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Blog de Hildy No solo de cine y series vivirá el gigante del streaming

La tercera "temporada" de Netflix es un remake de la estrategia de la competencia

Algunos románticos creíamos que Netflix tenía muy claro y no iba a modificar su objetivo único, entregar a sus suscriptores las películas y series que deseaban ver.

En un artículo de The Economist con el expresivo título “Season 3, coming soon”, el prestigioso semanario analizaba los resultados de Netflix correspondientes al segundo trimestre de 2021, donde queda más que clara la ralentización del crecimiento global en el número de suscriptores, apenas 1,5 millones, y con la pérdida de 0,4 millones en Estados Unidos y Canadá. El crecimiento cae un 85% con respecto a 2020, y aunque es verdad que la pandemia del covid adelantó clientes que deberían haber llegado en 2021, los jefazos de Netflix andan preocupados.

The Economist juega con la metáfora de considerar a Netflix como una serie, que aborda ahora su tercera temporada. En la primera temporada, fue un videoclub físico que entregaba sus películas en DVD por correo postal en Estados Unidos. En la segunda temporada fue pionero en ofrecer las películas y series por streaming, al tiempo que hacía inversiones millonarias en producción propia e iniciaba la expansión internacional. En ambas temporadas, la compañía de Reed Hastings, ahora también copresidida por Ted Sarandos, demostró una gran visión de la jugada y anticipación al futuro.

Con estos precedentes, cabía esperar que la acometida por parte de Netflix de una tercera temporada en su estrategia empresarial, también sería rompedora. Pero no es esa la impresión que da. Más bien hay una sensación de vacilación, y de pasos que se parecen demasiado a los de la competencia, como un remake o plagio, y que podrían resumirse con una palabra: diversificación. Las películas y series no bastan, la competencia con las otras compañías por hacerse con el talento es feroz. Sí pueden rascar en el mercado internacional, donde el grado de penetración es grande, superior al de Disney+ y compañeros, por eso el crecimiento en suscriptores aún puede dar alegrías en Iberoamérica y Asia, aunque al tratarse de países pobres, los ingresos que proporcionarán serán limitados.

En tal tesitura, Netflix ha aplicado su filosofía empresarial, de no conformarse ni apalancarse con lo que hay, deben afrontar el futuro. Y aquí me entran bastantes dudas, sobre todo porque no veo que sigan un camino novedoso y original. Es cierto que no pueden inventar en cada temporada la piedra filosofal, pero sí cabía esperar un poquito más de imaginación. De momento detecto algo parecido a lo que hizo Amazon, que originalmente era una librería en su tienda virtual, y comenzó a vender otros productos, de todo tipo. En su caso Netflix va más tranquilo, pero a productos como realities, y experimentos con la interactividad, ha añadido la compra de sellos editoriales de comics, venta de merchandising, y aún más recientemente, la incorporación de videojuegos. Más cercano a sus orígenes habría sido comprar un estudio de cine, con su catálogo, como han hecho Disney con Fox Amazon con MGM, pero ahí no han imitado.

La imitación es buscar otro producto para ofrecer, distinto de películas y series. Por ahora no han comprado un periódico, un canal de televisión o un equipo de fútbol, aunque quién sabe, pero sí se han puesto con los videojuegos o con vídeos cortos tipo Tik Tok. La novedad sería ofrecerlo en streaming y sin coste adicional. A mí no me parece que una tercera temporada con estas novedades vaya a relanzar las suscripciones, y pienso que mejor harían en ser más selectivos en lo que producen o compran, porque la morralla cada vez es mayor en la platoforma. Pero en fin, el tiempo dirá si la nueva temporada da los frutos apetecidos...

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