El Festival de Cine Italiano sigue su curso con buen ritmo. La nueva jornada deparó una historia de inmigrantes africanos diferente, ligados al mundo de las drogas y la Camorra, en La-bàs: Educazione criminale. Y, por fin, entre tanto drama, llegó una comedia ligera, Scialla!, que al menos nos permitió sonreír un poco.
Verdaderamente el cine dramático y un tanto oscuro está dominando este Festival de Cine Italiano. Gente desubicada en en la sociedad contemporánea, y entre ellos, los inmigrantes, a los que ya hemos visto en Sette opere di misericordia, Isole y Il villaggio di cartone. En esta última veíamos afroamericanos, y lo mismo ocurre en La-bàs: Educazione criminale, en que seguimos al nigeriano Yussuf, recién llegado a Italia, cerca de Nápoles, con la esperanza de hacer fortuna junto a su tío Moses, que al parecer se gana bien la vida en el "paraíso" de Occidente. Yussuf tiene alma de artista y tiene la esperanza de ahorrar para comprar una máquina que le permita desarrollar sus bonitas esculturas. De lo que no se hacía cargo es de que su tío trafica con drogas, ante la mirada atenta de la Camorra.
La-bàs es una cinta irregular. Guido Lombardi sigue el esquema de protagonista cayéndose del guindo, y aprendiendo la lección de que el dinero no crece en los árboles, y conseguirlo "fácilmente" tiene un precio demasiado alto. Resulta curioso ver una película italiana en que la mayoría de los personajes son negros, lo que da idea de cómo está cambiando el rostro de una Europa en decadencia, que a veces ofrece a los recién llegados sólo lo peor de Occidente.
Para cambiar el paso, llegó al fin al certamen un comedia, Scialla!, que podía ser mejor de lo que es. De acuerdo, te sonríes con las andanzas de Bruno, un profesor que vive a su aire, hasta que descubre que tenía un hijo adolescente, Luca, al que aprenderá a querer, por una obligada e inesperada convivencia, en que el chico ignora que está con su progenitor. Lo que pasa es que las bromas son a veces demasiado frivolonas, y restan un poquito de peso a lo que no deja de ser una historia para pasar el rato. Pero el film con que debuta en la dirección el veterano guionista Francesco Bruni tiene un pase.
