Hace catorce años Robert Altman dirigió Vidas cruzadas , uno de sus mejores filmes, que lograba trenzar con gran habilidad diez historias de ese gran
Hace catorce años Robert Altman dirigió Vidas cruzadas, uno de sus mejores filmes, que lograba trenzar con gran habilidad diez historias de ese gran escritor americano llamado Raymond Carver. Aunque nadie dudaba de su gran calidad artística, comentaristas como Charles McGrath creen que había mucho de Altman en el resultado final, lo que hacía que de algún modo se perdieran las esencias carverianas. Sea como fuere, el caso es que ahora uno de los relatos que Altman incluyó en su film, “Tanta agua tan cerca de casa”, ha dado pie a un largometraje completo del australiano Ray Lawrence (que dirigió la estupenda Lantana, película que por cierto tenía mucho de Altman en su enfoque coral), con guión de Beatrix Christian, y protagonismo de Laura Linney y Gabriel Byrne. El film, retitulado Jindabyne, se centra, desde el punto de vista de una mujer, en una excursión de pesca, que comienza con el hallazgo del cadáver de una mujer ahogada. El marido de la narradora y sus compañeros deciden amarrarlo y disfrutar del fin de semana: la idea es comunicar su macabro hallazgo a la vuelta.
Si Altman cambió el marco geográfico del Noroeste de Carver a Los Ángeles, Lawrence lo ha reemplazado por Nueva Gales del Sur en Australia, que parece se ajusta más al estado mental de la obra del autor. Eso sí, Lawrence estira la historia, pudiendo detenerse así mejor en los matices para hablar del tema de la responsabilidad de los personajes –su asunción o todo lo contrario–; y el cadáver hallado resulta ser de una aborigen, lo que le permite abordar el tema de los nativos en Australia.
