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Biografía

Bárbara Lennie

Bárbara Lennie

36 años

Bárbara Lennie

Nació el 20 de Abril de 1984 en Madrid, España

Premios: 1 Goya (más 2 nominaciones)

Goya
2017

Nominado a 1 premio

Goya
2015

Ganador de 1 premio

Nominado a 1 premio

Filmografía
Todos lo saben

2018 | Todos lo saben

Con motivo de la boda de su hermana Ana, Laura regresa desde Argentina a su pueblo natal en una zona vinícola española, la acompañan sus dos hijos, el marido Alejandro se quedó allá por trabajo. Se produce el gozoso reencuentro con padres y hermanos, y con Paco, del que anduvo enamorada en su juventud, ahora casado con Bea. Y tras el enlace, al que asisten muchos invitados, sigue la animada fiesta. Pero de pronto... Desaparece Irene, la hija mayor de Laura. Mensajes en el móvil de Laura apuntan a un secuestro por dinero, con la amenaza de hacer daño a la adolescente si denuncian los hechos a la guardia civil. La vida con frecuencia nos somete a duras pruebas. La alegría pronto se troca en dolor y sufrimiento, y puede costar recuperar la confianza en las personas. El iraní Asghar Farhadi, director y guionista, demuestra su enorme talento para contar historias de alcance universal, no importa tanto que sitúe las historias en su país de origen (Nader y Simin, una separación, El viajante) o que estén “coloreadas” por el telón de fondo parcial o total de Occidente (El pasado y Francia, Todos lo saben y España y Argentina), lo decisivo es la hondura con que atrapa las interioridades del ser humano, lo mejor y lo peor: el amor, el sacrificio, los padecimientos, los rencores soterrados, la soberbia, la ambición, asoman en cada uno en mayor o menor medida, mientra se teje un elaborado cuadro de complejas relaciones, donde cuenta lo ocurrido y lo que se piensa que ha ocurrido, la suposición de intenciones en el otro, y los secretos del pasado que acaban saliendo a la luz. Cuenta con un magnífico reparto coral, donde ocupan lugar prominente Javier Bardem, Penélope Cruz y Ricardo Darín, convincentes al exhibir las fragilidades de sus personajes, pero donde también sobresalan Bárbara Lennie, Inma Cuesta, Elvira Mínguez, Eduard Fernández, Ramón Barea, por citar a unos pocos. Farhadi es un cineasta con mayúsculas. Sabe dar el salto mortal del costumbrismo festivo inicial, a la angustia de la tragedia y las dudas sobre qué ha ocurrido, y quién está detrás, un cambio de tono perfectamente ajustado. Y sí, hay un punto de intriga, pero puede permitirse el lujo de satisfacer la curiosidad sobre la identidad de los secuestradores sin jugar a sorprender, poniendo el acento en que lo importante, lo que le interesa, son las personas, sus heridas existenciales, las cicatrices indelebles. Da gusto ver una película donde no hay espacio para la frivolidad, en que se puede abordar temas como la familia, el aborto o la intervención de Dios en la vida de los hombres, sin caer en el cliché. Y en donde las imágenes pueden sustituir con éxito a las palabras, pero sin desdeñar el poder de éstas para expresar los sentimientos.

7/10
La enfermedad del domingo

2018 | La enfermedad del domingo

Cuando tenía sólo ocho años Chiara fue abandonada por su madre Anabel, que rehízo su vida casándose con un hombre adinerado y jamás volvió a contactar con su hija. Ahora, treinta y cinco años después, Chiara se presenta en casa de su madre con una propuesta: pasar diez días juntas. Ramón Salazar escribe y dirige este hondo drama familiar de componente femenino que narra una historia decididamente triste sobre los desgarros afectivos en la infancia y sobre los estrechos lazos, invisibles, profundos y misteriosos, que unen a las madres con sus hijas. Aunque cuenta una historia dura, cruel, Salazar no se deja embriagar por la negatividad y elude derivar hacia senderos de odio, de retorcidos planes de venganza o ajuste de cuentas. Pero esa falta de rencor no evita que todo en el film esté invadido por un dolor y un fatalismo de alta densidad. Rodada con buena factura técnica y tomándose su tiempo en la presentación de personajes y exposición del conflicto, Salazar gusta de recrearse en los planos largos, en presagios enigmáticos, en la parsimonia al mover la cámara, en las miradas prolongadas, en la ausencia o parquedad de los diálogos. Tal envoltorio crea una atmósfera grave en la historia y otorga realismo a la narración, sobre todo cuando se rompe ese equilibrio –la fiesta en el pueblo, el arrebato de ira–, aunque también parece excesivo en el deprimente y redondo desenlace, pese a su intencionada carga simbólica, tan bella, tan desalmada. Las actrices Bárbara Lennie y Susi Sánchez hacen un trabajo absolutamente sobresaliente.

5/10
El reino

2018 | El reino

Manuel López Vidal se dedica a la política. Vicesecretario de su innombrado partido a nivel autonómico, aspira a suceder un día, quizá, al presidente de la comunidad. Entretanto concibe su actividad no como servicio a los ciudadanos, sino al propio bolsillo y al de sus compañeros. Casado y con una hija adolescente, acostumbrado a hacer y deshacer, y a la buena vida, el escándalo estalla de la noche a la mañana, cuando la guardia civil registra la casa de un amigo y miembro prominente del partido. Los dedos acusatorios y las pruebas acaban señalando a Manuel, convertido en conveniente chivo expiatorio. Pero él no está dispuesto a caer solo, sabe demasiado, y tratará de mover las fichas del complicado tablero de la podredumbre política para salvar el pellejo, o al menos llevarse a todo el que pueda por delante. Acostumbrados a los escándalos de corrupción en la esfera política que no cesan, la película de Rodrigo Sorogoyen (Stockholm, Que Dios nos perdone) corría el peligro de sucumbir al hartazgo de la opinión pública, por entregar simplemente “más de lo mismo”. No es así, afortunadamente. Se evitan felizmente los tópicos o los partidismos –la crítica se eleva a unos y otros, a toda la cúpula del poder, que como mínimo ha tolerado el deslizamiento por la pendiente de la corrupción y la inmoralidad–, el alto nivel alcanzado por una trama ficticia inspirada en la realidad, recuerda a los logros de El hombre de las mil caras, ésta sí basada directamente en hechos auténticos. Sorogoyen y su coguionista habitual Isabel Peña componen una trama intrigante y adrenalítica, que no deja al espectador un momento de respiro, y donde brilla la composición de los personajes –Antonio de la Torre está inmenso como protagonista, pero también los secundarios, que componen una amplia y variada tipología humana de personas que han hecho de la política un “modus vivendi” lamentable– y sus afilados diálogos, las situaciones y escenas donde todos tienen mucho que ocultar. Hay muchas acusaciones y reproches, pero también destaca lo que no se dice, las miradas son más que elocuentes, por ejemplo la de la esposa de Manuel, cuando salen a relucir los gastos de la tarjeta de crédito en un club de alterne. Tampoco es complaciente el film con las nuevas generaciones, acostumbradas a una vida y cómoda y aletargada, véase a la hija de Manuel, o a la de otro de los socios con su fiesta clandestina en Andorra. Resulta modélico el final, que interpela al espectador y le obliga a reflexionar sobre la corrupción y la complicidad mayor o menor de la opinión pública con esta lacra, la distinción entre lo que está bien y lo que está mal.

7/10
Petra

2018 | Petra

Historia contada a lo largo de siete capítulos, en que se introduce cierto desorden en dos de ellos con inteligencia, para anticipar o entender mejor las consecuencias de ciertos hechos. Petra, pintora, ha conseguido una estancia junto a un prestigioso escultor, Jaume. Ella busca en el arte la verdad, aunque quien debe ser su referente es un modelo de crueldad, egocentrismo y cinismo, de la que ha contagiado en parte a su esposa Marisa. Petra congenia con el hijo de ambos, Lucas, fotógrafo artístico al que Jaume desprecia considerándolo débil y sin personalidad. Tras morir su madre, Petra trata de averiguar la identidad de su padre, nunca desvelada. Se irá deshaciendo una madeja de mentiras y oscuros secretos, donde tal vez pueda asomar algo de verdad y belleza. Dura película de Jaime Rosales, apoyado en el guión por Michel Gaztambide y Clara Roquet, que indaga en los pliegues y repliegues de la naturaleza humana, donde anida lo mejor y lo peor. Contra lo que pudiera parecer, no es tanto una trama sobre el fatalismo, pues en lo que se nos cuenta hay una relación causa-efecto, las decisiones que se toman tienen consecuencias, que afectan no sólo a uno mismo, sino a terceros, dando lugar con frecuencia a injusticias de las que no se puede eludir o tratar de ignorar la responsabilidad. La verdad está ahí fuera, y hay que atreverse a buscarla. Rosales entrega su historia con sobriedad, con muchos silencios y sonido ambiente, lo que se apuntala con el recurso esporádico a una música de Kristian Eidnes Andersen, que subraya la condición especial y mistérica del ser humano y el uso que hace de la libertad. En las conversaciones hay reproches y omisiones, aunque se cultiva además un naturalismo que a veces se diría ha sido improvisado, lo que hace que algunos diálogos resulten un tanto insulsos, aunque sea en aras a que lo que se cuenta suene a auténtico y posible. La historia está muy bien ambientada con creaciones artísticas, esculturas y pinturas, que combinan con el ambiente rural, cierto clasismo y el atavismo primitivo que guía a veces a los personajes, en que por fortuna se abren resquicios de luz y esperanza, aunque sean escasos. Los actores están bien, Bárbara Lennie y Álex Brendemühl a la hora de imprimir normalidad a sus personajes, desazonados por la búsqueda y la sombra del padre, y Joan Botey entregando a su monstruoso artista progenitor, que nunca es una caricatura, sino un ejemplar que existe en la vida real, de tipo al que los demás, sencillamente, le resbalan, sólo le importa él mismo y lo que le causa satisfacción.

6/10
Oro

2017 | Oro

Hubo una época en que Agustín Díaz Yanes apuntaba maneras de gran director, su debut tras las cámaras con Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto hace ya más de dos décadas. Su posterior trayectoria ha sido irregular, aunque la taquilla le sonriera con la adaptación del héroe novelesco de Arturo Pérez-Reverte Alatriste. Ahora también toma como punto de partida un relato del escritor, además de una trama aventurera con telón de fondo histórico, la América de los conquistadores del siglo XVI, y también con esa misma mirada triste y desencantada, que busca rebajar la épica de la posible gesta, abundando en los aspectos de pura ambición, envidia, lujuria y violencia, aunque, un querer sin querer, admirando el valor de unos hombres que se enfrentaban a obstáculos sin cuento en territorio desconocido. En ese sentido, sigue la línea de la también fallida 1898, los últimos de Filipinas, dando en su mirada acomplejada una de cal y otra de arena. Hasta la música de Javier Limón se diría que se contagia de esas medias tintas, pues a ratos se arranca en una nota que parece va a ser el inicio de la genial partitura de Ennio Morricone para La misión, pero no, claro que no. Ante el esfuerzo desarrollado en lo que sin duda es una producción ambiciosa, con espléndida fotografía selvática de Paco Femenia, la pregunta del millón es “¿qué pretende transmitir al espectador Agustín Díaz Yanes?”. No es fácil saberlo, y ello se traduce en la carencia de emociones genuinas. El referente fílmico claro es Aguirre, la cólera de Dios, de la que toma prestada entre otras muchas, la idea de la voz en off de un cronista de la expedición. Pero francamente, se queda a años luz del imitado film de Werner Herzog, lo que entrega no funciona como cuadro de la avaricia desbocada por el reluciente oro. Ni siquiera hay una reflexión digna de ese nombre en torno a los nativos. Tenemos una expedición comandada por un anciano oficial, que lleva consigo a su señora esposa, deseada por sus hombres, y a una criada. La poca determinación del líder de la expedición es manifiesta, nunca nos creemos a su personaje, y el empeño en mostrar la fuerza de una mujer con personalidad, con la cara de Bárbara Lennie, parece responde sólo a satisfacer una cuota feminista de pantalla. Tampoco es fácil aceptar al resto de comparsas, a pesar del esfuerzo de las composiciones de Raúl Arévalo, Óscar Jaenada y José Coronado. Algunos pasajes son como viñetas sueltas, que parecen querer obligar al espectador a comulgar con ruedas de molino, véase la aparición de Juan Diego como una suerte de reverso luminoso del coronel Kurtz de Apocalypse Now con acento andaluz, o todas las escenas que protagoniza un caricaturesco fraile dominico.

3/10
Una especie de familia

2017 | Una especie de familia

La actriz madrileña Barbara Lennie se transmuta en argentina para protagonizar Una especie de familia, donde le toca interpretar a Malena, una aspirante a madre, de buena posición, proveniente de Buenos Aires. Se ha trasladado al hospital de una zona paupérrima con la esperanza de adoptar, sin esperar a trámites legales, un hijo, que espera Marcela, ya madre de unas cuantas criaturas, y que no tiene medios para alimentar una boca más. Las cosas no van a ser tan fáciles. El marido de Marcela ha sufrido un accidente, y ahora quieren más dinero por entregar el niño. Diego Lerman, ayudado en el guión por María Meira, describe el deseo de una mujer por ser madre a toda costa. Y a la hora de plasmarlo en la película, opta por dejar cosas fuera de campo, lo que desconcierta y deja demasiados interrogantes en el espectador, las respuestas están apenas insinuadas: ¿por qué Malena no tiene hijos propios? ¿Qué pasa con su marido, ausente al principio en la aventura? ¿Los cauces ordinarios para adoptar no son suficientes? ¿Hay mafia en este terreno o sólo “iniciativa privada” para atajar una miseria ante la que las autoridades se ven desbordadas? Hay algunos aspectos del film que tienen fuerza, la mujer que sufre por no tener un hijo, la mujer que sufre por perderlo, el común sufrir, se sea rico o pobre. Cinematográficamente puede impresionar el ataque de langostas, pero suena a capricho esteticista; hay un trabajo de cámara muy cuidado, la fotografía del polaco Wojciech Staron es bella, los planos tienen una cualidad pictórica, siguiendo a Malena, o en ese general con que se cierra la película. Pero no basta para hacer convincente la narración, la tozudez de Malena por tener el hijo como sea, y su decisión final, tienen un toque de impostura, a pesar del esfuerzo actoral de Lennie.

5/10
El incidente

2017 | El incidente | Serie TV

Las furias

2016 | Las furias

Sólido debut en la dirección de Miguel del Arco, autor también del guión. Sigue la complicada relación entre los miembros de una familia, los Ponte Alegre, que se diría son víctimas de las célebres Furias, hijas de Urano, de la mitología griega, tantas vicisitudes envenenan el trato entre unos y otros. Ahí están Leo, el abuelo, célebre actor de teatro que conoció una etapa de decadencia, y ahora padece una demencia senil; su esposa Marga, psiquiatra, que mantiene una relación amorosa lésbica que nadie conoce con su ayudante Julia; sus tres hijos, Casandra –directora de un programa de radio nocturno, casada con Gus, músico en paro, y con una hija adolescente psicótica, María–, Héctor –el triunfador, que acaba de anunciar su boda al fin con Ana, su pareja desde hace 20 años– y Aquiles –el más perdido de los tres, soltero y que está escribiendo un libro sobre su padre–. El inesperado anuncio de Marga de la venta de la casa de campo familiar propicia una última reunión en la finca, donde se celebrará la boda de Héctor y Ana, y que será el escenario donde se desaten aún más las Furias que atenazan a la familia. A modo de intensa tragedia griega, conviven en Las furias las libres decisiones de los personajes con cierto fatalismo, no escogemos a los miembros de nuestra familia, ni las enfermedades que padecemos, y podemos aconsejar a otro pero no sustituirle en lo que hace. El modo en que Miguel del Arco plasma las vicisitudes de una familia que, casualidades irónicas de la vida, al unir padre y madre apellidos se convirtieron en los Ponte Alegre, hace pensar en una familia auténtica también sacudida por verdaderas turbulencias, la del poeta Leopoldo Panero, y cuya vivencia fue recogida en dos películas de corte documental, El desencanto y Después de tantos años. Uno de los grandes méritos de Del Arco es dar consistencia a todo el tejido narrativo y a los numerosos personajes, ninguno es de poca entidad, y todos los actores lo hacen muy bien, casi resultaría injusto destacar a uno por encima de los demás, aunque podamos hablar de una Carmen Machi sorprendentemente seria, de la jovencita Macarena Sanz, de José Sacristán senil, de Bárbara Lennie con acento argentino... Además, una película coral de este estilo corría el riesgo de caer en la teatralidad, pero no, Las furias es muy cinematográfica, y aúna además lo clásico con elementos de la modernidad, una soledad y un desconcierto muy actuales, también en las relaciones afectivas de corte homosexual, en la infidelidad, en la unión padres-hijos, en el cuidado de los mayores, en la inclusión no casual de una mujer que va a ser madre por inseminación artificial, y que concejala, va a oficiar una boda civil.

6/10
Contratiempo

2016 | Contratiempo

La prestigiosa abogada Virginia Goodman acude a entrevistarse con un cliente, el joven y exitoso empresario Adrián Doria (Mario Casas), recluido en su casa de Barcelona a la espera de juicio por un caso de asesinato en el que es el principal sospechoso. La fiscalía ha dado con un testigo importante y ambos tienen ciento ochenta minutos para decidir una primera estrategia para el juicio. Pero Goodman necesita saber más datos acerca de los hechos si quiere ofrecer una defensa fiable. Notable thriller con el que Oriol Paulo (El cuerpo) se reivindica como uno de los valores en alza del cine español. Un buen guión y una buena ejecución son las claves. Demuestra el guionista y director catalán que con pocos medios pero con un uso inteligente de la historia, una trama puede enriquecerse más y más, atrapar al espectador y mantenerle en vilo durante casi dos horas. El punto de partida poco original, que recuerda al de otras películas, puede hacer creer que estamos ante un caso policial sin más –asesinato de una mujer en un hotel y falso culpable–, pero pronto se ponen otros elementos sobre el tapete, con episodios románticos, dramáticos, fatalistas, creíbles al estilo de Muerte de un ciclista. Pero, además, poco a poco se juega con habilidad a la realidad y la ficción, de modo que gracias a las declaraciones y suposiciones en casa del detenido, Paulo se las apaña para desplegar de modo natural una historia ambigua, fantasma, de perspectivas poliédricas, con claras reminiscencias al Akira Kurosawa de Rashomon. La naturalidad con que tiene lugar este malabarismo resulta verosímil, gracias sin duda a la naturaleza de la historia y al ajustado guión, pero también a un adecuado montaje. Por otro lado está bien pensado el móvil detectivesco que provoca la investigación, de modo que en general la conversación entre cliente y abogada no resulta artificial, y también sabe el director tomarse su tiempo e introducir dosificadamente los elementos principales para ir desenredando el ovillo. No se entiende, sin embargo, que en una película narrativamente tan cuidada se tomen algunas decisiones claramente erróneas o desconcertantes (la caracterización de uno de los personajes) o se introduzca alguna trampilla en el relato que podría haberse obviado. De cualquier forma, son defectos que no empañan en conjunto una estupenda película de intriga, de esmerada factura visual y con una potente banda sonora de Fernando Velázquez. El reparto está muy bien, aunque brillan especialmente las actrices Bárbara Lennie y Ana Wagener, esta última seria candidata a ganar el Goya.

7/10
El apóstata

2015 | El apóstata

Si hubiera que resumir la trama de El apóstata, diríamos que es la historia de un pringado con una idea fija y algo estúpida, porque no hay en ella ningún gran planteamiento vital. El joven indolente Gonzalo Tamayo, estudiante de filosofía que no acaba de terminar la carrera, profesor particular del hijo de una vecina, que se acuesta con su prima Pilar y al que pesa de modo agobiante la relación con sus padres, ha tomado la determinación de apostatar. Tras obtener la partida de bautismo en su parroquia como primer paso, se encuentra en el obispado con más obstáculos de los que había previsto. El uruguayo Federico Veiroj parte de la experiencia personal de su protagonista y coguionista Álvaro Ogalla, actor no profesional, para ofrecer un retrato que quiere ser generacional de alguien perdido, sin rumbo, que ha emprendido una peculiar batalla existencialista a modo de posmoderno quijote hundido en el individualismo nihilista, que siempre parece anodina, aunque en los últimos pasos del film se le quiera dar un aire casi de gesta épica. No pretende ser la cinta seguramente ser anticlerical, más bien pinta a un personaje “líquido” y sin garra, que no sabe de dónde viene ni adónde va, que quiere romper con un pasado al que parece culpabilizar sin ira, punto de partida hacia ninguna parte, pero punto de partida auténtico, con la inocencia imposible de su joven pupilo. El omnipresente Ogalla resulta cansino, también con su voz en off dispersa en la irritante narración aquí y allá. A modo de cine experimental y ejercicio de estilo que subraya lo anodino, se incluyen no obstante también ensoñaciones fantasiosas –ese aula nudista a modo de edén– o pasajes de corte buñuelesco, el obispo en el balcón soltando parrafadas tomadas al parecer de Galdós, que no logran ocultar el hecho de que falta al conjunto cohesión, algo que se parezca a lo que pretende ser a la postre, un discurso.

3/10
María (y los demás)

2015 | María (y los demás)

Sólida primera película de Nely Reguera, formada en la Escac (Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña), y coautora también del guión. Ofrece una atinada radiografía de la sociedad española actual a través de la mirada de su protagonista, María, y sus alrededores, familia, amigas, novio, jefe. Ella, soltera y ya con una edad en que se le puede pasar el arroz, trabaja en una pequeña editorial y viene cuidando desde hace años de su padre, viudo, que recibe quimioterapia por un cáncer, que parece está remitiendo. Una reunión familiar a la que acuden sus dos hermanos (uno casado, que espera un niño, el otro con pareja, que vive en Londres) es la ocasión de un anuncio inesperado: el padre da la noticia de que se va a casar con Cachita, su enfermera. Esta noticia junto a los preparativos de la boda, el deseo de afianzar su relación con Dani, separado y con tres niñas, y la aspiración de publicar su primera novela, ponen a María en ebullición, se convierte en un manojo de nervios. María (y los demás) transmite autenticidad, las situaciones pintadas son reconocibles y creíbles, y Reguera sabe combinar el dramatismo con los momentos de humor, dando al conjunto un aire tragicómico que funciona muy bien. Ello para pintar "El desconcierto" a que alude el título de una novela que toca a María presentar, se trata justamente de la situación vital en que ella se encuentra. Tiene la directora además la suerte de contar con una gran actriz, Barbara Lennie, capaz de asumir el papel de columna vertebral de la narración, a veces con planos sostenidos muy meritorios, donde ella está sola y logra comunicar múltiples y contradictorias emociones, como ocurre en el desenlace. El resto de personajes son secundarios, lo que no significa figuras desdibujadas o vacías de contenido, cada uno tiene sus rasgos y sirven para encarnar actitudes muy familiares, tipo "no sé por qué te pones así", "¿quieres que te ayude?" (y por supuesto no mover un dedo), "a ver si te mueres" (aunque luego te arrepientes de semejante pensamiento), "era una broma" (no lo era), "ah, ¿pero no lo sabías?" (ya sabías que no lo sabía), etcétera.

6/10
El Niño

2014 | El Niño

El mundo del narcotráfico en el estrecho de Gibraltar, con la droga que viene de Marruecos, las pequeñas organizaciones y las mafias que se lucran de ella, más las fuerzas del orden españolas que tratan de desarticularlas, o al menos aprehender grandes alijos. Jesús es un veterano policía nacional, que lleva más de tres años trabajando codo con codo con Eva para dar un gran golpe a los narcos de Gibraltar, motivo por el cual vigilan de cerca a 'El Inglés'. Pero una operación no sale bien, y Jesús pasa a patrullar con 'El Pájaro', o sea, un helicóptero, aunque en su tiempo libre sigue investigando en el Peñón y pasando información valiosa a Eva. Mientras, dos jóvenes andaluces, 'El Niño' y 'El Compi', más un socio marroquí de su edad, Halil, montan su personal negocio de tráfico de drogas, al margen de sus mayores. La asociación de Daniel Monzón con Jorge Guerricaechevarría sigue mostrándose fructífera tras Celda 211. De nuevo entregan un potente  y entretenido thriller con buen ritmo, ambientado en el mundo criminal, con bastantes virtudes. Para empezar, las escenas de acción son muy resultonas, las persecuciones automovilísticas y del helicóptero en su seguimiento de las lanchas rápidas y las motos de agua, con momentos que no tienen nada que envidiar a lo que nos suelen entregar los especialistas de Hollywood. Y el marco geográfico del Estrecho, con el permiso de la serie El Príncipe, no había sido hasta ahora muy explotado, y aquí se revela muy cinematográfico. Por otro lado, hay un esfuerzo realista en pintar de modo adrenalítico a los dos bandos enfrentados en la actividad del tráfico de drogas, y cómo el deseo de dinero fácil de un lado, o el deseo de detener a criminales, del otro, impide llevar una vida normal, formar una familia, etcétera, cosas que claramente se anhelan. La idea de que tus aliados pueden también traicionarte y jugártela, con respuestas brutales, está presente entre los agentes de la policía y entre los narcos, y resulta poderosa. De todos modos, la idea de concebir el enfrentamiento que vertebra el film como un "juego" tiene el problema de obviar la lacra social que supone la droga y su consumo, puede parecer que se minimiza el impacto y la moralidad de lo que hacen tres jovencitos para ganarse unos euros, pobres, sólo tratan de salir adelante, forjarse un futuro mejor y tal... Seguramente el principal problema que arrastra El Niño es su subtrama sentimental, el romance de 'El Niño' con la hermana de Halil, bastante convencional, con escenas muy alargadas y donde se explota en exceso y lánguidamente el "sex appeal" de los debutantes Jesús Castro –que hace un trabajo aceptable– y Mariam Bachir –más limitada de registros–. Son personajes más interesantes que el de ella los juveniles 'El Compi' –Jesús Carroza, que aporta cierto desahogo cómico– y Halil –Saed Chatiby– con un rostro perfecto para encarnar a alguien frágil con vitola de perdedor. De todos modos, en el aspecto actoral son los actores veteranos los que se llevan el gato al agua, Luis Tosar esta brillante como policía tozudo, obsesionado con su presa, y les respaldan muy bien sus compañeros agentes Eduard Fernández, Sergi López y Bárbara Lennie. En cuanto a Ian McShane, su presencia sólo cabe calificarla de anécdotica.

6/10
Stella cadente

2014 | Stella cadente

Resulta difícil decir qué es exactamente Stella Cadente. A priori deberíamos catalogarla como cine histórico, que describe la impotencia del recién proclamado rey de España Amadeo de Saboya. Corre el mes de noviembre de 1870, y el nuevo monarca tiene grandes planes, pero los obstáculos son aún mayores, empezando por el asesinato del general Prim, su principal apoyo para lograr la deseada modernización del país. A partir de ese momento se convierte en un rey con escasa capacidad de mando, con un gobierno que hace y deshace, tremendamente solo, también por la ausencia de esu esposa. El caso es que los hechos históricos no parecen bastar a Luis Miñarro, que define su obra como “película libre y delirante que defiende la necesidad de gozo”. Al final, las críticas a la España atávica son casi una excusa o simple punto de partida para una historia minimalista y surrealista, desconcertante sobre todo en lo relativo a las atracciones amorosas, también de corte homosexual, y los juegos eróticos presentados festivamente, con ideas que parecen más propias de American Pie, aunque sea en versión “cultureta”. Que los actores hablen cada uno en un idioma sin justificación racional –español, francés, catalán– es otro elemento más de esta consciente locura exploratoria de no se sabe qué territorios. Resulta difícil tomarse el fillm en serio, y se ve que Miñarro no lo prentende, aunque apunte ideas como la de la ruptura de barreras sociales, el rey se entiende mejor con una mujer de clase baja que con la camarilla que le rodea y le aisla del pueblo.  

4/10
Isabel (3ª temporada)

2014 | Isabel | Serie TV

Fernando e Isabel son recibidos en Barcelona entre grandes muestras de alegría. Allí va a firmarse un tratado de paz con Francia. Pero Fernando sufre un atentado y tanto él como Isabel se dan cuenta de la fragilidad de lo conseguido. Precisamente entre los logros de su reinado han de contarse los nuevos territorios conquistados por Colón quien, a espaldas de Isabel y Fernando, se deja tentar por las suculentas ofertas del rey Juan de Portugal.

Murieron por encima de sus posibilidades

2014 | Murieron por encima de sus posibilidades

Isaki Lacuesta, un director con vitola de autor, ha demostrado ya su oficio cambiando de género y estilo con gran facilidad, pero esto tiene sus riesgos, este film trae a la memoria el nombre de Juanma Bajo Ulloa, cuya carrera entró en declive, paradójicamente, con su película más alocada y comercial, Airbag. Murieron por encima de sus posibilidades aborda de modo transgresor y salvaje los efectos de la crisis económica y de valores en una serie de tipos, que han acabado asesinando a personas cercanas en un momento de profundo hartazgo. Recluidos en un centro psiquiátrico, deciden fugarse para secuestrar al director del Banco Central, que tiene una guarida secreta para sus juergas en el mar, debajo de lo que parece una simple chalupa. Lacuesta reúne un reparto coral de actores muy conocidos, sin querer hacer un recuento exhaustivo desfilan por ahí Raúl Arévalo, Luis Tosar, Carmen Machi, José Coronado, Imanol Arias, Ariadna Gil, Emma Suárez... Y orquesta un montón de situaciones surrealistas, delirantes, brutales, y hasta tarantinescas, que no falte “de ná”, incluido el gore. Pretende ser divertido mostrando una sociedad egoísta, compuesta por individuos tarados, que han creado un monstruo de muchas cabezas que difícilmente puede ser sanado, si cortas una saldrán cuatro nuevas. En realidad, resulta irritante y cansino, e incluso se diría que algunos de los intérpretes no acaban de encontrarse demasiado cómodos enredados en el disparate en que consiste el film.

3/10
Magical Girl

2014 | Magical Girl

Carlos Vermut sorprendió con Diamond Flash, una película que estrenó directamente en internet, y que a base de viñetas y un buen pulso narrativo indagaba sobre las virtudes y defectos de la condición humana. En Magical Girl cuenta con un presupuesto más desahogado, pero en cierto sentido la idea es la misma, mirar a las personas, que nunca logran alcanzar todo lo que desean, y que atrapados en el intento de lograr lo imposible, la completa satisfacción vital, pueden acabar no sólo quemados, sino chamuscados. El padre con la hija enferma, la mujer depresiva a pesar de estar casada con un marido rico, el presidiario que sale de la cárcel, puntúan un relato con tres capítulos que deben el título a los enemigos del alma, el mundo, el demonio y la carne. La condición juguetona de la película ganadora de la Concha de Oro y el premio a la mejor dirección en San Sebastián se adivina en el título del film, y en esa primera escena en que, juego de manos, un papel desaparece. Vermut cuida sobremanera la estructura narrativa, el ritmo, los tiempos. Trata de sorprender, y llena la película de sobreentendidos. No hay que dar todo mascado, y la elipsis sirve para no mostrar lo que no se puede mostrar, sobre todo si previamente has creado una atmósfera inquietante con grandes expectativas. El laconismo de los personajes, sus frases breves pero cargadas de contenido, pueden hacer pensar en Aki Kaurismäki, un referente también para Javier Rebollo, que por cierto también acudió a José Sacristán para su reparto de El muerto y ser feliz. Como en otras películas de este corte, destacan el ingenio y las hechuras. Existe además un deseo de llamar la atención sobre el vacío existencial de la sociedad contemporánea. La pequeña broma sobra la Constitución Española, ese texto magno siempre invocado pero casi nunca leído, es un botón de muestra de la voz de alarma del director. Pero al final todo se reduce a puro fatalismo, las desgracias ocurren y poco se puede hacer para evitarlas, la entrega a los otros puede quedar reducida a pura estupidez, el amor es algo más que la obsesión por hacerse con un caro vestido de princesa de anime japonés. Y la manipulación y utilización de los otros como si fueran cosas, ya sea con armas de seducción o el chantaje, terminan de trazar un paisaje oscuro, muy oscuro.

6/10
Isabel

2012 | Isabel | Serie TV

Con su madre, Isabel de Portugal, enferma, los infantes de Castilla Isabel y Alfonso son reclamados para acudir desde Arévalo hasta la corte de Castilla. Allí les espera el rey Enrique IV, su hermano. El pueblo espera que el rey dé un heredero al reino, pero éste no acaba de llegar, por lo que la reina Juana de Avis empieza a impacientarse, así como los demás nobles de la corte... Aproximación a la historia de Isabel la Católica (1451-1504), uno de los más grandes personajes de la Historia de España. La serie quiere ser una continuación de otros proyectos históricos que han tenido cierta repercusión ante el público, como Hispania, la leyenda, aportando en este caso el estilo de las intrigas palaciegas de otras series de mayor calado, como Juego de Tronos. Por supuesto, el presupuesto es infinitamente menor y en el caso de Isabel apenas hay exteriores, planos épicos o grandes movimientos de masas. La trama se centra en unos poquísimos personajes que pergeñan maquiavélicos planes en la corte de Castilla del siglo XV y, eso sí, se acerca más al estilo de la HBO al emular su atención excesiva a los explícitos comportamientos sexuales, curia incluida, no faltaba más... Por otra parte, el retrato que se hace de Isabel la Católica, aunque cuidado y muy atractivo (inteligente, enérgica, con gran personalidad), puede resultar en ocasiones un poco contradictorio pues a su enorme fe en Dios y su vida ejemplar se le unen puntuales sentimientos mezquinos, palabras falsas y afanes de venganza que no acaban de cuadrar demasiado con su temple, si bien es cierto que estamos ante una Isabel muy joven y que además tiene que enfrentarse al traicionero e implacable mundo de la corte. Atención especial merece la meritoria composición de Michelle Jenner (No tengas miedo) como la joven reina. La catalana demuestra de veras que es una excelente actriz. Y en general, aunque los actores se esfuerzan meritoriamente, la platea femenina ofrece un trabajo mejor que la masculina, con los papeles secundarios de Bárbara Lennie y Clara Sanchís.

6/10
La piel que habito

2011 | La piel que habito

  Vera es una joven encerrada en el sótano de un caserón, que lleva un body puesto todo el día, realiza estiramientos, practica técnicas de meditación y lee libros para pasar el rato. El doctor Robert Ledgard vigila sus movimientos a través de un circuito cerrado de televisión. Prestigioso cirujano plástico, Robert ha desarrollado una técnica transgénica para crear piel artificial, en lo que se diría un homenaje a su esposa, carbonizada en un accidente de coche. La piel que habito ha sido descrita como el primer acercamiento de Pedro Almodóvar al cine fantástico y de terror. Pero tratándose del cineasta manchego no se puede esperar un ajustamiento a la convenciones de ese género, en realidad el único género que sabe cultivar Almodóvar es el almodovariano, que no se parece a ningún otro, lo más parecido al mismo es el culebrón, y éste con rasgos propios e irrepetibles. Por ello, decir que el film adapta la novela “Tarántula” de Thierry Jonquet tampoco es decir demasiado, pues el director lo que hace es llevar ese material de partida a su personal terreno de juego. Y mencionar la revisitación del mito prometeico es obligado, pero aquí no tiene en realidad la fuerza que hemos visto en la mirada de James Whale al doctor Frankenstein. Y éste es el problema de Almodóvar –aunque para algunos, no es un problema–, que vive encerrado en un mundo de exagerados sentimientos, desgarrados pero epidérmicos, no hay hondura en los temas que trata, y ello trata de ocultarlo con tramas alambicadas y retorcidas. En ese rizar el rizo, el director roza el ridículo, nos lleva a situaciones imposibles de vergüenza ajena, porque se supone que son tremendamente dramáticas, pero en realidad provocan la risa nerviosa del bochorno. Otras veces existe la sensación de acumulación de elementos prescindibles, como la aparición del carnavalesco hermano de Robert. ¿Exageramos al hablar de superficialidad? Un personaje alude a los reparos bioéticos a las técnicas de Ledgard, pero aquello suena a impostado. Ciertos comportamientos se explican con una vaga referencia a la locura de nacimiento. Otro comete una violación, pero acabamos simpatizando con él ante la venganza orquestada por uno de los ofendidos. La posibilidad de cambiar de sexo no da pie a ninguna reflexión, digna de ese nombre, sobre la identidad sexual. Como ya ocurría en su film anterior, Los abrazos rotos, Pedro Almodóvar se apresta a recopilar ideas y planteamientos que ya le hemos visto en otras ocasiones: personajes atados y retenidos contra su voluntad, transformismo, muertes traumáticas del pasado, violaciones... Lo que se echa en falta –excepto en una breve escena protagoniza por Agustín Almodóvar– es el sentido del humor, demasiado ausente, a no ser que lo que parece humor involuntario sea en realidad voluntario. Pedro Almodóvar es un director con talento, y aun dentro de una historia de muy limitado interés, consigue captar la atención, aunque sólo sea en el aspecto visual, la puesta en escena. Pero ciertamente los personajes y sus dramas no emocionan, se antojan artificiosos, por lo que los actores, Antonio Banderas, Elena Anaya, Marisa Paredes y compañía, bastante hacen con mantener el tipo.  

4/10
Dictado

2011 | Dictado

Laura y Daniel conforman una pareja aparentemente feliz, cuya vida va a verse alterada por la acogida temporal de una niña, Julia, cuyo padre, amigo de la infancia de Daniel, acaba de suicidarse. Antes de tomar la decisión fatal de quitarse la vida, el suicida, que hacía tiempo que no veía a Daniel, acudió a él visiblemente alterado pidiendo ayuda. Los hechos que le atormentaban están relacionados también con Daniel y un suceso traumático de su común pasado infantil; por ello Daniel no muestra el mismo entusiasmo que Laura con la llegada de Julia a su casa. Dictado es una adaptación de un relato de Sergio Bebel a cargo de Antonio Chavarrías, guionista, director y productor, que en 2006 entregó el thriller existencial algo pretencioso Las vidas de Celia. Funciona mucho mejor, y es más asequible para el gran público, este intrigante film con formato de “cuento asombroso” tipo Spielberg o relato a lo Alfred Hitchcock presenta. El cineasta alterna bien presente y pasado, y juega de modo inteligente con la psicología de Daniel -los secretos que esconde, y tal vez una posible locura- y la ambigüedad de Julia, de la que no acabamos de estar seguros de si es una pobre niñita que ha sufrido mucho, o una “monstruita”, por así decir, en la tradición de niños maléficos como los de La profecía o El buen hijo. En cualquier caso logra efectos notables manejando la idea de la crueldad infantil, y los actores entregan esforzadas interpretaciones, donde el mayor mérito pertenece a Juan Diego Botto, que tiene en sus manos el personaje más complejo.

6/10
Miel de naranjas

2011 | Miel de naranjas

Andalucía, años 50. La Guerra Civil española ha destrozado la familia de Enrique. Su madre se encuentra ingresada en un hospital psiquiátrico y varios de sus hermanos murieron luchando con el bando republicano. La vida actual de Enrique es especialmente incómoda puesto que está haciendo la mili sirviendo al bando que odia. Gracias a su novia, Carmen, ha conseguido un buen puesto como ayudante de su tío, el teniente coronel Don Eladio , un implacable juez militar que arregla cualquier “problema subversivo” a base de firmar sentencias de muerte, como quien se toma una piruleta. Ante ese panorama Enrique empieza a plantearse colaborar con los oponentes del régimen. El experimentado director Imanol Uribe compone un film con muy pocos mimbres, y además vistos mil veces. Sabe cómo hacerlo con una mínima eficacia para no caer en el ridículo, gracias a una puesta en escena que disimula un presupuesto que limita mucho las localizaciones y los repetidos escenarios (el cine, la habitación de la costurera, el despacho del cuartel, leves exteriores y poco más). Pero la atmósfera de la posguerra es lo único que funciona medianamente en Miel de naranjas que abusa de su rancio y trivial planteamiento. La acumulación de tópicos es impresionante, de modo que el resultado acaba por ser muy burdo, empezando por los bigotitos franquistas, la chirigota de los juicios, los simulacros de las deliberaciones en la cantina, las coincidencias reveladoras, etc. Y sobre todo desdice demasiado la linealidad, simplismo y escaso atractivo del pobre argumento escrito por Remedios Crespo. Entre el reparto de Miel de naranjas brillan Karra Elejalde, como el juez militar, y la actriz Blanca Suárez (El internado), cuya composición se come con patatas (o con naranjas, para el caso) al perpetuamente alelado papel de Iban Garate.

3/10
Todas las canciones hablan de mí

2010 | Todas las canciones hablan de mí

Debut como director de largometraje de Jonás Trueba, hasta el momento guionista de Más pena que Gloria y Vete de mí –dirigidos por Víctor García León–, y de El baile de la victoria, de Fernando Trueba, su padre. La cinta del tercer miembro del clan que se lanza a la realización tiene mucho que ver con los inicios de su tío, David Trueba, que aparece en un breve cameo, en su voluntad de homenajear a François Truffaut (en La buena vida) y Woody Allen (en su guión de Los peores años de nuestra vida) adaptando (con sus limitaciones) elementos de su cine a la realidad española. De hecho, Ramiro, el protagonista está a medio camino entre el Antoine Doinel de Besos robados, y cualquier personaje interpretado por Allen. Ramiro, joven filólogo que trabaja en una librería de segunda mano, acaba de romper con su novia, Andrea, una joven arquitecta, tras seis años de relación. Aunque intenta olvidarla conociendo a otras mujeres, no deja de pensar en ella... Lo cierto es que argumentalmente el film tiene cierto interés, en su tratamiento del desconcierto afectivo, y subyace un romanticismo bastante positivo. El joven Trueba describe bien los efectos del paso del tiempo en las relaciones humanas y la frivolidad que prima en la sociedad actual. Su enfoque de las relaciones sexuales vacías, que no llevan a ninguna parte, denota cierta madurez por parte del realizador. Además el guión conjuga el drama con algunos toques de humor eficaces, y como realizador, Trueba echa mano de recursos que dan a la película cierta frescura, como personajes que recitan a la cámara, diálogos literarios, etc., que remiten claramente a la Nouvelle Vague. El problema es que todo esto se va al traste por la desastrosa labor del reparto. No sólo Trueba se muestra incapaz de dirigirlos, sino que ni siquiera los ha escogido bien, hasta el punto de que Oriol Vila es un absoluto desastre para un personaje un poco neurótico que necesitaría de un actor carismático para no resultar desesperante. Mientras que algunos secundarios como Bruno Bergonzini resultan llamativamente ineficaces, únicamente se salva Barbara Lennie.

3/10
Los condenados

2009 | Los condenados

Los condenados, de Isaki Lacuesta, es uno de esos proyectos ligados a la Universidad Pompeu Fabra que suelen acercarse mucho a eso que se ha dado en llamar documental de ficción. Aunque en el caso que nos ocupa estamos ante una trama imaginada e interpretada por actores, el laconismo y la sencillez de la propuesta, el esfuerzo por atrapar las emociones puras evitando la sensación de artificio, lo acerca mucho al cine 'verité'. Seguimos así a Martín, un antiguo guerrillero, que se suma a la excavación organizada ilegalmente por un amigo suyo en una zona en la que ambos combatieron tiempo atrás, y donde esperan encontrar los restos de un tercero de su grupo, ejecutado allí. Martín se va a reencontrar allí con la esposa de éste, Andrea, que le reprocha algo parecido a la deserción, o tal vez simplemente el hecho de que él esté vivo y su marido no.El film pinta con esmero el tremendo peso de la memoria, demasiada memoria a veces. Lacuesta es honesto en la mirada poliédrica a la situación descrita: vemos con los ojos de tres generaciones, la madre del asesinado, los guerrilleros y víctimas, y los hijos de éstas, que desearían renunciar a la herencia de la historia de sus progenitores, pues no quieren que les arruine la vida de un modo parecido a como parece habérsela arruinado a ellos. Hay un esfuerzo por afrontar las contradicciones internas de los que reivindican la memoria histórica, y que tampoco se encuentran cómodos con la verdad completa de las cosas, que al final supone comportamientos miserables de todas las partes. Así que hay secretos enterrados durante muchos años, deseos de poder rezar a un Dios en el que se dice no creer, una envidia a la superficialidad de la juventud actual, que al menos anda más tranquila que los que se dejaron guiar por la revolución... Hasta en la seria excavación, se producen momentos de dispersión, se anima a la 'pachanguilla', como si se encontraran en un campamento de verano... Aunque parsimoniosa, la película encuentra su tempo, se alternan bien las distintas conversaciones. Y contiene algunos planos secuencia sobrios y rodados con gran elegancia. Las interpretaciones son correctas y contenidas, como corresponden a unos personajes cansados, como consumidos antes de tiempo. Eso sí, hay opciones discutibles, como la de obviar cualquier referencia de en qué país transcurre la acción, y de pronto incluir, sin que venga a cuento, el comentario de un jovenzuelo a algo muy concreto, la luchas de los 'chicos' de ETA por la liberación del pueblo vasco.

5/10
La bicicleta

2006 | La bicicleta

Fallido film del hispano Sigfrid Monleón, con historias alrededor de una bicicleta, que manejan un niño, una mensajera y una anciana. La idea no está mal, pero falta cohesión y planteamientos claros; y los diálogos acartonados, y la apolillada reivindicación del pedaleo como alternativa a los vehículos contaminantes, no ayudan.

2/10
Mujeres en el parque

2006 | Mujeres en el parque

Tercera colaboración del cineasta Felipe Vega con el escritor Manuel Hidalgo, tras Grandes ocasiones y Nubes de Verano. En un panorama cinematográfico español repleto de ‘Torrentes’, se agradecen las buenas intenciones de Vega e Hidalgo de abordar asuntos de interés, en este caso las consecuencias de la liberación sexual de los 70. Desde entonces arrastra graves problemas el matrimonio formado por Daniel, reputado pianista y profesor de música, y Ana, una galerista. Sus discusiones provocan que decidan separarse, después de muchos años de unión. Daniel se refugia en los brazos de Clara, otra mujer con la que parece mantener una relación desde hace bastante tiempo, con el consentimiento de su ex mujer. La separación de Daniel y Ana afecta sobre todo a Mónica, hija de la pareja, una estudiante de periodismo que se enfrenta a la dura tarea de encontrar trabajo. No sólo parte Felipe Vega de un conflicto interesante, sino que además  ha escogido a correctos actores, hasta ahora relegados a papeles secundarios casi siempre. Destaca la joven Bárbara Lennie, que demostró su valía en Obaba. Además del dolor de la destrucción familiar, aborda asuntos de interés, como la incomunicación y el choque generacional. Por desgracia, todo se queda en buenas intenciones, pues a la hora de la verdad, Felipe Vega no logra secuencias con la intensidad dramática que la historia le pide. Y es que Vega es un director academicista, tan correcto como insulso. 

4/10
Obaba

2005 | Obaba

Desde su debut en Tasio (1984), el navarro Monxto Armendáriz se ha situado como uno de los guionistas-directores más destacados de nuestro país. En su filmografía brillan especialmente Historias del Kronen (1995) y Secretos del corazón (1997), sólidos dramas en los que Armendáriz lograba transmitir íntimos sentimientos personales en medio de una ambientación costumbrista muy lograda. Y en Obaba, misterio, sentimiento y costumbrismo, quizá las tres características más comunes de su cine, no sólo vuelven a estar presentes sino que se convierten en el verdadero motor de la película. Lourdes es una joven de veinticinco años que, cámara en mano, se dirige al pueblo de Obaba con la intención de realizar un reportaje para la universidad. Allí, en medio de las montañas, irá descubriendo diferentes episodios en la vida de sus habitantes, mezcla de leyendas y sucesos reales, que ejercen sobre su imaginación una atractivo insuperable, casi mágico. De ese modo, conocerá de primera mano las misteriosas historias de la maestra que esperaba cartas amor que jamás llegaban, del niño enamorado de una chica alemana, del hombre trastornado que habla solo, del lugareño cuyo cerebro fue horadado por un lagarto… La película adapta algunas de las narraciones recogidas en Obabakoak, la obra más famosa del escritor vasco Bernardo Atxaga. Es más que elogiable el esfuerzo de Armendáriz por intentar trasladar a la pantalla, con fluidez y elegancia, el aire entre misterioso y mágico del texto original. Pero también es cierto que el espectador comprueba la dificultad de la empresa al certificar que el digno resultado final no esconde del todo algunas caídas de ritmo y de tensión narrativa. Lo mejor, junto con las caracterizaciones de Pilar López de Ayala y Eduard Fernández, son la realista puesta en escena y la cuidadísima ambientación rural, la cual se ve claramente favorecida por la sobresaliente fotografía del experto Javier Aguirresarobe.

5/10
Más pena que Gloria

2001 | Más pena que Gloria

David. Un adolescente inmaduro. Sus padres no le han ayudado demasiado. Anda revuelto interiormente: las hormonas le empujan a tontear con el sexo, los primeros suspensos hacen su aparición. Y se enamora de una chica. Primera película de dos jóvenes cachorros: Víctor García León, director (hijo de José Luis García Sánchez) y Jonás Trueba, coguionista (hijo de Fernando Trueba). Su aire algo “sesentayochista” parece revelar la influencia paterna.

4/10

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