La explotación de las películas a través de internet, fuera soportes físicos. Todo el mundo dice que el futuro está ahí, pero a veces el futuro se complica y puede tardar en llegar. Ahora todas las miradas están en puestas en las dificultades económicas que viene atravesando Netflix, a quien todos sus competidores tenían como referencia ineludible y reverenciada.
De la esperanza al desánimo. El modelo de negocio de Netflix, que ofrece películas y series a visionar por internet en streaming, a cambio de una cuota mensual, parecía perfecto. Aplaudido por usuarios y estudios, promesa sólida contra la piratería, el aplauso de los profesionales del mundo audiovisual era unánime, y se anunciaron a bombo y platillo los planes de expansión de la empresa por Canadá, Iberoamérica, España, Irlanda y Reino Unido.
Y de pronto, malísimos resultados económicos provocan la desconfianza y la caída de las acciones de Netflix en bolsa. Hasta el punto de que en 15 semanas, señala The Hollywood Reporter, las acciones de la compañía han perdido un 74% de su valor, situándose en los niveles de 2010. Como causas principales de este batacazo se señala el aumento de la suscripción mensual en un 60%, lo que ha llevado a 800.000 suscriptores a darse de baja en Netflix, y el fiasco de anunciar el servicio Qwikster, para el alquiler físico de películas en DVD, de modo que la marca Netflix se reservaría exclusivamente para streaming, lo que ha producido mucho despiste, hasta el punto de que se ha cancelado esa nueva marca.
Los más críticos piden ya la cabeza de Reed Hastings, presidente y cofundador de Netflix, por estos pasos en falso, rápidamente olvidan cómo creo un imperio de alquiler de películas prácticamente de la nada, sólo son capaces de ver una hemorragia que los más pesimistas ven muy difícil de atajar. Para complicar las cosas, la agencia de calificación Moody's ha venido a sembrar más dudas sobre el futuro de Netflix, al bajar su estimación de la deuda de la compañía, consideran que conseguirán menos ingresos al tener menos suscriptores, por lo que sus créditos tendrán un coste mayor.
Uno de los grandes problemas con el streaming de Netflix, es que cuenta con mucho menos producto que en formato DVD o Blu-ray. Resulta irónico que en internet, con mayor o, muchas veces, peor calidad, haya numerosísimos contenidos audiovisuales ofrecidos ilegalmente, mientras ellos no puede ofertar los mismos en su catálogo.
Para replicar a los agoreros, Netflix puede mostrar su pasado, no es la primera vez que sus acciones caen en bolsa, y luego se recuperan. En 2007, año en que aplicaron una subida de tarifas, también bajaron en suscriptores, depreciándose sus acciones en un 30%. Quizá la diferencia es que entonces muchos observadores consideraban que era la oportunidad de comprar, y ahora hay más inseguridades, está claro que con la actual crisis económica todo es más volátil e incierto.
En cualquier caso en España empresas como Filmin y Wuaki.tv tienen motivos para la preocupación, pues aunque sea competencia, les interesa que Netflix abra brecha en el mercado hispano, y se comenta que la compañía podría detener su desembarco aquí. Así Juan Carlos Tous, presidente de Filmin, ha comentado en su cuenta en Twitter “Si confirman que Netflix no llega a España será muy mala noticia para el mercado. ¿Pero no decían muchos proveedores de derechos que habían firmado?”
