Si Juan Manuel De Prada hubiera afirmado, por poner un ejemplo, que Iñaki Urdangarín le pareciera un tipo honrado, no le hubieran
Si Juan Manuel De Prada hubiera afirmado, por poner un ejemplo, que Iñaki Urdangarín le pareciera un tipo honrado, no le hubieran caído ni la mitad de palos. Pero, ay, el escritor ha cometido la tropelía de asegurar en su columna de XL El Semanal que las emperatrices de Juego de tronos están desnudas (cierto es que abundan las secuencias en las que el diseñador de vestuario ha trabajado poco). Ha resultado ser finalmente un gran provocador mi ex compañero de Cinerama, pues se me ocurren pocas afirmaciones que hoy en día pudieran escandalizar tantísimo a los apoltronados ciudadanos.
Me gustaría utilizar mi sano derecho a disentir para comentar que no suscribo ninguna de sus afirmaciones. Aunque opino que no es ni de lejos la mejor serie del momento, y le falta por ejemplo la profundidad de personajes de Mad Men, Breaking Bad o Downton Abbey, lo cierto es que como he comentado muchas veces en este blog sobre el género fantástico a mí sí que me gusta Juego de tronos.
En mi humilde opinión, De Prada no tiene razón sobre todo cuando dice que la serie no se entiende, aunque puedo imaginar que si no le apasiona demasiado, se habrá perdido en muchas subtramas por la abundancia de personajes, factor que puede despistar un poco, si no se está al quite y se sigue cada episodio con cierto entusiasmo, algo que el ganador del Planeta claramente no siente por esta producción de HBO. Y si no se entendiera, tampoco pasaría nada, pues eso no quiere decir que no se pudiera disfrutar de la serie. Confieso que Perdidos me mantuvo exactamente de esta forma, perdido, durante la mayor parte de cada episodio, y aún así estaba enganchadísimo, casi hasta su decepcionante final.
Obviamente, entiendo que se utilice twitter para expresar tranquilamente el desacuerdo con el articulista. Pero después de que De Prada se convirtiera en trending topic estuve leyendo algunas 'perlas', y lo cierto es que muchos comentarios me parecen vergonzosos e inaceptables. Hombre, si se hace algún comentario divertido –que también los había–, todavía, pero en este caso primaban los insultos puros y duros, tipo “De Prada tampoco entiende la teoría de la evolución”, “De Prada no entiende Dora la exploradora”, o “De Prada tuvo que dejar el libro “Aprende las vocales con Teo” a la mitad”. Atención al individuo que afirma que “Juan Manuel de Prada, conocido clon de Paco Marhuenda, habla de Juego de tronos para demostrar que es bobo”. En fin, creo que lo único que queda ‘demostrado’ es la ‘refinada’ educación del que ha escrito el comentario.
En fin, en el fondo le tengo gran envidia a De Prada, porque confieso que he tenido a veces la tentación de afirmar a los cuatro vientos que Joan Miró sólo pintaba rallajos, pero me he callado porque van a decir de mí que soy un inculto, posiblemente con toda la razón. Y la Torre Eiffel pienso que se puede calificar como un amasijo de hierros con forma de falo gigantesco. Una vez, cuando toda la familia se reunía para ver el Festival de Eurovisión, dije en voz alta que me parecía un peñazo, y me mandaron a la cama sin cenar.
