La realidad puede superar con creces a la ficción. Todos nos espíamos a todos. Si un día no hay un pinchazo telefónico
La realidad puede superar con creces a la ficción. Todos nos espíamos a todos. Si un día no hay un pinchazo telefónico aquí, será porque te han hackeado ya el ordenador, o porque el de al lado te está grabando con su smartphone. Estos días Merkel y compañía andan muy dolidos por el espionaje de Obama, sacado a la luz por las filtraciones de Snowden. Hasta en España han pedido explicaciones al embajador yanqui, un paripé más que notable, pues la colaboración entre nuestros servicios secretos y los de Estados Unidos es un secreto a voces, que entre otras cosas ha permitido dejar reducido el terrorismo etarra a casi nada, por lo menos en lo que a asesinatos se refiere. Y ahora mismo leo que Putin entregó a los líderes del G-20 un pen drive con un troyano, realmente parece asombroso.
Lo cierto es que el espionaje se ha practicado siempre, también entre amigos y aliados, por penoso que suene, algo tristemente revelador sobre la condición humana en que cuesta fiarse del prójimo. Algunos se caen del guindo ahora, otros no tanto.
Yo debo ser un poco masoca, porque a la realidad que ocupa los medios de información sumo el hecho de que las 3 series de televisión que sigo en la actualidad tienen que ver con el espionaje y las conspiraciones. La tercera temporada de Homeland nos muestra a la CIA hecha unos zorros tras un terrible atentado, a Carrie Mathison más paranoica que nunca, y a los iraníes queriendo espiar a los americanos que los espían. Los Rehenes (Hostages) de la doctora Ellen Sanders y familia son espiados las 24 horas del día por los hombres que les han secuestrado con idea de que ella, cirujana que debe operar al presidente de Estados Unidos, cometa un “involuntario” error fatal. Y qué decir de la guerra fría de The Americans, con dos agentes rusos que han formado una “feliz familia americana”, aunque con su nuevo vecino del FBI que se dedica al contraespionaje puede ser un problema...
En los 3 casos las tramas se retuercen hasta extremos insólitos, pero claro, la realidad es una dura rival, y a veces es difícil imaginar lo que puede ocurrir de verdad en el mundo...
