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Blog de Hildy

La lamentable campaña de "La Señora de los Anillos" a propósito de "Mujercitas"

Se estrena en DVD, Blu-ray y plataformas digitales “Mujercitas”, la magnífica adaptación de la obra de Louisa May Alcott, llevada a cabo por Greta Gerwig, una gran cineasta.

Sony ha acertado plenamente con una nueva producción de este clásico, Mujercitas sabe contar muy bien una historia que no envejece, y retrata el alma femenina como pocas obras. La obra es completamente moderna, porque contiene valores universales, que apelan al lector y al espectador de cualquier época.

En cambio, me parece completamente inoportuna la campaña de marketing que ha impulsado en Instagram con el acompañamiento gráfico de lo que parece un anillo de compromiso, y la intención de rendir “un homenaje a las mujeres de hoy que, como las hermanas March, quieren vivir la vida según sus propias normas”.

Para empezar, se trata de una campaña rebosante de negatividad, una pintoresca declaración de ocho principios, encabezados por el sonoro “No quiero”, que se contrapone al tradicional “Sí quiero”, declaración del afecto hondo entre enamorados y símbolo de su compromiso amoroso. Enseguida me hizo evocar ese “No es no, qué parte no entiendes” que con tono chulesco y poco constructivo han utilizado algunos políticos a la hora de “dialogar” con la otra parte.

Pero resulta todavía más molesto su tono narcisista y egocéntrico, en unos momentos en que el mundo entero vive una pandemia que se está llevando muchas vidas por delante, y que reclama solidaridad, pensar en el otro y dejar de mirarse el propio ombligo. Propuestas como “No quiero estar guapa para ti, me maquillo para mí misma”, “No quiero dejar de quererme nunca”, “No quiero que me digan que...”, “No quiero tener menos oportunidades que nadie” (horroroso uso del castellano por cierto), etcétera, me parecen una autoafirmación del yo bastante triste. Es la hora de salir del cascarón y mirar a los demás, de compartir sus penas y alegrías.

Finalmente, me parece un error lamentable decir “No quiero casarme y tener hijos”, decisión con la que tantísimas mujeres son felices, para luego añadir la coletilla perdonavidas “esa opción también es legítima”, por si acaso alguien protesta o algo así ante lo que se considera como un estilo de vida de poca categoría.

Lo dicho, felicidades por la película, y tirón de orejas por una campaña tontorrona, que sigue la corriente frívola de los tiempos, y que no se justifica por la intención de abogar por el empoderamiento femenino. Dudo que a la gran escritora Louisa May Alcott le hubiera agradado que utilizaran su obra para esto.

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