Al igual que ocurrió con La última cima , Juan Manuel Cotelo ha vuelto a lograr la proeza de distribuir directamente su nueva
Al igual que ocurrió con La última cima, Juan Manuel Cotelo ha vuelto a lograr la proeza de distribuir directamente su nueva película y llenar las salas. Mary's Land (Tierra de María) vuelve a apelar a la sed de trascendencia del público, y éste respondiendo bebiendo hasta saciarse. En sus 4 primeros días de exhibición, ha logrado recaudar 88.000 euros en sólo 11 salas, logrando el mejor promedio de recaudación por sala de todo el año, 8.000 euros, cifra que ya quisieran poder recoger los dueños de las salas habitualmente.
Si se tratara de cualquier otro film, la cinta generaría comentarios por doquier. Al tratarse de un imaginativo documental de ficción de temática religiosa, católico para más señas, que combina testimonios reales de personas que han experimentado un cambio importante en sus vidas de la la mano de la Virgen María, con una búsqueda imaginaria al más puro estilo James Bond, algunos han respondido con un “piadoso” silencio, el ninguneo puro y duro.
Doy fe de que en el pase de prensa al que acudí, en una sala con capacidad para más de 800 personas, nos reunimos poco más de una docena de colegas periodistas. Dónde estaban los otros no lo sé. No había coincidencia con otro pase apabullante, y mi teoría es que una serie de factores producen la “tormenta perfecta” que justifica la ausencia. Eso sí, luego, cuando las cifras cantan, no hay más remedio que hacer algún comentario, casi siempre alusivo a un público “nicho”, los católicos responden en tropel a una película mariana.
Por supuesto que esto último es verdad, pero no toda la verdad. Lo cierto es que algo pasa con Mary's Land (Tierra de María), en el público que va a verla y en el público que no va a verla. Entre los primeros, no basta la idea de la coincidencia de intereses. Seguro que hay muchas actividades de carácter confesional que no congregan a tanto público, e incluso películas que reflejan valores católicos, y que los creyentes no van a ver; lo que quiero decir es que al interés por el tema se suma la calidad del producto. Mary's Land (Tierra de María) es una buena película, quizá no tanto como La última cima, más fresca, pero en el caso que nos ocupa hay más medios, muy buenas ideas y testimonios poderosos. Y sobre todo, trasluce “la alegría del evangelio”, ya saben, la cosa que da título a ese documento que ha publicado hace poco un tal Francisco, que creo que es Papa y Time le ha nombrado persona del año.
Muchos de los que no van a ver la película, lo hacen por prejuicios y desinterés. No lo digo de modo peyorativo, en el caso del espectador que paga su entrada. Entiendo que tienen una idea previa de la religión y la fe, el tema de la película no les interesa, y prescinden de verla, se cierran en banda y están en su derecho. Lo que me resulta más difícil de entender, es la actitud de los informadores, que, si se me permite parafrasear una expresión bíblica que viene al caso, “teniendo ojos no quieren ver, y teniendo oídos no quieren oír”, con el agravante de que su profesión debería llevarles a estar enterados de lo que se cuece, en películas afines o que les agradan, pero también en películas que no concuerdan con sus ideas, para tratar de orientar al espectador, del modo más objetivo posible, sobre su calidad fílmica. Es verdad que a veces están condicionados por los medios en los que trabajan, donde dominan la ideología, los complejos, o una combinación de ambas cosas, que se imponen a la profesionalidad, al olfato periodístico, al servicio al lector. Así nos luce el pelo, a veces.
