Hace algún tiempo, las majors estadounidenses se dieron cuenta del interés de cultivar a determinados segmentos del público, los afroamericanos y los
Hace algún tiempo, las majors estadounidenses se dieron cuenta del interés de cultivar a determinados segmentos del público, los afroamericanos y los cristianos mayormente, que podían ayudar a engrosar sus arcas. Ahora han descubierto que también existen los hispanos, algo que prueban éxitos televisivos como Ugly Betty de la ABC, que adapta el culebrón colombiano Yo soy Betty, la fea. Y es que la población hispana de EE.UU. representa un 12% del total.
De este modo, Salma Hayek ha llegado a un acuerdo con MGM a través de su productora Ventanazul, para hacer películas destinadas al público hispano, con presupuestos que oscilarán entre 5 y 25 millones de dólares por título. Warner, Universal y Disney estudian la posibilidad de crear un sello de producción específicamente hispano. Y la independiente Lions Gate ha llegado a un acuerdo con la compañía de Florida Panamax para estrenar La mujer de mi hermano y Ladrón que roba a ladrón.
Estos movimientos, o el triunfo reciente de El laberinto del fauno, podrían ser una gran oportunidad para el cine español... siempre que se hicieran buenas películas, algo que por desgracia, no es tan sencillo. No hay más que echar una mirada a las producciones españolas que se anuncian para 2007, donde poca cosa se puede decir, así de entrada, que prometa: Mataharis, de Icíar Bollaín, Los crímenes de Oxford, de Álex de la Iglesia, y Luz de domingo, de José Luis Garci, son las que más llaman la atención, pero quién sabe…
