A pesar de los avances tecnológicos y las promesas de inclusión, la realidad es que la accesibilidad en las salas de cine españolas aún deja mucho que desear.
Un reciente estudio de la Inevitable Foundation revela que, aunque el 65% de los espectadores con discapacidad de Estados Unidos prefieren ver películas en salas de cine, sólo un escaso 4% considera que estas cumplen con sus necesidades de accesibilidad.
El estudio de la Fundación Inevitable, organización sin fines de lucro que defiende a los cineastas con discapacidad, encuestó a más de 100 cinéfilos con discapacidad sobre sus experiencias en el cine durante los últimos dos años, con preguntas que abarcaban desde deseos y necesidades de asientos accesibles hasta subtítulos.
“Al invertir en el público con discapacidad y sus comunidades, los exhibidores y distribuidores tienen una oportunidad única de aumentar la satisfacción del público general priorizando la comodidad y la experiencia, a la vez que se conectan con un segmento de mercado desatendido”, afirma el informe.
El 42 % de los encuestados afirmó que, cuando necesitaban asientos accesibles, desde asientos reclinables hasta espacios para sillas de ruedas, no estaban disponibles, mientras que el 68 % ha estado en cines sin baños accesibles.
En cuanto a la accesibilidad sensorial, para las personas con discapacidades que las hacen sensibles a los niveles de luz y sonido, el 63 % de los participantes indicó que prefiere ver películas en una sala con baja sensibilidad sensorial, con aforo reducido y mayor iluminación.
El informe concluye: «Al replantear la accesibilidad como una inversión en lugar de un gasto, los propietarios y distribuidores de salas de cine pueden fomentar la fidelidad, generar confianza y captar un segmento de mercado desatendido que genera 21 000 millones de dólares en ingresos discrecionales».
En España también hay problemas de accesibilidad
En España, iniciativas como el proyecto Cine Accesible de la Fundación Orange han trabajado para que diversas películas sean disfrutadas por personas con discapacidad visual o auditiva. Sin embargo, estas sesiones adaptadas son más la excepción que la norma. Ciudades como Bilbao, Palma de Mallorca y Valencia cuentan con algunas salas que ofrecen proyecciones accesibles, pero la oferta sigue siendo limitada.
En 2020, la oferta de proyecciones adaptadas para personas con discapacidad sensorial sufrió un desplome del 88,72%, pasando de 89.627 sesiones en 2019 a tan solo 10.114. Aunque la pandemia tuvo su papel en este descenso, la tendencia ya apuntaba a que la accesibilidad no era precisamente de "cine de autor".
Madrid lidera el ranking de comunidades autónomas con mayor número de sesiones accesibles, acumulando 103.481 proyecciones desde 2014. Sin embargo, otras regiones como Murcia, Extremadura, Ceuta y Melilla aún no han estrenado en esta categoría, dejando a muchos espectadores sin su "butaca de patio"
La Constitución española proclama que la cultura es un derecho para todos, pero la realidad es que factores como la movilidad reducida, la ubicación geográfica o el poder adquisitivo siguen siendo obstáculos. Iniciativas como la de los Multicines Ortega en Puertollano, que ofrecen sesiones adaptadas para personas con discapacidad o Trastorno del Espectro Autista (TEA), son destellos de esperanza en una industria que aún tiene mucho que proyectar en términos de inclusión.
