Tras la polémica portada de un periódico nacional donde uno de nuestros líderes pactaba con una tortuga, decidí evadirme de la realidad visionando Gamera, el mundo bajo el terror, de 1965, una de las películas más representativas del "kaiju eiga", o sea las producciones japonesas de monstruos gigantes.
Creada por los estudios Daiei para competir con la competencia, Godzilla, de Tojo, como todos sabréis Gamera es una tortuga voladora gigante con colmillos (al parecer algunas especies de galápagos prehistóricos ya tenían dientes). Y que vuela, no se sabe muy bien cómo, porque carece de alas, si bien el ya fallecido Roger Ebert, de Chicago Sun Times, uno de los críticos estadounidenses más reputados, apuntaba que el bicho se propulsaba mediante flatulencias. No existe otra explicación más convincente.
La peli no tiene desperdicio. El Dr. Hidaka, su asistente Yamamoto Kyoko, y el fotógrafo Aoyagi acuden al Polo Norte para un proyecto científico en una villa esquimal. De repente son testigos de la caída de un avión que transporta una bomba atómica, lo que causa una espantosa explosión, que despierta a Gamera, tortuga prehistórica de tamaño familiar que permanecía en hibernación bajo el hielo.
En cuanto logra regresar a la civilización, el bueno de Hidaka comparece ante los medios para advertir a la población del peligro que supone la tortuga, pero nadie le hace caso porque todas las televisiones están pendientes… ¡de un avistamiento de platillos volantes! Así las cosas, Gamera llega a Japón de improviso sin que se le espere. Tras atacar un faro, el monstruo se da cuenta de que un niño del interior del mismo está a punto de caer al vacío. Se trata de Toshio, obsesionado con las tortugas, convencido de que puede comunicarse con ellas, que se hace amiguito de Gamera.
El doctor Hidaka, con ayuda del niño y de su amigo el doctor Murase, inventan varios planes para detener la amenaza, pero ninguno funciona. Por fin, Gamera llega a Tokio, destruyendo media ciudad. Los científicos consiguen en último extremo atraerle con llamas (que le embelesan como el color rojo a los toros) hacia un cohete-trampa, donde queda atrapado. El artefacto es lanzado al espacio, de donde se supone que Gamera no regresará jamás… (al menos hasta la secuela).
Un rodaje monstruoso
Encomendaron la dirección de El mundo bajo el terror a Noriaki Yuasa, ex niño prodigio que un año antes había tratado de reconvertirse en realizador, rodando para Daiei la desconocida Shiawasa nara te o tatake, ¡una comedia musical! El proyecto jamás vio la luz, por una serie de infortunios, sobre todo porque unas ratas que iban a ser utilizadas en el film portaban un virus de la gripe que contagiaron a todo el equipo técnico.
La productora decidió darle otra oportunidad al hombre, confiándole el film tortuguil, a pesar de las reticencias de algunos directivos que le calificaban de gafe. Yuasa prometió hacerse el hara-kiri si en su segundo intento no lograba entregar el metraje a tiempo. Para asegurarse el éxito en su empresa llegó a irse a vivir a los estudios, sobre todo para poder probar él mismo el traje del monstruo, diseñado por el especialista en este tipo de disfraces Masao Yagi, uno de los grandes.
Para las escenas con fuego, éste había incluido un sistema para que los actores que iban a manejar a la criatura no perecieran quemados, no fuera que luego después el sindicato se quejara. El armatoste pesaba como un demonio, por lo que el especialista de turno sólo podía llevarlo un rato antes de desfallecer. Esto obligó al realizador a tener que alternar a varias personas.
Llevaba también gasolina en el interior para simular que la criatura absorbía fuego, lo que provocó que durante el rodaje en un momento dado el atuendo explotara. Por suerte, en ese momento no lo llevaba puesto nadie.
Por otro lado, para recrear el principio del film, que transcurre en el Polo Norte, como no había presupuesto para trasladar hasta allí a todo el equipo, los productores sugirieron utilizar bloques de hielo gigantes, para que el set alcanzara temperaturas bajo cero. Como consecuencia, el equipo tuvo muchas dificultades a la hora de trabajar, y algunos de los actores estuvieron a punto de sufrir una hipotermia.
La mejor definición de la peli la he encontrado en la popular base de datos imdb, donde un tal cloud77712577 explica “Básicamente, es Godzilla reemplazado por una tortuga voladora, con mensaje ecologista. Suena ridículo. Lo es”.
En 2016, el personaje vuelve a las pantallas en un film titulado simplemente Gamera. Veremos.
