pecado social. La opción preferencial por los pobres, algo siempre promovido por la Iglesia católica, distaba sin embargo mucho de los planteamientos marxistas de la Teología de la Liberación, doctrina condenada por la Iglesa. Pero Casaldàliga veía las cosas de modo distinto, y poco a poco se fue radicalizando hasta llegar a ser partidario de promover una revolución eclesial que se oponía a la tradición en otros muchos temas, como la ordenación de mujeres, el celibato de los sacerdotes, etc. La extensa película, basada en un libro de Francesc Escribano y dirigida con ritmo por Oriol Ferrer (Isabel), está lograda en su faceta formal y el guión tiene la suficiente enjundia para atrapar porque las problemáticas importan. El protagonista es en gran medida un hombre absolutamente ejemplar, hombre de fe recia, heroico en su lucha contra la injusticia y coherente con sus ideas, aunque éstas acaben chocando con la doctrina católica. Ideológicamente el film está cerca de Casaldàliga y hay un sesgo nada conciliador al mostrar el Vaticano y su política de acoger a todos y no sólo a los pobres. El entonces Cardenal Ratzinger (entonces Prefecto para la Doctrina de la Fe) está dibujado con un aire de desagradable superioridad, como una eminencia insensible e incluso sibilinamente distante de los problemas que le plantea el ya obispo Casaldàliga. Por lo demás, Descalzo sobre la tierra roja destaca por el trabajo actoral, con un gran Eduard Fernández, aunque en algún momento resulte quizá un poco afectado. Le acompaña un notable Pablo Derqui.

5/10
Murieron por encima de sus posibilidades

2014 | Murieron por encima de sus posibilidades

Isaki Lacuesta, un director con vitola de autor, ha demostrado ya su oficio cambiando de género y estilo con gran facilidad, pero esto tiene sus riesgos, este film trae a la memoria el nombre de Juanma Bajo Ulloa, cuya carrera entró en declive, paradójicamente, con su película más alocada y comercial, Airbag. Murieron por encima de sus posibilidades aborda de modo transgresor y salvaje los efectos de la crisis económica y de valores en una serie de tipos, que han acabado asesinando a personas cercanas en un momento de profundo hartazgo. Recluidos en un centro psiquiátrico, deciden fugarse para secuestrar al director del Banco Central, que tiene una guarida secreta para sus juergas en el mar, debajo de lo que parece una simple chalupa. Lacuesta reúne un reparto coral de actores muy conocidos, sin querer hacer un recuento exhaustivo desfilan por ahí Raúl Arévalo, Luis Tosar, Carmen Machi, José Coronado, Imanol Arias, Ariadna Gil, Emma Suárez... Y orquesta un montón de situaciones surrealistas, delirantes, brutales, y hasta tarantinescas, que no falte “de ná”, incluido el gore. Pretende ser divertido mostrando una sociedad egoísta, compuesta por individuos tarados, que han creado un monstruo de muchas cabezas que difícilmente puede ser sanado, si cortas una saldrán cuatro nuevas. En realidad, resulta irritante y cansino, e incluso se diría que algunos de los intérpretes no acaban de encontrarse demasiado cómodos enredados en el disparate en que consiste el film.

3/10
Todas las mujeres

2013 | Todas las mujeres

Todas las mujeres nació como una serie televisiva para TNT España, rodada en 2010, en torno a un hombre que se va encontrando progresivamente con las mujeres que marcan su vida, una por cada uno de los seis episodios. La idea recuerda a En tratamiento, también compuesta por diálogos, si bien el director, Mariano Barroso, asegura que se ha inspirado concretamente en el protagonista de Los Soprano y la relación con su terapeuta, así como en las obras teatrales de David Mamet y Sam Shepard compuestas por largas conversaciones entre pocos personajes. El montaje para cine de Todas las mujeres encadena uno tras otro los encuentros del protagonista con cada mujer. Nacho, cuarentón inmaduro, trabaja como veterinario para su suegro. Mantiene una relación extraconyugal con su becaria, Ona, que le ha convencido para robarle a su jefe unos novillos que pueden vender a buen precio en Portugal. El plan sale mal, y además a Nacho le abandona su mujer, harta de mentiras. Temeroso de ir a la cárcel, recurre a la ayuda de su madre, su ex que ejerce como abogada, su cuñada y una psicoterapeuta. Salvo en el caso de Éxtasis, el film más redondo de su carrera, el cine de Mariano Barroso se queda a medio camino. Por un lado, plantea temáticas interesantes, hace gala de algunas ideas, y consigue que sus actores compongan personajes tridimensionales. Pero por norma general le falta la chispa necesaria para rematar la jugada. Es lo que sucede también con Todas las mujeres, cuya estructura sorprende al principio, pero posteriormente resulta estar demasiado forzada, el metraje se alarga, y el espectador acaba temiendo que el protagonista llame también a su tía, su prima, etc. Todo gira en torno a la inmadurez del protagonista y a la necesidad de hacer frente a los problemas, en lugar de tomar atajos fáciles. Aunque su personaje está exagerado en su falta de miras, lo cierto es que Eduard Fernández logra hacerlo cercano y cotidiano, con aparente sencillez, como es habitual en su filmografía. Le rodean seis actrices de calidad, aunque se luce especialmente la gran Petra Martínez, como una madre carcomida por la culpabilidad, y la hasta ahora poco aprovechada por el cine Nathalie Poza (Días de fútbol, El otro lado de la cama), en el rol de la psicóloga.

5/10
Gente en sitios

2013 | Gente en sitios

Juan Cavestany, director de las comedias El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo y Gente de mala calidad, dio un giro surrealista a su carrera con Dispongo de barcos, de carácter experimental, y un tono críptico. El cineasta ha continuado en la misma línea en su trabajo posterior, El señor, concebida para su descarga en internet por un precio simbólico, y en Gente en sitios, que bien podría ser uno de los vértices de una peculiar trilogía. Gente en sitios parece desafiar lo que se entiende generalmente como pelicula. Encadena pequeños sketches, sin ningún nexo aparente de unión, con múltiples personajes. Una pareja acude a visitar un piso en venta, pero el empleado de la inmobiliaria les juega una mala pasada, un tipo le ha dicho a un desempleado que le ayudaría pero no sabe cómo, un marido que contempla aburrido la televisión recibe una reprimenda por parte de su esposa porque se le ha pasado por alto que ésta se ha cambiado de cara... En los diversos fragmentos de Gente en sitios predominan las risas, pero también hay espacio para el drama (una mujer se golpea brutalmente al caerse cuando intenta devolverle su bufanda a una desconocida) y el surrealismo más absoluto (un tipo enseña a caminar a un hombre parado en la calle). Algunos destilan cierta frescura, aunque otros resultan interminables a pesar de su brevedad, y ofrecen la sensación de que el director se ha limitado a encadenar material diverso, sin ningún sentido planificado de antemano. Aunque el espectador medio de las salas de cine que acuda a ver este film sin estructura aparente pensará con toda probabilidad que le han tomado el pelo, Gente en sitios no resulta del todo desdeñable, pues aunque sólo están esbozadas se pueden entresacar pequeñas reflexiones sobre la incomunicación ciudadana, y la falta de miras y el desconcierto del hombre actual. A Juan Cavestany se le debe reconocer una enorme valentía a la hora de arriesgarse, y su capacidad para sacar adelante Gente en sitios con un presupuesto nimio, y aún así haber podido convocar a destacados actores del cine español más interesados por el proyecto en sí que por cobrar sus cachés habituales. Muchos de ellos sostienen por sí mismos con talento momentos aislados del metraje, como Eduard Fernández (un excelente padre al que convencen para rodar un vídeo televisivo cuando acude a buscar a su hijo a su centro escolar). También cumplen Raúl Arévalo, Carlos Areces, Luis Bermejo, Antonio de la Torre, José Ángel Egido, Tristán Ulloa, Maribel Verdú, y hasta Ernesto Sevilla, Santiago Segura y Adriana Ugarte, que incluso saben a poco.

4/10
Una pistola en cada mano

2012 | Una pistola en cada mano

El siempre interesante realizador barcelonés Cesc Gay (En la ciudad, Ficción) estructura su sexto film, Una pistola en cada mano, como una sucesión de encuentros de dos personajes distintos por escena, en diferentes localizaciones de su ciudad natal. De nuevo describe a urbanitas representativos de la España actual, con la diferencia de que éstos han ido madurando, como el propio realizador, y ahora andan en torno a la cuarentena. Una pistola en cada mano se compone de varios segmentos, que finalmente se unen. J., que no se siente feliz a pesar de tenerlo todo, se encuentra casualmente con E., que por problemas económicos se ha visto obligado a volver con sus padres. S. lleva a su hijo a casa de su ex mujer, a la que no ha olvidado un par de años después del divorcio. Mientras persigue a su esposa a la que supone infiel, G. se reencuentra con un conocido, L., que pasea a su perro. A pesar de que está casado, P. intenta llevarse a la cama a Mamen, una compañera de trabajo. Durante un breve trayecto en coche, María mantiene una conversación sin tapujos sobre sus intimidades matrimoniales con el marido de su mejor amiga, Sara, que a su vez les espera con el cónyuge de ella. Gay reflexiona sobre el dolor que causa la infidelidad, el desconcierto que provoca la ruptura familiar, la soledad, y otros temas que en mayor o menor medida han ido apareciendo en su cine, centrándose sobre todo en los personajes masculinos, aunque uno de los temas más recurridos sea la dificultad de éstos para comprenderlas a ellas. El título, Una pistola en cada mano, es una referencia simbólica a las dificultades del individuo para mantenerse fiel y 'atender a un único arma'. El lujoso reparto reúne casi por completo a los más destacados intérpretes de mediana edad del cine en español (con Javier Bardem, Sergi López y Carmelo Gómez estarían prácticamente todos). Aunque se nota la mano del realizador en la dirección de actores, su gran especialidad, no todos están a la misma altura, lo que provoca cierta descompensación en los diferentes tramos de los que consta Una pistola en cada mano. Una vez más, Cesc Gay se asegura de rodar con cámara, Javier Cámara, impresionante como ex marido desesperado en el que quizás sea el mejor tramo, junto a la menos conocida pero sorprendente Clara Segura (Los niños salvajes). El mano a mano entre Leonardo Sbaraglia y Eduard Fernández (otro actor recurrente de Cesc Gay), viene a ser sencillamente increíble, al igual que el duelo de titanes que se establece entre Luis Tosar y Ricardo Darín, sin duda dos pesos pesados. La conversación entre Eduardo Noriega y Candela Peña funciona, más por la labor de ella, aunque el santanderino está bastante correcto. El último episodio acaba siendo inferior, a pesar del inmenso talento de Leonor Watling, que se mide con un Alberto San Juan que da lo justo, y posteriormente con un contenido pero insulso Jordi Mollà y una Cayetana Guillén Cuervo decepcionante en su regreso a la pantalla de cine, tras ocho años centrada en la televisión.

6/10
La piel que habito

2011 | La piel que habito

  Vera es una joven encerrada en el sótano de un caserón, que lleva un body puesto todo el día, realiza estiramientos, practica técnicas de meditación y lee libros para pasar el rato. El doctor Robert Ledgard vigila sus movimientos a través de un circuito cerrado de televisión. Prestigioso cirujano plástico, Robert ha desarrollado una técnica transgénica para crear piel artificial, en lo que se diría un homenaje a su esposa, carbonizada en un accidente de coche. La piel que habito ha sido descrita como el primer acercamiento de Pedro Almodóvar al cine fantástico y de terror. Pero tratándose del cineasta manchego no se puede esperar un ajustamiento a la convenciones de ese género, en realidad el único género que sabe cultivar Almodóvar es el almodovariano, que no se parece a ningún otro, lo más parecido al mismo es el culebrón, y éste con rasgos propios e irrepetibles. Por ello, decir que el film adapta la novela “Tarántula” de Thierry Jonquet tampoco es decir demasiado, pues el director lo que hace es llevar ese material de partida a su personal terreno de juego. Y mencionar la revisitación del mito prometeico es obligado, pero aquí no tiene en realidad la fuerza que hemos visto en la mirada de James Whale al doctor Frankenstein. Y éste es el problema de Almodóvar –aunque para algunos, no es un problema–, que vive encerrado en un mundo de exagerados sentimientos, desgarrados pero epidérmicos, no hay hondura en los temas que trata, y ello trata de ocultarlo con tramas alambicadas y retorcidas. En ese rizar el rizo, el director roza el ridículo, nos lleva a situaciones imposibles de vergüenza ajena, porque se supone que son tremendamente dramáticas, pero en realidad provocan la risa nerviosa del bochorno. Otras veces existe la sensación de acumulación de elementos prescindibles, como la aparición del carnavalesco hermano de Robert. ¿Exageramos al hablar de superficialidad? Un personaje alude a los reparos bioéticos a las técnicas de Ledgard, pero aquello suena a impostado. Ciertos comportamientos se explican con una vaga referencia a la locura de nacimiento. Otro comete una violación, pero acabamos simpatizando con él ante la venganza orquestada por uno de los ofendidos. La posibilidad de cambiar de sexo no da pie a ninguna reflexión, digna de ese nombre, sobre la identidad sexual. Como ya ocurría en su film anterior, Los abrazos rotos, Pedro Almodóvar se apresta a recopilar ideas y planteamientos que ya le hemos visto en otras ocasiones: personajes atados y retenidos contra su voluntad, transformismo, muertes traumáticas del pasado, violaciones... Lo que se echa en falta –excepto en una breve escena protagoniza por Agustín Almodóvar– es el sentido del humor, demasiado ausente, a no ser que lo que parece humor involuntario sea en realidad voluntario. Pedro Almodóvar es un director con talento, y aun dentro de una historia de muy limitado interés, consigue captar la atención, aunque sólo sea en el aspecto visual, la puesta en escena. Pero ciertamente los personajes y sus dramas no emocionan, se antojan artificiosos, por lo que los actores, Antonio Banderas, Elena Anaya, Marisa Paredes y compañía, bastante hacen con mantener el tipo.  

4/10
14 d’abril. Macià contra Companys

2011 | 14 d’abril. Macià contra Companys

Falso documental que sigue minuto a minuto el advenimiento de la República el 14 de abril de 1931 en Cataluña, con sus especiales circunstancias cuando Lluís Companys proclama unitateralmente la caída de la monarquía desde el balcón del ayuntamiento de Barcelona, y Frances Macià le afea haber actuado por su cuenta para decretar, yendo más allá, la creación de la República de Cataluña en el contexto de una España federal. Los hechos preocupan en Madrid, donde Niceto Alcalá Zamora aún no ha sido nombrado presidente tras la abdicación de Alfonso XIII, y Miguel Maura mantiene contactos con Companys. Manuel Huerga es original a la hora de recrear hechos históricos con actores, alternando las declaraciones de los personajes, con imágenes de los hechos de los que fueron protagonistas, como si estuviéramos contemplando un documental real. La dramatización funciona, y el agilísimo film funciona casi a ritmo de thriller, de modo que el espectador se pregunta cómo acabará la aventura independentista. La reconstrucción de la época es buena, se acude a planos cerrados, fotografía en blanco y negro, y de colores apagados, y a unos intérpretes bien caracterizados, que hacen bien su trabajo. El director es medianamente ponderado al darnos su lección de historia, aunque chirrían algo las intervenciones de Alfonso XIII. Resulta evidente que las simpatías de Huerga y su guionista Toni Soler están sobre todo con Macià, que habría sacrificado sus más altos ideales para evitar el derramamiento de sangre y una guerra civil que llegaría tres años después de su muerte.

6/10
The Pelayos

2011 | The Pelayos

A principios de los 90, Gonzalo García-Pelayo adquirió notoriedad en los medios de comunicación porque había diseñado un método con el que con ayuda de su familia había ganado millonadas en los casinos. Consistía en aprovecharse mediante un programa informático basado en la estadística de los mínimos defectos de fabricación de las mesas de la ruleta, que dan ventaja a unos números con respecto a otros. Eduard Cortés (La vida de nadie) lleva al cine la interesante historia del clan de los Pelayo. El guión de The Pelayos, coescrito por el propio Cortés con el especialista en series en catalán Piti Español, le da el protagonismo a Iván, uno de los cinco hijos de Gonzalo, que aspira a triunfar como músico. Mientras espera su oportunidad, se deja convencer por su progenitor para reclutar entre los suyos un equipo que apueste día tras día, siguiendo estrechamente sus intenciones, en un casino que dirige un duro individuo conocido como La Bestia. Uno de los primos de Iván, Alfredo, pondrá en peligro la operación tras embelesar a una atractiva croupier del local. El realizador aprovecha el interés que despierta de por sí la historia real, y se luce con una factura técnica impecable y moderna, con dinámicas secuencias de las apuestas. The Pelayos tiene a su servicio un buen reparto, con la presencia destacada de Lluís Homar (el patriarca), Daniel Brühl (su hijo) y Miguel Ángel Silvestre (excelente como tipo brutote y primario, aunque no ha demostrado ser capaz de interpretar otro papel). Acaba convirtiéndose en rey de la función Eduard Fernández, que convierte a la Bestia en un villano carismático con clase. Por contra, le falta dramatismo a las historias personales de los personajes, y tampoco consigue la tensión deseada en los momentos cumbre. Además, suena a ya vista en otras cintas del subgénero del mundillo del juego, sobre todo en la superior 21: Black Jack, basada en una historia real muy similar.

5/10
Miel de naranjas

2011 | Miel de naranjas

Andalucía, años 50. La Guerra Civil española ha destrozado la familia de Enrique. Su madre se encuentra ingresada en un hospital psiquiátrico y varios de sus hermanos murieron luchando con el bando republicano. La vida actual de Enrique es especialmente incómoda puesto que está haciendo la mili sirviendo al bando que odia. Gracias a su novia, Carmen, ha conseguido un buen puesto como ayudante de su tío, el teniente coronel Don Eladio , un implacable juez militar que arregla cualquier “problema subversivo” a base de firmar sentencias de muerte, como quien se toma una piruleta. Ante ese panorama Enrique empieza a plantearse colaborar con los oponentes del régimen. El experimentado director Imanol Uribe compone un film con muy pocos mimbres, y además vistos mil veces. Sabe cómo hacerlo con una mínima eficacia para no caer en el ridículo, gracias a una puesta en escena que disimula un presupuesto que limita mucho las localizaciones y los repetidos escenarios (el cine, la habitación de la costurera, el despacho del cuartel, leves exteriores y poco más). Pero la atmósfera de la posguerra es lo único que funciona medianamente en Miel de naranjas que abusa de su rancio y trivial planteamiento. La acumulación de tópicos es impresionante, de modo que el resultado acaba por ser muy burdo, empezando por los bigotitos franquistas, la chirigota de los juicios, los simulacros de las deliberaciones en la cantina, las coincidencias reveladoras, etc. Y sobre todo desdice demasiado la linealidad, simplismo y escaso atractivo del pobre argumento escrito por Remedios Crespo. Entre el reparto de Miel de naranjas brillan Karra Elejalde, como el juez militar, y la actriz Blanca Suárez (El internado), cuya composición se come con patatas (o con naranjas, para el caso) al perpetuamente alelado papel de Iban Garate.

3/10
Pan negro

2010 | Pa negre

Agustí Villaronga es un gran creador de atmósferas, y vuelve a demostrarlo en Pan negro. La trama de su película, que maneja un buen plantel de actores, se sitúa en la Cataluña posterior a la guerra civil, en un pueblo de montaña, y adopta el punto de vista de un niño, Andreu, cuyo padre, Farriol, de modesta condición, está mal visto por las fuerzas vivas, por haberse significado en el pasado como hombre de izquierdas, o sea, del bando de los perdedores. Un día el chaval descubre en el bosque los cadáveres de un hombre y su hijo, amigo suyo. No está claro que haya sido un accidente su caída por un barranco, y podría ser la excusa perfecta para colgar los muertos al padre de Andreu. El director adapta una desesperanzada novela de Emili Teixidor y entrega imágenes brutalmente poderosas, de modo especial en el arranque. Hay que reconocer cierta originalidad en la trama, donde se da una vuelta al habitual victimismo de las películas sobre la contienda fraticida, siempre empeñadas en "ganar la guerra" al menos en el cine. Los grandes ideales pueden que no lo sean tanto, y las miserias humanas vienen a ser las de siempre, no hay nada nuevo bajo el sol en los secretos de la España profunda, o la Cataluña profunda si se prefiere. La mirada del director es oscura, muy oscura, no hay espacio para la luz. Ya lo dice el título, con la metáfora del pan negro. La película sigue el esquema habitual de las narraciones sobre la pérdida de la inocencia en la infancia, eso sí, sin resquicio para la esperanza, no hay nadie capaz de iluminar la pantalla. La única salida es el pragmatismo cínico, adaptarse a las circunstancias como un camaleón, tragar lo que haya que tragar, tratando de seguir siendo uno mismo. Porque en el fondo el desenlace no muestra más que a un personaje que va a seguir los pasos de sus padres -que dentro de su supuesto idealismo han tenido que optar por la supervivencia- o de su prima Núria, una niña que no duda en acostarse con su maestro si eso le reporta alguna ventaja, aunque en el fondo ansía escapar. Asumido su amargo pesimismo, puede decirse que Villaronga no logra el deseable equilibrio en su película. En cierto momento las cosas se le van de las manos, pierde las riendas en los contradictorios laberintos de los distintos personajes, su tupida red de mentiras y excusas, que se acumula caóticamente; no casa bien esta parte dramática con la atmósfera algo terrorífica de algunos pasajes, ni tampoco es acertado el modo de desvelar cierta acción brutal que descalifica a sus protagonistas y conduce al final del film. Hay una denuncia de la mentira, pero en realidad nadie parece interesado en la verdad, falta el necesario referente ético.

5/10
La mosquitera

2010 | La mosquitera

Mirada terrible a una familia y alrededores donde domina el egoísmo y el hastío. Está el matrimonio con su hijo adolescente, al que consienten tener en casa un montón de perros y gatos. Él tira los tejos a la guapa empleada doméstica. Ella se acuesta con un amigo del hijo, evidentemente menor de edad. Por otro lado están los padres del marido, que intentan suicidarse, entre otros "planes". Y está la hermana de ella, que utiliza una "pedagogía" muy peculiar con su hijita. Aunque seguramente el propósito de Agustí Vila es criticar el egocentrismo de una buena parte de la sociedad actual, un narcisismo que no conduce a ninguna parte, lo cierto es que su película es aburrida y reiterativa, excesiva en los defectos que acumula en los patéticos personajes, sin ningún elemento argumental que despierte el interés a no ser que identifiquemos esta palabra con el morbo. Parece exagerado que haya cosechado dos premios en la Seminci de Valladolid, aunque la dirección y las actuaciones sean correctas.

4/10
Biutiful

2010 | Biutiful

Barrio del Raval, en Barcelona. Uxbal es un padre de familia separado de su esposa bipolar Marambra, que tiene la custodia de sus dos hijos pequeños, Ana y Mateo. Baqueteado por la vida, sostiene a los suyos colaborando con una mafia china de inmigrantes ilegales, chinos y africanos, que trabajan en la construcción, o como ‘manteros’, aunque tampoco son ajenos al tráfico de drogas. Además, Uxbal tiene un don muy especial: es vidente, y en ocasiones ve a los espíritus de los muertos, que le cuentan sus penas. Acostumbrado a mirar a la muerte de cara, va a tener que enfrentarse a la suya propia: le acaban de diagnosticar un cáncer terminal, y una buena amiga le aconseja que en el tiempo que le queda intente “arreglar lo suyo”. En su primera película sin Guillermo Arriaga, el mexicano Alejandro González Iñárritu cambia la narración fragmentada de tramas múltiples por el relato lineal centrado sobre todo en un personaje, tarea en que le han ayudado los jóvenes Armando Bo y Nicolás Giacobone; sólo prólogo y epílogo, profundamente conectados, rompen levemente esa linealidad. En lo que no hay alteración es en los temas y enfoques del cineasta, nuevamente tenemos una situación extrema que envuelve a Uxbal, al que si algo le puede salir mal, parece que le saldrá peor. De modo que la dramática situación de familia rota conoce vaivenes, las mejorías resultan espejismos, la esperanza la aportan las posibilidades abiertas de un futuro incierto. Y las variables de su enfermedad, más sus trapicheos con los inmigrantes, donde él pone toda su buena voluntad para ayudar en una sociedad atravesada por la injusticia, le harán tocar fondo, todo debe conducir a la necesaria catarsis. El fondo católico de Iñárritu se nota no sólo en la imaginería religiosa presente en la cinta, sino en los temas, recurrentes en su cine, de sentido de culpa y redención, que surgen en el océano de la injusticia propia del ser humano caído. Ello atravesado de fatalismo providente, si se nos permite el oxímoron. Las cosas se tuercen, toman la senda más difícil, pero ello acaba ayudando al protagonista, del mal acaba saliendo el bien, aunque antes toca sufrir. El director sabe contar su historia, aunque quizá se entretiene demasiado en algunas escenas, una recreación excesiva en el dolor de Uxbal, que a veces parece un lastre. Está bien la subtrama del amigo senegalés, o la relación con Marambra, pero otros elementos –la relación afectiva entre los dos chinos mafiosos, el hermano de Uxbal– no aportan demasiado, de haber sido eliminados quizá el conjunto ganaría en agilidad. La película cuenta con un gran reparto, entre los que se cuentan algunos actores no profesionales. Pero sobresale Javier Bardem, con una magnífica interpretación, salvaje y entregado como suele ser –por ejemplo la escena en que le van a hacer una extracción de sangre muestra su increíble temple actoral–, que le valió el premio al mejor actor en Cannes.

6/10
La princesa de Éboli

2010 | La princesa de Éboli | Serie TV

Belén Rueda interpreta a doña Ana de Mendoza de la Cerda, princesa de Éboli, una de las mujeres más carismáticas de su época. Tras la muerte en 1573 de su marido, Ruy Gómez de Silva, con quien tuvo diez hijos, Ana de Mendoza mantiene una relación secreta con Antonio Pérez, secretario del rey Felipe II. Les descubre Juan de Escobedo, secretario de don Juan de Austria... Miniserie de dos episodios que reconstruye con una ambientación lo suficientemente lograda una época clave de la Historia de España. Acompañan a la célebre protagonista Hugo Silva, como Antonio Pérez, y Eduard Fernández, en el papel de Felipe II. Aunque con elementos de interés, ofrece una visión paupérrima del monarca, que aparece como un conspirador maquiavélico consumido por los celos; tampoco resulta demasiado creíble el personaje de Rodrigo, hijo mayor de la princesa, y de quien se apunta su condición de bastardo del rey. Además, resulta completamente anacrónica la inclusión del personaje de una retratista de la corte lesbiana.

5/10
Luna caliente

2009 | Luna caliente

Burgos, años 70. Juan, que vive en Francia como funcionario de la Unesco, viene a visitar a la familia. Ya de paso, se va a cenar con un erudito profesor –nada partidario del vigente franquismo– y con su familia. La hija Ramona es una auténtica 'lolita', una bomba sexual de relojería, y Juan no le quita el ojo. Obligado a quedarse a dormir en casa del profesor –el coche no arranca–, se lanza a la alcoba de la joven. En el calor de la pasión –o violación, no importa mucho–, la mata. Y empieza una cadena de situaciones que empujan a Juan a matar al padre, e inventar todo tipo de excusas ante la policía franquista, que investiga los hechos. Despropósito total. Vicente Aranda parece empeñado en tocar nuevo fondo del ridículo cada vez que acomete una nueva película. La que nos ocupa, adaptación de una novela de Mempo Giardinelli, resulta risible de principio a fin, se diría que las obsesiones sexuales del director le han hecho perder el sentido de la realidad, porque en lo que cuenta no hay seres humanos, sólo monigotes guiados por pulsiones de instinto animal, el sexual y el de supervivencia. La intención de los 'malotes' de Franco de pactar con el protagonista, para que les sirva de espía en Francia, invita a compartir la larga carcajada que ellos sueltan en determinado momento del film. La supuesta metáfora de Ramona, unas fantasías sexuales que nunca mueren, no es precisamente sutil. En fin, es una pena, porque Aranda sabe dónde colocar la cámara, o poner un plano detrás de otro. Pero lo que cuenta carece de sentido, no tiene el menor interés.

1/10
Amores locos

2009 | Amores locos

El gallego Beda Docampo Feijóo tiene a sus espaldas una amplia trayectoria como guionista y director. Predominan los filmes bienintencionados, de tono amable, que sin embargo no acaban de llegar a funcionar, como Quiéreme, su anterior trabajo. Sin llegar a ser redonda, Amores locos es un nuevo paso adelante en su filmografía, y su mejor película hasta la fecha. Enrique, psiquiatra cuyo matrimonio se fue al traste tras la infidelidad de su mujer, regresa a Madrid para impartir un curso sobre delirios pasionales. Durante una visita al Museo del Prado entra en una sala de pintura flamenca vigilada por una empleada que se desmaya al verle realizando un gesto con las manos. Las ha colocado en la misma posición que el personaje de un cuadro de gran parecido con él, que imparte clases de música a una joven muy similar a Julia, la vigilante. Julia está convencida de que ambos son los personajes del cuadro y están destinados a estar juntos. El psiquiatra –desencantado con el amor– intenta hacerla entrar en razón.  Articular toda la trama en torno a un cuadro es un recurso que ha dado lugar a grandes películas clásicas –La mujer del cuadro, Jennie– y modernas –La joven de la perla–. Es evidente que Docampo se queda muy pero que muy lejos de sus modelos. Los dos protagonistas no acaban de tener fuerza cuando aparecen juntos en pantalla, a veces el ritmo decae demasiado y la puesta en escena es demasiado convencional. Sin embargo tiene grandes aciertos, como la fotografía de Juan Manuel Azpiroz, que homenajea a la pintura flamenca y le saca mucho partido a las localizaciones madrileñas del Retiro y el Museo del Prado, y también ha incluido una secuencia de la ciudad de Brujas. Eduard Fernández compone muy bien a su personaje, sugiriendo su desolación por su fracaso matrimonial, pero sin exagerar. Los secundarios están entre lo mejor del mundo de la interpretación española: Carlos Hipólito, Marta Belaustegui y Marisa Paredes. Mucho más interesante que la media del cine español, Amores locos reflexiona sobre el escapismo, el delirio que trae consigo la pasión amorosa y el autoengaño, que se ejemplifica en los personajes de Hipólito (un tipo que se siente al parecer ‘feliz’ porque se relaciona con una prostituta a la que paga incluso por cenar con él) y Belaustegui (una mujer que por su parte se refugia en la relación con un hombre casado). Es un film lleno de elementos simbólicos, con referencias acertadas, como la inclusión del cuadro de El Bosco ‘La extracción de la piedra de la locura’, donde el médico le saca al paciente un tulipán. De la misma forma el psiquiatra protagonista que intenta extirparle a la paciente la ilusión que le permite mantener una vida equilibrada. Si se desvanecen estas fantasías podría desencadenarse una grave crisis. Estos juegos metafóricos no resultan excesivos ni pretenciosos en ningún momento.

6/10
Tres días con la familia

2009 | Tres dies amb la família

Léa, una joven española que estudia ingeniería en Toulouse, regresa tres días a su hogar, en Girona, con motivo del fallecimiento de su abuelo. Allí se reencuentra con su madre, que parece desilusionada y amargada, y con su padre, al que confiesa que le ha ido mal en los estudios, y que se plantea dejar la carrera y poner un bar. También están el resto de la familia, los Vich i Carbó, reunidos para asistir al velatorio, la misa y el entierro. Prometedor debut en el largometraje de la barcelonesa Mar Coll, autora del cortometraje La última polaroid, que ganó el premio a la mejor dirección en el Festival de Málaga, donde también fueron galardonados el actor Eduard Fernández y la jovencísima Nausicaa Bonnín. La directora y coguionista ha compuesto un film sobre la familia que, con una enorme sutilidad, realiza un complejo retrato de las familias de clase alta catalanas, a las que echa en cara su habitual hipocresía. Especialmente llamativo al respecto resulta la actitud de los protagonistas ante la ceremonia religiosa, a la que todos parecen asistir por guardar las apariencias, sin ninguna preocupación trascendente ante la muerte del patriarca. Es un drama que apuesta por sugerir, más que mostrar, que trata con una gran elegancia temas como los recuerdos, y que aunque no oculta la dura realidad ante la desestructuración familiar, y otros problemas de gran actualidad, no se muestra del todo pesimista. Está todo muy pulido y no tiene defectos, como corresponde a las nuevas generaciones de directores con estudios cinematográficos, ya que Coll proviene de la Escuela de Cine de Barcelona (ESCAC). Pero se echa de menos algo de emotividad, pues finalmente todo resulta demasiado frío.

5/10
Flores negras

2009 | Flores negras

Antes de la caída del Muro de Berlín, un espía de la República Federal Alemana, llamado Michael Roddick recibe la misión de obtener una lista de nombres de una poderosa organización secreta llamada Sicomoro. Pero Roddick fracasa en su misión y la mujer que le tenía que pasar la información muere, dejando en su apartamento a su hija Elena. Como consecuencia de ello, él y su colega Peter son despedidos del servicio y deciden llevarse a la niña y criarla por su cuenta. Veinte años después Roddick ha rehecho su vida, regenta un restaurante y vive feliz con Elena. El pasado queda atrás, o eso cree él, porque un día un antiguo compañero aparece para reclamar la famosa lista. El director David Carreras, que debutó con éxito en el largo hace cuatro años, certifica con Flores negras que Hipnos sólo fue un comienzo prometedor y que puede hacer las cosas bastante bien en el futuro. Desde luego destaca el tono frío y descarnado de este thriller a la antigua usanza, lleno de intrigas, muertes, ajustes de cuentas, personajes inquietantes y mentiras. La frivolidad brilla por su ausencia. Carreras recrea de forma verosímil el mundo y la atmósfera densa del espionaje en la Guerra Fría –quizá ya de por sí un poco mitificada– y traza su continuidad hasta los tiempos actuales, en donde las intrigas y sus consecuencias siguen existiendo, aunque sus hombres fuertes ahora tengan quizá cara de corderitos o de políticos filántropos. La trama es simple, simplísima, pero está entregada a pequeñas e insuficientes dosis, de modo que al espectador se le ofrece una escasa y confusa información para componer el puzzle. Aunque quizá no sea esto del todo una virtud, pues el interés por crear una intriga partiendo de los elementos en juego puede fácilmente confundirse con una torpe y desmadejada narración. Algo de eso ocurre. De cualquier forma, hay seriedad en la historia que se cuenta, lo cual está subrayado por la sobria y eficiente puesta en escena, y por una paleta de colores muy sombría, siempre con profusión de negros y fotografía virada a colores fríos y oscuros. También hay una cuidada galería de personajes, si no muy atractivos sí lo suficientemente convincentes y ambiguos para generar interés. Flores negras no dice mucho (el viejo tema de que el pasado siempre te acompaña y poco más), pero se ve sin aburrimiento. Y desde luego destaca sobremanera el reparto internacional del que se ha rodeado el director, comenzando por el poco expresivo actor austriaco Tobias Moretti en un meritorio papel protagonista, hasta el veterano Maximilian Schell, pasando por la siciliana Maria Grazia Cucinotta y los españoles y siempre eficaces Eduard Fernández y Marta Etura.

5/10
Che, guerrilla

2008 | Che: Part Two

1966. La Revolución Cubana ha terminado. Ernesto 'Che' Guevara se ha convertido en todo un símbolo. Un día desaparece de Cuba, sin previo aviso, y aunque deja una carta para su buen amigo Fidel Castro, no se sabe adónde ha ido a parar. Disfrazado como un hombre mayor, Guevara entra en Bolivia, gobernada por la dictadura del general Barrientos, y se instala con un grupo de guerrilleros al sudeste del país, donde intentará recabar el apoyo de los campesinos, cara a derrocar al gobierno. Steven Soderbergh cierra su díptico sobre Ernesto 'Che' Guevara, con esta cinta centrada por completo en su campaña en Bolivia. Se basa en el libro ‘Diario de Bolivia’, compuesto por los apuntes que tomaba el Che para dejar constancia de sus experiencias y reflexiones cotidianas. Esto explica que se ofrezca únicamente su punto de vista, por lo que el film es bastante hagiográfico, y sigue la línea de omitir posibles aspectos negativos del protagonista. Subraya Soderbergh en esta entrega que se trataba de un hombre coherente con sus ideas, que abandonó Cuba e inició otra revolución, en lugar de instalarse cómodamente en el poder, y convertirse en un dictador, como hizo Castro. También se muestra a Guevara como un hombre vitalista y extremadamente positivo, que confió hasta el final en que su lucha sirviera para poner fin a las injusticias, aunque fracasara. Se parece demasiado este film al anterior, en su descripción minuciosa de la vida en la jungla del líder guerrillero y sus hombres, la búsqueda de campesinos que les apoyen, las ocasiones en las que Guevara ejerce de médico, etc. Muchas de ellas resultan reiterativas, lo que ralentiza el metraje. Benicio del Toro se supera a sí mismo mostrando una evolución del personaje, que ya no es un guerrillero anónimo, pues se ha convertido en un mito tras su discurso en la ONU. Le acompañan una cuidadísima selección de actores internacionales, como la alemana Franka Potente –sorprendente la guerrillera argentina Tania– y el portugués Joaquim de Almeida –Barrientos–. El reparto está integrado también por una cuidadísima selección de actores hispanohablantes, integrada por el cubano Jorge Perugorría, el argentino Gastón Pauls, el mexicano Demián Bichir (cuyo Fidel Castro aquí apenas aparece) y los españoles Óscar Jaenada, Eduard Fernández, Jordi Mollà, y los fugaces Raúl Arévalo y Antonio de la Torre, a los que hay que esforzarse para poder verlos. Las interpretaciones son muy naturales, con diálogos que parecen improvisados, a veces entrecortados. Esto refuerza el realismo visual, ya que la cinta ha sido rodada casi toda con luz natural en exteriores, como Che, el argentino, aunque esta vez la seca vegetación de Bolivia contrasta con la espesa selva de Cuba que predominaba en aquella.

6/10
3 días

2008 | 3 días

Un satélite se sale de su órbita. Lluvia estelar. Un meteorito se dirige hacia la Tierra, y los científicos consideran que las probabilidades de supervivencia tras el impacto son nulas. Se desata el pánico en todas partes, incluido un pueblecito de la España profunda. Son los años 80 o así, y la trama se centra en una mujer mayor, viuda, y en su hijo Alejandro. A ambos les preocupa que los presos de una cárcel se han fugado, y que podría hacerles una visita un personaje que acabó allí por la intervención de un hermano. De modo que se dirigen a una modesta finca en medio de ninguna parte, donde están los cuatro nietos de la mujer, pues sus padres no han dado señales de vida desde que se ha desatado el miedo colectivo. Curiosa película. Muy estilizada, con cuidadísima fotografía e inspirados encuadres. Se apunta a la moda del “cine apocalíptico”, del que son muestras recientes Soy leyenda o Monstruoso. Aunque con un tono que no acaba de encontrarse a sí mismo. Al principio hay inspiradas escenas del terror de las masas. Luego se apuesta más por un mundo solitario, de polvo y cenizas, que se diría deudor del cine nórdico de tesis, o del mismísimo Tarkovsky. Abundan entonces las escenas reiterativas de los niños y su malhumorado tío. Y cuando aparece en escena el inquietante psicópata de Eduard Fernández, aquello se convierte en una peli de género, un thriller muy violento, que juega de modo algo desagradable con la violencia infligida a unos pobres niños. Da un poco de pena este esforzado film, producción de Maestranza y Green Moon, compañía de Antonio Banderas, porque es un querer y no poder. El guión de F. Javier Gutiérrez y Juan Velarde explora territorios poco transitados por el cine español, pero resulta demasiado críptica su plasmación en imágenes –nunca se entienden del todo los asuntos de familia del pasado–, y acumula personajes y situaciones que conectan poco con la trama principal –los sucesos en la torre, el amigo al que quieren rajar, la joven embarazada...–.

4/10
Ficción

2006 | Ficció

Cuarto largometraje del barcelonés Cesc Gay (1967), que adquirió notoriedad gracias al éxito de su anterior film, En la ciudad, nominado a varios Goya y ganador del correspondiente al mejor actor secundario para Eduard Fernández. Pues bien, no sería raro que Fernández volviera a llevarse el premio, aunque esta vez como actor principal. En su nuevo film, Gay abandona su historia 'en la ciudad' para ambientarla 'en el campo'. Hasta allí llega Álex, un director de cine de 39 años que, con la excusa de escribir el guión de su próxima película, deja a su mujer y sus dos hijos por unos días, y se retira a una lejana casa rural de montaña, donde vive su buen amigo Santi. También entablará relación con una lugareña, vieja conocida, y con Mónica, una amiga suya que al igual que él está pasando unos días fuera de la ciudad. Ojalá todo el cine español fuera como el que ofrece esta película, de guión serio, realista, romántico, maduro. Álex, el protagonista –un claro trasunto del propio Gay–, es un hombre en crisis, inseguro, reconcentrado, con un punto de tristeza (ese tipo de papeles que tan bien le van a Eduard Fernández) y que encarna a la perfección esa frase que dice uno de los personajes: "Quizás ahora, nuestra edad, es más triste que hace diez años. Miras hacia atrás... miras hacia adelante y...". Pese a la economía de medios (o quizá gracias a ella), la cámara se mueve sutilmente, con la elegancia y la sobriedad que uno demandaría en la contemplación de los parajes que presenta, preciosos, limpios, a veces desolados y siempre solitarios. El guión de Tomás Aragay y del propio director recuerda –con su leve trama y sus múltiples silencios– a In the Mood for Love (Deseando amar), aunque lo que en Wong Kar Wai son colores y virtuosismo técnico, en Gay se resuelve con sencillez abrumadora y gran naturalidad, y también con un punto menos de, digamos, contención... Ficción destaca sobremanera por una soberbia dirección de actores, con algunas escenas primorosas, inolvidables, implacablemente reales, como la que tiene lugar en el bar, cuando Álex y Mónica entran para guarecerse de la lluvia. Claro que sería mucho más difícil si Gay no hubiera contado con un reparto sensacional: que Fernández y Cámara son seguramente los mejores actores españoles de la actualidad es bien sabido, pero Montse Germán es todo un descubrimiento.

7/10
Alatriste

2005 | Alatriste

Adaptación de las aventuras del célebre personaje creado por el escritor Arturo Pérez-Reverte. Se ha realizado un enorme esfuerzo de producción para recrear aquella época en que España era un imperio que empezaba a mostrar sus primeros signos de decadencia. La ambientación es perfecta, se pintan bien las circunstancias políticas, aunque quizá llama la atención la presencia folclórica de algún elemento –Velázquez, por ejemplo–, o la escasa presencia de la religión católica –la religión es algo más que la Inquisición–. No obstante, el solo hecho de abordar una ambiciosa película de aventuras y época, merece un aplauso a Antonio Cardenal y sus socios por su arriesgada apuesta, poco frecuente en España. Dicho esto, hay que decir que el film no acaba de funcionar. Agustín Díaz Yanes ha tomado la decisión de usar elementos de todas las novelas de Pérez-Reverte, con la intención de abarcar la vida completa del capitán Diego Alatriste. Esto da al film un carácter episódico, como de ir avanzando a salto de mata, de escenario en escenario, introduciendo muchos personajes, demasiados. ¿Realmente es necesario sacar medio minuto a Pilar Bardem caracterizada de monja? Quizá habría sido más inteligente seguir la opción de Peter Weir en Master and Commander. Al otro lado del mundo al abordar la saga del capitán Jack Aubrey, creación de Patrick O´Brian; o sea, centrarse en una novela, y tomar si acaso elementos puntuales de otras; pues al film de Díaz Yanes le falta una meta, un lugar al que llegar y que el espectador aguarde con impaciencia. En su modestia, funciona mejor El maestro de esgrima que este film. Destaca el esfuerzo de Viggo Mortensen, Aragorn en El Señor de los Anillos, por hablar un castellano adecuado a su personaje; y sabe darle un aire sombrío, aunque el guión no explique qué le mueve, a no ser que sea el simple afán de aventuras, la camaradería, el ir tirando con su amante actriz, o esa suerte de `hijo´ que es Íñigo de Balboa. El reparto de secundarios está muy bien pensado, aunque destacan Javier Cámara (el primer encuentro del conde duque de Olivares con Alatriste es magnífico, tal vez lo mejor del film), Juan Echanove (que da vida a un desengañado Quevedo), Antonio Dechent y Eduard Fernández (compinches de Alatriste); las féminas tienen menos cancha, se mire como se mire (estamos en un mundo de hombres, y el papel de Elena Anaya no se acaba de entender) e incluso Blanca Portillo, increíble la capacidad camaleónica de esta mujer, tiene una presencia menor, como… Fray Emilio Bocanegra, un hombre evidentemente. Las escenas de acción y de muchedumbres están conseguidas, y destaca la de apertura, de asalto a un puesto moviéndose por el agua, entre la niebla de una noche de luna de atmósfera azulada, que recuerda, y mucho, a la escena del huerto de los olivos en La Pasión de Cristo.

4/10
Hormigas en la boca

2005 | Hormigas en la boca

1958. Martín acaba de salir de la cárcel tras permanecer ocho años encerrado por robo. Julia, su compañera sentimental e ideológica de entonces, logró escapar con el botín, y ahora Martín quiere encontrarla. Así que viajará a Cuba e investigará su paradero. Sin embargo, lo que va a encontrar en La Habana no serán buenas noticias y quizá conseguir el dinero y recuperar el amor de Julia sea mucho más difícil de lo que parece. Mariano Barroso se apoya casi exclusivamente en el buen hacer de Eduard Fernández para llevar a puerto este thriller dramático, algo carente de alma, que juega bien la baza ambiental de la Cuba precastrista.

5/10
Obaba

2005 | Obaba

Desde su debut en Tasio (1984), el navarro Monxto Armendáriz se ha situado como uno de los guionistas-directores más destacados de nuestro país. En su filmografía brillan especialmente Historias del Kronen (1995) y Secretos del corazón (1997), sólidos dramas en los que Armendáriz lograba transmitir íntimos sentimientos personales en medio de una ambientación costumbrista muy lograda. Y en Obaba, misterio, sentimiento y costumbrismo, quizá las tres características más comunes de su cine, no sólo vuelven a estar presentes sino que se convierten en el verdadero motor de la película. Lourdes es una joven de veinticinco años que, cámara en mano, se dirige al pueblo de Obaba con la intención de realizar un reportaje para la universidad. Allí, en medio de las montañas, irá descubriendo diferentes episodios en la vida de sus habitantes, mezcla de leyendas y sucesos reales, que ejercen sobre su imaginación una atractivo insuperable, casi mágico. De ese modo, conocerá de primera mano las misteriosas historias de la maestra que esperaba cartas amor que jamás llegaban, del niño enamorado de una chica alemana, del hombre trastornado que habla solo, del lugareño cuyo cerebro fue horadado por un lagarto… La película adapta algunas de las narraciones recogidas en Obabakoak, la obra más famosa del escritor vasco Bernardo Atxaga. Es más que elogiable el esfuerzo de Armendáriz por intentar trasladar a la pantalla, con fluidez y elegancia, el aire entre misterioso y mágico del texto original. Pero también es cierto que el espectador comprueba la dificultad de la empresa al certificar que el digno resultado final no esconde del todo algunas caídas de ritmo y de tensión narrativa. Lo mejor, junto con las caracterizaciones de Pilar López de Ayala y Eduard Fernández, son la realista puesta en escena y la cuidadísima ambientación rural, la cual se ve claramente favorecida por la sobresaliente fotografía del experto Javier Aguirresarobe.

5/10
El método

2005 | El método

En medio de un clima de crispación laboral, donde las calles han sido tomadas por los defensores de la antiglobalización y los antidisturbios, siete personas se dan cita en un gran rascacielos del Paseo de la Castellana, en pleno centro de Madrid. Es un día importante para ellas, ya que se juegan su futuro laboral. Han llegado al momento crítico, a la última prueba de selección para conseguir un puesto de alto ejecutivo. Sin embargo, lo que les espera no va a ser una entrevista u otra prueba convencional, sino el llamado Método Grönholm: los cinco hombres y las dos mujeres aspirantes al puesto son “invitados” a sentarse en torno a una mesa y a hacer lo posible para ir eliminando candidatos en un inhumano juego de envidias, ataques, bajezas y humillaciones. Se trata de que cada uno haga prevalecer sus talentos y demuestre que él es el más adecuado para el puesto. Durante un día, el despacho se convertirá en una jungla de fieras sin escrúpulos, dispuestas a pisotear a los demás con tal de llegar a lo más alto… La película es una adaptación de la obra de teatro “El método Grönholm”, escrita por Jordi Galcerán. Mateo Gil y el propio director Marcelo Piñeyro se han encargado de escribir el guión, compuesto casi exclusivamente por extensos diálogos entre los personajes. Al margen de un cierto fondo crítico y tópico contra el capitalismo de occidente, técnicamente la película resulta ser un inmejorable ejercicio de estilo, donde el encuadre y la posición de la cámara son aspectos capitales. Es imposible, en este sentido, no traer a colación la maravillosa 12 hombres sin piedad, obra maestra de Sidney Lumet, cuya acción también tiene lugar entre las cuatro paredes de un espacio cerrado. Piñeyro logra que la competitividad –a veces de una alucinante crueldad– entre los personajes no pierda nunca el interés y, salvo un inverosímil (y repugnante) desahogo sexual, el desarrollo de la trama es coherente y eficaz, pese al rebuscado desenlace. Hay que decir que los intérpretes están fantásticos en sus definidos papeles. Destacan quizás Eduard Fernández, Najwa Nimri y el divertido Ernesto Alterio.

6/10
Cosas que hacen que la vida valga la pena

2004 | Cosas que hacen que la vida valga la pena

Incapaz de superar la ruptura con su esposa, Jorge sufre una depresión. Empieza a remontar cuando decide que “hoy puede ser un gran día” al ritmo de la canción de Serrat, y conoce en la oficina del paro a Hortensia, una divorciada de la que se enamora. Tras el fracaso de Desafinado, rodada en inglés, el director de Salsa rosa vuelve a la comedia “made in Spain”, a pesar de la amargura del tema central, el divorcio. Eduard Fernández y Ana Belén encarnan personajes muy cotidianos, frustrados, que se sienten como “restos de serie”. Menos mal que los secundarios le ponen humor a la cosa.

3/10
En la ciudad

2003 | A la ciutat

Jóvenes urbanistas residentes en Barcelona. Con profesiones más o menos interesantes. Amigos entre sí. ¿O no? Porque lo que nos cuenta Cesc Gay (Krámpack), inspirado en el círculo de gente entre la que se mueve o se ha movido, es la dificultad que tienen estos personajes en expresar sus sentimientos. Aunque pueden querer a su cónyuge, o a la persona con la que conviven, viven en una mentira, hay una parte de sus pensamientos, de su intimidad, que no comparten con nadie. Así surge la infidelidad, de obra o de pensamiento, la relación iniciada “porque no hay nadie mejor disponible”… Y se entiende perfectamente esa reunión final del grupo, en que uno de ellos no puede evitar estallar en lágrimas, por una vida presidida por el fingimiento. Gay nos entrega una película triste y desesperanzada, pero a la que hay que reconocer el mérito de atrapar en sus fotogramas un pedazo de la realidad actual. Y acierta de pleno con un reparto coral, en el que resulta difícil decir quién está mejor. Uno de los actores, Eduard Fernández, se llevó el premio al mejor actor de reparto en la edición de los Goya.

6/10
El misterio Galíndez

2003 | El misterio Galíndez

Muriel Colber, una joven norteamericana, está escribiendo su tesis sobre Jesús de Galíndez, un vasco afincado en Estados Unidos tras la guerra civil. Representante del PNV en el exilio, Galíndez desapareció sin dejar rastro tras sufrir un extraño secuestro en Nueva York en 1956. La investigación de Muriel no hace más que alimentar su curiosidad; e intuye que está descubriendo uno de esos cadáveres molestos, que todos los gobiernos guardan con celo en sus armarios. Adaptación de la novela del recientemente fallecido Manuel Vázquez Montalbán, y con toda seguridad la mejor película de Gerardo Herrero. La película se inscribe en la tradición de películas de periodistas que descubren que las más altas instancias del poder están podridas. Se desarrolla así la hipótesis de la conspiración de altos vuelos, en la que colaboraron el dictador Trujillo, de Santo Domingo, con la CIA. Seis países, incluido España, coproducen el film. Entre los actores internacionales están la protagonista, Saffron Burrows (Deep Blue Sea, Miss Julie), y Harvey Keitel, en un típico papel suyo de siniestro agente de la CIA. Entre los hispanos, Eduard Fernández da vida a Galíndez, y Guillermo Toledo al novio hispano de Muriel.

5/10
El embrujo de Shanghai

2002 | El embrujo de Shanghai

Dos adolescentes eluden las penurias de la Barcelona de posguerra con la imaginación, gracias a unos relatos que les conducen a Shanghai. Fernando Trueba pasa de la comedia al drama, con esta adaptación de la novela de Juan Marsé, proyecto en el que anteriormente había trabajado Víctor Erice (El espíritu de la colmena). En los años 40, la vida del joven Dani cambia por completo cuando es contratado para dibujar el retrato de Susana, una chica aquejada de tuberculosis. Ambos chicos quedan absolutamente fascinados por los relatos de Forcat, que les cuenta de forma exagerada las peripecias del padre de Susana, un combatiente anarquista. El reparto está encabezado por actores ya consagrados como Ariadna Gil, Rosa Maria Sardà, Antonio Resines, Eduard Fernández y Jorge Sanz. Junto a ellos dos nuevos talentos, los jóvenes Aida Folch (que rodó después Los lunes al sol) y Fernando Tielve, descubierto por Trueba viendo El espinazo del diablo.

3/10
Smoking Room

2002 | Smoking Room

Si a Gary Cooper nadie le acompañaba para hacer frente a los forajidos en Solo ante el peligro, el mismo problema sufre Ramírez. Y eso que lo que le pide a sus compañeros de trabajo es tan simple como razonable: que le apoyen con una firma para que la empresa habilite una habitación para fumadores. Por el momento, a los riesgos del tabaco, los trabajadores de su oficina tienen que añadirle el del frío al salir a la calle en pleno invierno. Paradójicamente, todos están de acuerdo en la petición, pero nadie se atreve a hacer algo que hipotéticamente podría contrariar a unos superiores, que no conocen, de una multinacional que ha adquirido la compañía. Premiados con el Goya a la mejor dirección debutante, los creativos publicitarios Julio Wallowits y Roger Gual han filmado una de las cintas más originales del cine patrio en los últimos años. Rodada con un estilo cercano al documental, los cineastas formaron para financiarla una cooperativa entre los actores. Todos ellos, por cierto, están sobresalientes en sus interpretaciones naturalistas y cotidianas, especialmente Eduard Fernández y Antonio Dechent. Aunque parezca lo contrario, no es una cinta sobre los peligros del humo, sino que habla de las relaciones humanas, de la crispación y las manías que a todos nos afectan, y que nos empujan, desgraciadamente, a la deshumanización.

6/10
Son de mar

2001 | Son de mar

En un pueblecito costero vive Martina, una joven muy sensual que se enamora de Ulises, su profesor de literatura. Ambos inician una apasionada relación hasta el punto que ella queda embarazada y se casan. Pero pronto, Ulises desaparece por lo que ella vuelve con Sierra, un antiguo noviete. Bigas Luna (Jamón, jamón, Volavérunt) dirige una película discreta y bastante subidita de tono, basada en la novela de Manuel Vicent. La cosa sabe a mar mediterráneo y a patatas fritas, donde un joven se deja arrastrar por una mujer que desborda sensualidad, y ella queda también encandilada por las historias que él le relata. Jordi Mollà (Historias del Kronen) y Leonor Watling (Los crímenes de Oxford) son la pareja protagonista. La película tuvo dos nominaciones a los Goya al mejor guión para Rafael Azcona y mejor actor secundario para Eduard Fernández. Demasiado premio.

2/10
La voz de su amo

2001 | La voz de su amo

Ser el número dos de un poderoso capo de la mafia no es tarea fácil. Pero Charli (Eduard Fernández) aún lo tendrá más complicado en el Bilbao de los 80, porque además de burlar a la policía, tiene que competir con otra organización gansteril, la mismísima ETA, que ha amenazado a su jefe, el portugués Oliveira (Joaquim de Almeida). En el reparto destaca la presencia de Imanol Arias.

4/10
Fausto 5.0

2001 | Fausto 5.0

Fausto es un médico contemporáneo que acude a una convención. Allí encuentra a Santos, antiguo paciente desahuciado que, misteriosamente, sigue vivito y coleando. El tipo, original Mefistófeles con la cara de Eduard Fernández, se pega a Fausto como una lapa. La gran ciudad degradada, personajes decadentes, ambientes insanos... La Fura del Baus (Álex Ollé y Carlos Padrissa), con guión de Fernando León de Aranoa, ofrece su peculiar versión del mito del hombre que vende el alma al diablo, con un telón de fondo de nuestra sociedad que se quiere tétrico.

5/10
El portero

2000 | El portero

España de postguerra. Forteza es un legendario guardameta, que actualmente sobrevive viajando de pueblo en pueblo, y sometiéndose a tandas de penaltis de los lugareños, a cambio de unos durillos. Cuando llega a un pueblecito asturiano, es recibido con alborozo por las fuerzas vivas, guardia civil incluida. Forteza conoce a una joven, madre de un niño mulato, por quien se ve inmediatamente atraído. Adaptación de un cuento del periodista y escritor Manuel Hidalgo, dirigida por el veterano Gonzalo Suárez. El director abandona por un momento su cine sesudo, y nos cuenta una pequeña fábula, donde el enfrentamiento entre maquis y guardia civil en el tramo final se revela hermosa metáfora de cómo las diferencias deberían procurar resolverse por medios pacíficos. Suárez ha definido su film como un western. Y algo de eso hay en una película que él mismo califica como "la más amable que he hecho". En el ajustado reparto destaca Carmelo Gómez como el portero, y Maribel Verdú como la chica que alegra su triste corazón.

5/10
Los lobos de Washington

1999 | Los lobos de Washington

Un viejo garaje. Unos pobres diablos malviven con un bareto de medio pelo y con un negocio de furgonetas de mundazas. Juntos planean el robo de un dinero de un viejo conocido, que se ha enriquecido de forma harto dudosa. El caso es que algo sale mal. El dinero se pierde, y empieza a no estar nada claro quién lo tiene en su poder. En los alrededores se encuentra el Circo de Los Lobos de Washington, a modo de metáfora de las ilusiones y desengaños que la vida conlleva. Mariano Barroso, que firmó ese estupendo film llamado Éxtasis, dirige este thriller de tintes dramáticos y final inesperado. Cuenta con un reparto mayoritariamente masculino, en el que destacan dos presencias casi imprescindibles ya en el cine español: Javier Bardem y Ernesto Alterio.

4/10
Zapping

1999 | Zapping

Un matrimonio está en crisis. La nueva novia del marido es aficionada a los astrólogos. El ex novio de ésta es un delincuente huido de la justicia. Entre medias, televisión, mucha televisión. Nueva muestra del joven cine español, con personajes inmersos en la perplejidad sentimental, a los que dan vida prometedores actores.

3/10

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