Dice el refrán que “En boca cerrada, no entran moscas”. Que Volker Schlöndorff ha abierto la boca y ha hablado clarito, no ofrece ninguna duda. En un
Dice el refrán que “En boca cerrada, no entran moscas”. Que Volker Schlöndorff ha abierto la boca y ha hablado clarito, no ofrece ninguna duda. En un artículo en el Sueddeutsche Zeitung el cineasta alemán se quejaba de la costumbre de algunas productoras que obligan a rodar abundante material sobre una película, de modo que se pueda estrenar un montaje para cine, y luego ofrecer la misma historia en forma de miniserie para la televisión. “En general”, afirmaba, “es una bofetada en la cara de la historia del cine pretender que no hay diferencias entre las películas y las miniseries televisivas, y que cualquier película cuenta con material suficiente para extenderlo en una miniserie de dos o tres partes.” Eso sí, la boca se le ha llenado de las moscas de Constantin, compañía alemana para la que estaba rodando Papisa Juana, según el best-seller de Donna Woolfolk Cross. El director ha sido puesto de patitas en la calle, con la excusa de que sus afirmaciones habían hecho un daño grave al film que iba a rodar (ya se ve que había idea de seguir la práctica denunciada). Schlöndorff afirma no ser consciente de haber infligido tal daño, al tiempo que reafirma en su reprobación de lo que llama “filmes anfibios”, que al modo de estos animales que respiran en tierra y agua, pretenden hacer lo mismo en cine y televisión.
No sé si habrá perdido mucho el cineasta saliendo de un film basado en una leyenda, que afirmaba que una mujer disfrazada de hombre logró ser elegida Papa en el siglo IX (algunas crónicas afirmaban que el hecho se descubrió cuando le llegó la hora de dar a luz…). El caso es que ya uno de los actores previstos para lo que parece un film “gafado”, John Goodman, salió “por patas” del proyecto el pasado mes de abril.
