En el Festival de San Sebastián la zoofílica Sleeping Dogs Lie dio el pistoletazo de salida. Y ya tenemos ahora otra película corriendo en busca de
En el Festival de San Sebastián la zoofílica Sleeping Dogs Lie dio el pistoletazo de salida. Y ya tenemos ahora otra película corriendo en busca de una buena posición en la carrera de “a ver quién plantea la idea más escabrosa”. Se ha presentado en Cannes, fuera de concurso. Zoo es un documental de Robinson Devor, que cuenta la historia, al parecer auténtica, de un hombre que mantuvo relaciones sexuales con su caballo. Sí, han leído bien, un caballo. Algunos “expertos” han descrito la película como “bella y pudorosa”. Su director, muy filosófico él, afirma sin rubor: “Considero que nada humano me es ajeno, y el sexo hombres-animales sucede de verdad. Entonces, también es parte de lo que somos.”
Nada, ya se sabe el silogismo: “Ocurre o puede ocurrir una aberración”, “Se puede contar cualquier cosa”, “ergo”, “Contemos aberraciones a troche y moche”. ¿Qué será lo próximo? ¿Un film sobre un tórrido “ménage à trois” entre una ameba chiquitita, un hermafrodita hawaiano y un ballenato de los mares del Sur?
