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Zona friki

¿José Sancho fue Drácula en un film español de vampiros karatecas?

Cuando ejerzo como crítico para decine21.com siempre me pregunto si la labor de nuestro gremio realmente sirve para algo o tiene alguna

¿José Sancho fue Drácula en un film español de vampiros karatecas?

Cuando ejerzo como crítico para decine21.com siempre me pregunto si la labor de nuestro gremio realmente sirve para algo o tiene alguna influencia. Está claro que nadie nos tiene en cuenta siquiera mínimamente cuando llega una superproducción de Hollywood que gasta millones en publicidad y aparece en todos los telediarios. Por cierto, estos últimos cada día me sorprenden más, porque se limitan a crónica de sucesos, alguna noticia picantona, información deportiva limitada al Madrid y el Barça, y de propina se han reconvertido en grandes plataformas de promoción de superproducciones. El caso es que por poner un ejemplo El código Da Vinci arrasó pese a que tuvo reseñas nefastas.

Queda la duda de que podamos resultar decisivos en los casos de producciones pequeñas y alternativas o europeas. Pero tengo mis reservas, pues Intocable para mis colegas de profesión era amena y correctista y recaudó muchísimo más que The Artist, recibida merecidamente como obra maestra.

En cualquier caso, me alegra seguir descubriendo de vez en cuándo críticas que me animan a ver la película. Es el caso del comentario de hace algún tiempo escrito por Oskar L. Belategui –un tipo por lo general bastante juicioso– para El correo, en el que habla de un film hasta ahora desconocido para mí titulado Kibris, la ley del equilibrio. ¿Sabíais que existía una producción española de vampiros karatecas en la que José Sancho hace de Drácula? Y encima está acompañado por la Miss España Lorena Bernal y la presentadora televisiva Paula Vázquez, mientras que incluye un cameo de Eduard Soto, el Neng de Buenafuente.

El texto del crítico es genial:

"¿A la sala tres? ¡Qué valor!", ironiza el acomodador. Bilbao. Martes. Diez y media de la noche y el cronista afronta en solitario Kibris, la ley del equilibrio, engendro excretado por un tal Germán Monzó, diríase la reencarnación catalana de Ed Wood. Al menos, el peor director de la historia tenía sentido del humor, pero este tipo se lo cree. Se toma en serio a sí mismo. Ahí es nada una cinta de vampiros y artes marciales donde Paula Vázquez suelta: "Soy la hija adoptiva de Drácula".

La pobre no tiene la culpa. Faltos de historia, de diálogos y de director, los 'actores' de Kibris, abandonados a su suerte, naufragan en el más triste de los ridículos. Sale Pepe Sancho con colmillos de plástico, Lorena Bernal en chándal y chinos, muchos chinos, por algo el jeta de Monzó viajó gratis al festival de Shanghai. Qué valor hacer pasar por película un pestiño que ni siquiera luce un acabado profesional. No existe puesta en escena, ni personajes, ni continuidad dramática. Las peleas, las escenas de tensión, el doblaje y los efectos especiales -¿esos murciélagos colgados de un hilo!- provocan la carcajada. Lo patético es que están pensados para inquietar; la machacona voz en off nos recuerda el trascendente equilibrio entre humanos y vampiros cuando lo difícil es mantener el equilibrio en la butaca.

¿Por qué llega a las salas bilbaínas este insulto al espectador y sigue sin estrenarse comercialmente lo último, entre otros, de Erice y Jordá? Kibris, la ley del equilibrio dura 80 minutos, y este cronista sólo aguantó 50. El acomodador tenía razón.

Pues resulta que después de leerlo me han entrado unas ganas compulsivas de ver la película. Lo malo es que no parece estar disponible de ninguna forma, ni ha salido en DVD o Blu-ray. ¿A qué están esperando? ¿Pepe Sancho con colmillos de plástico? El tráiler es de lo más cutre que he visto jamás. Por supuesto, el autor, que antes firmaba sus trabajos como Sergio Argento, ha 'pillado' de la Generalitat para que se estrenara en catalán.

El cine español no para de darme sorpresas, precisamente esta semana en la que se ha anunciado que las precandidatas por España al Oscar a la mejor película de HABLA no inglesa son una peli muda, otra hablada en francés, y la tercera en andaluz callejero incomprensible.

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