Hace un par de semanas se hablaba de la iniciativa de la Escuela de Escritores, que pedía ayuda a personajes públicos para que apadrinaran palabras
Hace un par de semanas se hablaba de la iniciativa de la Escuela de Escritores, que pedía ayuda a personajes públicos para que apadrinaran palabras en desuso, de modo que se evite su desaparición del lenguaje común. Así, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, apostó por apoyar el vocablo “andancio”, al parecer típico en León, su lugar de procedencia, y que significa “Enfermedad epidémica leve”. También el líder de la oposición, Mariano Rajoy, se apuntó al “jueguecito” y su respaldo fue para “avatares”, “fase o aspecto nuevo de una cosa”.
Me da que lo de “andancio” puede seguir en peligro de extinción, por mucho que Zapatero se empeñe en su loable misión de rescatador, pero me gustaría tranquilizar a Rajoy con respecto a lo de “avatares”. O por mejor decir, “avatar”, pues dos proyectos cinematográficos en marcha aseguran larga vida a la palabra. Eso sí, Rajoy tendrá que esperar a 2009 para la revitalización de su vocablo favorito, pues hasta esa fecha no llegará el nuevo film del “rey del mundo” James Cameron, Avatar, una peli de ciencia ficción que estrenará en 3-D, y que el visionario cineasta espera que sea revolucionaria; o sea, que habrá que aguardar a los “avatares” del cine del futuro, para ver la palabrica reanimada. Por su parte, los “avatares” del proyecto de M. Night Shyamalan Avatar, adaptación de una serie de animación del canal televisivo Nickleodeon, son toda una incógnita, pues tras su anuncio se dijo que rodaría antes The Happening, sobre los “avatares” que nos reserva el cambio climático.
