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¿Quién dijo que ver una película era tarea sencilla?

10 consejos para que tu sala de estar sea, de verdad, una sala de cine

Con frecuencia escucho a cinéfilos defender, con uñas y dientes, que la experiencia de ver una película en una sala de estar no es comparable a la de verla en una sala de cine. No puedo estar más de acuerdo con ellos. Pero quizá no exactamente por las razones que imaginan. (Foto: Manolo Pavón, "Competencia oficial", Buena Vista)

10 consejos para que tu sala de estar sea, de verdad, una sala de cine

Y es que no considero lo más importante el hecho de sentarse ante una pantalla gigante en un cine, con el mejor proyector y los mejores altavoces posibles. Por supuesto que esto ayuda, y mucho, y es lo deseable pero, repito, no es lo principal. Aparte de que con algunos sistemas actuales de “home cinema”, con pantallas de grandes dimensiones, y calidad de sonido e imagen fantásticos, se podría pensar que una proyección en nuestro hogar se aproxima bastante a la de una pequeña sala de cine, o al menos a la sala de proyección de que disponen algunas compañías para los visionados.

Pero esto no es lo definitivo, en mi modesta opinión. El problema de ver una película en casa, es que con frecuencia lo hacemos en unas circunstancias nada óptimas, un tanto descuidadamente, lo que priva a la experiencia de toda su magia. De modo que quiero proponerte el siguiente decálogo para hacer que la proyección de películas en tu casa, en compañía de la familia y amigos, se convierta en algo especial, una suerte de cine club. Seguramente podría darte más consejos, y a ti se te ocurrirán otros, pero lo bueno es empezar.

1) Establece una hora de proyección y no retrases el comienzo del visionado ni un minuto. Bueno, vale, quizá puedes jugar con un margen de 5 minutos de cortesía. Pero no más. Os disponéis a hacer algo muy especial: sumergiros en una historia, dejar por un rato de ser vosotros mismos. El que llegue tarde, ya espabilará para la siguiente sesión.

2) Prohibido usar el teléfono móvil. Para nada. Lo ideal es no tenerlo cerca. No digo que hagas como en ocasiones nos invitan a hacer en los pases de prensa, para evitar el pirateo de un estreno, meter el móvil en un sobre y dejarlo fuera de la sala, como si de un servicio de guardarropa se tratara. Pero casi. Un cestito, y todos los móviles en modo avión allá dentro, es una buena solución.

3) La película que se va a ver tiene que haberse anunciado previamente, nada de improvisar ni presentar varias opciones con votación a mano alzada. Una persona que sepa, con un poco de gusto, y capaz de entender la sensibilidad de los asistentes, ha de elegir con suficiente antelación para que se sepa lo que se va a ver. Si hay cierta homogeneidad entre los asistentes, puede establecerse un sistema rotatorio, cada día le toca a uno proponer la película que se va a ver.

4) He comentado ya que no es necesario contar con el super sistema de Home Cinema, aunque si se tiene, claro, mejor. Lo que desde luego es importante es un mínimo de calidad, buena imagen y sonido, óptima conexión wifi si se va a ver en streaming, disco de DVD o BD en condiciones impolutas, nada de rayas inesperadas o polvo que estropea el visionado. Luces apagadas, butacas confortables.

5) No digo que nos vistamos como si fuéramos a ir a la gala de los Oscar, pero un poquito de elegancia y decoro vienen bien. O sea, estar vestidos y no en pijama y zapatillas, sentados y no tumbados o cercanos a la horizontal. Habría que plantearse ver una película como una actividad que requiere un poquito de esfuerzo e interés, de poner atención... Todo lo que sea un excesivo relajamiento puede convertirnos en espectadores perezosos, que enseguida se cansan, protestan y aburren. Hay que tener paciencia, dejar que los minutos transcurran, entender lo que nos están contando, pensar que no nos van a dar a veces todo mascado...

6) La película puede ser reciente... o no. A veces caemos en lo que está de moda, y puede ser un elemento a tener en cuenta, pero no el definitivo. Los clásicos son clásicos y nunca pasan de moda, aunque hay que saber elegir y alternar. Una película puede ilustrar un tema candente, o servir para conocer mejor a un director o el cine que se hace en determinado país. Merece la pena arriesgar programando algo que no se suele ver, pero sin caer en proponer algo que se convierta en insufrible. En el caso de proyectar una película “difícil” habrá que tenerlo en cuenta y proporcionar a los espectadores alguna herramienta que les facilite el visionado.

7) Puede ser útil proporcionar algo de información antes de ver la película, aunque sean solo unas pocas pinceladas. Para nada se trata de hacer spoiler, pero ayudará compartir un enlace a la crítica de la película en Decine21, o que alguien que haya leído algo sobre la peli haga una presentación. Algún dato sobre el tema, el director, los actores, el año que fue rodada, ayuda a meterse un poco en harina.

8) Se debe ver la película de un tirón. Nada de un intermedio para tomar unos canapés, o ir al lavabo, o una pausa porque llaman por teléfono (¡que no hay teléfonos, leñe!) se supone que estás en el cine, y ahí, si uno tiene una necesidad, pues ya se sabe, abandona momentáneamente la sala y se da prisa para poder volver a seguir disfrutando de la película. Algún alma caritativa quizá te resuma lo que te has perdido.

9) ¿Se puede hablar durante la proyección de una película? ¡No! Hay que guardar silencio, para no perder detalle. Pero tampoco se trata de ser unos talibanes. A veces, en el momento adecuado, resulta aceptable un comentario gracioso u oportuno. Lo que es inadmisible es el tipo que pregunta todo el rato, el que radia la película, o el que dice lo que va a pasar a continuación porque ya la ha visto.

10) Comer o no comer, he ahí el dilema. Existe una larga tradición de ver películas tomando palomitas. La actividad de beber y deglutir puede distraernos, cada uno verá. Pero es cierto que hay momentos, en los cambios de escena, que son bastante adecuados para pegar un sorbo a nuestra cervecita, o tomarse un cacahuete. En cualquier caso, nada de ruidos masticando y sorbiendo que molesten a los demás. Y que calmar el apetito no nos distraiga, lo mejor es venir ya comidos, o hacerlo al final, mientras se comenta la película, y se estable un debate tipo cine fórum.

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