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Biografía

Laura Linney

Laura Linney

56 años

Laura Linney

Nació el 05 de Febrero de 1964 en Nueva York, EE.UU.

Puedes contar con ella

05 Enero 2004

Hay actrices que no son estrellas, pero que son capaces de iluminar la pantalla con su profesionalidad y obtener el reconocimiento de directores y público. Es el caso de Laura Linney.

Porque quizá su nombre no sea conocido por los aficionados, pero seguro que lo es su sonrisa y su rostro lleno de naturalidad. El motivo es que la hemos visto en numerosas películas, aunque un poco más allá de los personajes principales. Y, claro, ¿quién retiene el nombre de la mujer de Jim Carrey en El show de Truman, de la fiscal del caso de Edward Norton en Las dos caras de la verdad o de la esposa de Sean Penn en la reciente Mystic River?

Son preguntas para nota, pero esa mujer era Laura Linney, y los directores que saben reconocer a una actriz con enorme variedad de registros siguen requiriéndola para dar vida a esos personajes menores que, a la postre, son vitales para aportar densidad dramática a la historia.

A Laura Legett Linney (Nueva York, 1964) la vocación le viene un poco de familia. Su padre es un reconocido actor teatral, por lo que a su hija la profesión de las tablas siempre le resultó cercana. Tanto, que nada más acabar sus estudios en el instituto ingresó en la Brown University para estudiar arte dramático. Finalizó la carrera en 1986, pero todavía amplió su currículo tres años más en la Juilliard School (donde conoció a la actriz Jeanne Tripplehorn, una de sus íntimas amigas) y más tarde en la Moscow Art Theater School. Como se ve, la chica lo tenía bien clarito, y muy pronto iba a demostrar que valía para meterse en la piel de sus personajes. Varias obras teatrales, como “Top Girls”, “The Matriarch” o “Sight Unseen” (por la que logró el Theater World Award), fueron su bautismo de fuego. Luego trabajaría en escena con estrellas de la talla de Jon Voight (The Seagull) o Stockard Channing (Six Degrees of Separation).

Laura Linney, quien se confiesa admiradora de Judi Dench, Maggie Smith o Joanne Woodward (¡ahí es nada!), llegó al cine en 1992, con una pequeña intervención en El aceite de la vida, junto a Susan Sarandon y Nick Nolte. A ese debut siguieron otros papeles secundarios, pero siempre en películas de renombre (Dave, presidente por un día, 1993; En busca de Bobby Fischer, 1993). Luego consiguió su primer papel protagonista encarnando a la valiente doctora Karen Ross en Congo (1995), aventuras selváticas dirigidas por Frank Marshall. Fue en buen año también en su vida privada, pues se casó con el actor David Adkins, aunque el matrimonio duraría sólo cinco años y acabaría en divorcio. Tras dar vida a la doctora, volvió a situarse detrás de las grandes estrellas en películas más que notables: acompañó al tribunal a Richard Gere en Las dos caras de la verdad (1996), y fue la hija de Clint Eastwood en Poder absoluto (1997) y de Jim Carrey en El show de Truman (1998), donde se debatía entre ser una buena esposa o una buena actriz. Visto lo visto, está claro que Laura Linney sabe elegir personajes.

Es difícil encontrar un fiasco en su filmografía, aunque la película Lush (1999) es sin duda uno de ellos. Pero tras el leve traspiés, la Linney hizo probablemente su mejor papel hasta la fecha en Puedes contar conmigo (2000), una película independiente escrita y dirigida por el debutante Kenneth Lonergan y que narraba las relaciones entre dos hermanos de caracteres opuestos. La película cosechó innumerables premios, entre ellos dos nominaciones al Oscar (mejor actriz y mejor guión). Pero, pese al éxito su carrera ha seguido siempre en la misma línea: pocas películas, pero con entidad. Ese mismo año participó en La casa de la alegría, adaptación de la novela de Edith Wharton y más tarde la vimos en la notoria The Laramie Project (2002) y volviendo a formar pareja con Richard Gere en la inquietante Mothman, la última profecía (2002).

El éxito de Laura Linney también se extiende actualmente a la televisión y al teatro, al que regresa de vez en cuando: recibió una nominación al premio Emmy por su trabajo en la serie "Wild Iris" (2001) y sobre las tablas destacó en “Las brujas de Salem”, por la que estuvo nominada a un premio Tony. Lo último que hemos visto de ella en la gran pantalla han sido los dramas La vida de David Gale y Mystic River, antes de su intervención en Love Actually. Y acaba de terminar el rodaje de Kinsey, drama en que vuelve a compartir trabajo con Liam Neeson.

Filmografía
Falling

2020 | Falling

John Petersen (Viggo Mortensen) vive con su novio Eric (Terry Chen) y la hija adoptiva de ambos, Mónica, en el sur de California. Su padre Willis (Lance Henriksen / Sverrir Gudnason) un granjero tradicional y conservador, decide viajar a Los Ángeles y quedarse en casa de John mientras busca el llugar idóneo para jubilarse. Durante su estancia en la casa, los dos mundos chocan hurgando en viejas heridas y abriendo nuevas.

The Roads Not Taken

2020 | The Roads Not Taken

La cena

2017 | The Dinner

Los hermanos Paul y Stan Lohman, de muy distinta personalidad, han quedado a cenar en un restaurante de lujo con sus respectivas esposas. Paul es profesor de historia, al que apasiona todo lo que tiene que ver con la guerra de secesión, y tiene un carácter difícil, es un inconformista rebelde porque el mundo le hizo así. Mientras que Stan es congresista de los Estados Unidos, siempre pegado al teléfono, y actualmente inmerso en la búsqueda de apoyos para sacar adelante un proyecto de ley. Todo apunta a que se trata de la típica velada en que uno quiere deslumbrar al otro metiéndole en un ambiente sofisticado de platos de alta cocina. Pero en realidad tienen que tratar un asunto delicado, que implica respectivamente a los vástagos de uno y otro matrimonio, y en cuya resolución influyen muchos temas de familia que han configurado la situación personal de cada uno. Interesante adaptación de una novela de Herman Koch, a cargo de Oren Moverman, director y guionista, que repite con Richard Gere tras Invisibles, curiosamente en ambos filmes se trata del tema de los sin-techo al que el actor es especialmente sensible. Logra intrigar, porque al principio juega al descoloque, y sólo poco a poco muestra las cartas con las que se quiere ganar la partida. Quizá sea ambiciosa en exceso, pues abarca muchos, muchos temas, algunos de los cuales quedan sólo apuntados, laten al fondo algunas incógnitas que el espectador quizá habría querido ver resueltas –los problemas de salud de unos y otros, qué pasó con la primera esposa de Stan–. De modo que se lanza una aguda crítica a una sociedad que se crea muchas necesidades, y cuyo sentido moral y educativo se ausenta cuando asoma el puro instinto de velar por el futuro de los de la propia sangre; un velar relativo, pues claramente los adultos fallan a los jóvenes, no saben cómo acceder a ellos, o simplemente tiran la toalla, quizá porque carecen de valores dignos de ser transmitidos. Las escenas de Paul profesor amante de la historia, incapaz de transmitir un ápice de su pasión por lo que enseña a unos alumnos desmotivados, son harto elocuentes. De todos modos, puede generar cierta confusión la convivencia de lo que parecen problemas mentales con el egocentrismo, quizá sea algo consciente, de algún modo se trata de evitar los maniqueísmos y mostrar la gama de grises típica del comportamiento del ser humano.

5/10
Ozark

2017 | Ozark | Serie TV

Marty Byrde es un brillante asesor financiero de Chicago. Es agudo, listo, sabe interpretar cifras con inteligencia. Está casado con Wendy, una mujer encantadora e vivaz, y tiene dos hijos adolescentes Charlotte y Jonah. La vida plácida de la familia va a cambiar drásticamente cuando el jefe de un cártel asesine al socio de Marty y éste salve milagrosamente la vida prometiendo un negocio seguro en la sureña y remota zona del lago Ozark, en Missouri. En realidad, se ha inventado una serie de oportunidades inmobiliarias para salvar el pellejo, pero ahora se verá obligado a blanquear allí millones de dólares si no quiere acabar en un bidón de ácido. La familia se mudará entonces a esa zona, donde la vida será muy complicada. Potente serie de Netflix que atrapa tremendamente y que resulta de lo más original. Responde al planteamiento de un hombre corriente que se ve atrapado en una situación límite y que deberá vivir al margen de la ley si no quiere morir. Mientras el FBI le pisa los talones por anteriores trapicheos económicos, ahora Marty no sólo deberá esquivarlos sino que se verá forzado a ir más allá, entrampándose aún más con negocios turbios, engaños y estafas, temeroso por lo que se les pueda sobrevenir a él y a su familia si no cumple con las expectativas. Se suma al conflicto la situación matrimonial, pues los hechos críticos han coincidido con el descubrimiento de la infidelidad de Wendy con otro hombre, por lo que la familia Byrde parece a punto de explotar. Los problemas se acentuarán en Ozark, cuando se las tengan que ver con la mafia del lugar y la delincuencia que campea por la zona. Ozark no plantea desde luego vidas ejemplares. Es además bastante descarnada y gráficamente explícita en el tratamiento de la violencia y el sexo –un leitmotiv insistente desde que Marty se hace dueño de un club de striptease, al estilo Los Soprano– y éticamente casi no hay un mísero personaje que se salve de la quema. Pero los creadores, Bill Dubuque y Mark Williams, hacen que la cosa funcione gracias a un guión muy elaborado, al retrato de la familia –peleada, en crisis, pero unida a pesar de todo– y al excelente dibujo de unos caracteres nada maniqueos, la mayoría personas complejas, muchas veces insanas, de vidas nada fáciles, que sobreviven como mejor pueden. Y que tienen en su corazón, sus dudas, sus deseos de vivir en paz, de cambiar de vida quizá, aunque no siempre sea posible. Por supuesto, entre todos ellos destacan los miembros de familia Byrde. Marty es un personaje extraordinario, y Jason Bateman sabe hacerlo atractivo, muy creíble a la hora echar mano de su rapidez mental para “vender su moto” en cualquier tipo de peliaguda situación, un talento que le saca continuamente de mortales apuros. Su mujer Wendy –colosal Laura Linney– no le va a la zaga y pronto será una némesis de Marty, capaz de cualquier manipulación interesada tras su encantadora sonrisa. La tercera en discordia es la jovencita Ruth (muy intensa Julia Garner), una chica sin escrúpulos y muy lista que procede de una familia de criminales lugareños y que inesperadamente encontrará en Marty la referencia paternal que le falta, aunque en sus planes también entre la posibilidad de asesinarle. Destaca entre el reparto también la poderosa presencia de Peter Mullan, en el papel de un violento propietario de la zona.

7/10
Ninja Turtles: Fuera de las sombras

2016 | Teenage Mutant Ninja Turtles: Out of the Shadows

Michaelangelo, Donatello, Leonardo y Raphael sobrellevan con cierta amargura que a pesar de haber salvado a Nueva York deben ocultarse en las sombras, incluso para poder ver un partido de baloncesto de los Knicks. Mientras, su viejo enemigo Shredder, huye de la cárcel, y consigue aliarse con el comandante Krang, ser extradimensional que pretende conquistar la Tierra. Ninja Turtles, revisión cinematográfica de los héroes del caparazón, rodada en 2014 por Jonathan Liebesman, producía el extraño efecto de que se echaran de menos los filmes de los 90 donde los protagonistas estaban recreados por actores con trajes cutres. Sin embargo, Paramount se arriesga con la secuela, dirigida por Dave Green, con solo la anodina Tierra a eco en su filmografía. Ninja Turtles, fuera de las sombras constata la tendencia apuntada por Warcraft. El origen, estrenada poco antes: en un momento en el que la integración de animación digital con imágenes reales ha alcanzado unos niveles increíbles de fotorrealismo absoluto, se ha dejado de lado por completo lo que debería tener mayor importancia: el guión. Queda así una sucesión de secuencias de acción tan vacías como ingenuas, que deja clara la presencia de Michael Bay en tareas de producción (si se cambiaran las tortugas por robots tendríamos otra entrega de Transformers). La falta de atractivo de los personajes y sus motivaciones excesivamente básicas, se intentan compensar con un humor tontorrón y con cierto tono travieso y gamberro de baja intensidad, lo que a todas luces resulta insuficiente. Ningún actor del reparto se toma en serio su trabajo, sobre todo la malograda Megan Fox, que parece haber aceptado que sólo la quieren para que su atractivo físico lleve al cine a los padres que tienen que acarrear a los niños. Aún así es posible que el público más joven, y los incondicionales de los personajes puedan pasarlo bien, pues sus trepidantes secuencias de acción superan a las de la primera parte.

5/10
Animales nocturnos

2016 | Nocturnal Animals

Segunda película como guionista, director y productor del diseñador de ropa Tom Ford, nuevamente muestra poderío narrativo y visual al moverse dentro de las coordenadas de un universo propio. También, como en Un hombre soltero, parte de material literario ajeno, la novela de Austin Wright "Tony and Susan". Susan es una galerista de arte en Nueva York, con un matrimonio en decadencia y unos logros profesionales en los que ni siquiera ella misma parece creer, a pesar de estar envueltos por llamativos oropeles. Un día recibe el manuscrito de una novela original a punto de publicarse, "Animales nocturnos", escrita por su anterior marido, Edward. Su lectura –la obra describe la agresión que sufre una familia, el matrimonio y su hija adolescente, por parte de tres violentos desalmados, mientras viajan de noche en auto por una solitaria carretera– le producirá una auténtica y creciente perturbación. Ford se muestra hábil al tejer una narración que combina drama y thriller con varios hilos narrativos que atrapan: el presente, con la lectura de la novela; la ficción de lo que se cuenta en dicha novela, con personajes inspirados en Susan y Edward (el propio Jake Gyllenhaal interpreta con brillantez tanto el personaje real como el del papel); y algunos flash-backs que permiten saber cómo surgió el flechazo de los texanos Susan y Edward cuando se conocieron en Nueva York. Aunque se hacen presentes algunas de las obsesiones habituales del cine de Ford –resulta excesivo su recrearse esteticista al mostrar cuerpos desnudos, la instalación artística de mujeres gruesas en cueros con que arranca el film, los amantes, los cadáveres, el retrete al aire libre...–, hay que reconocer que sabe señalar las contradicciones y flaquezas, tanto de una visión conservadora de la vida que puede dejarse llevar por múltiples prejuicios, como de la liberal que so capa de autonomía y libertad termina en una alienación semejante, aunque sea en sentido contrario. Y alrededor de los conceptos de fortaleza y debilidad a la hora de actuar y tomar decisiones articula algunas de las sorpresas del film, incluido el impactante final. Además de los citados protagonistas, están también muy bien los secundarios, como Michael Shannon, o la más fugaz Laura Linney.

6/10
El editor de libros

2016 | Genius

Año 1929, Nueva York. Dos hombres muy diferentes, casi opuestos; Maxwell Perkins, editor de Charles Scribner's Sons, sosegado, trabajador constante, generoso, de costumbres grises y rutinarias, casado y padre de cinco hijas; y Thomas Wolfe, aspirante a escritor, compulsivo, en diálogo constante y nervioso, actividad exterior agotadora, malvive en un discreto piso con una mujer que ha abandonado a su familia. Maxwell decide publicar el primer libro de Wolfe, pero antes habrán de poner en marcha un laborioso trabajo de corrección, de pulimentación, de simplificación. La razón es que el manuscrito tiene miles de páginas. Es muy difícil hacer una película en torno a la literatura, al mundo interior y creativo que hay detrás de un autor. Sin ser la séptima maravilla del mundo esta película de corte muy clásico cuenta de manera sencilla, bella y nada ampulosa el mundo de la edición tal y como era allá por los años 30 del siglo XX. Para ello el gran guionista John Logan (Gladiator, La invención de Hugo, Skyfall) se ha basado en el libro de A. Scott Berg, que narra la historia real acaecida entre los personajes. Así, logra ofrecer luz clara acerca del talento de Thomas Wolfe (1900-1938), prestigioso escritor norteamericano fallecido prematuramente, y la clave quizá es precisamente que se aleja de “argumentos literarios” para centrar el guión en su editor, Maxwell Perkins, lo que por otra parte supone un precioso homenaje a esas personas anónimas que con su trabajo callado y constante logran que millones de personas disfruten de las historias ajenas, a la vez que lidian constantemente con ese genio tan complicado –"Genius" es el título original del film–, a menudo egocéntrico y displicente, que es el caprichoso carácter del autor de éxito. Al final, El editor de libros –y no deja de ser curioso que el título castellano se refiera al otro personaje– acaba siendo una película muy humana, sencilla, sí, pero nada discursiva o pesarosa, porque en realidad trata de la amistad de dos hombres muy diversos, capaces de compenetrarse, de escucharse y de entenderse más allá de las páginas impresas. Aparte de la modélica aunque algo efectista corrección del primer capítulo, algunas otras escenas son memorables, como en la que Wolfe enseña a Maxwell a apreciar la improvisación del jazz, a abrirse a la frescura de la vida más allá de su monotonía enlatada o, como contrapartida, cuando Maxwell le explica que el oficio de escritor no tiene nada de frívolo, pues contar historias forma parte de la identidad humana. Detrás de El editor de libros se sitúa el hasta ahora desconocido Michael Grandage, que debuta en la dirección tras haber trabajado como actor secundario en diversas series de televisión y películas como La locura del rey Jorge. Su trabajo es notable y consigue transmitir una soñadora atmósfera del Nueva York de la Depresión gracias a un cuidadoso tratamiento de la luz y la tonalidad grisácea, ocre o azulada, que impregna la ciudad y sus alrededores. Esa fotografía de Ben Davis es un rasgo del film que le aporta mucha personalidad y también un punto de nostalgia por esa época donde las noticias de última hora se buscaban en periódicos y los despachos eran polvorientos y lúgubres, llenos de manuscritos, máquinas de escribir Underwood y papelajos que podían esconder verdaderas joyas literarias. Y con el reparto Grandage ha hecho a su vez un magnífico trabajo. Colin Firth y Jude Law están magníficos, si bien es cierto que llega más la seguridad y protección casi paternal del editor que la personalidad de Wolfe en la piel de Law, que puede resultar algo exagerada y cargante. Memorable está Nicole Kidman como amante sufriente de Wolfe; en un par de brillantes escenas la actriz parece haber recuperado su magnetismo. Pero a este trío principal hay que sumar otros trabajos perfectamente acoplados, naturales en la trama, como el de Laura Linney, como la paciente y cariñosa esposa de Maxwell o las apariciones puntuales de Guy Pearce (Scott Fitzgerald) o Dominic West (Hemingway), ambos espléndidos.

7/10
Sully

2016 | Sully

El 15 de enero de 2009 y los días sucesivos los medios de comunicación recogían, por una vez, una buena noticia. El milagroso aterrizaje de un avión en las aguas del río Hudson, poco después de su despegue desde el aeropuerto de LaGuardia en Nueva York, tras el fallo de dos motores. Gracias a la pericia del piloto Chesley 'Sully' Sullenberger y su tripulación, más la rápida intervención de los equipos de rescate, no hubo víctimas, los 155 viajeros se salvaron. Sin embargo, la consiguiente investigación acerca de las causas del accidente apunta a que tal vez las decisiones tomadas por Sully no fueron las más acertadas, lo que provoca la consiguiente desazón en él y en su copiloto, Jeff Skiles. En unas manos diferentes de las de Clint Eastwood, y con un guión menos elaborado que el pergeñado por Todd Komarnicki, Sully podía no pasar de ser un entretenido telefilm de sobremesa, que rinde homenaje a los héroes cotidianos. Pero a su manera, como el del aterrizaje en el río Hudson, la propia película es un milagro, pues logra hacer emocionantes y dignos de consideración desde distintos prismas, los conocidos hechos. Ayuda sobremanera el guión deconstruido, la narración arranca con el exitoso aterrizaje ya ejecutado, y los pilotos obligados a permanecer en un hotel de Nueva York mientras se investiga el accidente, mientras el contacto de Sully con su esposa es solo telefónico, y la presión mediática creciente. Se sucederán los flash-backs que nos llevan al embarque del pasaje y la tripulación, y los flash-forwards hacia una antipática investigación que siembra dudas en Sully acerca de la profesionalidad de su actuación. La cinta está bien documentada, pues se basa en el libro "Highest Duty", escrito por el propio piloto con el periodista de The Wall Street Journal Jeffrey Zaslow. El film tiene el mérito de mostrar a una amplísima galería de personajes, pasajeros, tripulación, control aéreo, investigadores, ciudadanos anónimos inspirados por el suceso, la familia de Sully, y en todos los casos sorprende la autenticidad, se sortea el peligro del tópico o de los comportamientos forzados. Y es precisamente la importancia del factor humano, de las personas, la clave argumental, a la hora de alertar acerca de una sociedad a menudo demasiado deshumanizada y tecnificada, en que lo queremos todo perfectamente hecho y lo queremos ya. Por supuesto, para hablar del heroísmo de las personas corrientes, que cumplen con su trabajo y cuidan de su familia a diario lo mejor que pueden, Tom Hanks es la elección actoral perfecta, está brillante, y se quita la espinita de dos películas fallidas de 2016, Esperando al rey e Inferno. Es un clásico, y sabe dirigir al modo clásico sin que suene nunca antiguo o rancio. Con 86 años, Clint Eastwood aporta al cine una agradecible y tranquila frescura. Y en apenas hora y media logra mostrar un amplio abanico de emociones; no confunde en las idas y venidas argumentales, y las escenas concretas del accidente y del avión sobre las aguas resultan visualmente novedosas, tienen inusitada garra.

8/10
Mr. Holmes

2015 | Mr. Holmes

Sherlock Holmes ya ha alcanzado la respetable edad de 93 años. Después de una estancia en Japón, regresa a su residencia de campo en Sussex, con la única compañía de su ama de llaves y el hijo de ésta. Mientras inicia al chaval en los secretos de la apicultura, el detective desafiará ciertos atisbos de senilidad que no le permiten recordar el desenlace de su último caso, acontecido veinte años atrás, cuando un cliente le contrató para vigilar a su esposa. Lo ocurrido entonces motivó que se retirara definitivamente. Tras dejarse absorber por el 'mainstrean' de Hollywood, Bill Condon recaló en musicales como Dreamgirls, las superproducciones juveniles Crepúsculo. Amanecer Parte 1 y Parte 2, y la impersonal El quinto poder. En busca de sí mismo, retoma la esencia de uno de sus primeros trabajos, Dioses y monstruos, su tercer largometraje de cine, pues en Mr. Holmes se repiten diversos elementos de aquél. Aquí, Mr. Holmes también se centra en la relación entre una vieja gloria, y un joven –en este caso un niño– de procedencia humilde, fascinado por él. Adaptación de la aguda novela publicada por Mitch Cullin en 2005 "Un sencillo truco mental", en Mr. Holmes su director hace gala de una elegante puesta en escena, y sabe adentrar con sutilidad al espectador en la mente deductiva del célebre detective, que no parece estar en el mismo plano de existencia de los demás. Recapacita a lo largo del metraje sobre el pensamiento científico, muy útil si está al servicio de las personas, pero que también puede resultar deshumanizador. Se habla también de la soledad de quien no logra empatizar con los demás por su brillantez, y aunque está muy presente la desesperación ante la pérdida de habilidades con los años, por otro lado muestra la posibilidad de superación del ser humano incluso a una edad avanzada, pues por mucho que hayan pasado los años es posible seguir progresando en el entendimiento del mundo. Lo demuestra el actor septuagenario decidido a seguir mejorando (si esto es posible) Ian McKellen, que entrega uno de sus mejores trabajos en una carrera ya de por sí larga y brillante. Sólo por contemplar su trabajo, merecería la pena pagar la entrada. Lo eclipsa todo, pese a que está muy bien acompañado por la siempre excelente Laura Linney y el expresivo niño Milo Parker, al que no en vano se ha apresurado a reclutar Tim Burton para El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares. Puede decepcionar a quienes esperen grandes misterios (aunque depara alguno que otro), pues se aparta del sendero del thriller. Por contra, la disfrutarán especialmente los 'holmesianos' –apasionados del personaje central–, pues abundan los guiños y las vueltas de tuerca a la obra de Sir Arthur Conan Doyle y otras aproximaciones (impagable el cameo de Nicholas Rowe, protagonista de El secreto de la pirámide, encarnando de nuevo al detective).

8/10
El quinto poder

2013 | The Fifth Estate

La historia de WikiLeaks y su principal impulsor, Julian Assange, que hizo temblar a las altas esferas del poder con la publicación masiva en internet, gracias a fuentes anónimas, de actuaciones secretas inmorales o fuera de la legalidad. El film de Bill Condon, que se basa en los libros "Inside WikiLeaks: My Time with Julian Assange at the World's Most Dangerous Website" –del antiguo socio de Assange, Daniel Domscheit-Berg– y "WikiLeaks: Inside Julian Assange's War on Secrecy" –de Luke Harding y David Leigh–, apunta al nacimiento de un quinto poder de rasgos todavía difusos, que habría sobrepasado a los medios de comunicación, por el aprovechamiento de las nuevas tecnologías para propagar desde un website material sensible que atañe al resto de los estamentos de poder, y que podría configurar a una especie de nuevo “perro guardián”, pero también a un “Gran Hermano” de los vaticinados por George Orwell. La idea es que se ha abierto una “caja de Pandora” que lo está cambiando todo. Estamos ante una cinta que maneja abundante información y puntos de vista sobre un episodio de la historia reciente, y el guión de Josh Singer, bregado en la serie televisiva El ala oeste de la Casa Blanca, se las arregla para que no nos perdamos en la maraña de información, y disfrutemos de un relato que puede hacer pensar en Todos los hombres del presidente, o más reciente en el tiempo, y también con la revolución tecnológica bien presente, La red social. Junto a una foto bastante completa de lo ocurrido, hay una buena definición de personajes, y jugadas inteligentes, como la escena final, en que el propio Assange (su “alter ego” Benedict Cumberbatch) opina sobre la película y los libros publicados sobre WikiLeaks. Quizá el principal acierto del film es no erigirse en juez implacable de unos y otros. De modo que se pinta el idealismo que mueve a los activistas de WikiLeaks, aunque sin dejar de señalar el vértigo que les proporciona su recién estrenado poder, que puede conducir a egocentrismo algo despiadado –el retrato de Assange en tal sentido no es demasiado amable, y se apunta a secretos del pasado que habrían marcado su personalidad– o a plantearse la necesidad de marcarse ciertos límites –el dilema de Daniel Domscheit-Berg, al que da vida Daniel Brühl imprimiéndole humanidad–. Se señalan las consecuencias que puede tener la publicación de información confidencial, incluso en lo relativo a poner vidas en peligro. O se plantea la redefinición de los medios de comunicación tradicionales por la llegada de nuevos agentes informativos que operan con reglas nuevas, y ante los que cabría exhibir ciertos estándares de superioridad moral aplicados en el pasado, prácticas como el contraste de la información con varias fuentes y su protección.

6/10
Hyde Park on Hudson

2012 | Hyde Park on Hudson

The Details

2011 | The Details

Con C mayúscula (2ª temporada)

2011 | The Big C | Serie TV

Tras el diagnóstico médico que sacudió su mundo seguro, Cathy finalmente comparte la noticia con su familia y decide seguir adelante con el tratamiento experimental. Rápidamente conecta con su compañero Lee (Hugh Dancy) -y su colección de vinos- pero no tanto con su nuevo doctor (Alan Alda).

Con C mayúscula

2010 | The Big C | Serie TV

El punto de partida de esta serie televisiva con capítulos próximos a media hora resulta medianamente original: el diagnóstico de un cáncer a Cathy, profesora y madre de familia más o menos feliz pero anodina, la obliga a madurar, a enfrentarse a su esposo Paul y a su hijo adolescente Adam, o a su hermano. Lo que da pie a momentos tragicómicos más o menos ingeniosos. El problema, como muchas series cortadas por el mismo patrón, tipo Weeds, Breaking Bad o Girls, es lo irreales que llegan parecer las situaciones extremas descritas, donde domina lo políticamente incorrecto -aunque esto, en los tiempos que corren, ya no se sabe qué quiere decir-, o sea actitudes laxas en los hábitos sexuales o de adicciones varias, y un trato poco respetuoso hacia los demás. Y la fortuna que tiene es contar con dos actores con química, los divertidos Laura Linney y Oliver Platt.

5/10
The City of Your Final Destination

2009 | The City of Your Final Destination

Crónica de un engaño

2008 | The Other Man

Grande, grandísimo chasco. Crónica de un engaño está dirigida por Richard Eyre, responsable entre otra de Iris (2001) y Diario de un escándalo, esta última su mejor película hasta la fecha. Aquí adapta un relato de Bernhard Schlink, autor alemán que ha sido adaptado también en 2008 en The Reader (El lector), con mejor fortuna. El film pretende ser una especie de disección del matrimonio, una mirada a las grietas que pueden existir en una relación de pareja, a través de un triángulo amoroso bastante vulgar. Usando de una estructura que juega al despiste, con abundantes flash-backs, vemos al protagonista, Peter (Liam Neeson), roto, porque su mujer, Lisa (Laura Linney), le ha dejado. Y descubre, en su ordenador personal, correos electrónicos y fotografías de un tipo, Ralph (Antonio Banderas), con el que ella ha tenido una larga aventura. Consciente de que Ralph está intentando reunirse con su esposa, acude a Milán, donde traba conocimiento, aunque sin desvelar su identidad de marido de Lisa; y escucha, de modo obsesivo, el relato que le hace el otro, un perdedor, de su relación con Lisa. Entretanto, la hija de Peter y Lisa, preocupada por su progenitor, le pide que olvide el tema, ha de dejar ir a su madre.Eyre ofrece una película lenta y reiterativa, tal vez con la intención de subrayar las obsesiones del protagonista, lo que no le impide ser cansino, en parte por la pobre visión de la vida familiar y conyugal. Su "sorpresa", que da un vuelco algo dramático al relato, suena a falsete. Y los actores no parecen creerse del todo a sus personajes, especialmente Neeson y Banderas, cuya "amistad" por así decir surge demasiado deprisa, resulta difícil de aceptar. Y hay recursos narrativos demasiado artificiales (las partidas de ajedrez, el ordenador, el móvil), cuando no de una gratuidad que roza el absurdo (la tortuguita, los zapatos).

4/10
John Adams

2008 | John Adams | Serie TV

Valiosa serie histórica de HBO basada en la obra sobre John Adams de David McCullough, que mereció el Premio Pulitzer. Entre sus productores se encuentra Tom Hanks, actor que ha respaldado muchos proyectos sobre la historia de los Estados Unidos, como Hermanos de sangre y The Pacific. Recibió numerosos galardones, sobre todo en los Emmy y en los Globos de Oro. Sigue los primeros 50 años de los Estados Unidos a través de uno de sus protagonistas menos conocidos, John Adams, uno de los firmantes de la Declaración de Independencia, considerado con toda justicia padre fundador, y segundo presidente después del doble mandato de George Washington. La serie dirigida por Tom Hooper y escrita por Kirk Ellis presenta muchas virtudes, pero quizá la principal es su perfecto entrelazamiento entre los acontecimientos históricos y la peripecia personal de John Adams, lo que incluye la historia de amor, más de 50 años, con su esposa Abigail, y las satisfacciones, decepciones y sufrimientos deparados por sus cuatro hijos. Todo presentado con ajustado realismo y un formidable diseño de producción. Ha tenido la suerte Hooper de contar con un generoso presupuesto y con más de nueve horas para contar los hechos, pero eso no quita su mérito para pintar a un personaje con el que, evidentemente, simpatiza, pero del que también muestra sus limitaciones. Así, es muy interesante conocer su trayectoria inicial como abogado, en que asumió la impopular tarea de defender a los soldados británicos que dispararon a una muchedumbre soliviantada en la llamada matanza de Boston. La serie pinta a Adams como un verdadero patriota, una mente clara, y un hombre religioso y amante de su familia. Pero también aparece su falta de diplomacia para alcanzar los resultados deseados, cierta terquedad, y la dificultad de perdonar acciones que considera imperdonables. Si el trabajo de Paul Giamatti como Adams es formidable, no lo es menos de Laura Linney como mujer fuerte, que ha de soportar la separación de su esposo por largos períodos, y acometer difíciles decisiones para asegurar el bienestar de su prole. Sería prolijo mencionar al resto de un grandísimo reparto, pero quizá merece la pena destacar a David Morse como un George Washington como investido de aureola de héroe imprescindible de la revolución; a Stephen Dillane como un Thomas Jefferson decisivo en la redacción de la Declaración de Independencia, pero cuya adhesión a la causa de la Revolución francesa marca las distancias con Adams; y a Thomas Wilkinson como Benjamin Franklin, incomensurable como el político experimentado que ve con horror la falta de tacto de Adams en París. El trabajo de ambientación es increíble, con un hábil recurso de los efectos digitales, y el cuidado de los detalles más nimios en vestuario y decoración. También destaca la audacia de los numerosos encuadres inclinados, una forma muy visual de señalar los años convulsos en que se forja una nación recién nacida; y la épica partitura, que acompaña muy bien a las imágenes.

7/10
El espía

2007 | Breach

En 2001 un caso de espionaje conmocionó a Estados Unidos. El fiscal general John Ashcroft hizo público que el agente del FBI Robert Hanssen había traicionado a su país, vendiendo material comprometido a la antigua Unión Soviética de modo reiteradodurante años , lo que incluso se había cobrado vidas humanas. Lo más llamativo del caso es que Hanssen era en apariencia un hombre de familia, amante de su esposa e hijo, buen patriota, y católico comprometido. El film de Billy Ray se inspira en este hecho real (el director es aficionado a partir en sus películas de casos auténticos, recuérdese El precio de la verdad), y cuenta la historia desde el punto de vista de otro agente, Eric O'Neill, que debe vigilar los pasos de Hanssen. El film arranca en el momento en que al joven O'Neill, que aspira a llevar casos de envergadura, recibe el desagradable encargo de espiar a su nuevo jefe, Hanssen. Su supervisora le indica que hay indicios de que Hanssen es un pervertido sexual, y que utiliza sus conocimientos de informática para molestar vía internet a compañeras agentes. Tal información choca enseguida con lo que O'Neill ve con sus propios ojos: un hombre brusco en sus formas, pero de fe católica sincera (e incluso pasada de rosca), y dedicado a su familia. Ante tal panorama se encara con sus superiores, que al fin le mostrarán las pruebas -no válidas ante un tribunal- de sus verdaderas sospechas. De modo que deberá emplearse a fondo para pillar a su jefe en un renuncio. Hay que reconocer a Billy Ray su esfuerzo por tratar con rigor y respeto una historia complicada, que requiere muchos matices. Con cierta humildad, no pretende dar una respuesta definitiva a la pregunta obligada, ¿por qué una traición de tal calibre? Más bien procura pintar a un hombre complejo, y contradictorio, y el modo en que le ve otra persona, católica de educación como él, aunque más laxo en lo que se refiere al día a día. En el dibujo del catolicismo de Hanssen hay elementos un poquito grotescos, da la impresión de que por puro desconocimiento: podría interpretarse que la rigidez y las rarezas de un espía poco natural en sus creencias (refunfuña porque una mujer lleva pantalones en vez de falda, las misas tienen que ser necesariamente en latín, hay que "convertir" a la esposa de su subordinado...) son señales de su incoherencia, de su falta de unidad de vida, que tendría evidencias aún más concretas en sus inesperadas aficiones sexuales, y, por supuesto en el espionaje... si no fuera porque el personaje de su esposa, apenas esbozado, también exhibe una fe católica muy superficial, apenas preocupada a la hora de hablar con la esposa de O'Neill, por lo importante que sería que tuviera hijos enseguida. Chris Cooper se esfuerza en su composición, pero estos elementos del guión pesan en su personaje, un poquito increíble. Lo que supone un acierto es el antagonismo creado con O'Neill, bien interpretado por Ryan Phillippe, que atrapa bien el estupor y las dudas de su personaje, y el modo en que afecta a su vida personal el asombroso caso al que le toca enfrentarse, algo que le obliga a tomar decisiones dolorosas en pro de su salud mental y del porvenir de su propio matrimonio. También Laura Linney, en un papel secundario, está estupenda, como suele. En cambio se echa de menos el tratamiento del drama de la familia de Hanssen, que el guión decide no abordar. Ray sabe crear una atmósfera inquietante, aun sabiéndose de antemano cómo va a terminar el film. Hay genuino suspense, bien resuelto, en algunas escenas, en que hay que distraer a Hanssen, para recabar pruebas; y la tensión se masca en la escena nocturna del parque nevado, un verdadero 'tour de force' entre Cooper y Phillippe.

6/10
La familia Savages

2007 | The Savages

Lenny Savage es un anciano con principio de demencia senil. Durante años ha vivido con su pareja –la esposa abandonó el hogar, por razones nunca totalmente aclaradas en el film–, otra anciana, en la casa de la hija casada de ella. Pero al “enviudar” (por así decir), la familia política no está dispuesta hacerse cargo de Lenny. Y aduce un documento que les libera de cualquier compromiso, por lo que piden a los hijos, Wendy y Jon, que asuman sus deberes filiales. Ambos rondan los 40 años, y lo cierto es que se parecen bastante. Son intelectuales que aspiran a ser escritores. Ella acepta los trabajos que puede, mientras trata de colocar una obra teatral basada en su propia experiencia familiar; incapaz de comprometerse con nadie hasta la fecha, mantiene una relación sin futuro con un vecino casado. Por su parte Jon es un profesor universitario, experto en Bertolt Brecht, que convivía con una polaca que deberá abandonar Estados Unidos, pues él no está dispuesto a contraer matrimonio. Los dos han permanecido mucho tiempo sin visitar a su padre, a quien consideran que no deben nada. Pero de pronto deben ocuparse del progenitor, así que inician la búsqueda de una residencia que pueda acogerle. La desconocida Tamara Jenkins, guionista y directora (su libreto fue nominado al Oscar, al igual que la estupenda interpretación de Laura Linney), realiza una habilísima disección, salpicada de un humor muy ácido, de la burguesía americana, representada por la familia Savage, inmersa en un desconcierto vital y afectivo cerrado a la trascendencia, muy de nuestros días. Se nota ahí la influencia de uno de los productores de la cinta, Alexander Payne (Entre copas y A propósito de Schmidt, este último un título que comparte el tema del declive en la tercera edad). Con un asombroso equilibrio tragicómico logra plasmar el sentido de culpa que se despierta en los hermanos, sobre todo en ella, por no haber sabido cultivar el amor paternofilial en ambas direcciones a lo largo de los años; pues la excusa de que el padre no se portó bien, no parece servirles de excusa. Ciertamente la película no condena la decisión de los hijos de ingresar a su padre en una residencia, queda claro que se desea lo mejor para el anciano. Pero se subraya meridianamente que un paso de esta naturaleza es más fácil de dar cuando no se ha descuidado el trato con el discurrir de los años; aquí las dudas de si su modo de proceder no será egoísta son más angustiosas, porque se admite tácitamente una previa culpabilidad; además, está presente toda una reata de pequeños y grandes egoísmos, en las relaciones sentimentales y en el modo de plantearse las metas profesionales. Jenkins sabe ser sutil, algo difícil en una trama de esta naturaleza, con detalles como el del padre desconectando su audífono ante una terrible discusión entre los hermanos; o con inteligente subtexto –el paquete difícil de alcanzar en un supermercado; ese globo que llevan al padre al comienzo del film, que habla de lo volátil que es su relación; la planta que se ha secado por falta de riego; el orden en el desorden de los libros de Jon…–, subrayar el tema clave de la película, la necesidad de dar y recibir amor, sin condiciones. Qué grande es el trabajo actoral de la Linney, y no menor es el de Philip Seymour Hoffman.

7/10
The Nanny Diaries (Diario de una niñera)

2007 | The Nanny Diaries

Adaptación del libro humorístico de Emma McLaughlin y Nicola Kraus, que se inspiraron en su experiencia como niñeras de familias bien en el Upper East Side del Manhattan neoyorquino. El film sigue la pista a Annie, una recién licenciada, a la que en teoría debería aguardar un halagüeño porvenir en el mundo empresarial. Pero la joven se siente insegura, mete la pata en sus entrevistas de trabajo. Casi por un golpe del destino, impide en Central Park que un niño sea arrollado por un patinador. Su emperifollada madre confunde el nombre Annie, con que es una "nanny" (niñera), y le da su tarjeta ofreciéndole empleo; lo que provoca una catarata de ofertas en el mismo sentido de otras madres. Inesperadamente acepta ese trabajo, mientras se aclara acerca de a qué quiere dedicarse. Pero se ha metido en un trabajo con trampa, que no es tan grato como pudiera parecer, por sueldo y alojamiento. En efecto, los padres olvidan a sus hijos, y chicas como Annie deben hacer en la práctica de madres; Annie va tomando cariño al chico al que debe cuidar, aunque sea un trasto, y claro, le cuesta dejarle en la estacada, aunque esté harta de los padres, sus jefes, porque cree que si se ausenta el chaval se echará a perder del todo. Divertida y cáustica película, que dirigen al alimón con aplomo el matrimonio formado por Shari Springer Berman y Robert Pulcini, que ya sorprendieron gratamente con la inclasificable American Splendor. De hecho ya es original el arranque, que habla de las tristes características de las clases altas neoyorquinas como si estuviéramos en un museo antropológico, donde se clasifican los distintos especímenes y tribus, con su vitrina correspondiente. Al tiempo que se ofrecen escenas tronchantes, hay de fondo un sabor agridulce, pues se pone el dedo en la dolorosa llaga de unas personas desahogadas en lo económico, pero egoístas y con enormes carencias afectivas, obsesionadas con dietas y actividad social, pero completamente desamoradas, incapaces de dar un poquito de cariño a quien de inmediato se deben, el cónyuge, el hijo (sí, en singular, pues se diría que no es fácil que sean generosos para tener más). Hay por supuesto trazos caricaturescos, pero quizá no tan alejados de la realidad, pues los casos extremos, desgraciadamente, se dan. Son perfectos en su papel de padres "desastre" Laura Linney y Paul Giamatti, éste por ejemplo siendo incapaz de descubrir una persona en Annie; primero, simplemente, no ve nada, y al fin, cuando se fija, lo único que ve es un cuerpo bonito. Scarlett Johansson sigue dando muestras de ser lo más parecido a una estrella que ha surgido en los últimos años. Borda su papel de chica insegura y con encanto, bella, y que sin embargo sabe de algún modo apagar esa hermosura porque lo requiere su interpretación. El film, aunque se ceba en sus críticas con "los ricos", no esquiva la mirada mordaz hacia ciertos jóvenes inmaduros, incapaces de tomar decisiones, y que son incapaces de mostrarse sinceros con las personas que lo han sacrificado todo por ellas; es tremenda en ese sentido la escena de confrontación de Annie y su madre, cuando ésta se entera de que la otra le ha engañado con respecto a su dedicación profesional.

6/10
The Hottest State

2006 | The Hottest State

William es un joven que no ha podido superar que su padre lo abandonara cuando era un niño. Ahora es un joven con el corazón roto por una joven que ha hecho con él lo que ha querido en una relación muy pasional y que se ha esfumado de la faz de la Tierra cuando él le ha hablado de compromiso. Con el corazón destrozado, parece que ha llegado el momento de pedirle respuestas a su padre. Segundo largometraje de Ethan Hawke como director basado en su propia novela. Antes había dirigido el drama Chelsea Walls sobre los intereses y miedos de cinco peculiares personajes.

4/10
El hombre del año

2006 | Man of the Year

Sátira política escrita y dirigida por Barry Levinson, a la que falta el mordiente que el cineasta supo imprimir a Cortina de humo, tal vez por carecer de un guionista como David Mamet, y por confiar en las bromas de Robin Williams, como ya hizo previamente en Good Morning Vietnam y Toys. El film describe cómo el cómico televisivo Tom Dobbs, que en su show semanal ironiza sobre los políticos con gran éxito de público, toma la peculiar decisión de presentarse a las elecciones presidenciales estadounidenses como independiente. Sabe, o eso cree, que no tiene ninguna posibilidad, pero imagina que su presencia y comentarios podrían contribuir a la regeneración de la vida política. Contra todo pronóstico, ganará las elecciones. Pero en realidad todo se debe a un fallo informático en un nuevo sistema de votación y recuento de votos, supuestamente perfecto. Aunque las intenciones sean buenas –poner en la picota a una clase política sólo preocupada por la imagen y por complacer a los "lobbies" que les apoyan–, lo cierto es que el film de Levinson es irregular. No acaba de funcionar la mezcla de comedia con thriller, drama e incluso romance. Se diría que el cineasta tiene muchas ideas que exponer: el poder en la sombra de las grandes corporaciones; la trivialización de la política, hasta el punto de dar por bueno un resultado erróneo, tal vez porque se supone que el presidente no pinta nada frente a los grandes empresarios; el peligro de confiar nuestra vida a las máquinas... Además parte del "mensaje" queda aguado cuando al fin Levinson, sin demasiado recato, nos dice que un presidente demócrata es lo mejor que puede pasarle al mundo y a los Estados Unidos.

4/10
Jindabyne

2006 | Jindabyne

Adaptación de un relato del estadounidense Raymond Carver, ya abordado por Robert Altman en Vidas cruzadas, donde encadenaba varias historias del autor. El australiano Ray Lawrence, que sorprendió con Lantana, donde la intriga era mera excusa para bucear en el alma de variopintos personajes, vuelve a hacer lo mismo en este film, cambiando el entorno de la América profunda del relato original por el de Australia, lo que le sirve para incorporar un tema más, el del racismo y falta de integración de los aborígenes. Al tiempo, queda de manifiesto el alcance universal de lo imaginado por Carver. El cineasta, con firmes trazos impresionistas, cuenta el hallazgo del cadáver de una joven aborigen por unos excursionistas, que deciden seguir con sus planes de pesca como si no pasara nada, y comunicar su descubrimiento al regresar. Esta falta de sensibilidad, que les lleva a la restricción mental de no pensar que puede haber una familia muy, muy inquieta, por la tardanza en regresar de un ser querido, y que les lleva a atar el cuerpo a un árbol para que no se lo lleve la corriente del río, como si de un saco de patatas se tratara, tendrá su contrapartida a la vuelta. Pues su actitud despierta las razonables iras de los familiares de la difunta, que fue asesinada, y de la inestable esposa de uno de los pescadores, que no entiende tan fría actitud. El film cuenta con una increíble atmósfera (por ejemplo, en las breves apariciones del asesino, o en los encuentros entre australianos anglosajones y aborígenes) y los grandes trabajos de Gabriel Byrne y Laura Linney, marido y mujer en el film. Y ofrece una notable reflexión acerca de la dificultad que conlleva el poner buena cara ante los afanes cotidianos de la vida corriente, sobre todo cuando se presentan los sinsabores. Ello lo encarna a la perfección el personaje de Byrne, distanciado de su esposa, y que parece revivir en esa excursión “extraordinaria”, que le permite alejarse de aquello que para él es motivo de frustración y cansancio mental. El hecho de que los peces piquen casi como por arte de magia, acentúa ese anhelo inefable de felicidad, que no se sabe cómo colmar.

8/10
Una historia de Brooklyn

2005 | The Squid and the Whale

Cruda historia de una familia desestructurada, el matrimonio y dos hijos, cuyas fisuras se evidencian ya en la escena de arranque, en que están jugando un partido de dobles de tenis. Tanto Joan como Bernard Berkman son intelectuales, escritores de prestigio que se han labrado una sólida carrera literaria. Pero su formación cultural no parece bagaje suficiente para imprimir una clara dirección a sus vidas, ni para orientar a sus retoños Walt y Frank. Hasta el punto de que deciden divorciarse, y tener la custodia compartida de sus hijos, acordada de modo muy ‘civilizado’. La ruptura no hace más que evidenciar el egocentrismo de los padres y la desorientación de unos hijos que no saben por quién tomar partido, y cuya sexualidad incipiente discurre por senderos poco nítidos. Noah Baumbach escribe y dirige un film inspirado en la experiencia personal del divorcio de sus padres, aunque con los elementos de excentricidad que ya imprimió en su anterior trabajo como guionista, Life Aquatic, que firmaba el también ‘rarito’ Wes Anderson. Y aunque demuestra ingenio en la concepción de situaciones y en la creación de personajes –el guión estuvo nominado al Oscar–, le puede un malsano enfoque ‘pasado de rosca’, desnortado, tal vez para señalar que nunca se sabe por dónde puede llevarnos la vida. Hasta tal punto que el final es casi un ‘no final’: los días llegarán uno detrás de otro, y no se sabe lo que podrán deparar. Lo mejor es el trabajo de Laura Linney, una de las grandes actrices actuales.

6/10
El exorcismo de Emily Rose

2005 | The Exorcism Of Emily Rose

Film basado libremente en el caso real de una joven católica endemoniada. Se articula alrededor del juicio contra el sacerdote que practicó su exorcismo, acusado de homicidio por negligencia. Ello permite ofrecer en retrospectiva la evolución del caso de Emily Rose: primeras manifestaciones de posesión, inquietud de los seres queridos, intervención del padre Moore… Lo que sirve para plantear interrogantes, a los que de intento no se da respuesta concluyente, sobre la existencia del diablo o por qué Dios permite el mal y nos somete a duras pruebas. Scott Derrickson y su coguionista Paul Harris Boardman plantean con inteligencia el clásico conflicto entre fe y razón, apuntando a su posible conciliación. Hombre de fe es el sacerdote, pero esto no le impide, al revés, ser prudente, solicitando el permiso del obispo para actuar, y escuchando a los médicos. En el campo racionalista hay dos posiciones diversas: la defensa –Erin, abogada agnóstica de mente abierta– y la acusación –Ethan, fiscal cristiano poco consecuente, cuyo único objetivo parece ser la condena del acusado–. En este ‘triángulo’ los personajes mejor perfilados son el padre Moore y Erin, estupendos Tom Wilkinson y Laura Linney. Aunque al subrayar la honradez de sus planteamientos se lleva el paralelismo, que son dos caras de la misma moneda, demasiado lejos, por ejemplo al mostrar su común soledad. Comprensible en la mujer que ha hecho de su carrera la razón de su vida, se entiende poco que al sacerdote no le apoyen su obispo o los fieles de su parroquia. Que el film trate temas de fondo con rigor (Derrickson se confiesa cristiano evangélico, y suyo es el argumento de Tierra de abundancia, de Wim Wenders) no está reñido con la comercialidad, como ocurría en El exorcista, de William Friedkin. Las secuencias de terror, con el diablo sugerido o manifiesto, están bien resueltas, y buscan el realismo, la credibilidad. A ello ayuda el trabajo de Jennifer Carpenter, convincente Emily Rose, que no requiere excesos de maquillaje y efectos especiales.

6/10
Kinsey

2004 | Kinsey

Entre 1948 y 1950, el biólogo estadounidense Alfred Kinsey aplicó sus métodos estadísticos de observación de moscas a los hábitos sexuales de hombres y mujeres. Los resultados del Informe Kinsey contribuyeron así a la llamada ‘revolución sexual’, al defender que el comportamiento únicamente heterosexual y monógamo es anormal, producto de inhibiciones culturales y condicionamientos sociales. Este film, escrito y dirigido por Bill Condon (Dioses y monstruos), ofrece un perfil de Kinsey con luces y sombras, alternando pasajes en blanco y negro en que es entrevistado, con otros en color, donde se aborda su singular historia. Así, se aplaude su oposición al puritanismo y los tabúes sexuales, pero al tiempo se cuestionan sus estudios sesgados (las personas que responden a sus tests son las más promiscuas, y adolecen de graves patologías) y la insensata infidelidad a su esposa, que acaban produciendo rechazo incluso entre sus más estrechos colaboradores. El film está bien rodado, y tiene un selecto reparto, aunque es difícil adivinar adónde quiere ir a parar, su visión de la sexualidad humana carece de una adecuada base antropológica.

4/10
Mystic River

2003 | Mystic River

Jimmy, Dave y Sean, compañeros de la infancia, vieron cómo su amistad se truncaba bruscamente la mañana en que dos tipos, simulando ser policías, se llevaron a uno de ellos. Los abusos sexuales que padeció Dave le marcaron de por vida; y aunque casado y con un hijo años después, le quedan claran secuelas; Jimmy, siguió el camino de la delincuencia, aunque tras una temporada en prisión, trata de regenerarse y de sacar adelante a su familia; por último, Sean se ha convertido en policía. Y precisamente un caso criminal, el asesinato de la hija de Jimmy, fuerza de nuevo el contacto de los otrora amigos. Clint Eastwood es un excelente director. Tiene además su propia productora, Malpaso, y un equipo de técnicos (Lennie Niehaus, música, Joel Cox, montador, Henry Bumstead, diseñador de producción…), con los que viene repitiendo de película en película. O sea, cuenta con un preciso mecanismo de relojería para poner en marcha, realizar y empaquetar películas impecables. Es el caso de Mystic River, un film intenso, con un guión bien vertebrado de Brian Helgeland, adaptación de la novela homónima de Dennis Lehane, donde todo encaja y que disimula bien algunas trampas, como la inexistencia de coartada para Dave, el repentino hallazgo de unas pruebas incriminatorias. Eastwood rueda a las mil maravillas, con ritmo brioso, sin empantanarse; con ideas visuales efectivas. El film es pesimista y duro, pero su violencia es sobre todo psicológica, y se evitan las truculencias al tratar los abusos sexuales. Película masculina, alguno la tacharía quizá de machista, pues las mujeres tienen escasa presencia, y se comportan de modo poco inteligente: la excepción es la esposa de Sean, con sus llamadas silenciosas al móvil. Clint Eatwood no actúa, pero hace actuar a sus actores con maestría. Medido reparto que ha dado a Sean Penn el primer Oscar de su carrera, el rebelde actor está perfectamente secundado por un plantel de campanillas: Tim Robbins, Kevin Bacon, Laurence Fishburne. Y aunque las mujeres tengan menos peso, Marcia Gay Harden y Laura Linney se las arreglan para dar a sus personajes una tercera dimensión.

7/10
Love Actually

2003 | Love Actually

Para los amantes de las películas románticas, Richard Curtis es un viejo conocido. De su talento nacieron los guiones de Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill o El diario de Bridget Jones, sin lugar a dudas tres cumbres de la comedia romántica actual. Respecto a la Love Actually, el mismo Curtis explica que tenía demasiadas historias de amor en la cabeza y no tenía tiempo para esperar a que se filmaran todas. Así que decidió fundir todos esos guiones en uno solo y ponerse por primera vez él mismo detrás de la cámara. El resultado es un collage de diez pequeñas historias de amor protagonizadas por una variada galería de personajes cuyas vidas se entrelazan de algún modo. El experimentado guionista no comete el error de repetirse. Así somos testigos de amores entre jefes de estado y empleadas; de maridos y esposas; de hermanos y hermanas; de hijos y padres; de amistades duraderas, y, cómo no, de romances entre hombres y mujeres con situaciones vitales tan normales como distintas y originales. Las diferentes tramas son simultáneas en el tiempo y están ambientadas en los días próximos a la Navidad. A Curtis le sirve este “truco” para arrancar de sus personajes sentimientos hondos, de tal forma que, cada uno a su modo, experimente la necesidad de sincerar su corazón. Y ahora que el cine suele derivar con demasiada frecuencia hacia historias frustrantes, hay que agradecerle a Richard Curtis su talante esencialmente optimista, una declaración de principios con la que no duda en iniciar la película. Este enfoque es compatible, sin embargo, con las licencias que se toma a la hora de explicitar escenas de burda grosería, que aunque sirvan a la postre para reivindicar el amor verdadero, resultan sorprendentes en una comedia de este perfil. Para dar buen acabado a su cóctel romántico, el director cuenta con un reparto de aúpa, con muchos de los mejores actores británicos actuales. Y lo demuestran en escenas delirantes (Hugh Grant), emocionantes (Colin Firth), surrealistas (Bill Nighy), mágicas (Keira Knightley) o desgarradoras (Emma Thompson), por enumerar sólo las más emotivas. Sin duda, el mundo iría mucho mejor si se hiciesen más películas como ésta, porque después de verla dan ganas de ser bueno de verdad y brindar con champán con el amor de tu vida.

7/10
La vida de David Gale

2003 | The Life Of David Gale

El colmo de un activista contra la pena de muerte es ser condenado a dicha pena. Parece de chiste, pero ésta es justamente la situación a la que se enfrenta David Gale, profesor universitario sentenciado al castigo máximo por violar y matar a Constance Harraway quien, curiosamente, colaboraba con él en desterrar del sistema legal americano la pena capital. En tal tesitura Gale concede una entrevista exclusiva a la aguerrida reportera Bitsey Bloom, y le hace la típica revelación que suele realizar todo tipo que está en el trullo: es inocente. Ella al principio no le cree, pero a medida que le cuenta cómo ha llegado hasta su celda, empieza a ver que algo raro ha ocurrido en el caso Gale. Lo malo es que cuenta con muy poquitos días para averiguar lo que pasó realmente para salvar así al tipo de ser ejecutado. El guión de Charles Randolph que dirige Alan Parker es de ésos que rizan el rizo, con vueltas y revueltas que conducen a un inesperado triple salto mortal (nunca mejor dicho) de tirabuzón compuesto. ¿Pelín rebuscado e increíble? Quizá, pero ya se sabe que entre los partidarios de las causas, hasta de las más loables, siempre existen los fanáticos. En cualquier caso, Parker logra sobradamente que el espectador no se despegue de su asiento, esperando a ver qué rayos pasa. Cuenta además con un reparto de campanillas: el doblemente oscarizado Kevin Spacey y Kate Winslet, que poco a poco emerge de la resaca del Titanic.

5/10
Mothman, la última profecía

2002 | The Mothman Prophecies

En 1967, en la pequeña población de Point Pleasant, Virginia Oeste, unos supuestos sucesos paranormales afectaron a todos sus habitantes. Un elevado número de personas creyó ver a un personaje bautizado popularmente como Mothman, "hombre polilla", y otros tuvieron premoniciones, llamadas de ultratumba… John Keel, uno de los protagonistas de los hechos, recogió la experiencia en un libro-crónica, "The Mothman Prophecies", que ahora es llevado al cine libremente. Los hechos se sitúan a finales de los 90, y algunos personajes son completamente recreados. Por ejemplo el tipo conductor de la historia, John Klein ("alter ego" de Keel sólo en parte), un periodista que pierde a su mujer en un trágico accidente de automóvil. Antes de su muerte, ve unos extraños dibujos que ella pintó, misteriosamente relacionados con los sucesos que sacuden Point Pleasant. Mark Pellington se reveló como creador de atmósferas inquietantes en Arlington Road, un interesante thriller. Aquí corrobora sus habilidades en un género distinto, el de terror: uso del sonido, combinación de steadycam y cámara en mano y ausencia de criaturas cargadas de horripilante maquillaje forman parte de su acertado enfoque narrativo. El miedo es psicológico, inteligente. Invita a creer lo increíble. Además, rueda una secuencia casi perfecta, el excelente clímax que acontece en el puente.

5/10
El crimen de Laramie

2002 | The Laramie Project

El brutal asesinato de Matthew Sheppard, un estudiante homosexual de la Universidad Wyoming, víctima de la violencia e irracionalidad de dos homófobos desencadena la reacción de la ciudad, Laramie. Basada en hechos reales, el film se centra en un tema tan controvertido como la homofobía y que ha generado críticas hacía el odio y la intolerancia que existe en alguna personas y comunidades respecto a la homosexualidad.  

6/10
Puedes contar conmigo

2000 | You Can Count On Me

Sammy es una madre soltera que vive en el mismo pueblo donde se crió de niña. Su trabajo en el banco, su cooperación con la iglesia y la educación de Rudy, su hijo de ocho años, son las principales labores que desempeña cada día. La llegada de su irresponsable hermano Terry trastocará su vida. Dos nominaciones al Oscar, para Laura Linney como mejor actriz y Kenneth Lonergan como guionista, avalan esta excelente película, en la tradición del mejor cine independiente norteamericano. Se trata del debut de Lonergan (que se reserva el pequeño papel de un sacerdote), quien más tarde colaboró en el guión de Gangs Of New York o Una terapia peligrosa, nada menos. El film trata con hondura el tema de la unidad familiar, por encima de las diferencias. Entre el reparto, aparte de Linney (El show de Truman, Mystic River), destacan buenos actores como Mark Ruffalo o Matthew Broderick.

8/10
La casa de la alegría

2000 | The House Of Mirth

Adaptación de una novela de Edith Wharton, autora de la que Martin Scorsese llevó a la pantalla La edad de la inocencia. Situada en el Nueva York de principios del siglo XX, la protagoniza Lily Bart, una mujer con éxito en las reuniones de la alta sociedad, pero que asfixiada por la hipocresía reinante, no se atreve a seguir los impulsos del verdadero amor. En vez de confesarse a sí misma que está enamorada de Lawrence Selden, y declararlo a su amado, prefiere esperar, tratar de encontrar un partido mejor. Lo que a la larga puede ser funesto. El británico Terence Davies, que firmó las evocadoras Voces distantes y El largo día se acaba, logra una meritoria adaptación de la arrebatadora novela de Edith Wharton. La cuestión de la incomunicación, de no decir lo que uno piensa, es la base de un drama impecable. Protagoniza el film Gillian Anderson, que demuestra saber hacer algo más que perseguir aliens en los episodios de Expediente X.

6/10
El show de Truman

1998 | The Truman Show

Truman Burbank es un tipo felizmente casado, que vive en una idílica ciudad, de calles limpias y bien iluminadas. Lo que no sabe es que, desde que nació, su vida forma parte de un "show" televisivo que se retransmite en directo las 24 horas del día. 1.700 millones de personas de 220 países distintos siguen sus andanzas con pasión. Todos los personajes que conviven con él, incluida su esposa, son actores. Pero Truman está a punto de descubrir que su vida no es lo que parece. Estupenda película del australiano Peter Weir, con guión de Andrew Niccol (que escribió y dirigió la interesante Gattaca). Perfecta la mezcla de drama, fantasía y comedia. El film reflexiona sobre los excesos televisivos con un caso extremo: el de un "reality show" del que el propio interesado no sabe que forma parte. Dirige el programa televisivo un tipo llamado Christof, que maneja a Truman como si fuera un "dios", decidiendo el modo en que debe transcurrir su vida. Atentos al trabajo de Jim Carrey, ganador de un Globo de Oro. Demuestra que puede moverse perfectamente en un papel dramático. Otro actor excepcional, que ha sido candidato al Oscar, es Ed Harris: él es el creador de "show" televisivo.

8/10
Poder absoluto

1997 | Absolute Power

El presidente de los Estados Unidos se ve envuelto en el asesinato de una de sus amantes, pues el tipo es muy aficionado a prácticas sexuales sadomasoquistas. Tratará de tapar el escándalo con todos los medios a su alcance, que son muchos. Con lo que no contaba es con un testigo de su crimen bastante inusual: un ladrón de guante blanco, que estaba "trabajando" en la casa de un millonario de Washington, donde se "entretenía" el magnatario. Adaptación del best-seller de David Baldacci, no es lo mejor que ha hecho Clint Eastwood en su vida, pero la película se sigue con interés, y siempre da gusto ver a Gene Hackman, aquí como impresentable presidente.

5/10
Las dos caras de la verdad

1996 | Primal Fear

Martin Vail (Richard Gere) es un prestigioso abogado criminalista, que no se cuestiona la verdadera culpabilidad o inocencia de sus clientes. En ese sentido, peca de una falta de escrúpulos, que hasta ahora no le ha causado ningún problema. Su vida cambia cuando un joven llamado Aaron Stampler (Edward Norton), que no puede pagar sus honorarios, le ruega que le defienda en su caso. Aaron está acusado del oscuro asesinato de un arzobispo. Vail acepta el caso, esperando de esta manera aumentar su prestigio. Pero según avanza en sus investigaciones, descubre que detrás del asesinato se esconde una profunda trama de corrupción, que puede poner en la cuerda floja su carrera profesional. Vail entra en un duro conflicto interno, en el que debe elegir entre su cómoda posición de abogado frío, o poner en juego toda su astucia y su honestidad en favor de la justicia. Un truculento thriller que cuestiona la posición ética de las personas que se dedican a las leyes. Mezcla con audacia la acción y la intriga, con cierto fondo moral, que pretende dar al personaje interpretado por Richard Gere una carga que no tiene. El film dio a conocer al actor Edward Norton, que fue candidato al Oscar.

6/10
Congo

1995 | Congo

Dylan Walsh interpreta a un intrépido profesor, Laura Linney a una experta en alta tecnología, Ernie Hudson a un guía, y Tim Curry a un atrevido explorador. Forman parte de un equipo de investigación, que persigue a una gorila a través de la selva. El objetivo de la expedición es localizar el lugar donde vivía, al que creen que les conducirá el instinto del animal. Creen que el lugar es la mítica Ciudad Perdida de Zinj, deseada por sus ricas minas de diamantes. Pero esta tarea no les va a resultar nada fácil, porque además de los peligros de la naturaleza, tendrán que enfrentarse a otra serie de complicaciones. Una aventura selvática basada en la novela de Michael Crichton, autor de Parque Jurásico. Las emociones no tienen descanso, y los efectos especiales son brillantes. Más allá de la acción ecológica, la película no tiene otras pretensiones. La música es del notable Jerry Goldsmith.

5/10
Un golpe del destino

1994 | A Simple Twist Of Fate

Abandonado por su mujer, Michael se ha convertido en un ser huraño. Hasta que adopta a una niña cuya madre acaba de morir. El agradable Steve Martin es el actor principal y guionista de esta moderna y amable adaptación de una novela de George Eliot.

4/10
En busca de Bobby Fischer

1993 | Searching For Bobby Fischer

Josh Waitzkin es un niño de siete años, superdotado para el ajedrez. Podría tratarse del nuevo Bobby Fischer, que fue insólito campeón en 1972. Josh es un chico normal, y le gusta jugar con los chavales de su edad. Pero su padre, periodista deportivo, se toma muy en serio el don de su hijo. Y el chico pasa de jugar con 'frikis' en el parque, a tener un profesor particular, el superexperto Pandolfini, que le pondrá el listón demasiado alto. Un film emocionante y tierno, que merece la pena en todos los sentidos. A través de la inocente mirada de un niño, el film describe la presión de sus padres y profesores para que dé lo máximo de sí mismo, y plantea además los límites de la infancia y el choque frontal del mundo de juegos de ésta, con el competitivo mundo de los adultos. Muy bien narrada, con brillantes interpretaciones y un ritmo que mantiene la tensión sin forzar al espectador. Destaca el tono épico y las virtudes del crío protagonista. 

7/10
Dave, presidente por un día

1993 | Dave

Bill Mitchell, el presidente de los Estados Unidos, ha sufrido una parálisis cerebral mientras se encontraba con una de sus amantes. El accidente le hace permanecer en coma por tiempo indefinido, y para que la noticia no llegue a oídos de la opinión pública, la Casa Blanca decide buscar un sustituto del presidente. El candidato perfecto es Dave, un sencillo ciudadano que guarda un increíble parecido físico con el gobernante. Tras aceptar el cargo, Dave empieza a codearse con grandes autoridades del país y ve la oportunidad para mejorar las cosas. Pero debe guardar las apariencias, incluso ante Ellen, la primera dama, que no sospecha nada... de momento. Original comedia de Ivan Reitman (Los cazafantasmas) en torno a la Casa Blanca y suplantaciones de poder. Kevin Kline realiza un buen trabajo; primero como un cínico presidente, en una breve aparición; y luego como un simpático, humano y campechano caballero, en su otro papel en la cinta. Sigourney Weaver, a la que se le da igual de bien el drama que la comedia, está perfecta como la primera dama, toda una señora, que acaba quedando sorprendida del tremendo cambio que ha sufrido para bien su 'marido'. Destaca, dentro de la trama, el retrato de los entresijos de los gobiernos y la política social, que muchas veces se mueven por los intereses particulares de unos pocos, en vez de luchar por el bien común o las clases desfavorecidas.

6/10

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