El cineasta español Xavier Bermúdez presentó hoy en el festival de cine de Karlovy Vary su película "O Ouro do tempo", un drama sobre la nostalgia del pasado y los seres queridos, pero también una invitación a vivir. Esta cinta compite por el Globo de Cristal en el festival de cine checo, que ahora celebra su 48. edición.
"La película es una invitación a la vida, en el sentido de vivir ese tiempo que transcurre ahora, que es el único en el que se puede vivir", dijo el de Orense.
O Ouro de tempo es la adaptación de un suceso real ocurrido en Francia en la década de los 70, aunque el largometraje narre un momento anterior.
Allá por 1969, el medico de pueblo Alfredo (interpretado por Ernesto Chao) perdió a su mujer muy joven y desde entonces la mantiene secretamente en un frigorífico con un proceso criónico, hasta que los avances de la ciencia le devuelvan la vida. Casi cuarenta años después aparece Corona (encarnada por Nerea Barros), una joven de pasado misterioso que hace las veces de asistenta y cuidadora del médico, y le brinda la oportunidad de revivir, aunque Alfredo "sólo acepta esa invitación a vivir a ratos", explica el realizador.
Es el miedo a entablar una relación íntima con ella lo que lleva al desenlace fatal: "Es fatal el desenlace del personaje, pero no es fatalista", afirma Bermúdez.
Chao, popular actor de comedias televisivas, y que en el pasado interpretó al tetrapléjico Ramón San Pedro en Condenado a vivir, una apología de la eutanasia, señaló que el papel de Alfredo fue "un gran reto". Una hermosa semblanza del flujo de la vida cotidiana en el campo gallego, rodada en la localidad de Vedra (cerca de Santiago de Compostela), sin ninguna banda sonora fuera de los créditos, y, como única acústica, unos parcos diálogos, la naturaleza, los ladridos de León, el cacareo de un gallo, y unos silencios que son más elocuentes de lo que parece. Corona "aprende a contemplar la vida de la naturaleza, la tierra, y ha disfrutarlo como tal", dice Nerea Barros sobre esos silencios tan significativos.
Abundando en los silencios, la joven actriz mostró que la manera de observar de Alfredo, sin decir nada, "eso también es filosófico" o amoroso, y para ello no hacen falta muchas palabras. Un papel que le encantó, en parte por compartir set con Chao y también por permitirle "por fin, un personaje con vida propia, que hice desarrollar".
