Walden Media es una productora de cine independiente nacida en 2001, que junto a Bristol Bay, promueve películas con valores familiares y espirituales. Detrás está el respaldo económico del magnate Philip Anschutz, bien conocidos por sus creencias cristianas, es miembro de la iglesia presbiteriana. Sus producciones más conocidas son las 3 películas más recientes basadas en Las Crónicas de Narnia de C.S. Lewis, El león la bruja y el armario, El príncipe Caspian y La travesía del Viajero del Alba. Entre los principios que guían el trabajo de estas compañías se encuentra el de hacer películas con valores para todos los públicos, evitando el recurso a expresiones de mal gusto, o a escenas de sexo y violencia.
Aunque han trabajado en el pasado con grandes estudios como Disney y Fox, algunas de sus películas han errado el tiro por no contar con el respaldo de estas megacompañías que al fin y al cabo son los amos de Hollywood, y porque fácilmente pueden recibir la etiqueta de “películas con moralina” o así. De modo que según informa Michael Cieply en el New York Times, Walden Media ha decidido ampliar el campo de influencia de sus filmes, se trata de llegar a un público más amplio.
Y una forma de hacerlo consiste en forjar alianzas con compañías que a priori son de ideas contrapuestas, pero con las que siempre se pueden encontrar puntos en común sobre los que trabajar unidos. El ejemplo citado de una producción de Walden Media, Amazing Grace, resulta muy pertinente, porque ese film contaba el logro de William Wilberforce, abolicionista inglés que supo encontrar aliados de ideas diferentes pero que compartían con él la meta común de buscar el final de la lacra de la esclavitud.
Algo así desean ejecutivos en nómina de Anschulz, como Frank Smith y Michael Flaherty. No traicionarán los ideales primigenios, por supuesto, pero si se puede trabajar con Harvey Weinstein en una película como The Giver, y reclutar a Meryl Streep, que ha hecho con él filmes como Agosto, ¿por qué no? No le pondrán el veto, aunque el conocido productor haya podido respaldar a lo largo de su prolífica carrera cintas con valores tan poco espirituales como la violenta y vengativa Django desencadenado, o respaldando el aborto, como Las normas de la casa de la sidra. Además están ahora produciendo Everest, que dirige Baltasar Kormákur, lo que supone forjar alianzas con un nuevo estudio, Universal, con capacidad de llegar a un público amplísimo.
Parece que la estrategia de Walden Media pasa por insuflar valores a las películas que hacen los estudios aportando financiación. Se trataría de persuadirles de que cintas como Noé y El cielo es real son prueba fehaciente de lo que el público reclama y no acaba de recibir en las dosis adecuadas, cine que inspira: y ahí su aportación puede ser muy valiosa, más allá del puro desembolso de capital.
